El conductor reconoce que a veces solo trabaja para pagar la gasolina.

En plena contingencia sanitaria por el covid-19, gracias a que la combi de la Ruta Aliados de Morelos que maneja sufrió una descompostura que la mandó al taller José López, pudo quedarse en su casa una semana.

El chofer asegura que aprovechó para hacer las tareas del hogar como lavar su ropa y hacer comida, y aunque no pudo ahorrar dinero porque no contaba con este imprevisto, agradece contar con el apoyo de sus hijos, quienes le enviaron dinero para su alimentación.

José trabaja de seis de la mañana a las diez de la noche y señala que por la contingencia hay días que le ha tocado poner dinero de su bolsa para el combustible, para lo cual necesita 450 pesos. De cuenta entrega 350 pesos todos los días.

“Hay ocasiones que nos toca como a las gallinas, ‘salimos poniendo’, pero no hay de otra tenemos que apretarnos el cinturón porque la situación está difícil tanto para el patrón como para los operadores”.

El chofer vive solo en su casa y para no verse afectado en su economía trabaja ocho días y descansa dos. Cuando le va bien, puede reunir hasta 150 pesos en cinco vueltas completas que realiza al día, pero en caso contrario trabaja solo para la gasolina.

José tiene 63 años de edad y afirma que su estado de salud está estable y hasta la fecha no ha presentado ningún malestar, además, dice no puede dejar el trabajo porque es su única fuente de ingresos y, además porque varios choferes dejaron el carro por lo que a la fecha, de las 24 combis de la organización en la que trabaja solo 13 están en circulación.

De acuerdo con José, en la última semana han visto más movimiento en las calles pero no en el transporte público, por lo que no espera una mejoría en sus ingresos.

 

 

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Sábado, 23 Mayo 2020 05:17

La Ruta 20 ya solo opera con 60 unidades

Los ingresos bajaron por la contingencia pero los choferes tienen el sueldo asegurado por cada viaje redondo que realizan.

El presidente de la Ruta 20, Martín Hernández García, solicitó a las autoridades estatales apoyos económicos debido a que por la pandemia del covid-19 se vieron en la necesidad de paralizar alrededor de 46 unidades, ya que la demanda del servicio bajó en más del 40 por ciento.

La organización cuenta con 150 operadores, sin embargo, por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19, los choferes trabajan entre tres y cuatro días, pues solo 60 unidades están en circulación.

Por cada vuelta los operadores reciben 100 pesos.  

A decir de Martín Hernández, todos los conductores tienen su salario asegurado y el que madruga tiene la oportunidad de realizar cinco vueltas para ganarse unos pesos más. En la actualidad la primera salida es a las cinco de la mañana y la última a las nueve de la noche.

“Al parar unidades y trabajar con menos, los choferes tienen la oportunidad de llevar hasta 400 o 500 pesos, a ellos no se les paga menos porque su salario está garantizado por cada vuelta”.

Martín, quien es presidente de la Ruta 20 desde hace ocho años, señaló que por la contingencia todos los operadores están obligados a usar cubrebocas y gel antibacterial, pero en caso de descubrir que no hacen uso de las medidas de higiene son acreedores a castigos, como tres días de descanso.

En este sentido, afirmó que se han aplicado por lo menos 20 castigos a los choferes, porque en plena contingencia son ellos los que deben poner el ejemplo. Además, cuando los pasajeros abordan la unidad desde la base, en Tezoyuca, y se detecta que no llevan puesto el cubrebocas se les proporciona uno para evitar posibles contagios.

En la actualidad, dijo Martín, sale más barato detener las unidades que sacarlas a trabajar debido a que el mantenimiento que requieren los carros es costoso y cada 35 días deben revisar que estén en buen estado y si es necesario hacer cambio de aceite y balatas.

Martín empezó a trabajar en la Ruta 20, hace 20 años, y recuerda que la demanda en el servicio disminuyó desde que llegó la influenza y cuando empezaban a componerse la situación económica los maestros tomaron el zócalo de Cuernavaca.

A raíz de estos eventos el sector transporte registró afectaciones, porque las ganancias no eran las mismas y además se presentó un incremento en el precio del combustible.

“Nos podría salir más barato parar todas las unidades, que seguir trabajando, pero no podemos dejar de dar un servicio que es de primera necesidad, aunque hasta el momento no hemos recibido ningún tipo de apoyo, nosotros nos mantenemos al frente porque hay personas que lo necesitan”.

