Máximo Cerdio

Máximo Cerdio

Los perros de la calle puede ser una plaga, pero no existen. Nacen, crecen, se reproducen y mueren y nadie se entera. En ocasiones estos animales que andan alrededor de las casas son adoptados y llevan una vida buena, pero no pasan de ser o haber sido perros de fulano de tal.

No faltan los perros extraordinarios, “listísimos”, a quienes “nomás les falta hablar” para ser humanos, que pasan a la memoria de las familias o de los barrios por una o varias hazañas, como es el caso del mal llamado Pelucho o Peluchín; un can de siete años de edad de color blanco, rescatado muy cachorro cuando lo fueron a tirar a una barranca.

El can de marras vive en una colonia que colinda entre Jiutepec y Cuernavaca. La madrugada del domingo 7 de junio, hizo mucho aire, lo que provocó que el portón de la casa se abriera y el animal, junto con dos perras de raza schnauzer, Yuyu y Curra, se salieran a la calle y se juntaran con un perro sin dueño apodado El Sonsacador.

La dueña del cuadrúpedo vio el portón abierto y pensó que los ladrones habían entrado a robar, aunque no escuchó el ladrido de los animales, que se supone que cuidan la propiedad: no le habían robado nada. Corrió para meter a sus animales y logró atrapar a las dos perras y dejó afuera a Peluchín y al Sonsacador; no era la primera vez que Pelucho amanecía en la calle.

A las ocho de la mañana de este domingo la dueña se levantó y no vio a su perro, pensó que tal vez regresaría horas más tarde, como los cientos de veces que escapaba y regresaba sediento.

Su mamá le reclamó que se le había salido el perro y le dijo que no, que se había abierto el portón por el aire y se habían salido los perros, pero el macho no se pudo meter, porque el motor de la camioneta del papá de la dueña, que sale muy de madrugada por mercancía, lo alertó y lo siguió cuadras abajo.

A las once del día, la dueña del animal y sus dos hijos fueron a buscarlo por los alrededores de la colonia; pensó que lo habían atropellado, pero no encontraron rastros. Los niños y la dueña se comenzaron a preocupar más. Salieron a buscarlo a un área un poco más grande y no encontraron ni polvos de Peluchín.

Eligieron una foto del perro y la subieron a redes sociales: “Se busca, se perdió por Farmacias Guadalajara en la colonia Jacarandas, muy cerca de Chedraui”. La publicación fue compartida más de 200 veces en Facebook, pero nadie daba razón del extraviado.

Los días fueron pasando y el ladrante no regresaba. La familia pensó que lo habían atropellado, que lo habían robado y hasta que lo habían hecho en barbacoa por la crisis que padecimos esos meses por la pandemia.

Peluchín es muy listo y siempre que se salía regresaba a las pocas horas, aunque se hubiera ido muy lejos de la casa. No era fácil de capturar porque era bravo: mordió a varias personas, incluyendo a su dueña.

La foto del can fue extendiéndose por las redes sociales, y las reacciones no se hicieron esperar: a la familia le mandaban imágenes de perros parecidos a él. Cada dueño o dueña conoce a sus animales, la mirada del perro era única.

La familia pensó en contratar los servicios de un buscador de perros pero los honorarios eran muy caros y siguieron insistiendo por las redes sociales. Había imágenes que llegaban de otros municipios, pero no era el perdido.

El 22 se publicó en los periódicos que en Rancho Cortés, al norte de Cuernavaca, habían abandonado a 24 perros. Entre el grupo había un perro de color blanco, pero no era el extraviado.

Conforme fueron pasando las semanas disminuyeron las posibilidades de hallar al can. Quedaba el consuelo de que durante los varios años estuvo en esa familia se le dio una buena vida y se le demostró que lo querían como a un miembro más.

El tiempo fue cerrando todos los días la puerta del olvido y de Peluchín no quedó ni el ladrido.

La familia quiso adoptar a un perro, pero la mamá de la dueña advirtió que no quería más animales en la casa.

El jueves 10 de septiembre, como a eso de las seis de la tarde, la dueña de Peluchín estaba en la sala apoyando a las tareas de su hijo menor, a quien regañó porque no quería hacer nada y le alzó la voz. Su hijo mayor le dijo que no le gritara a su hermano porque era su cumpleaños y que además si hubiera estado allí Pelucho los defendería.

A los pocos minutos sonó el timbre del portón. El hermano mayor salió a abrir. La mamá escuchó gritos de la abuela; desde el barandal ésta le pedía a su primo que sacara a la calle a un perro que se había metido a la casa.

-¡Es Peluchín! -grito el hombre.

-¡No, como crees, ese no es, está todo flaco y pelón, ese perro no es! –respondió la abuela.

En efecto, el ladrante era blanco, pero estaba flaco y pelado, olisqueaba por los rincones de todo el patio. Las dos schnauzer se le acercaron y después de olerlo lo reconocieron.

La dueña bajó rápidamente:

-¡Peluchín, dame la mano! Y el perro obedeció.

Después bajaron los niños y abrazaron al animal.

Flaco, pelado, jodido y desorientado, pero el animal había vuelto a su casa.

A la semana siguiente, la dueña del perro vio en un muro de Faceboook una foto de un perro igual a Peluchín. Lo buscaban en Lomas de Cortés; y respondió al aviso diciendo que ese animal era propiedad suya; pero quien solicitaba la búsqueda contestó que no era posible, porque su perro había desaparecido un día antes y Peluchín ya llevaba una semana en casa.

 

COLOFÓN CON COLA

La vida debe tener sus misterios y los de este cánido durante estos meses que no estuvo en su casa deben ser muy interesantes: ¿estuvo a punto de servir para hacer tacos de suadero de guaguacoa? ¿Anduvo en la calle y se peleó con otros animales? ¿Destronó a algún macho alfa y tuvo su propia manada? El ladrante regresó pelado. Al menos tuvieron esa atención, no se sabe si fue con la finalidad de que estuviera presentable para venderlo o darlo en adopción o era parte de la receta secreta para algún platillo exótico en tiempos del covid-19.

El nombre de Peluchín le queda muy corto ahora a un animal que recuerda mucho al corrido del Caballo Blanco de José Alfredo Jiménez (Este es el corrido del caballo blanco/ que en un día domingo feliz arrancara), y es necesario buscarle un nombre que le haga honor a su hazaña: el Regresador es una manera más precisa de llamarlo o de plano: Termineitor.

