Antonella Ladino

Antonella Ladino

Desde hace tres años los ingresos vienen a la baja con la aparición del servicio mediante app; la contingencia sanitaria terminó por agravar la crisis en el sector.

La demanda en el servicio de radio taxi “Cuernavaca Plus" transporte y mensajería, tuvo una disminución del 80 por ciento a raíz de la contingencia sanitaria por el Covid-19.

El secretario de la Mesa Directiva de esa organización, José Salgado Ricardo, informó que -como consecuencia de la pandemia- de las 50 unidades con las que cuenta la empresa solo 30 están en circulación debido a que la mayoría de los operadores entran en el rango de los grupos vulnerables.

La empresa tiene una experiencia de 20 años ofreciendo servicio de taxi en la zona metropolitana de Cuernavaca y desde hace tres años sus ganancias se redujeron en un 30 por ciento tras la llegada del servicio de transporte Uber.

Por la pandemia, los operadores de radio taxi “Cuernavaca Plus” realizan solo entre dos y tres servicios al día, ya que la mayoría del comercio está cerrado y la gente no sale a realizar sus actividades. Para compensar su economía, los choferes “levantan” pasaje en la calle.

Salgado Ricardo señaló que para evitar posibles contagios del virus todos los conductores usan cubrebocas y gel antibacterial; además, todos los días sanitizan los vehículos, porque trabajan de la mano con los gobiernos estatal y municipal para promover las medidas de higiene y evitar la propagación del covid-19.    

Lamentó que hasta el momento no han recibido ningún tipo de apoyos.

“Estamos buscando la manera de salir adelante porque ya se cumplieron casi dos meses de la contingencia sanitaria y aunque sin apoyos estamos tratando de sobrevivir con el servicio de mensajería, porque sabemos que la gente necesita hacer sus compras del supermercado o de farmacia”.

Por la falta de servicio, los operadores entregan apenas 200 pesos de cuenta.

 

 

En ocasiones no hay ganancias, a pesar de largas jornadas de trabajo en la Ruta 8

Sábado, 23 Mayo 2020 05:17

La Ruta 20 ya solo opera con 60 unidades

Los ingresos bajaron por la contingencia pero los choferes tienen el sueldo asegurado por cada viaje redondo que realizan.

El presidente de la Ruta 20, Martín Hernández García, solicitó a las autoridades estatales apoyos económicos debido a que por la pandemia del covid-19 se vieron en la necesidad de paralizar alrededor de 46 unidades, ya que la demanda del servicio bajó en más del 40 por ciento.

La organización cuenta con 150 operadores, sin embargo, por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19, los choferes trabajan entre tres y cuatro días, pues solo 60 unidades están en circulación.

Por cada vuelta los operadores reciben 100 pesos.  

A decir de Martín Hernández, todos los conductores tienen su salario asegurado y el que madruga tiene la oportunidad de realizar cinco vueltas para ganarse unos pesos más. En la actualidad la primera salida es a las cinco de la mañana y la última a las nueve de la noche.

“Al parar unidades y trabajar con menos, los choferes tienen la oportunidad de llevar hasta 400 o 500 pesos, a ellos no se les paga menos porque su salario está garantizado por cada vuelta”.

Martín, quien es presidente de la Ruta 20 desde hace ocho años, señaló que por la contingencia todos los operadores están obligados a usar cubrebocas y gel antibacterial, pero en caso de descubrir que no hacen uso de las medidas de higiene son acreedores a castigos, como tres días de descanso.

En este sentido, afirmó que se han aplicado por lo menos 20 castigos a los choferes, porque en plena contingencia son ellos los que deben poner el ejemplo. Además, cuando los pasajeros abordan la unidad desde la base, en Tezoyuca, y se detecta que no llevan puesto el cubrebocas se les proporciona uno para evitar posibles contagios.

En la actualidad, dijo Martín, sale más barato detener las unidades que sacarlas a trabajar debido a que el mantenimiento que requieren los carros es costoso y cada 35 días deben revisar que estén en buen estado y si es necesario hacer cambio de aceite y balatas.

Martín empezó a trabajar en la Ruta 20, hace 20 años, y recuerda que la demanda en el servicio disminuyó desde que llegó la influenza y cuando empezaban a componerse la situación económica los maestros tomaron el zócalo de Cuernavaca.

A raíz de estos eventos el sector transporte registró afectaciones, porque las ganancias no eran las mismas y además se presentó un incremento en el precio del combustible.