 

 

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Sus jornadas laborales también son menores, ante la caída de más del 60 por ciento de la afluencia de pasaje en las organizaciones del transporte.

Operadores del transporte colectivo también han tenido que enfrentar la crisis sanitaria, que ha reducido sus ingresos semanales a la mitad.
En la zona metropolitana de Cuernavaca, cerca de cuatro mil choferes trabajan para las 20 organizaciones del transporte (conocidas genéricamente como “Rutas”) y las ocho empresas que prestan el servicio.

Ninguno se quedó sin empleo, pero sus salarios se redujeron al 50 por ciento, al igual que sus jornadas de trabajo.
Los mismos líderes de las rutas admitieron que tuvieron que llegar a un acuerdo con los choferes para que pudieran darles trabajo durante la emergencia, en la que se redujo en más de un 60 por ciento la afluencia de pasajeros.
"Inevitablemente también se vieron afectados, porque al estar paradas cerca de un 50 por ciento de las unidades no todos pueden trabajar. En algunas rutas trabajan un día y al otro descansan y en otros casos sólo trabajan medio día", explicó Dagoberto Rivera Jaimes,  presidente de la Federación Auténtica del Transporte.
El líder transportista sostuvo que la grave situación financiera no sólo impacto a los empresarios, sino también al sector que representa y que tan sólo en Cuernavaca y la zona conurbada genera cerca de seis mil empleos, pues además de choferes, laboran checadores y administrativos de cada línea del transporte.
Rivera Jaimes manifestó su confianza en que para el mes de junio aumente la afluencia de pasajeros, con la reactivación de empresas consideradas de actividad esencial; de lo contrario, no descartó que pudieran empezar los despidos de choferes, por la poca movilidad del transporte público.

 

 

 

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Concesionarios y choferes de diversas rutas de la región oriente participaron en una caravana para exigir que se ponga en marcha el proyecto y así evitar más decesos.

Yecapixtla.- Luego de que a lo largo de varios años se han registrado accidentes automovilísticos derivados de tráileres que se quedan sin frenos en la autopista México-Cuautla, en los municipios de Atlatlahucan y Cuautla, que han causado la muerte de varias personas, este martes, transportistas de las rutas 15 y 16 de Atlatlahucan y Yecapixtla, así como de Tetela del Volcán, Ocuituco y Totolapan, encabezaron una caravana para exigir a las autoridades federales y estatales la construcción inmediata de una rampa de frenado de emergencia, que estaría ubicada en el kilómetro 88 de la autopista en mención.

En este sentido, J. Inés Martínez López, presidente de Grupos Organizados en Seguridad de la región oriente, señaló que ante la omisión y falta de responsabilidad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para darle viabilidad al proyecto de construcción de dicha rampa, darán un tiempo para que éstas atiendan su solicitud; de lo contrario, procederán a realizar un bloqueo definitivo de la vía de comunicación en su totalidad, hasta que haya una respuesta y se garantice la seguridad de quienes transitan diariamente por la carretera mencionada.

“Desde que se construyó la autopista Chalco-Cuautla debió haber sido considerada la construcción de la rampa de frenado y no debió ponerse a trabajar si no se contaba con las medidas de seguridad necesarias para garantizar la seguridad de la población; esta carretera ya ha cobrado muchas vidas, no solamente en integrantes del sector transportista, sino de varios ciudadanos que circulan por la zona. Éste es un tema de conciencia social, no es hacer política ni radicalizarnos y ponernos a bloquear la autopista. Lo que se trata es que no se olvide el gobierno de las necesidades que se tienen”, señaló.

Martínez López resaltó que es de suma importancia que las autoridades competentes eviten continuar siendo negligentes y omisas en la construcción de la rampa de frenado de emergencia, por lo que subrayó que si las autoridades continúan manteniendo dicha postura, tomarán acciones más radicales como el bloqueo indefinido de la vía de comunicación.

Tras recorrer en caravana desde el crucero del municipio de Yecapixtla, al menos 80 unidades del transporte público, representantes de las diversas rutas y ciudadanos en general, los manifestantes arribaron a las inmediaciones del cuartel de la Policía Federal, en donde concluyó la misma.

