“En ése mundo (el náhuatl) todo tiene un sentido... las cosas, las personas, los animales, las plantas tienen un por qué…”.
Zacatepec. Dar clases en náhuatl en la escuela de su comunidad fue uno de los sueños de Pablo Paredes Ocampo.
El lunes 12 de enero de este año, funcionarios del gobierno estatal, acompañados del director de la Escuela Primaria Federal Vicente Guerrero, Edgar Román Martínez, inauguraron el aula donde se impartirán clases de náhuatl a las alumnas y alumnos de esa institución localizada en la comunidad indígena de Tetelpa, municipio de Zacatepec.
Es la primera vez en la historia de la escuela, de la comunidad y del municipio que se abre un espacio para la enseñanza de este idioma, que hablaban los antiguos pobladores de este pueblo indígena.
Durante tres meses, las alumnas y alumnos de la escuela, y algunos maestros, recibirán clases del maestro Pablo, que presentó el proyecto “Rescatando el idioma náhuatl” y fue beneficiado con el Programa Petate de Colores. Pablo estudió la primaria en esa escuela.
Tiene tres grupos de alumnos y maestros, que reciben las clases de ese idioma los lunes y martes: cincuenta minutos efectivos por cada grupo, a las 8, 9 y 10 de la mañana.
El director de la escuela, Edgar Román Martínez, que en su momento agradeció que su plantel educativo sea beneficiado con esta iniciativa, dijo que buscará que el curso pueda ser parte de su plan de estudios.
“Los padres de familia de esta escuela son muy activos y se les preguntará por medio de una asamblea si desean que el curso se prolongue más allá de los dos meses que el gobierno está apoyando al maestro Pablo”.
Edgar Román platicó que le pidió al maestro Pablo que enseñe a los niños a cantar el himno nacional en náhuatl, el toque de bandera y la Marcha Morelense.
También dijo que es la primera vez que en México el modelo educativo impulsado por el gobierno mexicano busca una educación integral, humanista, inclusiva y equitativa, centrada en la formación de ciudadanos críticos y solidarios, con énfasis en la dignidad humana, la diversidad cultural y el desarrollo comunitario.
Paredes Ocampo explicó que las clases de náhuatl básico son una parte de una propuesta más amplia, porque no se queda en que el alumno aprenda palabras o frases.
“El objetivo es que pueda hablar náhuatl, que se pueda comunicar en este idioma y más todavía, que pueda dar a conocer su cosmovisión como integrante de un pueblo originario, que conozca sus raíces y su historia, cómo pensaban y sentían sus antepasados”.
El maestro Pablo también dijo que en Tetelpa los niños no comienzan desde cero en este idioma, porque en el pueblo todavía se pronuncian palabras y frases en náhuatl, y con relativa facilidad las niñas y los chicos van avanzando y pensando en este idioma de los pueblos originarios.
“Alumnos míos de la escuelita comunitaria y niños miembros de los tecuanes vienen a esta escuela y ya saben muchas cosas en náhuatl, están familiarizados, lo hablan, lo viven; esto es una ventaja para mí como profesor y me da mucha alegría y ánimo”, afirmó.
PABLO Y SU SUEÑO
El maestro Pablo Paredes Ocampo tiene muchos años aprendiendo náhuatl, y en últimas fechas, compartiendo su conocimiento con su comunidad.
Tiene 61 años y es nativo de Tetelpa; profesor de este idioma; director de la escuela comunitaria de náhuatl Ximachtli teteio; director del coro de niños Yolcuicatzin, que declaman y cantan poemas en ese idioma, es pitero y coordinador de los tecuanes de Tetelpa, que van para los cuarenta años de existencia. Éstas son algunas líneas de una trayectoria que va ya para varias décadas en el trabajo comunitario y en la preservación de los usos y costumbres de la cultura del pueblo indígena donde nació.
Recordó que desde muy niño comenzó a interesarse por este idioma, ya que su abuelo, su abuelita o su papá le decían algunas palabras que le resultaban raras, porque no eran español, y desde ahí comenzó con ese misterio. Por ejemplo, le ordenaban limpiar el “axolol”, es decir, el escurrido del agua y él iba y lo limpiaba.
Nunca escuchó que sus familiares platicaran en náhuatl, sólo se decían palabras que muchas veces eran groserías que nadie le quería traducir.
Su interés inicial era escucharlo, después hablarlo y ahora lo estudia y enseña.
El maestro también recordó que el conocimiento del idioma le ha permitido conservar los diálogos de la danza de los tecuanes de Tetelpa, que él coordina y de los cuales es el pitero o músico.
Pablo reescribió esos diálogos, ya que, de acuerdo con su experiencia, por la falta de precisión y de uso de los parlamentos se fueron alterando con el tiempo, por desconocimiento de los danzantes, y llegó un momento en que estaban a punto de perderse; entonces él comenzó a reescribirlos y hasta la fecha se siguen conservando.
Desde hace más de 10 años, Pablo comenzó a compartir sus conocimientos del náhuatl en su casa. Acondicionó con recursos propios un aula a la que le nombró Ximachtli teteio: semilla que germina entre lo pedregoso, y donde adultos, jóvenes y niños, todos pueden ir a aprender, no tiene costo, el único requisito es que quieran aprender. De ahí han salido muchos alumnos que han seguido solos su aprendizaje del idioma.
Hace unos años, formó por iniciativa propia y con sus recursos un coro de niños cantores al que le puso por nombre Yolcuicatzin, o Cantitos del corazón, que cantan y declaman poemas en náhuatl. El pequeño grupo ya es conocido fuera de Tetelpa y ha sido invitado a eventos oficiales de la gobernadora Margarita González Saravia.
El maestro Pablo Paredes Ocampo tomó conciencia de que conversando en náhuatl con otras personas, podía regresar a su pasado, al de sus abuelos, de su pueblo.
Relató que fue como abrir una puerta para entrar de lleno a una manera de percibir la realidad, muy distinta a la que tiene la cultura occidental “moderna”.
“En ese mundo, todo tiene un sentido y desempeña un papel importante. Las cosas, las personas, los animales, las plantas tienen un por qué; las palabras llevan una carga emocional, metafórica e histórica muy poderosa, si los pobladores entienden y descubren esto, van a saber la riqueza que tenemos y de la cual formamos parte”, aseveró.
Uno de sus sueños era que en Tetelpa se enseñara y se hablara náhuatl, y se le ha cumplido.
Pablo Paredes insistió en que siente mucho agradecimiento por haber contribuido a que esto sea una realidad y que se continúe con el aprendizaje y práctica del idioma.

