En los Días de Muertos de este año detectaron que alrededor de 60 familias aún mantienen esa práctica, pero se pretende preservarla entre las futuras generaciones.

Coatetelco.- Alrededor de 60 familias de este municipio indígena aún preservan la tradición del Huatlapechtle, que es la ofrenda colgante que se coloca en una base hecha de carrizo verde, informó Nicolás Sánchez, presidente del comité de administración del Centro Cultural Tlanchana, luego del recorrido guiado que se realizó el viernes 1 de noviembre.

El comité del Centro Cultural informó que el objetivo es promover y preservar las tradiciones prehispánicas que dan identidad a este municipio indígena, como es el caso de las ofrendas colgantes, que son únicas en el estado de Morelos.

Nicolás Sánchez mencionó que en este primer recorrido guiado se visitaron ocho familias que mantienen la tradición de colocar la ofrenda colgante y permiten que su Huatlapechtle sea admirado por visitantes.

“El fin es promover las tradiciones de Coatetelco y valorarlas, ya que son pocas las familias que aún continúan con esa tradición; buscamos que sean más familias las que se sumen a volver a retomar este tipo de ofrenda, única en el estado de Morelos, que no se pierda ésta y muchas tradiciones más de Coatetelco”, señaló.

De acuerdo con la creencia, los antepasados siempre respetaron a los muertos, por ello ofrecían pan, chocolate y mole verde con tamales de masa blanca “a aquellos que se han adelantado en el camino de la vida dando paso a la muerte”, a través de la ofrenda colgante que semeja el espacio entre la tierra y el cielo.

El comité del Centro Cultural Tlanchana reiteró que a través de la promoción y difusión de las tradiciones se busca preservar cada una y mostrar a las nuevas generaciones para su conservación.

 

 

 

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Lunes, 04 Noviembre 2019 05:13

Realizan concursos de ofrendas en Cuautla

Fueron expuestas 54 ofrendas en el andén de la Estación del Ferrocarril Interoceánico y en la Plaza y Fuerte de Galeana.

En el interés de preservar las tradiciones y costumbres de la festividad popular por el Día de Muertos, la Universidad Alianza y el Instituto Tecnológico de Cuautla (ITC) llevaron a cabo por separado, de manera simultánea, atractivos Concursos de Ofrendas por el Día de Muertos, mediante la exposición de 54 ofrendas extraordinarias, 25 de la primera institución que aún son exhibidas en el andén de la estación del Ferrocarril Interoceánico, y 29 de la segunda casa de estudios, que fueron puestas en la Plaza y Fuerte de Galeana.

En el andén de la estación del Ferrocarril Interoceánico, que lució abarrotado por familias completas, estudiantes de la Universidad Alianza colocaron 25 ofrendas características de varios Estados de la República Mexicana, las cuales estarán en exhibición hasta este domingo 03 de noviembre.

El jurado calificador, compuesto por el cronista de la ciudad, Samuel Hernández Beltrán; el chef, Aldo García Sánchez; el director técnico del Centro Educativo Alianza, José Luis Amador Gaviño, y el director de Turismo, Gustavo Noel Andrew Correa, otorgó el tercer lugar a la ofrenda del Estado de Oaxaca, obteniendo un premio de 1 mil pesos; el segundo lugar lo obtuvo la ofrenda de la Ciudad de México, con un premio de 2 mil pesos, y el primer lugar fue para la ofrenda del Estado de Michoacán, con un premio de 3 mil pesos.

La premiación, patrocinada por el titular del Gobierno Municipal de Cuautla, Jesús Corona Damián, tendrá lugar el 11 de noviembre del presente en la Universidad Alianza.

En la Plaza y Fuerte de Galeana, que también lució llena por familias y ciudadanos de varios municipios de la región oriente y “Los altos de Morelos”, alumnos del Instituto Tecnológico de Cuautla colocaron 29 ofrendas con la temática República Mexicana.

El jurado calificador, integrado por el director de Educación y Cultura, Erick González García y el encargado de la Dirección de Asuntos Internacionales, Nicolás Rodrigo Aguilar Osorio, otorgó el tercer lugar a la ofrenda "Mictlán", elaborada por estudiantes de Primer Semestre de la carrera de Sistema Computacionales; el segundo lugar a la ofrenda Popocatépetl e Iztaccihuatl, confeccionada por alumnos del tercer semestre de la carrera de Ingeniería Industrial; y el primer lugar a la ofrenda alusiva a Porfirio Díaz, creada por estudiantes de primer semestre de la carrera de Ingeniería Industrial.