Posterior a dicho acto, un grupo de personas del movimiento se trasladaría a Cuernavaca, a las instalaciones de la SCT, para realizar la entrega del pliego petitorio a las autoridades y se atiendan sus exigencias de manera inmediata.

 

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Habitantes de comunidades de los Altos de Morelos realizan protesta en la SCT Morelos.

Transportistas y habitantes de comunidades de los Altos de Morelos protestaron en la Dirección Central de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) Morelos para exigir la construcción de una rampa de frenado en la carretera Ameca-Cuautla, a la altura del municipio de Atlatlahucan, luego de los múltiples accidentes vehiculares que se han registrado en la zona.
Los grupos de ciudadanos organizados de seguridad y los transportistas llegaron en caravana a la delegación federal de la SCT ubicada en Cuernavaca, y exigieron una fecha para la construcción de la rampa o de lo contrario llevarán a cabo bloqueos carreteros y toma de casetas.
"La instancia que nos queda a nosotros como sociedad es hacernos escuchar por la fuerza, aunque a nadie conviene y aunque a nadie gusta los bloqueos, pero es el último recurso que vamos a utilizar", manifestó José Inés Martínez López, representante de los grupos organizados de seguridad.
Tras una reunión con autoridades de la SCT, los ciudadanos informaron que la dependencia federal dispuso un presupuesto de 25 millones de pesos para construir la rampa de frenado, pero el gobierno del estado no ha expropiado el predio donde se llevará a cabo el proyecto.
Los pobladores señalaron que se reunirán con el secretario de Gobierno Pablo Ojeda Cárdenas, ayer, para que les informara del proceso de expropiación, pero reiteraron que si no hay una respuesta positiva pronta, radicalizarán sus protestas.

 

 

 

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Miércoles, 20 Mayo 2020 04:41

Ser operador ya no es redituable: Daniel

Por la emergencia sanitaria si acaso salen 150 pesos al día, expone el trabajador de la Ruta Interescolar.

Como chofer del transporte público, Daniel García apenas puede ganar hasta 150 pesos al día, trabajando de las cinco de la mañana a las 10 de la noche en plena contingencia sanitaria por el Covid-19.

Afirma que en la actualidad ser operador ya no es redituable, porque están expuestos a cualquier situación de violencia.

El operador cuenta que hace casi dos años -mientras circulaba por la colonia Vista Hermosa de Jiutepec- fue víctima de asalto a punta de pistola y salió herido de bala, por lo que tuvo que solicitar un préstamo para pagar la operación quirúrgica que requería, ya que el seguro de su unidad es válido solo en accidentes viales pero no en hechos violentos.

Del crédito que pidió realizaba abonos pequeños y cuando estaba a punto de liquidar la deuda llegó la pandemia, lo que ocasionó que se atrasara con los pagos.

“Dejé de trabajar más de un año porque en el asalto me dieron tres balazos, estoy vivo de milagro, pero sigo pagando la deuda; vemos que está muy difícil la situación y este trabajo cada día es más inseguro y estresante”.

Daniel García Dávila estudió una carrera técnica en biotecnología y ejerció por un año en una empresa dermatológica ubicada en Jiutepec, pero dejó ese empleo por el volante de una unidad de la Ruta Interescolar, porque las ganancias eran buenas.

Su experiencia como operador del transporte público es de 20 años. Afirma que en los últimos años la demanda en el servicio se ha ido a la baja, y con la pandemia el dinero apenas alcanza para comprar productos de la canasta básica como arroz, frijoles, huevo y tortillas.

Para compensar su situación económica, en sus días libres realiza trabajos de electricidad con sus conocidos. Aunque ha pensado en dejar el trabajo como chofer, admite que en esta situación se le complicaría encontrar otro empleo.

La Ruta Interescolar tiene un parque vehicular de 70 unidades, de las cuales solo la mitad están en circulación porque, asegura, no es costeable el mantenimiento mensual, pues tan solo para el combustible destinan de mil 300 a mil 500 pesos diarios.

“Hay algunos compañeros que no entregan cuenta porque solo sacan para el diésel y en ocasiones no nos llevamos ni un peso a la bolsa, sin embargo, aquí estamos batallando porque tenemos que llevar alimento a la familia”.

 

 

    

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Ayer le confirmaron que estaba contagiado; se alejó de la familia para evitar enfermar a más personas.

