M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

Lunes, 29 Junio 2020 05:34

Fake news y cultura de la paz

Las fake news han sido conceptualizadas como la divulgación de noticias falsas que provocan un peligroso círculo de desinformación. Las redes sociales permiten que los usuarios sean productores y consumidores de contenidos a la vez, y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado. Esto, obviamente, genera un círculo vicioso, y una noticia falsa se replica miles de veces en cuestión de segundos.

Se dice que siete de cada diez personas, reciben una noticia falsa, al menos, una vez al día. De igual manera, hay un estudio que dice que sólo tres de cada veinte personas pueden distinguir una noticia falsa de una verdadera. Y lo peor no es esto. De acuerdo a las investigaciones, se afirma que para el año 2022, la mitad de las noticias que recibamos serán falsas.

Esto que menciono es lo que ahora se llama “posverdad” o “postverdad”. Término definido por el diccionario de Oxford (post-truth) como la palabra del año en 2016 y se refiere a las circunstancias en que los hechos objetivos son menos importantes a la hora de modelar la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales. La Real Academia define el término “posverdad” como la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Dicho de otra manera, este concepto establece que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones.

En el mito de la caverna de Platón, el filósofo planteaba que la verdad es independiente de nuestras opiniones. Estará siempre ahí, aunque nadie crea en ella. Es una visión muy idealista sobre lo que existe.

Sin embargo, esta idea tan poderosa también tiene un lado oscuro: la mentira también puede subsistir y acaparar toda la atención porque, si bien no describe fielmente la realidad, no le hace falta; simplemente "funciona" en nuestras cabezas. Nos permite construir un relato sobre nuestras vidas. Por eso sobrevive. La objetividad importa mucho menos que el modo en que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien.

Todo esto me produce mucho ruido intelectual porque me parece increíble como una gran cantidad de personas cree en las fake news. Y lo peor, es notar que muchas personas “educadas”, propaguen  en las redes sociales y en los grupos de whatsapp las mismas de manera arbitraria, aunque también, me parece muy obvio, que lo hacen para influir en la opinión de otras personas más débiles para conseguir sus fines.

A este concepto de “posverdad”, se le ha agregado otro llamado “alternative facts” o “hechos alternativos”. Es un eufemismo, en mi opinión, para la palabra “mentira”. Pero con un matiz: los hechos alternativos, a diferencia de las mentiras en general, tienen detrás un potente aparato mediático y propagandístico que los respalda y que hará todo lo posible por hacer que esas falsedades parezcan explicar la realidad o, al menos, que no parezcan mentiras.

En “La microfísica de la Posverdad”, ensayo de Hugo Pardo Kulinski, se afirma que la comunicación política sabe desde siempre que, entre racionalidad y emoción, predomina la emoción, y que la manipulación, las medias verdades o directamente las mentiras estratégicas hacen su juego para construir una base electoral o, peor aún, consolidar una idea política.

Es decir, que estos conceptos no son recientes, y que siempre han sido utilizados en la política. El problema es que ahora están siendo utilizados, subrepticiamente en las redes para mover los sentimientos de la gente. Para alterar su sistema de creencias.

La Federación Internacional de Periodistas, considera pertinente abordar una publicación que tenga como fin esclarecer y visibilizar el fenómeno de las Fake News, a modo de guía para periodistas y para la sociedad en general para identificarlas, evitar su reproducción y desmentirlas. Para frenar el círculo de desinformación, es importante que tanto periodistas como ciudadanos puedan tomar conciencia de que es una cuestión que tiene incidencia en la sociedad en su conjunto, que afecta la integridad democrática y que debe ser abordada en sus dimensiones política, social y cultural.

la desinformación y la propaganda afectan intensamente a la democracia, erosionan la credibilidad de los medios de comunicación tradicionales, interfieren con el derecho de las personas de buscar y recibir información de todo tipo, y pueden aumentar la hostilidad y odio en contra de ciertos grupos vulnerables de la sociedad (lo estamos viviendo en México). También destacó la importancia de tomar iniciativas desde la sociedad civil y los medios de comunicación para identificar noticias deliberadamente falsas, desinformación y propaganda, y generar conciencia sobre estas cuestiones.

Para lograr una cultura de paz, es urgente que esto se acabe. Esto es lo que provoca la polarización en la sociedad. Actualmente vemos a muchos periodistas, influencers y líderes de opinión que manipulan la verdad, tanto en medios tradicionales como en las redes sociales, y que nos hacen enfrentarnos entre nosotros, promoviendo así, una cultura de odio y de enfrentamientos cuando lo que necesitamos en nuestro México es promover la reconciliación.

 

 

 

Lunes, 22 Junio 2020 05:58

Paternidad y cultura de la paz

“Tener hijos no convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano  no lo vuelve a uno pianista.”