 

 

 

 

 

Lunes, 21 Septiembre 2020 05:17

EL ÚLTIMO RETRATISTA

El fotógrafo de caballitos era un personaje que no podía faltar en las ciudades; José Luis Castro Ramírez fue el único en Cuernavaca desde principios de 2016.

José Luis Castro Ramírez murió el 10 de septiembre de 2020 a la edad de 72 años en esta ciudad. Fue el último retratista de caballitos de Plaza de Armas.

El fotógrafo de caballitos era un personaje que no podía faltar en las ciudades. Se instalaban en las plazas públicas con al menos un caballo de madera o de fibra de vidrio, con sus monturas, sus frenos, sombrero de charro, pistola o rifle de utilería y algún gabán de “Saltillo”. Detrás de los caballitos había un bastidor de fondo (primero de manta, luego de plástico) con una imagen grande de un paisaje o construcción representativa del lugar.

Las parejas o personas solas o con niños acudían a hacerse un retrato con el fotógrafo. La fotografía podía tardar en entregarse; pero cuando apareció la Polaroid, el retrato en manos del cliente fue cuestión de minutos.

La fotografía de caballitos y paisaje era muy solicitada a principios del siglo pasado, quizá porque había menos ciudades. En la actualidad quedan pocos retratistas de ese tipo y en Cuernavaca ya no existen.

 

SU PAPÁ LE ENSEÑÓ

José Luis Castro Ramírez aprendió la fotografía con su padre, aficionado a esta disciplina, quien compró una cámara a un extranjero que andaba de visita en la capital morelense y con esa enseñó a sus hijos:

“En aquel tiempo llegaba mucho americano a Cuernavaca y una vez le compramos una a un gringo, una 6.20, parecida a la 120. Ya la revelada la aprendí con un amigo que estudiaba la universidad en México”, recuerda.

A principios de 2016 ya era el único retratista que queda en Plaza de Armas: “Antes había más fotógrafos, después quedamos tres, después dos y ahora yo solo. Soy el que tiene más años aquí. Hace unos años murió el fotógrafo más viejo, don Felipe Álvarez de la Rosa, que duró 60 años en este oficio, fue el más antiguo, pero ya murió”.

El fotógrafo tenía sus tesoros: varios caballitos. El grande, uno mediano y uno chiquito para los niños pequeñitos, todos de fibra de vidrio:

“Tengo más en mi casa, pero ahora sólo traigo uno porque es un problema cuando llueve y porque ya me han robado piezas: descargo en la calle mis caballos desarmados y cuando vengo a dejarlos aquí a la plaza, me roban”.

 

LAS PLAZAS DE ARMAS

José Luis recordaba así la Plaza de Armas de la capital de Morelos:

“Antes había un jardín que era muy bonito, que era el Jardín de los Héroes. Había una fuente que era histórica, tenía un leoncito que echaba agua por su trompa. Eso era muy bonito. Estaba la Casa de Moneda. Esa parte era muy bonita, era como un pueblito. Pero después la hicieron una plancha de cemento, con el asta bandera en medio, no estaba ese palacio, ese palacio es nuevo, lo inauguró el gobernador Felipe Rivera Crespo.

“En mis 35 años que llevo aquí en Plaza de Armas he visto de todo. He presenciado asaltos. Aquí se reúne todo mundo, los muy buenos y los muy malos ¿Te acuerdas del Ponchis, el niño ese que destazó a varias personas? Pues aquí venía muy seguido, se la pasaba jugando aquí. Yo he pasado todas las remodelaciones que ha tenido este sitio; antes había un enorme jardín. También hubo una época que aquí, donde está el asta bandera, había una fuente muy grande y muy bonita”, contaba José Luis Castro Ramírez en una entrevista en 2012.

Castro Ramírez relató que los domingos, que era el día más “movido”, llegaba a sacar hasta 25 fotografías (a 30 pesos cada una), y que sus principales clientes eran turistas.

Explicó que hasta antes que comenzaran los secuestros, las ejecuciones y el problema de migración en Estados Unidos, llegaba mucha gente de Morelos con residencia en Estados Unidos, pero llegaba a tomarse la foto con él, para que los hijos conocieran México.

“Antes venían muchos artistas. Jorge Rivero venía mucho por acá a retratarse con sus amigos. Ahora nadie va a querer venir a tomarse fotografías porque ven que están levantando el cemento y las piedras brincan y pueden lastimar a alguien”, comentó en la entrevista de 2012, época en que se reubicó a los comerciantes ambulantes de Plaza de Armas por una remodelación. En cuatro décadas, José Luis contó cuatro o cinco remodelaciones al zócalo de la ciudad, y en todas se iba reduciendo el comercio hasta que en la más reciente, realizada en 2016 durante la administración de Graco Ramírez, desalojaron a todos los que se habían ubicado en la plancha.

En esa época el fotógrafo confesó: “vienen los clientes, claro que vienen, pero ya muy pocos y a veces no saca uno ni para comer. Afortunadamente yo tengo una pequeña pensión y de eso me mantengo, pero esto ya no es negocio como lo era hace años”.

Don José Luis Castro Ramírez fue un optimista irremediable. A mediados de marzo de 2015 y con motivo de una remodelación se le preguntó cuál había sido la época más bonita desde que trabaja en Plaza de Armas, y respondió:

“Todas las épocas han sido bonitas, porque he hecho muy feliz a las personas que se han tomado una foto conmigo. Yo he tenido oportunidad de trabajar en otras cosas, de ganar más dinero en otros oficios que sé, pero me gusta mucho mi trabajo, y aquí voy a permanecer con mis caballitos”.

Durante los seis meses que duró la más reciente remodelación, José Luis tuvo esperanzas de que le regresaran su espacio. Había sobrevivido a todas las modificaciones que realizaron los gobiernos en Plaza de Armas y en todo el zócalo de Cuernavaca; pero con Graco no pudo, y el último retratista de caballitos de la ciudad jamás regresó a su lugar a un lado del asta bandera.

 

EL LEGADO

José Luis Castro Ramírez creó escuela. De sus hijos, tres se dedican a la fotografía o al menos conocen el oficio. Erika Castro Garduño, de 34 años, se dedica a la foto y Luis Castro Garduño es fotógrafo y trabaja video y el más chico, que tiene 22 años estudia periodismo y también es fotógrafo. A este último no le afectó el cambio de la fotografía digital por la análoga (que comenzó por ahí de los años ochenta en nuestro país); todo lo contrario, lo ayudó porque el material es más económico. La impresión actual es más barata que los rollos y los cartuchos de Polaroid.