“Nos podría salir más barato parar todas las unidades, que seguir trabajando, pero no podemos dejar de dar un servicio que es de primera necesidad, aunque hasta el momento no hemos recibido ningún tipo de apoyo, nosotros nos mantenemos al frente porque hay personas que lo necesitan”.

 

 

Viernes, 22 Mayo 2020 00:58

“Taxi Drive” competirá con Uber

El servicio ofrece mayor seguridad a los conductores, asegura administrador.

Ante el incremento de la violencia a la que se enfrentan los operadores del transporte público, en Morelos surgió la iniciativa de ofrecer el servicio de taxi por medio de una aplicación denominada “Taxi Drive”.

El administrador de este servicio, José Domingo Antúnez Rogel, informó que en el estado hay un padrón de 100 conductores de taxi afiliados y distribuidos en la zona metropolitana; sin embargo, por la pandemia del Covid-19 sólo 30 están en circulación.

Taxi Drive es similar al Uber, un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación telefónica. La diferencia, de acuerdo con José Domingo, es que Taxi Drive ofrece a los conductores seguridad, con botón de pánico, y pide un cuatro por ciento de comisión.

Empezó en marzo pasado, y aunque no ha logrado concretar convenios para ofrecer sus servicios porque llegó la contingencia sanitaria, entre sus metas está efectuar acuerdos con el sector empresarial, como restaurantes y hotelería.

A decir de Antúnez Rogel, la violencia tuvo un incremento en plena contingencia, ya que en los últimos cinco días tuvo conocimiento del robo de tres vehículos en colonias de Temixco y Emiliano Zapata.

“Estamos integrando el servicio de radiotaxi, más la aplicación, porque sabemos que las personas mayores están más acostumbrados a las llamadas”.

La idea de crear Taxi Drive, dijo, surgió porque algunos conductores de Uber señalaron que esta plataforma cobra un porcentaje de comisión del 30 por ciento, y cuando el valor del servicio es alto la aplicación les quita un 40 por ciento.  

Por la contingencia sanitaria la demanda del taxi disminuyó tanto que apenas se contabilizan unos 15 servicios.

Además, los conductores de Taxi Drive pueden “levantar” pasaje en la calle.

 

 

Por pocas ganancias, David dejó esa actividad y agarró el volante en la Ruta 11.

Hace dos meses, David Alegría Lara dejó su trabajo como checador de la Ruta 11 porque el dinero que ganaba ya no le alcanzaba para mantener a su familia y en ocasiones apenas reunía unos cuantos pesos para llegar a su casa, en Tezoyuca.

En el sector transporte lleva 12 años, tres como checador en la Base de la Ruta 11, en una labor que consiste en controlar el destino de los operadores y estar al pendiente de su salida.

Antes de la pandemia por el covid-19, su salario oscilaba entre 300 y 350 pesos en un horario de 4:30 de la mañana a las dos de la tarde, pero ante la poca demanda de pasajeros su sueldo bajó a más de la mitad.

Por ese motivo, de los 20 checadores con los que cuenta la Ruta 11, por lo menos cinco dejaron su trabajo y buscaron empleo en otros oficios.

“Varios compañeros dejaron el trabajo porque hasta el momento no hemos visto apoyos ni para los choferes, menos para nosotros que vivimos con el poco dinero que nos pueden dar los operadores”.

Para subsistir, apoya a su esposa en su negocio de lavandería donde reúnen por lo menos 200 pesos al día, lo cual alcanza para comprar verduras y productos de la canasta básica y algunos días para un poco de carne.

El lunes empezó a trabajar como operador de la Ruta 11 porque tiene la posibilidad de llevarse el carro a su casa y, aunque le debe depositar mil 300 pesos de combustible, el transporte hasta su domicilio es un ahorro.

En caso de que la situación económica se ponga más crítica, dice David, regresará a trabajar en el campo, donde empezó cuando era adolescente, pero lo dejó porque en la ruta ganaba más.

 

 

 

Miércoles, 20 Mayo 2020 04:41

Ser operador ya no es redituable: Daniel

Por la emergencia sanitaria si acaso salen 150 pesos al día, expone el trabajador de la Ruta Interescolar.

Como chofer del transporte público, Daniel García apenas puede ganar hasta 150 pesos al día, trabajando de las cinco de la mañana a las 10 de la noche en plena contingencia sanitaria por el Covid-19.