-Michael Levine-

Profesor de genética

No es mi intención contradecir a nadie. Dicen que un hombre que no sabe ser un buen padre, no es un auténtico hombre. Se dicen tantas cosas… y eso aplica para los conceptos de madre y padre. Pero hoy sólo me dedicaré a hablar sobre los padres. Uno, porque es el día para celebrarlo. Y dos, porque como hombre, me cuestiono muchas cosas.

He sido hijo, obvio. Y afortunadamente también soy padre. Mi educación y las experiencias de mi infancia no se comparan en absoluto con las de mis hijos. Desde mucho tiempo antes de ser padre me repetía a mí mismo que la vida de mis hijos sería diferente a lo que yo había vivido.

Y así traté de hacerlo. Según mi criterio, siempre les di lo mejor que pude. Los cuidé, les preparaba de comer, los bañaba, a la hora de dormir los acostaba en mi pecho mientras les daba un masaje, les cantaba y arrullaba. ¡Qué tranquilidad, paz y armonía sentía en mi corazón! No había nada más importante en la vida.

Cuando llegó la hora, el primer día del Jardín de niños, mi corazón se acongojó de sólo pensar lo que le esperaba a Lobito. Y así nacieron estos sentimientos que transcribo: “A los tres años, mamá y yo te llevamos al jardín de niños. Era hora de separarte un poco de nosotros para que conocieras un mundo diferente. /Te miré a los ojos y te dije: Hijo mío, aquí te enseñarán muchas cosas. “Aprenderás tanto y conocerás a muchos niños! / Teníamos tanto miedo de que lloraras al dejarte a la puerta del salón…pero tú nos miraste fijamente, nos regalaste un beso, y luego una sonrisa. Acompañado de tu maestra te alejaste hacia tu nuevo mundo. / Al salir de la escuela, mamá y yo nos miramos, y nos sentimos muy solos como si se hubiera ido nuestra alegría, nuestra razón de ser, nuestra mejor compañía. Nos miramos otra vez y sonreímos. Ese era el miedo que te queríamos evitar, y mira: son tus padres quienes lo sintieron.”

Recuerdo nuestras aventuras. Jugábamos mucho, cantábamos mucho. Lobito comenzó temprano con el gusto de la guitarra. La primera canción que le enseñé fue “Don´t let me down” de los Beatles. Tenía ritmo en la guitarra y nos la pasábamos de lujo. Ser padre es la mejor experiencia que podemos tener.

Cuando Manzanita llegó al mundo se repitió el sentimiento, pero con mayor fuerza. Le di todo mi amor también. Pero me preocupo más por ella que por Lobito por el tipo de sociedad en que vivimos. A ella le empecé a enseñar que tenía los mismos derechos que los hombres. Le enseñé que debía defenderse a sí misma y que podía tomar decisiones por sí sola. A ella, cuando tenía como tres años, le escribí lo siguiente: “Una tarde de verano mientras caminábamos por las calles de la ciudad, mamá tomó esta fotografía que refleja una hermosa pequeñita guiada por la mano de su padre. / He regresado muchas veces a observarla, y he encontrado otro significado: Es la historia de una pequeñita guiando el camino de su padre. / Cuando algunos años más tarde la encuentres en el viejo álbum de familia, espero que recuerdes todos los caminos por los que me llevaste cuando niña. Con amor: Papá.”

Uno trata de ser bueno, de ser sabio, de ser justo, de ser amoroso. Pero la vida nos lleva por caminos diversos. Algunos muy difíciles. Dicen que el hombre propone, pero Dios dispone.

Ellos, mis hijos, ya son mayores de edad. Toman sus propias decisiones. Sus propios caminos. Y nos agradecen muchas cosas…y otras nos las echan en cara. Creo que así es como la historia se repite. Pero lo importante es como se sienta uno. No todo es color de rosa. Pero lo importante es cómo nos sintamos en lo profundo de nuestro corazón. Yo me siento satisfecho.

Hace muchos años que leí lo siguiente y siento que así será por los siglos de los siglos. Lo que piensa el hijo del padre: “A los siete años: Papá es un sabio que todo lo sabe. A los catorce años: Me parece que papá se equivoca en algunas de las cosas que dice. A los veinte años: Papá está un poco atrasado en sus teorías; está muy anticuado. A los veinticinco años: El “viejo” no sabe nada... ya está medio loco. A los treinta y cinco: Con mi experiencia, mi padre a esta edad hubiera sido millonario. A los cuarenta y cinco: No sé si ir a consultar, con el viejo, este asunto. Tal vez pudiera aconsejarme. A los cincuenta y cinco: ¡Qué lástima que se haya muerto el viejo! La verdad es que tenía unas ideas y una inteligencia notables. A los sesenta: ¡Pobre papá! ¡Era un sabio! ¡Tenía razón en todo lo que decía! ¡Qué lástima que yo lo haya comprendido demasiado tarde!