Jonathan es chofer del transporte público desde hace nueve años pero hace unas tres semanas dejó el volante porque tenía dificultad para respirar, por lo que acudió a un centro de salud para realizarse la prueba del covid-19 y ayer le confirmaron que dio positivo.

El miércoles 6 de mayo fue su último día de trabajo en la combi de la Ruta Aliados de Morelos. Ese día, después de su jornada, cuando llegó a casa empezó a sentir dolor de huesos y fiebre, y alrededor de las 11 de la noche presentó problemas para respirar.

De inmediato se comunicó con su patrón para exponerle la situación y al otro día buscó un chofer y le entregó la combi.

El 8 de mayo acudió a un centro de salud en Cuernavaca para que le realizaran la prueba de detección del covid-19. Ahí le informaron que el resultado se lo darían vía telefónica y estaría en un lapso de 72 horas, por lo que al cumplirse el plazo en varias ocasiones estuvo marcando a la línea telefónica de los Servicios de Salud de Morelos (SSM) aunque no tuvo éxito.

Fue hasta ayer domingo cuando recibió una llamada en la que le avisaron del resultado.

Para evitar posibles contagios, sus hijos se mudaron a la casa de un familiar y su esposa lo frecuenta solo para llevarle las comidas, pues, apenas ayer le confirmaron que dio positivo al virus.

Agradece que ninguno de sus cercanos ha presentado los síntomas y que su estado de salud ha mejorado, no obstante, debe seguir en aislamiento domiciliario porque en ocasiones regresan los dolores de cabeza, para lo cual le recetaron tomar pastillas de paracetamol.

Jonathan -quien cumplirá nueve años como operador del transporte público- cree que el virus lo pudo contraer mientras trabajaba en la ruta, porque ninguno de sus familiares ha sido diagnosticado como portador del covid-19.

¿Creías en el contagio del virus?

-No. Tomaba las medidas necesarias de seguridad pero no creía muy bien.

“Cuando empecé con los síntomas, creí, y esa misma noche le llamé a mi patrón para decirle que me sentía mal. No me creyó porque pensó que estaba bromeando y le dije: ‘como crees que te voy a molestar a esta hora y con cosas de gravedad’. Entonces me dijo pasa la noche y aíslate de tu familia y mañana no trabajes”.

En su defensa contra el virus, el chofer de 28 años de edad agradece que nunca ha tenido vicios como el cigarro y al contrario siempre ha sido amante de los deportes, en especial del futbol.

 

 

 

 

 

 

 

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Sábado, 16 Mayo 2020 00:35

La Ruta 18 busca apoyos económicos

Juan Manuel Jaime Trelles, concesionario de la Ruta 18, señaló que hasta el momento no han recibido apoyos económicos para hacer frente a la contingencia por el covid-19, a pesar de que la reducción de sus ingresos llega de hasta un 90 por ciento.

El expresidente de la Ruta 18 dijo que “estamos en quiebra porque el servicio bajó en un 90 por ciento… nosotros no hemos parado de trabajar, seguimos prestando el servicio, aunque pocas unidades pero aquí estamos”.

La Ruta 18 cuenta con un parque vehicular de 90 unidades pero por la contingencia sanitaria solo 50 están en circulación, pues las ganancias del día son pocas y en ocasiones apenas alcanza para el diésel para lo cual necesitan mil 500 pesos todos los días, aunado al mantenimiento que deben recibir los carros.

Agregó que las reparaciones de las unidades son costosas. Por ejemplo, una llanta puede costar hasta siete mil pesos para las rutas y cuatro mil para las combis. Por eso, afirmó, la situación es desesperante al no recibir apoyos.

De los créditos que anunció la Secretaría de Economía, dijo, les prometieron apoyos de hasta 25 mil pesos pero a la fecha no hay claridad de cómo acceder a estos préstamos y aunque les proporcionaron un número telefónico para comunicarse y pedir información, al hacerlo nadie contesta.

“… con lo poco que vamos ganando en el servicio tratamos de sostener las unidades pero no es suficiente porque también necesitan mantenimiento”.

Ante esa situación, consideró que no hay otra salida más que mantener la esperanza y confianza de que en algún momento llegarán los apoyos y que el gobierno no se olvidará del sector transporte.

Por la contingencia las unidades de la Ruta 18 realizan tres vueltas y salen cada 15 o 20 minutos.