Afirma que en la actualidad ser operador ya no es redituable, porque están expuestos a cualquier situación de violencia.

El operador cuenta que hace casi dos años -mientras circulaba por la colonia Vista Hermosa de Jiutepec- fue víctima de asalto a punta de pistola y salió herido de bala, por lo que tuvo que solicitar un préstamo para pagar la operación quirúrgica que requería, ya que el seguro de su unidad es válido solo en accidentes viales pero no en hechos violentos.

Del crédito que pidió realizaba abonos pequeños y cuando estaba a punto de liquidar la deuda llegó la pandemia, lo que ocasionó que se atrasara con los pagos.

“Dejé de trabajar más de un año porque en el asalto me dieron tres balazos, estoy vivo de milagro, pero sigo pagando la deuda; vemos que está muy difícil la situación y este trabajo cada día es más inseguro y estresante”.

Daniel García Dávila estudió una carrera técnica en biotecnología y ejerció por un año en una empresa dermatológica ubicada en Jiutepec, pero dejó ese empleo por el volante de una unidad de la Ruta Interescolar, porque las ganancias eran buenas.

Su experiencia como operador del transporte público es de 20 años. Afirma que en los últimos años la demanda en el servicio se ha ido a la baja, y con la pandemia el dinero apenas alcanza para comprar productos de la canasta básica como arroz, frijoles, huevo y tortillas.

Para compensar su situación económica, en sus días libres realiza trabajos de electricidad con sus conocidos. Aunque ha pensado en dejar el trabajo como chofer, admite que en esta situación se le complicaría encontrar otro empleo.

La Ruta Interescolar tiene un parque vehicular de 70 unidades, de las cuales solo la mitad están en circulación porque, asegura, no es costeable el mantenimiento mensual, pues tan solo para el combustible destinan de mil 300 a mil 500 pesos diarios.

“Hay algunos compañeros que no entregan cuenta porque solo sacan para el diésel y en ocasiones no nos llevamos ni un peso a la bolsa, sin embargo, aquí estamos batallando porque tenemos que llevar alimento a la familia”.

 

 

    

Ayer le confirmaron que estaba contagiado; se alejó de la familia para evitar enfermar a más personas.

Jonathan es chofer del transporte público desde hace nueve años pero hace unas tres semanas dejó el volante porque tenía dificultad para respirar, por lo que acudió a un centro de salud para realizarse la prueba del covid-19 y ayer le confirmaron que dio positivo.

El miércoles 6 de mayo fue su último día de trabajo en la combi de la Ruta Aliados de Morelos. Ese día, después de su jornada, cuando llegó a casa empezó a sentir dolor de huesos y fiebre, y alrededor de las 11 de la noche presentó problemas para respirar.

De inmediato se comunicó con su patrón para exponerle la situación y al otro día buscó un chofer y le entregó la combi.

El 8 de mayo acudió a un centro de salud en Cuernavaca para que le realizaran la prueba de detección del covid-19. Ahí le informaron que el resultado se lo darían vía telefónica y estaría en un lapso de 72 horas, por lo que al cumplirse el plazo en varias ocasiones estuvo marcando a la línea telefónica de los Servicios de Salud de Morelos (SSM) aunque no tuvo éxito.

Fue hasta ayer domingo cuando recibió una llamada en la que le avisaron del resultado.

Para evitar posibles contagios, sus hijos se mudaron a la casa de un familiar y su esposa lo frecuenta solo para llevarle las comidas, pues, apenas ayer le confirmaron que dio positivo al virus.

Agradece que ninguno de sus cercanos ha presentado los síntomas y que su estado de salud ha mejorado, no obstante, debe seguir en aislamiento domiciliario porque en ocasiones regresan los dolores de cabeza, para lo cual le recetaron tomar pastillas de paracetamol.

Jonathan -quien cumplirá nueve años como operador del transporte público- cree que el virus lo pudo contraer mientras trabajaba en la ruta, porque ninguno de sus familiares ha sido diagnosticado como portador del covid-19.

¿Creías en el contagio del virus?

-No. Tomaba las medidas necesarias de seguridad pero no creía muy bien.

“Cuando empecé con los síntomas, creí, y esa misma noche le llamé a mi patrón para decirle que me sentía mal. No me creyó porque pensó que estaba bromeando y le dije: ‘como crees que te voy a molestar a esta hora y con cosas de gravedad’. Entonces me dijo pasa la noche y aíslate de tu familia y mañana no trabajes”.