Así es la vida. A todos los padres del mundo les digo: No importa cuánto se hayan esforzado por darles a sus hijos lo mejor. Nada vale. Ellos siempre tendrán algo en nuestra contra. Y también les digo, todo vale. Si tu corazón está tranquilo y satisfecho, esa es la mejor recompensa, aunque ellos no lo reconozcan. Los hijos no son malos, lo que sucede es que están en su búsqueda, y al hacerlo se van contra todo. Se van contra todos. Yo también pasé por esos caminos.

También es cierto que cometemos errores. Hay que reconocerlo. Pero si has tratado de hacer lo mejor por ellos, tu corazón estará tranquilo. Lo que sí me queda claro, aunque muchos no estén de acuerdo conmigo, es que una buena nalgada a tiempo puede a salvar a nuestros hijos de una mala decisión. Y también hay que seguir, yo lo he hecho, ese viejo adagio chino: Si quieres buenos hijos, hazlos pasar un poco de frío y un poco de hambre.

¡Feliz día del padre!

 

 

Sábado, 20 Junio 2020 12:29

EL CUERITO

Ese día, mi hermano y yo nos fuimos al Jardín “San Juan”, el que está en Av. Morelos y Degollado, como todas las tardes después de la escuela.

Lunes, 15 Junio 2020 06:00

Educación después de la pandemia II

“El principio más importante para desarrollar

e-learning vivaz es no ver el diseño de

 eLearning como diseño de información,

sino como diseño de una experiencia.”

-Cathy Moore-

Durante la semana recibí mensajes y llamadas telefónicas de amigas y amigos que se dedican a la docencia. Me comentaron que efectivamente les cayó de sorpresa esto de tener que hacer su labor a distancia aplicando el “e-learning” o aprendizaje en línea. Me mencionaron que les ha costado mucha dificultad implementar este tipo de enseñanza a través de las redes. Muchos no saben cómo. Ha habido mucho desgaste emocional e intelectual, problemas con los estudiantes y, sobre todo, en el caso de la educación inicial, discusiones y peleas con los papás. Afortunadamente este ciclo prácticamente ha concluido, pero se tiene que tomar en cuenta que enseñar en la era de internet significa que debemos enseñar las habilidades de mañana desde hoy.

Todos los que nos dedicamos a la docencia hemos tenido errores en el “cómo”. La verdad es que estamos repitiendo, en la mayoría de los casos, un error típico, llamémosle así. Los maestros creemos que debemos llevar el aula a internet y desde ahí, enseñar. Sin embargo, debemos pensar que la enseñanza en línea tiene otra metodología, otras herramientas para el proceso enseñanza-aprendizaje y, que, por tanto, no debemos repetir el modelo de la enseñanza en el aula.

Y en el caso de los catedráticos universitarios, la gran mayoría se atiene a su experiencia para enseñar. Muy raramente encontramos en ellos conocimientos pedagógicos. Ante todo, tenemos que reconocer que, hasta ahora, la enseñanza en las aulas se basa en la presencia y la oralidad. Sin embargo, debemos hacer notar que la enseñanza en línea no puede ser igual.

En el Congreso Universidad 2006 celebrado en la Habana, el rector del Sistema Virtual de la Universidad de Guadalajara (UDG), Manuel Moreno, señaló que “alguien nos tendrá que perdonar en el futuro por haber encerrado a nuestros jóvenes entre cuatro paredes durante muchos años, para hacerles repetir mecánicamente teoremas genéricos”. Se decía -en realidad, todavía se dice- que la función de la escuela es la de transmitir conocimiento. Sin embargo, ahora, y con la nueva realidad que estamos enfrentando, la función de la escuela tiene que ver con la idea de explorar para llegar al conocimiento.

Iremos, es necesario, haciendo la transición del pizarrón a la pantalla de la computadora. Ese ambiente que todos todavía vivimos en el que el profesor o la profesora llega al salón, acomoda sus libros sobre el escritorio, carraspea un poco esperando el silencio de los alumnos para comenzar la clase, comienza a hablar del tema, escribe algo en el pizarrón o pintarrón, o tal vez cuenta un chiste para hacer más interesante su clase, se esfuerza por lograr la comprensión del tema por sus alumnos, casos excepcionales, por supuesto, pero seguramente los hay, tendrá que ir modificándose poco a poco. Aunque mi sentir es que toda esa nueva tecnología del e-learning o aprendizaje en línea ya debería haber despegado desde hace mucho tiempo, y fue la pandemia lo que lo adelantó.

Ahora, debido a la necesidad de ser parte de estas nuevas tecnologías de la información y comunicación, se han dividido en dos los modelos de enseñanza. El que tenemos actualmente, denominado: Modelo transmisivo-memorístico (siempre fue mi queja desde niño) y el nuevo modelo orientado al aprendizaje.