 

LA ÚLTIMA IMAGEN

El 16 de febrero de 2017, 10 horas antes meridiano. Como en una pintura del cubista español Pablo Picasso, los caballitos de José Luis Castro Ramírez quedaron en pedazos, amarrados a un diablo. El día de hoy no pudo instalarse, como todos los días desde hace más de 40 años, porque los peones comenzaron despedazar los andadores de las jardineras del zócalo.

No le avisaron qué día comenzarían las obras y anduvo detrás del subsecretario de Asesoría y Atención Social del gobierno del estado, Jorge Meade González, hasta que tomó valor le dijo que necesitaba un espacio para poder trabajar.

-Póngase ahí -le contestó el funcionario, señalando un sitio frente al lugar que ocupa todo los días el fotógrafo.

-Ahí no porque se pone el de los chicharrones y se va a enojar.

-Pues agarre el lugar que quiera -le respondió Jorge Meade.

-¿No me van a quitar o multar los del Ayuntamiento?

-No. Si le dicen algo me va a ver a mi oficina -le dijo, señalando el Palacio de Gobierno.

José Luis Castro Ramírez tomó su diablo y avanzó con todo y los pedazos de caballos por los pasillos de los jardines de Plaza de Armas, entre el ruido seco y molesto que causaba el marro sobre el cincel de metal y la punta de este sobre el cemento que se despedaza.

Todo el azul del cielo entraba por el ojo de fibra de vidrio del equino más pequeño.

 

 

 

 

 

Domingo, 20 Septiembre 2020 02:53

“EL DÍA DE LA LIMPIEZA”

Con labores de limpieza en la Barranca de San Antón organizaciones ambientales conmemoran esa fecha en Cuernavaca 

—Fotonota—

En el poblado de San Antón, en la capital de Morelos, vecinos no quisieron pasar por alto esta fecha y celebran el 15 de septiembre con un convivio y banda de viento.

Lunes, 14 Septiembre 2020 05:10

JUAN

Siempre miraba de frente, esperando a alguien o algo, huyendo de alguien o de algo…

Hay personas a las que no les interesa que los demás sepan que existieron. Así fue Juan o al menos así aparentó ser.

Pocos recordarán a un hombre de 84 años de edad, delgado, bajito, ojos azules o verdes. Vivía solo, aunque lo conocían en San Antón, al parecer nada más tenía una hermana en la Ciudad de México que no lo frecuentaba.

Muy pocos lo van a recordar con su bolsa de manta, yendo a la tienda de la esquina, ajeno, como evitando cualquier saludo o plática que fuera más allá del instante.

-¡Juan! -lo saludaba cuando lo veía y él solo contestaba con un “hola”, sin detenerse.

El hombre fue emigrante, vivió en Estados Unidos, al parecer en Nueva York, allá trabajó gran parte de su vida en un hotel y se jubiló.

“Vino a Cuernavaca hace más de diez años y compraron aquí. Vivía él, una mujer un poco más joven y una jovencita con una niña; estuvieron viviendo ahí como un año o menos, luego las mujeres y la niña se fueron a otro edificio que queda sobe la misma calle de H. Preciado. Juan se quedó solo desde entonces y algunas veces lo visitaban las mujeres que habían vivido con él”.

Hace dos meses no salió en tres días. El portero le fue a tocar y nada, pero una tarde pasó por la puerta principal y pidió que hablaran a una de las mujeres que viven en el otro edificio porque se sentía mal. Tenía rotas varias cotillas y una lesión en el pulmón: se había caído. Estuvo dos o tres meses en el hospital, casi nadie se enteró.

El Jardín Juárez ubicado en el centro de la Ciudad es un lugar de reunión de un grupo numeroso de ancianos. Muchos viven en colonias retiradas, solos o con sus familias y llegan al jardín a buscar a sus amigos y amigas. El día que abrieron ese lugar al público después de permanecer varios meses cerrado por el coronavirus los adultos mayores querían hacer una fiesta. Juan llegaba allí, pero no para buscar compañía sino a perderse entre la gente. Nunca se le vio platicando con alguien, siempre miraba de frente, esperando a alguien o algo, huyendo de alguien o de algo. Nadie lo va a extrañar ahora que ya no está.

“Hace unos momentos escuché junto a mi ventana un cerrojo abriéndose, algo metálico contra madera, y un click. En seguida escuche llantos. ‘Ay mi dios. No puede ser. No. No. No’. Mi cuerpo se tensó y todo lo demás se silenció por unos segundos. Alrededor de mí, todo fue silencio y el llanto de una mujer irrumpió mis oídos. Un olor extraño envolvió la escena. Juan vivió en la casa de junto desde que tengo memoria, a veces me lo encontraba en el pasillo y lo saludaba. Hasta donde sé, era muy solitario. Hoy escuché a una mujer comentando a mis abuelos que no contestaba desde hace dos días, y la puerta estaba cerrada con llave, así que no podía entrar. Deseaba que Juan se hubiera ido de viaje.

“-Creo que ya lograron abrir la puerta del señor Juan -dije a mi abuela.

“-Ah, qué bien -me respondió.

“-Pero también está llorando alguien -le dije, nerviosa.

“Lo que intuí se confirmó: Juan falleció y estaba sin vida desde hacía dos o más días.

“Cerré la ventana y me refugié en las escaleras. Decidí observar lo que pasaba desde una pequeña abertura en la cortina. Preferí ver, escuchar iba a torturarme; no podía imaginar lo que estaba pasando, lo tenía enfrente de mí.

“Encerrada por cinco meses, durante la pandemia por el covid-19, el espacio se limitaba a tres recamaras, tres baños, una sala, una cocina: El tiempo no existía y el espacio media unos cuantos metros, pero hoy el tiempo se detuvo porque la muerte tocó el timbre de la casa tres. Yo vivo en la cuatro”.