Roberto Cuautle Pluma, jefe del Departamento de Actividades Extraescolares del ITC, explicó que la premiación consiste en otorgar a los estudiantes ganadores un crédito complementario en el semestre que cursan y un premio sorpresa que les hará entrega la institución en los próximos días.

 

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Pese a que en varias casas ya no las instalan, familias del municipio indígena aún conservan esa costumbre, que es única de ese lugar.

Coatetelco.- Las ofrendas colgantes son una tradición de este municipio indígena, pueblo de pescadores, señaló la historiadora de este lugar, Teódula Alemán Cleto, quien, a pesar de su edad avanzada y de su desgaste del sentido del odio, colocó nuevamente el Huatlapechtle (altar colgante).

Al respecto, el Huatlapechtle es una base de carrizo verde envuelta con hojas de plátano y colgada sobre la viga del techo de las casas; debe contener recipientes de barro nuevos (platos, cazuelas y jarros). En los más grandes se colocan los alimentos, sin ningún número definido, ya sea mole verde, calabaza en dulce, fruta.

Después se coloca aguardiente (bebidas alcohólicas de la preferencia del finado), cigarros, refresco, sal, agua, velas y copal, principalmente. 

Esta ofrenda es la representación del alma entre el cielo y la tierra, aunque también se refiere que se hace así porque anteriormente se colocaba en el suelo y los animales aprovechaban para entrar y robarse la comida, por eso se buscaron otros medios para colocarla en el techo.

La maestra Teódula Alemán Cleto, de 92 años de edad, quien fundó y se mantuvo al frente del Centro Cultural “Tlanchana”, recordó que la ofrenda colgante tiene más de 60 años de antigüedad; sin embargo, dijo que actualmente se ha ido perdiendo la tradición, pues mucha gente ha dejado de realizar su Huatlapechtle, sustituyéndolo por la mesa tradicional.

“Mamá Teo”, como se la conoce en Coatetelco a la profesora, expresó: “Yo me acuerdo que mi madre la ponía y le preguntaba por qué se colgaba y me contestaba: ‘No seas tonta. Es para que no se lo coman los perros y los animales’. No se le pone nada de papel, ni cosas de plástico, nada de eso. Todo debe hacerse al natural, con flores y productos de la cosecha. Ahora la gente ya casi no lo hace; ya sólo pone su mesita y sus cosas ahí aventadas”.

Por su parte, Alejandrina Mateos Onofre comentó que este año colocará su ofrenda colgante a diez de sus familiares que se han adelantado en el camino, así como también a aquellas almas a las que en otras casas no les pusieron nada. “Aquí los recibimos con mucho gusto; para nosotros significa mucho porque sentimos a nuestros seres queridos con nosotros y los recordamos mucho”, dijo.

La preparación de los productos comienza el 31 de octubre y culmina este 2 de noviembre. Actualmente un grupo de familias de este municipio indígena busca preservar y rescatar la tradicional ofrenda colgante como una tradición que da identidad a este pueblo de pescadores.

 

 

 

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Integrantes del Centro Cultural “Tlanchana” guirán a los visitantes para que conozcan de cerca esa tradición.

Coatetelco.- Este viernes 1 de noviembre, a partir de las dos de la tarde, el Centro Cultural “Tlanchana” llevará a cabo un recorrido guiado abierto a la población en general por las ofrendas colgantes que se instalan en casas de este municipio indígena, a fin de conocer y vivir la tradición del “Huatlapechtle” (ofrenda colgante), informó Nicolás Sánchez, presidente del comité de administración.

Agregó que el objetivo es visitar a las familias que aún conservan la tradición de las ofrendas colgantes con el fin de promover las tradiciones de Coatetelco y valorarlas, ya que son pocas las familias que aún continúan con esa tradición. “Buscamos promover esta tradición y que las demás familias se sumen a volver a retomar este tipo de ofrenda, única en el estado de Morelos, a fin de que no se pierda”, señaló. 

Las ofrendas colgantes son una tradición prehispánica de Coatetelco que aún preservan familias del municipio indígena, como parte de los usos y costumbres de este lugar con motivo de los festejos del Día de Muertos.