Veamos las características del primero: el profesor es instructor, pone énfasis en la enseñanza, juega un papel aislado, suele aplicar los recursos sin diseñarlos, su didáctica está basada en la exposición y con carácter unidireccional, sólo la verdad y el acierto proporcionan un aprendizaje, restringe la autonomía del alumno, puede utilizar o no las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)

El modelo que debemos seguir a la brevedad, que es el orientado al aprendizaje, tiene como características las siguientes: el profesor es un mediador, se pone énfasis en el aprendizaje, el profesor se integra al equipo docente, diseña y gestiona sus propios recursos, la didáctica está basada en la actividad, la investigación y con carácter bidireccional, utiliza el error como fuente de aprendizaje, fomenta la autonomía del alumno y el uso de nuevas tecnologías está integrado en el currículum. El profesor tiene competencias básicas en las TIC.

Como vemos, la educación tiene todo un reto por delante en el que toda la sociedad debe incorporarse porque, como decía Bel Kaufman: La educación no es un producto: puntuación, diploma, trabajo, dinero, en ese orden; es un proceso, uno que nunca termina.

 

Lunes, 08 Junio 2020 05:49

Educación después de la pandemia

“Siempre que enseñes, Enseña, a la vez, a dudar de lo que enseñas”

-José Ortega y Gasset-

Filósofo y ensayista español

Dicen los que saben, porque saben lo que dicen, que Aristóteles alguna vez dijo que una mente educada puede entender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo. Pero no aceptarlo no significa necesariamente no implementarlo por necedad. Puedo no aceptar algo, pero si la implementación de ese algo traerá beneficios, aunque me duela, tengo que aceptarlo. Y, sin embargo, hablando específicamente de la educación, vienen cambios que tendremos que aceptar, aunque muchos se nieguen a tal hecho.

El ejemplo que me viene a la mente es la sorpresa con la que nos cayó la pandemia. Fue la implementación del trabajo de atender el aula desde casa. No tenemos metodología para abordar el tema, las plataformas. A muchos maestros y maestras nos ha costado trabajo tomar las riendas del aula virtual ya sea porque, insisto, no tenemos el conocimiento y porque no hay un protocolo para que los estudiantes se comporten.

Un maestro puede ver a sus estudiantes durante la clase, en apariencia, pero los estudiantes pueden mostrar que están ahí, pero algunos cierran sus cámaras, y el micrófono, y están haciendo otras cosas. Están ausentes.

En otros casos, se ve a los estudiantes acostados. Ni los educadores ni los estudiantes hemos sabido sacarle todas las ventajas a la educación virtual o a distancia. Aun cuando ya veíamos venir estos cambios de educar a distancia por las redes.

Tenemos antecedentes de la educación a distancia en nuestro país. En México, la educación a distancia inició por la necesidad de alfabetizar a las poblaciones rurales. En 1941, se creó la Escuela de Radio de Difusión Primaria para Adultos; de igual forma se ofrecían los denominados “cursos por correspondencia” a los alumnos que vivían en lugares muy apartados que no podían asistir a la escuela y que por su difícil acceso tampoco era posible su construcción.

Otro ejemplo de educación a distancia en México, es el de Telesecundaria. El 5 de septiembre de 1966 inició la fase experimental del proyecto Telesecundaria, cuyas clases eran en vivo, gracias a la tecnología de microondas, por medio de un circuito cerrado de televisión. En este proyecto se aceptaron 83 estudiantes, mayores de 12 años de edad. El contenido de las asignaturas correspondía con el programa académico de las secundarias vigentes y su impartición estaba a cargo de los telemaestros y un profesor-monitor por grupo. Dicha fase experimental del proyecto fue finalizada en 1968, por lo que el 2 de enero de ese mismo año el secretario de Educación Pública (Agustín Yánez) suscribió un acuerdo por medio del cual Telesecundaria quedaba inscrita en el sistema educativo nacional. Datos obtenidos de la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos.

 https://www.redalyc.org/jatsRepo/1341/134152136004/html/index.html

Este sistema se creó por la insuficiencia de medios para satisfacer la demanda de enseñanza media, sobre todo, en las áreas poco pobladas.

En el 2005 me obsequiaron, en un viaje al extranjero, la 7ª edición de “understanding psychology” (comprendiendo la psicología). Dicho libro, ya de por sí escrito de una manera muy creativa, venía con los códigos de acceso para ingresar al “Centro de Aprendizaje Online”, un aula virtual donde encontraría más materiales para seguir aprendiendo, además de un cd con una biblioteca de interactividades. El ejemplo viene al caso porque han pasado 15 años de este hecho, y el quid del asunto es que desde que llegó la red de internet, en muchos países se comenzaron a diseñar cursos educativos a distancia aprovechando las ventajas que ofrece la educación a distancia. Y en nuestro caso, todavía no hemos aprovechado estas plataformas de aprendizaje aun cuando fuimos pioneros en ese tipo de educación.