¿Era desgraciado estando solo? Yo fui muy feliz mucho tiempo estando solo, evitando a la gente, las preguntas incómodas. Hablaba mucho conmigo, pensaba mucho, me dedicaba a escribir: sonreía bajo la lluvia como un imbécil. Tenía una rutina inquebrantable. Me estorbaban las personas y me gustaba estar conmigo. Mi mundo no era de silencios, estaba lleno de lectura, de escritores que me gritaban sus mejores párrafos. No fui un hombre desgraciado el tiempo que dejé de relacionarme con las personas, pero cultivé ciertos hábitos animales que hasta el día de hoy no puedo evitar. ¿A Juan le molestaban las personas? ¿En qué mundo vivía? ¿Cuál fue su historia? ¿Juan ya no estará solo o, mejor, Juan ya no será molestado por personas que lo saludan o intentan hablar con él; ya no le estorbará su cuerpo viejo y flaco?

Juan García fue encontrado muerto en su casa el viernes 11 de septiembre. Estaba recargado en su cama, con líquido hemático en la boca, en la nariz y en los oídos. Al lado suyo había un charco de sangre.

 

 

 

 

Lunes, 07 Septiembre 2020 04:23

Apatlaco: riesgo latente

Hay peligro de contagio a pobladores de Morelos por la contaminación del río Apatlaco por coronavirus.

Aun cuando Morelos se encuentra en el color anaranjado del semáforo epidemiológico y es muy probable que se pase a amarillo, hay un riesgo latente de infección en el aire para toda la población de Cuernavaca y de varios municipios de Morelos, debido a que las miles de descargas residuales que van a dar al río Apatlaco están contaminadas por el SARS-COV-2.

En un informe remitido el 29 de julio de 2020 por el doctor Horacio Riojas Rodríguez, director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública a la jueza Cuarto de Distrito en el estado de Morelos, en el “INCIDENTE DE MODIFICACIÓN DE MEDIAS CAUTELARES” 32/20 del expediente principal “ACCION COLECTIVA 17/2016”, sobre el riesgo que tiene la población de Morelos de contraer el coronavirus por la contaminación de las aguas del río Apatlaco, la autoridad sanitaria federal contesta que al día de hoy no se tiene certeza de que exista transmisión del coronavirus por vía aérea, “sólo hay dos estudios que aseguran lo contrario. Se requiere mayor información y validación por los pares para poder tenerlo como cierto. Nosotros emitimos como recomendación que las aguas deban ser debidamente tratadas y en su caso se utilice el sistema de ozono para nulificar cualquier efecto que se pudiera dar”.

El abogado ambientalista Austelio Mendoza Andrade explicó que en los próximos días el juez federal se pronunciará sobre esta petición de que las autoridades responsables apliquen un tratamiento adecuado para sanear o tratar debidamente las aguas del río Apatlaco, para evitar una catástrofe de salud pública en los pobladores de Cuernavaca y de varios municipios.

 

EL ORIGEN DEL PROBLEMA

Esta circunstancia “accesoria” a una principal, ocasionada por la presencia del covid-19 en nuestra entidad, derivó de un juicio civil promovido desde 2016 ante el juzgado Cuarto de Distrito del Décimo Octavo Circuito Judicial en el Estado de Morelos, con sede en Cuernavaca, en donde la Federación de Asociaciones de Colonos del Estado de Morelos, FACEM. A.C.,  a través de la firma legal Mexican Consulting & Development S.C., ejercitaron una acción colectiva difusa por la contaminación de las aguas del río Apatlaco.

El día 14 de marzo de 2019, el órgano jurisdiccional dictó una serie de medidas cautelares en contra de las autoridades y organismos responsables de estas descargas: los alcaldes de Cuernavaca, Huitzilac, Zacatepec, Puente de Ixtla, Jiutepec, Emiliano Zapata, Temixco, Xochitepec, Jojutla y Tlaltizapán; así como los organismos operadores de agua potable (como el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca o SAPAC y sus similares en los municipios restantes), los cabildos y los regidores de los cabildos en lo personal.

La jueza ordenó identificar los lugares donde hubiera descargas de aguas contaminadas, para lo cual DIO 15 días hábiles, y en segundo término ordenó clausurar las descargas y sustituirlas por servicios de drenaje y alcantarillado, para lo cual dio un término de 30 días hábiles; todo esto consta en el expediente 17/2016 del Juzgado Cuarto de Distrito.

Según el abogado Austelio Mendoza, ésta es la primera vez en México que por medio de una acción colectiva difusa se logra al mismo tiempo una certificación de procedencia y una resolución en donde se decretan mediDas cautelares.

 

IMPONE MULTAS A LOS INCUMPLIDOS

En marzo de 2019, según consta en los autos en el expediente 17/2016, fueron sancionados varios acaldes por desobedecer la orden de la jueza de Distrito, entre otros, Alfredo Domínguez Mandujano, de Tlaltizapán, Mario Ocampo Ocampo, de Puente de Ixtla y Fernando Aguilar Palma, de Emiliano Zapata.

Se les impuso como multa 500 unidades de medida de actualización (UMA), equivalente a más de 42 mil pesos.

Los titulares de los organismos operadores de agua potable de esos tres municipios también fueron sancionados con igual medida.

Además, hubo una advertencia de que si no cumplían con la resolución, es decir, garantizar que no haya más contaminación en el río, se les sancionaría con una nueva multa similar.

En ese entonces los ayuntamientos de Huitzilac, Temixco, Cuernavaca, Zacatepec y Jiutepec solicitaron al juzgado una prórroga de 30 días hábiles para identificar las zonas de descargas de aguas negras o residuales a la cuenca del río Apatlaco.

Según Mendoza Andrade, esos 30 días se convirtieron en un año, porque los abogados han retrasado el procedimiento y no haN cumplido ni siquiera con este primer grupo de medidas cautelares.

Jojutla y Xochitepec habían informado que cumplieron con la identificación de las descargas, pero no presentaron un mapa de los lugares, y si no lo entregaban en un término legal serían sancionados.

Según el abogado ambientalista, en junio de 2019 todas las autoridades estaban notificadas y alineadas y debían comenzar a cumplir con las medidas: con la identificación y geolocalización de descargas de aguas existentes y después con la construcción de la infraestructura necesaria para canalizar esas plantas de tratamiento.

“A finales de 2019, sólo el ayuntamiento de Xochitepec había dado cumplimiento a una de las dos mediDas: identificación y geolocalización de descargas de aguas existentes, e iniciaría con la segunda: la construcción de la infraestructura necesaria para canalizar las descargas y levarlas a una plantas de tratamiento. Los demás municipios han postergado el procedimiento con prácticas dilatorias”, expuso Austelio Mendoza Andrade.