En su defensa contra el virus, el chofer de 28 años de edad agradece que nunca ha tenido vicios como el cigarro y al contrario siempre ha sido amante de los deportes, en especial del futbol.

 

 

 

 

 

 

 

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La Ruta 18 busca apoyos económicos

Juan Manuel Jaime Trelles, concesionario de la Ruta 18, señaló que hasta el momento no han recibido apoyos económicos para hacer frente a la contingencia por el covid-19, a pesar de que la reducción de sus ingresos llega de hasta un 90 por ciento.

El expresidente de la Ruta 18 dijo que “estamos en quiebra porque el servicio bajó en un 90 por ciento… nosotros no hemos parado de trabajar, seguimos prestando el servicio, aunque pocas unidades pero aquí estamos”.

La Ruta 18 cuenta con un parque vehicular de 90 unidades pero por la contingencia sanitaria solo 50 están en circulación, pues las ganancias del día son pocas y en ocasiones apenas alcanza para el diésel para lo cual necesitan mil 500 pesos todos los días, aunado al mantenimiento que deben recibir los carros.

Agregó que las reparaciones de las unidades son costosas. Por ejemplo, una llanta puede costar hasta siete mil pesos para las rutas y cuatro mil para las combis. Por eso, afirmó, la situación es desesperante al no recibir apoyos.

De los créditos que anunció la Secretaría de Economía, dijo, les prometieron apoyos de hasta 25 mil pesos pero a la fecha no hay claridad de cómo acceder a estos préstamos y aunque les proporcionaron un número telefónico para comunicarse y pedir información, al hacerlo nadie contesta.

“… con lo poco que vamos ganando en el servicio tratamos de sostener las unidades pero no es suficiente porque también necesitan mantenimiento”.

Ante esa situación, consideró que no hay otra salida más que mantener la esperanza y confianza de que en algún momento llegarán los apoyos y que el gobierno no se olvidará del sector transporte.

Por la contingencia las unidades de la Ruta 18 realizan tres vueltas y salen cada 15 o 20 minutos.

 

La demanda de servicio disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a la pandemia.

Por la contingencia sanitaria a raíz del Covid-19, en la actualidad de las 87 unidades con las que cuenta la Ruta 7 solo 30 están en funcionamiento, afirmó el presidente de esta organización, Noé Ramírez Salazar.

La demanda en el servicio del transporte público, dijo, disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a que la ciudadanía dejó de realizar sus actividades desde hace un mes y esta situación repercutió de manera negativa tanto en los operadores como en los concesionarios.

En el caso de los choferes, por la emergencia sanitaria su sueldo bajó de 450 a 350 o 300 pesos al día, según las horas trabajadas. 

Ramírez Salazar es presidente de la organización desde hace seis años y también representa a 68 unidades de la Ruta 7. En entrevista afirmó que la plantilla laboral ha atendido las recomendaciones que han hecho las autoridades de la Secretaría de Salud para la limpieza y desinfección de las unidades.

En el caso de la Ruta 7, los camiones salen cada 20 minutos.

En ocasiones durante todo el trayecto apenas suben a unas 10 personas o hasta menos.

Durante su jornada laboral, los choferes deben reunir mil 30 pesos para el diésel.

Por lo mismo, actualmente hay unidades paradas en la base porque a los operadores no les conviene seguir laborando, señaló Ramírez Salazar.

Parte de su trabajo como presidente de la Ruta 7 es vigilar que todas las unidades presten el servicio en los horarios establecidos y también estar al pendiente de las quejas que hacen los pasajeros por el mal comportamiento de los choferes.

En este caso, abundó, los integrantes de la Comisión de Honor y Justicia de la Ruta 7 se reúne todos los miércoles para analizar la gravedad de la situación y cuando las faltas son menores los operadores son acreedores a sanciones como descansos hasta por dos días. En un escenario mayor se pide a los usuarios remitir sus quejas a la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT) para que allí se determine lo conducente.

“En el sector transporte hubo años donde fue de abundancia pero se ha venido en decadencia y puedo decir que nunca vimos tan poca demanda ni en temporada vacacional; espero que esto pase pronto aunque desafortunadamente los datos que nos dan las autoridades de la Secretaría de Salud no son halagadores; vamos a esperar, a ver qué pasa; ojalá regresemos pronto a la normalidad”.

 

 

 

  

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