Antonella Ladino

Antonella Ladino

Sábado, 24 Octubre 2020 05:15

Evita repartir en colonias inseguras

Ronaldo Villa trabaja desde hace siete meses como repartidor de comida por medio de la plataforma en línea de Uber Eats y dice que por la contingencia sanitaria del Covid-19 la demanda del servicio bajó hasta en un 50 por ciento. Por ejemplo, ayer a la una de la tarde apenas había realizado tres viajes, por lo que se quedó a trabajar horas extras, para compensar.

Dice que se registró en la aplicación de Uber Eats porque un familiar lo invitó luego de que se quedó sin empleo a raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19.

Refiere que sus ingresos económicos son muy variables, porque en fin de semana tiene más servicios, pero entre semana son pocos. 

Cuenta que aunque sus ingresos son escasos de momento son suficientes para solventar gastos en su casa y comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Agradece que hasta el momento no ha sufrido ningún accidente vial y tampoco ha sido víctima de la inseguridad, pero evita entrar en algunas colonias como la Lagunilla y la Antonio Barona, donde -según le dijeron sus compañeros repartidores- los han asaltado. En ocasiones los amantes de lo ajeno solo se llevan el teléfono celular pero en otros casos hasta la motocicleta.

"Está bien feo para entrar a algunos lugares y aun así los clientes quieren que dejemos el pedido hasta su domicilio. Yo trato de evitar esos lugares o les digo que lo voy a dejar pero que salgan a la calle y al menos nos hagan señas porque ellos dicen que la situación está tranquila, pero uno nunca sabe y desconfía de todo por la situación".

 

Sus ingresos en Didi Food son de 150 a 300 pesos diarios.

La pandemia dejó a Jorge una deuda de 15 mil pesos.

Todos los días y desde muy temprano Jorge González recorre las calles de la ciudad a bordo de su taxi en busca de pasajeros porque, dice, la pandemia del covid-19 le dejó una deuda de 15 mil pesos que debe abonar poco a poco hasta liquidar.

Trabaja como chofer de taxi desde hace 15 años y para él es la primera vez que una contingencia sanitaria afecta de manera grave en su economía, tanto que durante los primeros tres meses tuvo que solicitar un préstamo de 15 mil pesos para solventar gastos como el pago de la renta, de los servicios básicos y para comprar la despensa para su familia.

Dice que cuando llegó la pandemia se quedó sin ingresos y aunque en las últimas semanas aumentó el movimiento de personas en las calles, para los taxistas la situación económica no ha mejorado, porque la gente que sale a trabajar utiliza el transporte colectivo, ya que es más económico.

Además, el entrevistado refiere que hay mucha competencia entre compañeros y también de conductores que ofrecen el servicio de transporte por medio de aplicaciones telefónicas, como Uber y Didi y porque hay quienes ofrecen precios de hasta 27 pesos por viaje.

“Nosotros nos sentimos abandonados porque no hay apoyos ni de dinero y menos en despensas, el gobierno dice ‘hay emergencia, no salgan de casa’, pero ¿qué comemos? Yo tuve que pedir un préstamo para comer en la casa y pagar la renta; ahorita hay más gente en las calles, pero no hay servicios”.

Señala que por la pandemia hay ocasiones que con mucho esfuerzo reúne el dinero para entregar la cuenta de 250 pesos a su patrón, por lo que él se queda con unos 80 o 100 pesos diarios, ya que además paga la gasolina.

Aunque la emergencia sanitaria afectó a la economía de las familias, dice que aprendió a valorar lo poco que tiene, hasta un taco de frijoles, y agradeció que tiene salud y fuerzas para seguir frente al volante.

 

Miércoles, 21 Octubre 2020 05:01

No mejora la situación en el transporte: René

El semáforo amarillo no ha redundado en mayores ganancias para los operadores, opina.

En los últimos días, René Rodríguez ha pensado en dejar su trabajo como chofer del transporte público porque dice que por la pandemia del covid-19 la situación económica no ha mejorado ni siquiera con el cambio de color en el semáforo sanitario y en ocasiones con mucho esfuerzo reúne el dinero para entregar la cuenta a su patrón.

Aunque en las últimas semanas se observó mayor movilidad de personas por la apertura de otros negocios y el cambio del color en el semáforo epidemiológico, el entrevistado afirma, que en el sector transporte la demanda no se ha incrementado y algunos días solo entrega 200 de los 600 pesos que le pide de cuenta su patrón.

“Cuando la cuenta no está completa el patrón lo apunta y al otro día tenemos que completar, por eso le digo que ahorita por la enfermedad (covid-19) le damos prioridad al carro con la gasolina y ya después vemos si alcanza para comer”.

De su labor, refiere que desde hace siete años trabaja todos los días y a veces en la semana se toma un día para descansar, pero muy pocas veces, porque en tiempos de pandemia con mucho esfuerzo logra reunir 100 pesos diarios para la alimentación de su familia.