 

EL GRAVÍSIMO PROBLEMA EN CUERNAVACA Y EN OTROS MUNICIPIOS

En Cuernavaca, existen por lo menos 13 mil descargas de aguas residuales al río Apatlaco, según estimaciones de la empresa Estrategas de México, S.C. El ayuntamiento tiene esos datos; y lo respaldan reportes de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, los cuales calcularon más de cinco mil descargas clandestinas.

En Morelos, 80 por ciento de las descargas que las plantas de tratamiento realizan al río Apatlaco no tienen ningún tratamiento, son descargas directas a las barrancas y al río.

El secretario ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua (Ceagua), Moisés Agosto Ulloa, dio a conocer el 1 de septiembre de este año en un evento oficial en Cuautla, Morelos, que de las 69 plantas de tratamiento que hay en Morelos sólo operan 60 por ciento, las otras trabajan a medias.

En el mejor de los casos, a las aguas negras les vierten un poco de cloro que no remedia en lo más mínimo, según el abogado ambientalista Austelio Mendoza Andrade.

El problema se agrava con la llegada del covid-19, porque hay al menos un reporte de que en la capital de Morelos, el agua vertida al río Apatlaco puede estar contaminada con este virus y se desconoce si en este contexto haya una forma transmisión del coronavirus por vía aérea (gotículas).

 

UNA SOLUCIÓN VIABLE

Austelio Mendoza Andrade pormenorizó que durante el proceso que inicio en 2016 y se ha continuado hasta estas fecha por medio de la acción colectiva en el juicio principal ante el Juzgado Cuarto de Distrito, se propuso una solución viable.

Una empresa mexicana denominada Promotora Acuario, S.A. de C.V. y que da tratamiento de aguas con biotecnología, se acercó y planteó que para el saneamiento del río el modelo de las plantas de tratamiento tradicionales ya había fracasado, pues las millonarias obras de las plantas de tratamiento no resolverían el problema en Cuernavaca, donde hay barrancas de 15 metros de profundidad y meter una planta de tratamiento ahí implicaría afectar la barranca y realizar una millonaria  inversión que puede colapsar. Lo que esta empresa propuso es el principio de la fosa séptica: en torres de aceleración se replica el funcionamiento del río. Si uno está arrojando materia que contamina el río, que no sea en las cantidades enormes como ocurre en las barrancas de esta ciudad, el río filtraría esos desechos con el movimiento y la oxigenación, y sanearía naturalmente las aguas. Ellos pretenden acelerar la corriente del río, con la propia gravedad, sin gastar dinero en electricidad, por medio de unas torres de “aceleramiento” o de “tratamiento”. Estaría afuera del río, en una especie de cuadrado, con un registro de un metro ochenta centímetros, se clava a nivel tierra, se genera una pendiente al desaguar. El agua entra y comienza a tratarse como un sistema que la empresa desarrolló y acaba con bacterias, haciendo todo el trabajo, para que al final se desagüe hacia el río cumpliendo con la norma, no como ocurre en la actualidad que son descargas directas de aguas negras al río.

Todos los que están realizando descargas directas se conectarían a ese registro o a esa torre.

En la actualidad en algunos casos hay colectores de aguas negras pero no sirven y la descarga se realiza directamente de ahí a los ríos. Estos colectores quedaron obsoletos porque se basan en el mismo mecanismo que las plantas de tratamiento.

Fue un proyecto ejecutivo que pagó Fundación Río Arronte y se aplicó en el sexenio de Marco Adame.

Esta propuesta fue resultado de la intervención de esta empresa mexicana en una modalidad denominada “amicus curiae” o amigos de la corte: cualquier persona que tenga una opinión técnica o válida para encontrar un mecanismo de solución sobre el caso puede comparecer en juicio y ser oído por el juez; y la empresa de referencia se presentó con el proyecto que se ha descrito.

La solución propuesta ha funcionado en casos similares en Argentina y otros países.

La idea con las autoridades responsables es convenir la posibilidad de que se trabaje con biotecnología y mecanismos alternos, que sean eficientes y tengan bajos costos para que los ayuntamientos hagan el tratamiento de las aguas y el proceso que se requiere para sanearlas.

En Argentina esto se ha probado con mucho éxito. Generan una especie de fideicomiso y excluyen a la autoridad de la administración de la cuenca; asimismo se impone a esta autoridad la obligación de proveer con recursos. Los integrantes del comité técnico de este organismo operador o administrador de la cuenca son ciudadanos, en su mayoría académicos, que definen las condiciones necesarias para que el fideicomiso pueda funcionar y cumplir con su objetivo que es el saneamiento de las aguas de la cuenca.

En Cuernavaca se pueden crear parques lineales y hacer una recuperación de la zona, generar valores y recuperar la vegetación, como como lo hizo Alfonso Sandoval Camuñas cuando fue alcalde; esto genera también reactivación de la economía, porque pueden ser atractivos turísticos.

 

SIETE MIL MILLONES DE PESOS A LA BASURA O EN LA BOLSA DE FUNCIONARIOS

Durante la administración de Felipe Calderón en la presidencia de México y de Marco Antonio Adame Castillo en la gubernatura se puso en marcha el programa de la recuperación de la cuenca del río Apatlaco. La inversión millonaria se estima que fue de siete mil millones de pesos y se supone que se construyeron plantas de tratamiento y colectores o ramales que al día de hoy fracasaron porque no funcionan en su totalidad y el agua sigue muy sucia y ha empeorado.

En el Informe de avances de la Comisión de Cuenca del Río Apatlaco del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, publicado en la gaceta de este instituto en octubre de 2009, consta que en 2008 se habían ejercido cuatro mil 392 millones de pesos y para 2012 se ejercerían un total de mil 423 millones de pesos, derivado de un plan estratégico que incluía 332 acciones para sanear el río Apatlaco.

 

UN PROBLEMA DE ESCALAS MAYORES

Austelio Mendoza puso énfasis en que el problema de contaminación del río Apatlaco es de por sí grave, pero se agudiza con el peligro de contaminación del coronavirus.

“Las proporciones del problema que se avecina, si no se da solución inmediata a la remediación de las aguas del río, es de escalas mayores. Los alcaldes, los organismos operadores y los regidores lo saben, conocen las posibles soluciones pero no tienen voluntad para resolverlo, todo lo ven desde el punto de vista político”, concluyó.