Este ciclo escolar, para muchos estudiantes, y muchos padres de familia, fue intenso y desgastante. Padres enojándose con sus hijos y quejándose con los maestros por no saber cómo hacer para que sus vástagos pudieran hacer las tareas y ejercicios. Y seguro porque tampoco entendían de qué se trataba el tema, peleas entre padres y maestros, y todo lo que ustedes quieran agregar al asunto.

El punto principal es que habrá que estar preparado para el siguiente ciclo escolar e implementar esta forma de aprendizaje en línea, aunque no tengamos una emergencia como la que estamos viviendo, pues descubrimos, con esta pandemia, que hay una brecha virtual o digital (estudiantes y maestros que no cuentan con una computadora o utilizar los medios tradicionales de enseñanza llevados a las nuevas tecnologías) y una brecha social y educativa (diferencias entre estudiantes avanzados y rezagados). Hay que trabajar en desarrollar metodología de la educación digital.

Pongamos en duda lo que -y el cómo- hemos estado enseñando hasta ahora. La tarea es ardua, pero no algo imposible de abordar. ¡Sí se puede!

 

 

Lunes, 01 Junio 2020 05:26

Vejez y cultura de la paz

“Lo supe toda mi vida.

Qué un día terminaría.

Levántate y sal de aquí.

No dejes entrar al viejo.”

-Toby Keith-

Cantante

Hace dos años, mientras jugaban golf, Clint Eastwood platicaba con Toby Keith, cantante de música country, y le decía que en un par de días cumpliría 88 años. Toby le preguntó entonces cómo iba a celebrarlo. A lo que Eastwood contestó: “haciendo una película. Dirigiendo y actuando”. Fue la respuesta. Toby vuelve a preguntarle: “¿Y qué te motiva a seguir?”. Clint responde: “Sólo me levanto todos los días y no dejo entrar al viejo”.

Esta frase motivó a Toby para componer una canción, la cual se convirtió en parte de la banda sonora de esa película.

La vejez actual no es la de cuando yo era niño. En aquellos años, parecía que una persona de 40 años ya era vieja. En realidad, ellos pensaban que estaban en la flor de la vida. De hecho, la gente se jubilaba muy joven. Y se dice que, a nivel mundial, actualmente, cada segundo dos personas cumplen 60 años.

Recuerdo mis años de juventud, nosotros fuimos seis hijos, cinco hombres y una mujer, la familia de mi papá tenía doce hijos e hijas, y así era la cosa. En la familia de mi madre, creo que fueron siete. Eran familias grandes. Y ya en aquellos años, las familias europeas tenían un hijo o no tenían. Eran países de gente vieja. Decía yo. Caminaba por las calles y sólo veía adultos mayores. Como se dice ahora.

Pero actualmente se están invirtiendo los papeles en México. Desde los años 70 que comenzaron en la tele con la publicidad de “la familia pequeña vive mejor”, efectivamente se fue haciendo más pequeña. Y se fueron acabando los jóvenes.

De acuerdo a la información estadística del gobierno, en México hay 37, 504, 392 jóvenes de 12 a 19 años de edad en el país, es decir, el 31.4% de la población. México se está haciendo un país de gente vieja. Bueno, eso es lo que dicen.

Sin embargo, y precisamente por la etapa que estamos viviendo, la flor de la vida actual es llegar a la edad de 60 años.

Pero no todos lo vemos de esa manera. Se dice que ser, o sentirse, viejo es una actitud. Y obvio, también se va dando este concepto de acuerdo a la sociedad en la que vives. La sociedad y la familia te dicen que ciertos comportamientos o manera de vestir ya no son “propios” de tu edad. Todos estos conceptos están basados en la hipótesis de los marcadores somáticos. Dicha hipótesis establece que “El ser humano reside en la encrucijada perenne de dos grandes mundos: el exterior (el cual percibe a través de los órganos de los sentidos) y el interior (que adquiere la forma de pensamientos e imágenes mediante los cuales representa y elabora su realidad individual). Ambas se coordinan, de modo tal que las situaciones que nos corresponden vivir son matizadas por los pensamientos que se elaboran en torno a ellas, y a partir de los cuales emerge una respuesta emocional concreta.” Y por eso actuamos como actuamos y sentimos lo que sentimos (o percibimos lo que percibimos).

Tal vez estoy diciendo esto para sentirme mejor, puesto que ya estoy llegando a una edad en la que, para algunos, parece ser que está llegando el final. Sin embargo, tengo algo que agregar. Nuestras generaciones, hablo de las del 50 para acá, vivimos muchísimas cosas y nos hemos tenido que adaptar a esta modernidad. Pasamos de la grabadora, la televisión sin control remoto, los walkman, el dvd, pasando por las computadoras, los juegos de video, hasta llegar al celular (que maneja nuestras vidas) y los medios sociales. Somos una generación que se ha tenido que adaptar a muchos cambios sociales y a luchar por sus derechos.