Dice que su familia le pide deje su trabajo en el Ruta 19, pero se resiste porque tiene gastos en su casa y este año tenía pensado ahorrar dinero para hacer remodelaciones en su casa. Sin embargo, asegura, en caso de que la situación se ponga más crítica dejará la unidad porque actualmente obtiene muy pocos ingresos.

 

 

Pide reforzar exhortos a la población para cumplir con las medidas sanitarias y salir de la contingencia.

Conforme avanza el color del semáforo sanitario, la gente deja de usar las medidas de protección que ayudan a disminuir los contagios del covid-19, aseguró Abraham Hernández, operador del transporte público.

La gente empezó a confiarse y al menos en el transporte público dejaron de usar el cubrebocas y gel antibacterial desde que cambió el color del semáforo de naranja al amarillo.

Por ejemplo, dice, la botella de gel antibacterial que coloca en su unidad tiene diez días que no la cambia porque los pasajeros dejaron de usarla, en comparación con las primeras semanas de pandemia, cuando el gel se acababa en dos días. 

“Durante todo el día suben a la unidad unas 300 personas y de estas hemos visto que al menos la mitad no llevan puesto el cubrebocas. Piensan que como avanza el color del semáforo ya pueden salir a pasear de manera normal y no se ponen a pensar que para pasar al color verde tenemos que seguir con las medidas para disminuir los contagios y así salir rápido de la contingencia”.

El entrevistado refirió que por la contingencia en la organización donde trabaja (cuyo nombre no quiso revelar) los concesionarios mantienen las acciones de limpieza de las unidades y los operadores deben salir con el cubrebocas puesto y si en el camino se retiran el tapabocas son reportados a su superior.

Los operadores que incumplen el reglamento implementado a raíz de la contingencia sanitaria son acreedores a castigos de hasta tres días de suspensión sin goce de sueldo.

Abraham consideró necesario que las autoridades de la Secretaría de Salud refuercen las campañas para exhortar a la ciudadanía a usar el cubrebocas en caso de salir de su domicilio, con el propósito de avanzar en el semáforo y salir de la pandemia. Además, dijo, deberían colocar controles sanitarios en diferentes puntos estratégicos por donde circulan la mayoría de las unidades, para que sean revisados.

“Estaría bien que pongan controles sanitarios en puntos clave como en Plan de Ayala, que es por donde pasan casi todas las rutas, y que no solo revisen al chofer sino a los pasajeros, porque la mayoría no se cuida. Igual no creen en el virus, pero no se ponen a pensar en las consecuencias para los demás”.

 

 

 

Domingo, 18 Octubre 2020 02:04

Padece Ruta 13 ola de asaltos

Hasta cuatro atracos al día llegan a reportar operadores, principalmente sobre la avenida Domingo Diez, en Cuernavaca; demandan patrullajes en esa zona del norte de la ciudad

Al día, el taxista realiza máximo 12 viajes.

Martín dice que cada año compra regalos para su esposa e hijos en Navidad, pero este año por la pandemia del covid-19 sus seres queridos podrían no recibir esos detalles, porque la situación económica está difícil y con mucho esfuerzo logra reunir 350 pesos diarios, de los cuales entrega un porcentaje para la cuenta y otro para la gasolina.

El entrevistado trabaja desde hace tres años como chofer de taxi y afirma que por la contingencia sanitaria la demanda del servicio bajó hasta en un 60 por ciento y al día apenas realiza entre 10 y 12 viajes, porque además hay mucha competencia.

“Desde que empezó la pandemia, el servicio está muy tranquilo. A veces termino de trabajar con 350 pesos (de ingresos) y de ahí entrego un porcentaje para la cuenta, pero hay días que no le doy ni un peso al patrón porque el dinero apenas alcanza para medio comer y comprar la gasolina, si no, no funciona el carro”.

Dice que durante los meses más fuertes de pandemia no recibió ningún tipo de apoyo y aunque después quiso solicitar un crédito para hacer frente a la crisis económica, su solicitud no fue aprobada porque sus ingresos son muy bajos.

Por lo anterior, refiere, trabajará horas extras para obtener mayores ingresos y ahorrar un poco de dinero, al menos para que su familia tenga una buena cena navideña.

Además, dice que en su casa también podrían quedarse sin altar sus fieles difuntos, porque además de que el dinero no alcanza, sería para cuidar las medidas de seguridad en la emergencia sanitaria.

 

   

En un día obtiene hasta mil pesos.

Para algunas familias la pandemia del covid-19 ha dejado grandes afectaciones en su economía, pero para Jorge González, repartidor de comida por medio de las aplicaciones de teléfono de Uber Eats y Didi Food, la emergencia sanitaria ayudó a incrementar sus ingresos diarios.

Dice que empezó a trabajar como repartidor de comida hace casi un año y en ese tiempo obtenía ingresos máximos 500 pesos diarios, pero desde que empezó la pandemia mejoró, porque la gente dejó de salir y empezó usar las aplicaciones. Actualmente en fin de semana sus ingresos son de 800 a mil pesos en un día.