 

 

 

 

Viaja a esa ciudad norteamericana el primer grupo de padres de migrantes durante la contingencia del coronavirus.

Chicago, Illinois. Estados Unidos.- El miércoles 26 de agosto a las 9:20, en el vuelo 686 de Aeroméxico salió del aeropuerto Internacional Benito Juárez de la ciudad de México rumbo al Aeropuerto O’ Hare de Chicago, Estado Unidos, el primer grupo coordinado de veinte padres de migrantes morelenses que radican en esta ciudad norteamericana, después de que su vuelo fuera suspendido en mayo de este año por el cierre de fronteras debido a la contingencia del covid-19.

Los adultos mayores que habían obtenido su visa norteamericana el año pasado por medio del programa Corazón de Plata operado por la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno del Morelos arribaron de diferentes municipios y tenían de 10 a más de 30 años de no ver a sus hijos y muchos no conocían a sus nietos.

En el aeropuerto mexicano las medidas de seguridad en los cuatro o cinco filtros incluían cubreboca bien puesto en todo el aeropuerto, toma de temperatura, sana distancia en los turnos y uso de gel para las manos. Aunque este procedimiento retrasaba a los pasajeros, la poca afluencia en el puerto aéreo posibilitó que los usuarios pasaran por los filtros sanitarios y de seguridad de una manera rápida.

A su vez, la Ciudad de los vientos está en la fase 4 de la contingencia por el coronavirus y se continúa manteniendo el distanciamiento social y el cubrebocas; entre los negocios y servicios reactivados están la atención dentro de los restaurantes y bares; museos y zoológicos; salas de concierto; campamentos de verano; reuniones de hasta 50 personas en espacios cerrados y 100 en espacios abiertos. Las escuelas continúan cerradas y hay clases en línea.

El vuelo salió puntual hacia el aeropuerto internacional O’ Hare. Aunque con algunos contratiempos, a las 15:20 de la tarde los adultos mayores estaban ya en Chicago, sentados en el autobús que los trasladaría a un salón, donde serían recibidos por sus hijos y nietos. El presidente de la Federación de Clubes Morelenses, Juan Seiva García, les había dado la bienvenida y los adultos mayores por fin se sentían seguros.

En 15 minutos el camión de pasajeros con los familiares de los migrantes arribó al salón donde los hijos, que habían pagado para que sus papás llegaran desde marzo de este año, los esperaban anhelantes.

El grupo descendió del autobús y uno por uno fueron recibidos dentro del edificio. Hubo aplausos, abrazos y lágrimas de alegría. Los hijos e hijas volvieron a ver a sus padres y los nietos y nietas conocieron a las abuelas y abuelos que sólo habían visto por videos.

Las personas de la tercera edad estarían con sus hijos hasta finales de septiembre; luego regresarán a sus lugares de origen.

 

LOS CONTRATIEMPOS

Nadie de los papás y mamás puede llevar líquidos o gases inflamables (gasolina, pintura, cargas de gas); armas de fuego o explosivos (munición, fuegos artificiales, bengalas, pistolas paralizantes); productos domésticos o industriales (cloro, aerosoles, mercurio o solventes); cerillos o encendedores; corrosivos (ácidos, baterías mojadas, etc.); irritantes, materiales magnetizados; materiales oxidantes (como peróxido); materiales radioactivos; sustancias químicas; portafolios o maletines con mecanismos de alarma, venenos, oxígeno, extinguidores de fuego y otros cilindros de gas comprimido; baterías de ion-litio, incluyendo aquellas instaladas en patinetas eléctricas, ruedas de auto equilibrio y scooter eléctricos; equipos Samsung Galaxy Note7.

A esto hay que agregar que tampoco se puede llevar comida, frutas, verduras, quesos, tamales de pescado, jumiles, tortillas azules hechas a mano en Tepoztlán, itacates, memelas, tlacoyos, chicarrón de cerdo, todos estos artículos prohibidos se quedaron en los filtros del aeropuerto en la Ciudad de México. Aun cuando a los padres se les avisa que hay aparatos de rayos x que detectan todo, no lo creen y llevan escondidos artículos que violan las leyes sanitarias o de seguridad.

Muchos de los adultos mayores tienen problemas auditivos o mala vista y algunas enfermedades como diabetes, hipertensión o lesiones que nos les permiten desplazarse correctamente. Necesitan ir al baño cada media hora.

“¡Por favor, avísenme si van al sanitario; y cuando regresen también!” Sólo dos o tres hicieron caso.

Además es necesario repetirles constantemente dónde están, hacia donde arribarán, qué hora es, qué tiempo estarán allí y cómo es el lugar a donde irán. Coronan estas incertidumbres el miedo a volar.

Media hora antes del despegue y después de pasar lista cada 20 minutos, hacía falta un pasajero. No estaba en la sala 52 ni en la contigua; tampoco en los sanitarios ni en las tiendas.

Se reportó este incidente con los organizadores y se dio aviso al personal de seguridad del aeropuerto. El nombre del pasajero fue voceado varias veces. No aparecía.

Cuando los pasajeros estaban haciendo fila para abordar, apareció un hombre delgado buscando a sus compañeros.

-¿Es usted fulano de tal?

-Sí. Es que quería un café y una torta, pero aquí el café costaba cincuenta pesos y la torta ciento veinte y me fui a buscar más barato pero no encontré…

María tiene diabetes y requería aplicarse insulina a las 9:30. Dentro del avión se solicitó ayuda a las sobrecargos pero la negaron porque dijeron que no podían mantener contacto físico con los pasajeros. Buscamos entre las mujeres quién podía ayudarnos pero nadie sabía; por fortuna la propia María dijo que ella había estado practicando inyectarse sola y, dentro del sanitario de la aeronave se pudo aplicar el medicamento.

Debido a la contingencia sanitaria Aeroméxico no da sus tradicionales lonches. Los pasajeros sólo recibimos una bolsita con 13 cacahuates y una bebida de coco con sabor a desinfectante. Mal para varios morelenses que habían salido desde su lugar de origen a la una de la madrugada, habían llegado a Plan de Ayala en Cuernavaca, Morelos, a las tres y al aeropuerto a las seis y media, y de ahí a las 9:20 de la mañana, con el estómago vacío.