De acuerdo con la creencia, los antepasados siempre respetaron a los muertos, por ello ofrecían pan, chocolate y mole verde con tamales de masa blanca “a aquellos que se han adelantado en el camino de la vida dando paso a la muerte”.

Explicó que el “Huatlapechtle” es una base de carrizo verde envuelta con hojas de plátano y colgada sobre la viga del techo de las casas; debe contener recipientes de barro nuevos (platos, cazuelas y jarros). En los más grandes se colocan los alimentos, sin ningún número definido, ya sea mole verde, calabaza en dulce, fruta.

Después se coloca aguardiente (bebidas alcohólicas de la preferencia del finado), cigarros, refresco, sal, agua, velas y copal, principalmente. 

El Centro Cultural ha hecho extensiva la invitación para quienes deseen sumarse al recorrido por el municipio de Coatetelco para que vivan de cerca la tradición del “Huatlapechtle” (ofrenda colgante), este viernes 1 de noviembre, a las dos de la tarde, teniendo como punto de salida el kiosco del municipio.

 

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Miércoles, 30 Octubre 2019 05:22

Ofrenda de semillas en honor a Emiliano Zapata

Las semillas simbolizan para el estado de Morelos y para todo el país un elemento de unión e identidad. Las semillas que emanan de la tierra nos dan alimento y nos llenan de vida; el maíz, el arroz, el frijol… Si eres mexicano indudablemente has comido alguna de estas semillas.

En la casa de los morelenses, que algunos llaman Palacio de Gobierno, yace un tapete de semillas, en honor al General Emiliano Zapata, que tiene como marco los rituales en torno al Día de Muertos.

El tapete de semillas representa una ofrenda a la madre tierra y contiene iconos culturales del estado de Morelos: la imagen del General Emiliano Zapata, a cien años de su aniversario luctuoso; el cuexcomate como un elemento de origen prehispánico, y el maíz, que ha sido motivo de lucha de la causa agraria.

La idea esencial es construir y compartir, y que cada elemento de la ofrenda tenga una utilidad. Las semillas serán regaladas a la comunidad para su uso al concluir las fechas de celebración de Día de Muertos.

La ofrenda prehispánica fue elaborada por el colectivo “Qadia Sur”, en colaboración con la Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos, y Unidad Regional de Culturas Populares de Morelos de la Secretaría de Cultura Federal, en atención a la convocatoria que realizó la Secretaría de Administración del Gobierno Estatal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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A Coatetelco, una comunidad indígena del municipio de Miacatlán, Morelos, los difuntos llegan estos días convocados por el huatlapechtle, una ofrenda colgante que los lugareños aseguran abre el camino entre el cielo y la tierra desde la época prehispánica.

“Ésta es una tradición de la época prehispánica a la fecha, todavía se acostumbra algunas personas a hacer la mesa colgante o el huatlapechtle”, explica Teódula Alemán Cleto, una maestra jubilada de 90 años de edad, quien desde niña aprendió, por su mamá, el significado de esta ofrenda.

El huatlapechtle es una cama de acahual, una hierba alta y silvestre, de tallos gruesos que se cuelga en los techos de las viviendas del pueblo.

Sobre esa cama se colocan hojas de plátano y encima de ellas los elementos que guían las almas de los difuntos hasta las casas donde vivían.

“El jarro de barro, flores de cempasúchil, la luz del sol, le colocan una vela con luz y todas las velitas que ven ustedes, el caminito y todo eso es para que los airecitos alucen su camino a los muertitos. Por eso se pone el sahumerio, porque con el copal asciende el humo hacia arriba y hay comunicación con el cielo, que es el cosmos”, explica doña Teódula.

Los cuatro puntos cardinales tienen un papel fundamental en esta ofrenda, por eso son señalados con veladores para que los difuntos encuentren fácilmente el camino de regreso a casa.

“Es una cuestión mística porque estamos uniendo creencias. Estamos uniendo identidad y estamos uniendo la comunidad con nuestros dioses porque las 12 velas que nosotros ponemos en la parte baja, ya en la tardecita, usamos dos, dos las usamos para unir lo que es el cielo y la tierra primeramente. Después ponemos cuatro que apuntan a los cuatro puntos cardinales porque muchas veces nuestros difuntitos, bueno, en este caso tenemos a algunos que fallecieron en Estados Unidos. Entonces es importante los cuatro puntos cardinales porque le señalan a nuestros difuntitos que tienen que llegar aquí, para que ellos se orienten”, dijo Margarita Cárdenas Nava, promotora cultural de Coatetelco.