“Los servicios incrementaron con la contingencia porque la gente se queda en sus casas y usa las aplicaciones. Antes de la pandemia tenía ingresos de 500 pesos y ahorita en (un) día me llevo hasta mil pesos, porque pienso que la gente valora nuestro trabajo y nos da buenas propinas”.

De su trabajo, dice que empieza alrededor de las 10 de la mañana y termina a las siete de la noche.

Él acude principalmente a negocios ubicados en Cuernavaca porque hay mayor demanda. Entre semana realiza unos 15 servicios y en fin de semana hasta 25 viajes.

El entrevistado refiere que por su labor ha sufrido tres accidentes viales, porque el piso de la calle está resbaloso, pero afortunadamente, dice, la empresa de Uber Eats responde y pide otro servicio al establecimiento para el cliente, mientras que en el caso de Didi Food -según le dijeron sus compañeros- el repartidor paga el costo de la comida cuando no entrega a tiempo.

Por la pandemia Jorge suspendió sus estudios universitarios pero aprovechó para emprender un negocio de estética canica junto con su novia.

 

Miércoles, 14 Octubre 2020 05:15

Por la pandemia, su casa quedó en obra negra

Sus ingresos como checador de rutas disminuyeron hasta en un 60 por ciento.

Alfredo tenía planeado continuar la construcción de su casa -que empezó hace un año- para dejar de pagar renta. Sin embargo, por la pandemia del covid-19 el proyecto quedó en obra negra, porque sus ingresos como checador de rutas disminuyeron en un 60 por ciento y le fue imposible comprar material de construcción.

Cuenta que empezó a trabajar como checador de rutas hace seis años y en todo ese tiempo obtenía mejores ingresos que hoy, cuando por la contingencia sanitaria con mucho esfuerzo logra reunir entre 150 y 160 pesos diarios, los cuales debe hacer rendir para pagar servicios de luz y agua, comprar la despensa y el material educativo que piden los maestros para sus hijos.

“Antes de la pandemia había más demanda en el servicio de transporte y a los checadores nos iba bien porque los operadores nos daban hasta ocho pesos, pero ahorita si nos dan cinco pesos ya es mucho, porque a ellos también les ha afectado esta situación; algunos nos dicen que con mucho esfuerzo pueden entregar la cuenta a su patrón”.

De su trabajo, dice que se encarga de registrar el tiempo de diferencia que hay entre los operadores de unas 30 unidades que pasan por la calle Leyva del centro de Cuernavaca, pero no todos los choferes le recompensan con dinero, pues hay días que circulan casi vacías.

El entrevistado refiere que, aunque sus ingresos económicos son insuficientes no ha pensado en solicitar préstamos, porque no sabe cuándo mejorará la situación y si podrá liquidar deudas.

“La pandemia nos vino a afectar a todos y el dinero apenas alcanza para comer y para comprar lo que pidan en las escuelas, pero ni modo, hay que seguir hasta que se componga”.

 

 

 

Concesionarios ya recibieron apoyos para gasolina: Rivera Jaimes.

Aunque con el cambio de color en el semáforo sanitario se observó una mayor movilidad de personas en las calles, las organizaciones del transporte público mantienen solo entre un 40 y 50 por ciento de su parque vehicular en circulación, porque ante la falta de clases presenciales en las escuelas hay poca demanda en el servicio.

El presidente de la Federación Auténtica del Transporte (FAT), Dagoberto Rivera Jaimes, señaló que aunque cambió el color del semáforo en Morelos, a los presidentes y concesionarios de “rutas” no les conviene aumentar el número de unidades en servicio porque “la situación está difícil”, ya que las unidades que sí operan viajan con menos del 50 por ciento de su capacidad.

Al respecto, uno de los operadores de la Ruta 5 contó que durante el trayecto diario apenas suben entre cinco y 15 pasajeros a la unidad, una cifra menor en comparación con otros años, en los que los asientos se llenaban y los pasajeros hacían doble fila de pie.

“No se incrementa el servicio de rutas porque no hay demanda suficiente. Algunos trabajan con el 40 y 50 por ciento de su parque vehicular; depende la demanda que hay dentro de sus colonias, porque en las avenidas no hay esa movilidad que quisiéramos, porque no hay clases presenciales”, refirió Rivera Jaimes.

Sobre los apoyos económicos que ofreció la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT), dijo que hace una semana los concesionarios recibieron una tarjeta con un monto de cinco mil pesos que podrán hacer válida en las diferentes estaciones de servicio.

Sin embargo, admitió que es difícil pagar el préstamo el 31 de diciembre, porque no hay pasajeros, por lo que esperarán a que llegue la fecha límite de pago y de ser necesario buscarán una prórroga con el secretario de Movilidad, Víctor Mercado, para empezar a liquidar en enero próximo.   

 

 

 

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