Durante el vuelo las azafatas repartieron formatos donde vaciábamos información sanitaria sobre nuestro estado de salud actual y de tres meses anteriores, sobre nuestros viajes a “China” y otros detalles que, por supuesto negamos.

En esta etapa del viaje debieron repartir formatos donde se deben anotar los datos generales del pasajero, número de pasaporte, aerolínea, vuelo, dirección y teléfono de quien los recibe, si va en plan de negocios, si lleva más de diez mil dólares, etcétera. No entregaron estos documentos y, debido a la contingencia sanitaria por el coronavirus se podía entender que no los necesitarían, pero más que dispensa fue olvido.

 

EL QUESO, LOS CHILES, LOS AGUACATES, EL PERRO LA MUJER POLICÍA Y MARÍA

Bajamos del avión y nos dirigimos a la revisión final. En la entrada una agente de migración nos ordenó que llenáramos los formularios escritos en inglés que la azafata debió entregarnos durante el vuelo. Llenar uno es tardado, llenar veinte nos llevó más de 40 minutos.

Veinte personas de más de sesenta años y una mujer angustiada que no pertenecía al grupo de adultos mayores esperaban en fila que yo les ayudara a llenar ese formato para entrar a Chicago. Uno por uno, los hombres y mujeres fueron pasando junto a mí con su pasaporte para anotar los datos, como la fecha de nacimiento y numero de los documentos. Con la esquina del ojo vi a una mujer de la Policía Migratoria altísima, rubia. Llevaba un perro pinto, orejón, pasándolo por cada uno de los migrantes. El silencioso can se detuvo frente a María, una mujer menudita que llevaba una bolsa apretada en su regazo; la olisqueaba con insistencia. “Marcaba”, dirían los adiestradores. Con frases en inglés la oficial le dijo a la mujer que abriera su maleta y extrajera lo que llevaba. María no entendió y la oficial tuvo que repetir la orden en un español quebradizo. La mujer mayor sacó una bolsa, dentro de ésta dos más, en una llevaba varios chiles verdes y dos aguacates y en la otra un pedazo de queso. La policía sonrió y le ordenó que se los entregara, le dijo en español que esos artículos estaban prohibidos y que no sabía cómo los había podido pasar; abrió una bolsa de plástico que llevaba en una cartera, dejo que María metiera los “regalos” para su hijo, cerró la bolsa y se marchó, moviendo la cabeza de un lado a otro; el perro la seguía a un lado, muy orgulloso por haber detectado el cargamento clandestino, a unos metros de salir a la libertad en territorio estadounidense.

Sin problema y después de comprobar nuestros datos, el policía migratorio nos entregó nuestros documentos y salimos de aeropuerto O’ Hare. Un autobús nos esperaba para llevarnos a nuestro destino final.

 

 

 

Domingo, 23 Agosto 2020 07:18

Fernanda en la universidad

“También quiero decirte que me dieron mis resultados en la UAEM y pasé el examen”

Fátima es optimista y quiere ser veterinaria.

Fátima tiene doce años y sufrió quemaduras de segundo y tercer grados en la cara, cuello, brazos, mano y pecho. Necesita cirugías y tratamientos que su familia no puede pagar en su totalidad, porque es de escasos recursos económicos. En la entrevista que se tuvo con la mamá, está nos contó lo difícil que ha sido la vida de su familia después del accidente.

 

EL ACCIDENTE

El día domingo 5 julio a las 20:30 horas, ella y sus primos se encontraban en la casa de los familiares de su papá, en Panchimalco, e hicieron una fogata en el patio para quemar bombones. Como vieron que la llama disminuía su intensidad Fátima, que llevaba el cabello largo y suelto, fue por una botella de alcohol. Al abrirla se vertió parte del líquido en el cuerpo y al echarlo al fuego para avivarlo, las llamas subieron quemando su pelo, su cara, y casi todo su cuerpo.

 

LAS HORAS DE ANGUSTIA

De inmediato, sus familiares la llevaron al Hospital General Dr. Ernesto Meana San Román, donde le dieron los primeros auxilios, pero carecían de lo necesario para atenderla. Esto se agravó, además, porque ese es un hospital que atiende a infectados por coronavirus y la espera para la atención fue muy prolongada.

Los familiares de Fátima llamaron a Mayra, quien se encontraba laborando a esas horas.

Su cuñada le avisó por celular que su hija se encontraba en el área de Urgencias del hospital porque había sufrido quemaduras, pero que se tranquilizara porque “no eran graves”, Mayra se trasladó al nosocomio y llegó a las 21:00 horas.

De ahí comenzó un tiempo de miedo, angustia, dolor, desesperación y llantos para Mayra y su niña. Fátima estaba de pie y no había sido atendida, su madre la vio muy quemada y se aterrorizó. Ella me pedía que la soplara y la soplara, por las quemaduras. Cuando salió el médico de guardia les dijo que no tenían el equipo necesario para darle tratamiento a la niña. El lunes por la mañana la trabajadora social del hospital logró contactar a un hospital privado y lograron trasladarla de Jojutla, Morelos, al Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados (CENIAQ), en la Ciudad de México.

Fátima iba con ámpulas en todo el cuerpo y con los ojos cerrados, se temía que el fuego la hubiese dejado ciega y afectado sus vías respiratorias. Después de muchas horas de atención y cirugías la niña fue dada de alta y se le permitió el regreso a Morelos.

Fátima tuvo quemaduras por fuego directo de segundo y tercer grado “que le ocasionó lesiones en la región facial, tórax y extremidades, quien ha requerido manejos en el área de quemados, así como dos cirugías hasta el momento, la última el día de hoy. Se requerirá continuar con manejo médico en centro especializado durante un tiempo aproximado de siete días más…”, se puede leer en una constancia expedida el 21 de julio de 2020 por el área de Trabajo Social, del Instituto Nacional de Rehabilitación de Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados (CENIAQ), en la Ciudad de México.

De acuerdo con la página www.stanfordchildrens.org, las quemaduras de segundo grado (espesor parcial), involucran la epidermis y parte de la capa de la dermis de la piel. El sitio de la quemadura se ve rojo, con ampollas y puede estar inflamado y ser doloroso; las de tercer grado (espesor total), destruyen la epidermis y dermis y pueden dañar el tejido subcutáneo. La quemadura puede verse blanca o carbonizada. La zona afectada pierde sensibilidad.