Otras cuatro velas representan a los elementos fuego, tierra, agua y viento.

Dos más sirven para abrir la comunicación con las deidades prehispánicas.

“Los cuatro puntos cardinales ven ustedes arriba, en medio uno con su vela también es el cielo, el cosmos; abajo, debajo del huatlapechtle también eso es para la tierra. Así que es los cuatro puntos cardinales y el cosmos y la tierra es principal con ellos; a ellos se les adora, se les da su camino para llegar a estos lugares”, comenta doña Téodula Alemán.

Los enseres en los que se colocan el agua, la sal, los panes, el mole, los tamales y una gallina cocinada, deben ser nuevos y de buena calidad.

Fruta de temporada y ropa nueva son otros de los elementos que forman parte del huatlapechtle.

“Lo que se coloca debe ser el aroma de flores, el aroma de pan, el aroma de la comida que es mole verde lo que se acostumbra; no hay otra comida, con tamales blancos, de masa blanca”, dijo la maestra.

Esta tradición que los pobladores buscan preservar para las futuras generaciones, también es una fiesta que reúne a las familias.

“Nos da gusto porque además de eso unimos a la familia, después de que terminamos todos nuestros quehaceres en la tarde nos juntamos todos. A veces se vive la música, estamos contentos, degustamos alguna bebida que le gustó al difuntito, lo recordamos. Ya mañana nuevamente se reparte todo, se va a dejar al panteón lo que le corresponde y otra vez, ya temprano, andamos agarrando la gallina, y ya temprano están tostando la pepita para el mole y otra vez los tamales, la gallina”.

“El huatlapechtle es como una fiesta, una algarabía en la familia, todos nos juntamos. Unos llevamos esto, otros llevan lo otro y si podemos todos estamos moliendo, friendo, etcétera, por lo tanto tratamos de que no se pierda”, dijo Cárdenas Nava.

 

 

 

 

 

 

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Los altares montados por alumnos de diversas escuelas estarán expuestos hasta el próximo domingo.

Miacatlán.- Con la participación de escuelas de diferentes niveles educativos de las comunidades de Tetlama, Cuentepec y Xochicalco, la mañana de ayer se instaló la exposición temporal de ofrendas tradicionales de Día de Muertos en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica de Xochicalco. 
José Cuautli Medina Romero, director del Museo de Sitio y la Zona Arqueológica de Xochicalco, destacó la participación de los estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato de las comunidades que colaboraron en esta actividad enfocada a la conservación de las tradiciones que forman el patrimonio cultural inmaterial mexicano.
Recordó que Xochicalco planifica la integración y vinculación de diversas comunidades que se ubican de manera aledaña, como Cuentepec, Tetlama y Xochicalco, para que puedan compartir las tradiciones que aún conservan, a través de la generación de espacios.
Cinco ofrendas fueron instaladas, entre las que destaca el altar de Tetlama, que fue realizado por estudiantes de la Primaria “Benito Juárez” con flor de cempasúchil, frijol negro, maíz, con lo que dieron forma a una calavera; además colocaron plátano, naranja y manzana, caña, así como copa y las velas. 
El Telebachillerato de Xochicalco montó una ofrenda en honor a Quetzalcóatl. Para la figura base, usaron frijol, arroz, maíz, cacahuate, huaje, semilla de calabaza, además de productos como el camote morado, tlaxcales de maíz y la flor de cempasúchil. 
La Primaria “Kuentepetzin” de Cuentepec colocó su ofrenda sobre hojas de plátano, en la que pusieron calabaza en dulce, pan, cacahuates, agua ardiente, ropa, entre otros objetos y productos. 
La Primaria “Rafael Ramírez” de Xochicalco instaló como ofrenda la imagen de un guerrero azteca formada con diversos granos y flor de cempasúchil, mientras que el plantel de Educación Media Superior a Distancia (EMSAD) de Cuentepec presentó un altar con productos prehispánicos y objetos como un rifle, sombrero y ropa.
El director del Museo entregó un reconocimiento a los alumnos y agradeció su participación a fin de preservar las tradiciones.
Las ofrendas permanecerán hasta el próximo domingo en la sala de exposiciones temporales del Museo de Sitio de Xochicalco.

 

 

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