La vejez actual es diferente. Se le llama vejez activa. Hay personas mayores viajando en grupo, saliendo a pasear o a bailar o se reúnen con sus amigos de antaño. Según la OMS, el envejecimiento activo es “el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo es extender la calidad y esperanza de vida a edades avanzadas.”

El envejecimiento activo es algo que podemos empezar desde que somos muy jóvenes hasta que lo vamos dejando de ser. El objetivo es mantener y cuidar la salud a nivel bio-psico-social. Es decir, cuidar de nuestro cuerpo, de nuestra mente y de nuestras relaciones sociales. ¿Y qué decir de la experiencia y sabiduría? Los adultos mayores de hoy tienen una relación maravillosa con la vida. Hay que aprovecharlos y considerarlos para cultivar y desarrollar la cultura de la paz porque todos vamos en el mismo barco.

Por cierto, al momento de estar escribiendo estas líneas, domingo 31 de mayo, el “joven” Clint Eastwood está cumpliendo 90 años. Sigue pensando en hacer más filmes y cuando se despierta, “no deja entrar al viejo.”

 

Lunes, 25 Mayo 2020 05:27

Filosofía y cultura de la paz II

“Giramos alrededor de nosotros mismos,

nos restringimos en nuestra mismidad,

incapaces de construir relaciones con los demás.”

-Byung-Chul Han-

Filósofo contemporáneo.

Byung-Chul Han, filósofo nacido en Corea del Sur, es, en mi opinión, el claro ejemplo de lo que significa la palabra “global”. Es profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en idioma alemán y está considerado como uno de los filósofos más sobresalientes del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.

En su natal Corea estudio metalurgia, y, en realidad no le gustaba, causó una explosión en su casa y eso le hizo desistir de esos estudios. Él quería estudiar algo diferente como literatura, pero sabía que sus padres no se lo permitirían. ¿Dónde he escuchado algo similar?

Así que se fue a Alemania y allí comenzó su historia y sus reflexiones que actualmente hacen cuestionarse sobre la vida que vivimos.

Es autor de dieciséis libros, de los cuales los más recientes tratan acerca de lo que Han denomina la «sociedad del cansancio» (Müdigkeitsgesellschaft), en la que caracteriza a la sociedad actual como un paisaje patológico de trastornos neuronales, tales como depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la personalidad y agotamiento (burnout). Afirma que no se trata de «infecciones» sino de «infartos», que no son causados por un fenómeno negativo de inmunología en las personas sino por un “exceso de positividad”. Asegura que en la novela “1984” de George Orwell la sociedad era consciente de que estaba siendo dominada, pero que actualmente no tenemos ni esa consciencia de dominación. Tiene una tesis en la que manifiesta que los individuos de esta época se autoexplotan y sienten pavor hacia el otro, el diferente. Viviendo así, en “el desierto, o el infierno, de lo igual. Y muestra algunos ejemplos que ponen a pensar: Antes la televisión era un aparato que unía a las familias. En mi caso, recuerdo cuando niño, cómo nos reuníamos frente al televisor para ver “el chavo”. Y no solamente la familia, sino hasta los vecinos que no tenían tele o preferían pasarla con nosotros. Compartíamos sus alegrías y sus tristezas juntos. Y en el caso de las señoras, las telenovelas eran el tema del día a la hora de ir a hacer las compras a la tiendita de la esquina o a la tortillería. Había convivencia, tal vez, diría yo, se hacía comunidad. Ahora, dice el filósofo, la gente, de manera individual, se da sus atracones de series (binge watching), visualizando sólo aquello que le gusta, y esto nos lleva a la proliferación de lo igual, como antes, pero ahora de manera individual, y rechazamos lo diferente. Parece una contradicción. Pero más claro, ni el agua.

Actualmente vivimos presionándonos a nosotros mismos para ser mejores. Tenemos que hacerla o si no, se nos acaba la vida. Han le llama “autoexplotación” y la explica así: “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa suya. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

Hay muchas de sus teorías que están causando revuelo en el mundo;pondré unas últimas reflexiones por falta de espacio.

Sobre el Big Data menciona que “Los macrodatos hacen superfluo el pensamiento porque si todo es numerable, todo es igual... Estamos en pleno dataísmo: el hombre ya no es soberano de sí mismo, sino que es resultado de una operación algorítmica que lo domina sin que lo perciba. Y, entre otras cosas, sobre la naturaleza o el “jardín” como el filósofo la llama nos dice: “Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante tres años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones... Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está... Es la abolición de la realidad; mi próximo libro será ese: Elogio de la tierra. El jardín secreto. La tierra es más que dígitos y números.

Muy provocador, en mi opinión, son todos estos pensamientos. Obvio, también tiene sus ventajas, creo. Porque por la contingencia que estamos viviendo, son justamente, los aparatos de ahora son los que nos permiten seguir estando comunicados. Seguramente, tú te has conectado ya en esas plataformas de video que nos hacen más cercana la compañía, y tal vez el amor y el afecto. ¿O será que todo esto también fue planeado para empezar la programación del nuevo modelo de ser humano que quieren los dueños del mundo y la tecnología?