Testimonios de personas que han sufrido quemaduras similares a las de la niña refieren que no habían pasado por dolores tan intensos y que requirieron de largos y costosos tratamientos y cirugías para recuperarse, no en su totalidad, porque estos accidentes dejan secuelas imborrables.

 

UNA MADRE AFLIGIDA

Mayra Araceli Téllez Padilla es mamá de tres mujeres: una de 16, otras de 18 y Fátima. Todas estudian. Trabaja 24 horas y descansa 24 horas, como policía auxiliar en Seguridad Pública, en Jojutla.

No tiene basificación y despende del Ayuntamiento. Vive con sus hijas y su pareja en la unidad habitacional San Jerónimo, en las orillas de la cabecera municipal de Jojutla; el departamento es de interés social y paga renta.

El domingo 16 de agosto, por la tarde, cuando Mayra nos invitó a su casa, tenía una venda en la rodilla: se había lesionado en el trabajo y nos atendió en la sala-comedor.

Al fondo estaba su hija, muy tranquila, recostada en un sillón, con la ventana abierta y frente a un ventilador prendido. Jugaba con un traste y unas cuentas de plástico de color - en realidad ejercitaba sus manos, ya que el fuego llegó a los ligamentos de algunos dedos- una imagen de paz y calma contraria a la que Mayra vio el domingo 5 julio en el área de Urgencias del Hospital.

Mayra platicó que le aflige su situación económica, porque en el trabajo que tiene gana muy poco, la mitad se le va en el pago de la renta del departamento y con lo demás resuelve los servicios básicos de su hogar, además de la educación y alimentación de sus hijas.

Ahora con la atención que requiere Fátima los gastos se dispararon mucho y no le alcanza: sus familiares, amigos y conocidos han reunidos dinero y se lo han dado para que se ayuda con las citas a las que ha tenido que acudir a la Ciudad de México.

Como en el hospital de Jojutla no la pudieron atender, tuvo que trasladarla a uno de la Ciudad de México. Las cirugías, curaciones y atenciones salieron en más de 23 mil pesos, que tuvo que pagar. Desde luego, ella no liquidó la totalidad, tenía ahorros, y conocidos, amigos y familiares cooperaron de manera altruista, lo que Mayra agradece.

Relató, angustiada, que el tratamiento que necesita Fátima es largo, doloroso, y que no tiene suficiente dinero para pagarlo, a pesar de que de acuerdo con el examen socioeconómico que le realizaron en el Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados, de la Ciudad de México, está pagando una cuota baja.

“Las primeras semanas hicimos más de 15 viajes; todo lo pagamos nosotros. Fuimos el 10 de agosto, vamos a ir el 31 de este mes y también al 14 de septiembre. Son muchas citas. Yo pago los pasajes y si tengo que alimentar a mi hija también, la consulta, los medicamentos, las curaciones. Para el tratamiento actual de Fátima tengo que comprar unos apósitos, que duran diez días y que cuestan setecientos pesos la caja. Cada mes necesita implantes, sobre todo en la cara porque no quiere cicatrizar, y también habrá que comprar una máscara y un chaleco. Por cinco piezas que ya le hicieron fueron, por ejemplo, setecientos ochenta pesos. Tenemos consulta con el cirujano, con la psicóloga, con la terapista, con las personas que le hacen los guantes y las mangas. Fátima va a poder salir hasta que los implantes funcionen y hasta que tenga ya una máscara que la proteja y eso va a tardar no sé cuántos meses. A veces no podemos irnos en autobús porque a Fátima se le pueden infectar las heridas y por la sana distancia, así que contratamos taxi o nos llevan en coche particular, pero también debemos pagar casetas, gasolina y demás cosas”.

Mayra relató que no se deja caer, el amor por sus hijas la levanta, a pesar de que ha pasado situaciones muy difíciles estos últimos meses porque falleció su papá y luego su mamá.

Trabajó por un tiempo en ventas, en una mueblería, después se preparó como estilista y con muchos sacrificios puso una estética. Trabajaba por la mañana y por la tarde abría la estética, con eso pudo mantener a su familia, pero después no pudo más y tuvo que dejar el trabajo de la estética.

“Tengo la firme intención de entrar a la academia para policías. Hay un curso de preparación, le da a uno una beca pero no alcanza para dejar pagadas las necesidades y requerimientos de mis hijas mientras tomo el curso para entrar a la Comisión Estatal de Seguridad Pública en donde pagan un poco mejor y hay más prestaciones, y eso me permitiría darle una mejor vida a mis hijas. Eso es lo que quiero. Estuve ahorrando pero sucedió lo de mi hija y ya no pude, estuvo bien porque fue para una emergencia, pero ahora debo comenzar a ahorrar de nuevo para intentarlo”.

Se preguntó a Mayra que si aceptaba donativos para ayudarla con el tratamiento de la niña y dijo que sí. Proporcionó los siguientes datos: cuenta Santander nómina: 55791003449993 a nombre de Mayra Araceli Téllez Padilla.

 

QUIERE SER VETERINARIA O DISEÑADORA

Fátima es una niña que parece no darse cuenta de lo que le pasó, aunque su mamá nos contó que tiene terror a las estufas y en general al fuego, razón por la que está siendo atendida por una psicóloga. Tiene una voz delgada, es muy expresiva con sus ojos, su boca y sus manos, es optimista. Se tuvo lo oportunidad de estar cerca de ella, guardando la sana distancia, para hacer unas fotos de algunas de sus quemaduras, a lo que ella accedió previo permiso de Mayra.

Casi por concluir la entrevista se le preguntó a Fátima qué va a ser cuando sea grande y contestó: “quiero ser veterinaria, me gustan mucho los animales, aunque también me gustaría ser diseñadora de modas”.

 

 

Un asalto se registró, la tarde de este viernes, en una unidad del transporte público colectivo -ruta 1- en la avenida Morelos, en Cuernavaca; dos mujeres resultaron lesionadas.

El hecho ocurrió alrededor de las 14:00 horas, en el que tres hombres habrían utilizado un cuchillo para amenazar a los pasajeros de la unidad.

Al sitio arribaron elementos policiacos y paramédicos de la Cruz Roja, quienes atendieron a dos mujeres, quienes son hermanas; una de ellas tendría probable lesión en la cadera y la otra presentaba crisis nerviosa.

Policías indicaron que los presuntos asaltantes fueron detenidos, tras ser identificados por algunos de los pasajeros.

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