 

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La demanda de servicio disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a la pandemia.

Por la contingencia sanitaria a raíz del Covid-19, en la actualidad de las 87 unidades con las que cuenta la Ruta 7 solo 30 están en funcionamiento, afirmó el presidente de esta organización, Noé Ramírez Salazar.

La demanda en el servicio del transporte público, dijo, disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a que la ciudadanía dejó de realizar sus actividades desde hace un mes y esta situación repercutió de manera negativa tanto en los operadores como en los concesionarios.

En el caso de los choferes, por la emergencia sanitaria su sueldo bajó de 450 a 350 o 300 pesos al día, según las horas trabajadas. 

Ramírez Salazar es presidente de la organización desde hace seis años y también representa a 68 unidades de la Ruta 7. En entrevista afirmó que la plantilla laboral ha atendido las recomendaciones que han hecho las autoridades de la Secretaría de Salud para la limpieza y desinfección de las unidades.

En el caso de la Ruta 7, los camiones salen cada 20 minutos.

En ocasiones durante todo el trayecto apenas suben a unas 10 personas o hasta menos.

Durante su jornada laboral, los choferes deben reunir mil 30 pesos para el diésel.

Por lo mismo, actualmente hay unidades paradas en la base porque a los operadores no les conviene seguir laborando, señaló Ramírez Salazar.

Parte de su trabajo como presidente de la Ruta 7 es vigilar que todas las unidades presten el servicio en los horarios establecidos y también estar al pendiente de las quejas que hacen los pasajeros por el mal comportamiento de los choferes.

En este caso, abundó, los integrantes de la Comisión de Honor y Justicia de la Ruta 7 se reúne todos los miércoles para analizar la gravedad de la situación y cuando las faltas son menores los operadores son acreedores a sanciones como descansos hasta por dos días. En un escenario mayor se pide a los usuarios remitir sus quejas a la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT) para que allí se determine lo conducente.

“En el sector transporte hubo años donde fue de abundancia pero se ha venido en decadencia y puedo decir que nunca vimos tan poca demanda ni en temporada vacacional; espero que esto pase pronto aunque desafortunadamente los datos que nos dan las autoridades de la Secretaría de Salud no son halagadores; vamos a esperar, a ver qué pasa; ojalá regresemos pronto a la normalidad”.

 

 

 

  

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Gerardo trabaja 15 horas al día para llevar el sustento a su hogar.

Gerardo Villegas trabaja como chofer del transporte público y todos los días aprovecha hasta la última vuelta con la esperanza de encontrar pasaje, ya que en ocasiones apenas sube a 40 o 50 personas al día y algunas con descuentos del 50 por ciento porque presentan sus credenciales del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

Por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19 el número de pasajeros bajó en más del 80 por ciento, por lo que en un intento de recuperarse en su economía decidió trabajar hasta 15 horas al día en una combi de la Ruta 6, porque tiene la responsabilidad de cubrir los gastos de su hogar.

En una buena jornada puede reunir hasta 150 pesos, sin embargo, en ocasiones apenas junta 70, de los cuales debe destinar un porcentaje para pagar los servicios de agua, luz y renta.

“Yo trabajo los siete días de la semana para poder llevar dinero a la casa, hay días que uno gana 150 pesos y en otros días podemos ganar 70 pesos; hay que juntar para pagar los servicios porque esos nadie los perdona”.

Gerardo es padre de dos menores y el sustento económico en su familia y por eso se ve en la necesidad de seguir frente al volante. Aunque en los últimos días ha pensado en dejar el trabajo, dice, no tendría opciones de empleo ni ganancias para hacer frente a la pandemia.

Su experiencia como operador del transporte público es de un año, por lo que, afirma, si la contingencia sanitaria se pone más crítica posiblemente deje el trabajo pero mientras tanto se protege con un cubrebocas y desinfecta sus manos con alcohol gel, ya que están en contacto con personas todo el día.

Además, realiza limpieza constate a su vehículo con cloro y agua para evitar posibles contagios del virus.  

En su equivocada opinión, la pandemia de covid-19 es como cualquier otra enfermedad pero la población está muy asustada y por eso dejó de realizar sus actividades, lo cual afecta en lo económico, pero, considera, “hay que salir adelante por la familia”.

 

 

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