Hace unos días escuché que el teléfono celular ya no es para hacer llamadas. Dicen que el celular es el control remoto de nuestras vidas porque en él está toda tu vida, están tus redes sociales, las noticias, tu cuenta de banco y tus compras, entre otras muchas cosas. ¿Soy yo quien maneja el celular o es el celular el que me maneja a mí y a mi vida?

 

 

 

Lunes, 18 Mayo 2020 12:30

Filosofía y cultura de la paz

“La verdadera sabiduría está

en reconocer la propia ignorancia.”

 


-Sócrates-

“Lo sai che più s'invecchia

più affiorano ricordi lontanissimi,

come se fosse ieri.”

Che cosa resterà di me

-Franco Battiato-

 

Así comienza la canción “qué cosa quedará de mí” interpretada por el Maestro Lucio Dalla y otro gran Maestro, Gianni Morandi. Y dice: “Lo sabes, que mientras más envejeces, más afloran recuerdos tan lejanos como si fuese ayer. A veces me veo en brazos de mi madre. Y escucho los tiernos comentarios de mi padre. Y los almuerzos los domingos en casa de los abuelos… Los primeros acordes en un órgano de iglesia en la sacristía. Y un dogmático respeto por las instituciones… ¿Qué cosa quedará de mí, del tránsito terrestre? ¿De todas las impresiones que he tenido en esta vida?”

Soy de una generación que vivió las formas más tradicionales de la familia. El padre fuera de la casa, ausente. La madre siempre cuidando y amando a sus hijos. Se encargaba de la casa. Lo que ya de por sí era mucho trabajo. No había horario fijo. El trabajo del hogar era 24/7. Pero, además, en el caso de mi madre, también trabajaba afuera. Teníamos una pequeña fonda. Un restaurancito de comida y antojitos.

Me llegan muchos recuerdos al momento de escribir esto. Quisiera sacar del corazón muchas cosas. Muchos sentimientos encontrados. Sin embargo, hoy sólo escribiré sobre mi madre. De esas hermosas memorias.

Recuerdo las mañanas, sobre todo, porque, yo tendría cuatro años de edad, mi mamá subía a la azotea de los departamentos donde vivíamos, en la calle de Degollado, entre Morelos y Matamoros, cerca del Jardín San Juan, aquí en el centro de Cuernavaca, a lavar la ropa. ¿Qué necesita un niño de esa edad más que el amor y los brazos de su mamá? Esa es la gloria en esta tierra. Pues bien, mi madre extendía sus brazos para cargarme. Me tomaba cuidadosamente entre ellos (¡Gran emoción y alegría sentía en mi corazón!) me abrazaba y me acomodaba cuidadosamente en uno de los lavaderos mientras hacía la faena. Me contaba historias, nos reíamos mucho. Ella trabajaba y hablaba. Yo, en el lavadero de al lado, me quedaba quieto, escuchando y sonriendo con sus historias. Después de un rato de faena, llegaba el momento culminante. De una bolsa de papel sacaba las tortas que había preparado. Esas han sido las tortas de huevo en torta, válgame la expresión redundante, más deliciosas de mi vida. ¡Aún en mi vida de adulto! Los sabores también forman parte de nuestras vidas. De nuestros recuerdos.

Años más tarde, la acompañaba a hacer las compras al mercado Adolfo López Mateos. Preparábamos la canasta grande y dentro poníamos bolsas grandes para poner los comestibles. Era una aventura porque al término siempre me llevaba a almorzar unas carnitas riquísimas a ese puesto del mercado, donde he regresado algunas veces para rememorar aquellos días. Hay muchas historias y sabores que quisiera compartir. Pero sólo esta parte por ahora.

Conforme fui creciendo, también fui entendiendo, y sintiendo, las carencias económicas, emocionales y afectivas de mi madre. y en lo que yo podía, trataba de que fueran menos pesadas esas cargas.

El día de las madres, el que yo más recuerdo, fue cuando a los catorce años de edad (en ese tiempo ya trabajaba y ganaba mi dinerito) me di cuenta de un gabinete que llamaba la atención de mi madre, pues hacía falta en la cocina. Cada vez que pasábamos por aquella mueblería, ella se detenía para admirarlo. Así que me puse a trabajar con muchas ganas. Junté el dinero, y lo compré. ¡Si hubieran visto la cara de mi madre! Muy emocionada extendió sus brazos, me tomó entre ellos, y me abrazó. Yo volví a sentir la gloria en esta tierra.

Nuestros padres nos dan todo lo que tienen, y lo que no, también. Todo lo que son, y lo que no. No deberíamos cuestionarlos. De verdad que ellos nos dan lo mejor que pueden (y lo que no, también). Nos han dado lo mejor de ellos. Siempre habrá aciertos y errores. He cargado con sus dioses y con su idioma, con sus rencores y con su porvenir, Nada ni nadie ha podido impedir que sufra. He decidido por mí y me he equivocado. Crecí, y un día dije “adiós”, como dice la canción de Serrat “esos locos bajitos”.

Yo como hijo, he hecho cosas buenas para mis padres, pero también he cometido errores, desaciertos. Muchos. Algunos terribles. Pero en el fondo, lo digo con humildad, he aprendido mucho de mi madre. me quedo con su amor, con su ingenuidad, con su humildad, con su sonrisa, con sus historias, con sus lágrimas (porque también he aprendido de ellas). Pero, sobre todo, me quedo con ese abrazo tierno de mis cuatro años. Ese que vuelvo a sentir algunas veces, en mis sueños, en mis soledades, tal vez cuando más lo necesito, y con el que siempre siento la gloria en esta tierra. Y que espero, volveré a sentir el último día de mi vida.

Gracias, madre mía, por aquellas pequeñas cosas maravillosas y por la primavera que me regalaste y, también, te pido perdón por mis desaciertos y las lágrimas que por mí has derramado.

 

“Voy a buscarte, voy a encontrarte,

voy a llevarte fuera del mundo,

fuera del mundo.”

-Óscar Chávez-

Confieso que hoy me siento herido. Me siento vulnerable. Puedo no creer en la pandemia, puedo inventarme que todo también es inventado. Y, sin embargo, se mueve. Se mueve y tiembla la tierra entera. Todos los países y nuestra gente se convulsionan ante esta crisis. Nos damos cuenta que hay muchos héroes y heroínas allá afuera haciendo las actividades que deben hacerse aun con la pandemia acechándolos, aún con las probabilidades de que se contagien. Y ya ha sucedido, trabajadores de limpia, bomberos, policías, enfermeras, médicos, trabajadores de los servicios de salud, los periodistas, todos ellos que a cada momento se ven de frente con la amenaza, siguen sus funciones. Algunos de ellos han fallecido. Y hay personas que siguen sin creer. Y no solamente se tienen que enfrentar, estos héroes y heroínas, a la amenaza de la muerte, sino que también se tienen que enfrentar a esas personas imbéciles que las atacan, sin ponerse a pensar que, si no fuera por ellos, todo sería más caótico.

Todos, la sociedad entera, debemos reconocer y agradecer la labor del personal mencionado, que está dando la vida por nosotros. Yo, desde la seguridad de mi hogar, reconozco y agradezco su labor, y al mismo tiempo comparto su dolor por los compañeros que han fallecido debido a la pandemia.

Sigo sin creer que mi querido amigo Mike, Miguel A. García Tapia, conocido periodista, haya fallecido debido a este virus infernal. La muerte duele, pero duele más cuando te toca de cerquita, dice la voz popular.

Y nadie se salva, la muerte no distingue entre ricos y pobres, se los lleva a todos por igual. Por eso, decía en artículos anteriores que tan importante es la empatía y la solidaridad. Sólo juntos, de manera solidaria, podremos salir adelante.

Y en el caso nacional, es difícil creer, mejor dicho, es difícil aceptar, que Óscar Chávez, el Caifán Mayor, “el que las puede todas”, quien representó la voz en el desierto de los desposeídos, el que les cantaba a los políticos a cada rato ante las masas, y cada seis años, al cantarles “la casita”, también haya sucumbido ante la pandemia.

Y así como ellos, Mike y Óscar, también se fueron Luis Eduardo Auté, magnífico cantautor español y Marcos Mundock, la voz de “Les Luthiers”.

Y lo malo, no es que se hayan ido, todos nos marcharemos algún día, el problema lo divido en dos partes: uno, los que se fueron, y los que se irán, debido a esta pandemia maldita, y dos, los que se fueron, y los que se irán por razones diversas a esta crisis que vivimos. Pero a quienes, de todas maneras, no pudimos, y no podremos, acompañar como es debido. Se fueron, los que se han ido, sólo acompañados, tal vez, de sus familiares. Pero al final, se están yendo solos. Espero, que al final del túnel, cuando veamos la luz, si es que la vemos, hagamos lo que tengamos que hacer para recordarlos.

Estoy en este mundo, aquí vivo, pero también quisiera, como Óscar Chávez, llevar lo que quiero fuera del mundo e inventar otro.

Decía Bukowski: “todos vamos a morir, todos. ¡Qué circo! Sólo eso debería hacernos amar los unos a los otros, pero no. Todos estamos aterrorizados y aplastados de trivialidades. Estamos comidos por la nada”.

Dejemos el terror a un lado, inventemos un mundo mejor. Todo es necesario, todos y todas son necesarios. Hay mucho que hacer a pesar del confinamiento, a pesar del dolor, no te desanimes, no te quedes sentado. Porque como dijo Gregorio Marañón: “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear. Saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar. Descansar es empezar a morir”.

Qué la “sana distancia” nos acerque más.

 

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