Antonella Ladino

Antonella Ladino

José Luis trabaja más de doce horas en un taxi, y a veces sólo le alcanza para la gasolina.

José Luis Martínez sale a buscar pasaje desde las cuatro de la mañana, pero hay días que apenas sale para la gasolina y a su patrón le entrega la cuenta hasta dos semanas después. Dice que la situación cada día está más difícil, pero no puede respetar la cuarentena porque el taxi es su única fuente de ingresos.

Todos los días lava las manijas de su carro con agua y cloro, pero hay usuarios que no adoptan las medidas de prevención ante la contingencia por el coronavirus, como usar cubrebocas y cubrirse con el ángulo interno del brazo al toser o estornudar para evitar la propagación de infecciones.

Aunque él como chofer desinfecta su unidad, la gente no contribuye y además se molesta cuando les pide que se cubran al momento de estornudar o toser, por lo que en esta semana al menos cuatro personas cancelaron el servicio.

“La gente tose o estornuda y no se tapa la boca, les digo algo y se molestan y se bajan del carro con actitud de enojo; mucha gente no cree en esto, les vale y lo toman como una broma porque no tienen cultura”, expresa José Luis, mientras espera pasaje en el mercado Adolfo López Mateos.

Se niega a dejar su empleo y trabaja de las cuatro de la mañana a las ocho de la noche porque su meta es llevar por los menos 200 pesos a su casa para comprar comida.

Si bien el dueño del vehículo es comprensivo y no le exige la cuota (“la cuenta”) diario, él tiene el compromiso de entregar el dinero días más tarde por la falta de servicio.

Antes de la contingencia casi se ganaba 400 pesos al día pero hoy no le alcanza ni para comer.

Agradece que vive con sus padres y ellos reciben pensión, porque de lo contrario la situación estaría más crítica.

Sostiene que no dejará de trabajar, porque no tiene otra forma de obtener el dinero para comer, y además pide apoyo del gobierno para los taxistas, porque los patrones no pierden y los que pagan las consecuencias son los que trabajan en la calle, sin prestaciones ni seguro social, además de que los elementos de Tránsito no pierden la oportunidad para infraccionar, a pesar de la situación económica, por lo que deben pagar o de lo contrario amenazan con mandarlos al corralón.

 

 

 

Miércoles, 01 Abril 2020 05:22

Copiloto de rutero, porque no tiene clases

El operador lleva a su hijo a su jornada porque no hay con quién dejarlo.

El copiloto en esta unidad de la Ruta 7 es un niño de apenas siete años que viaja con su padre, José Luis Rabadán Bahena, porque ante la contingencia del coronavirus las clases se suspendieron.

Por su edad debería estar en casa, en cuarentena, porque de acuerdo con las autoridades de salud los niños y adultos mayores son los sectores más vulnerables, pero sus padres deben trabajar y no hay quien cuide de él. Por eso se levanta temprano, para acompañar a su papá en su trabajo.  

El pequeño está alerta cuando los pasajeros suben y cuando llega el checador. Afirma que no tiene sueño durante el día y cuando tiene hambre su papá le compra una torta.

José Luis desea que la situación mejore pronto porque los choferes viven al día y el dinero no alcanza. Además, el pasaje disminuyó en gran porcentaje. Antes transportaban a más de 500 personas cada día y en estos días no registran ni 100 usuarios.

Por la contingencia del Covid-19 su patrón ordenó reducir de cuatro a tres vueltas, no así la suspensión del servicio, y aunque así fuera José Luis afirma que prefiere seguir trabajando porque es el sustento económico de su familia.

-Si pudiera estar en cuarentena, ¿lo haría?

“Tengo que seguir trabajando porque la familia tiene que comer y tenemos un niño que cumplirá tres años; todos necesitamos dinero para comprar comida y otras cosas”, recalca el chofer de la Ruta 7.

Para su protección lleva una botella de gel antibacterial y lava sus manos de manera constante, estos también son parte de sus hábitos diarios.

José Luis lleva dos años como chofer en la Ruta 7. Antes trabajó en la 19 y en Verdes de Morelos.

 

 

 

Lunes, 30 Marzo 2020 05:23

EN LAS CALLES, POR NECESIDAD

Ricardo enfrenta el coronavirus en su taxi.

Para Ricardo Zagal la pandemia por el coronavirus no es motivo suficiente para entrar en cuarentena porque él, al igual que muchos trabajadores del volante, vive al día.
Desde temprano sale a buscar pasaje en su taxi Tsuru porque el dinero escasea y hay días que no alcanza ni para comer. Ricardo Zagal Pedroza tiene 67 años de edad y sigue trabajando porque es el sustento económico en su familia.
“No estamos en cuarentena porque no hay dinero suficiente para gastar y salimos a buscar trabajo porque tenemos que comer”, afirma.
Aplaude las medidas de prevención dictadas por el gobierno federal para evitar la propagación del virus. Sin embargo, señala que no todos tienen la posibilidad de comprar cubrebocas y gel antibacterial. En su caso prefiere gastar su dinero en comida a destinar 50 pesos en una mascarilla. 
Lamenta que el Covid-19 haya ahuyentado al turismo en la ciudad de la eterna primavera, lo que hizo bajar la demanda del servicio de taxi.

De los 500 pesos que gana al día, entrega 200 de “la cuenta”, 200 van para gasolina y le quedan 100 pesos para llevar comida a su casa.
Su jornada es de 12 horas y hasta el mediodía de ayer no había tenido un solo pasajero, una situación atípica en sus 45 años de experiencia.
-¿Por qué no usa cubrebocas?
“Porque no hay quien lo regale y no voy a pagar 50 pesos por uno, no voy a dejar de comer para comprar eso pero sí me lavo las manos varias veces al día”, comenta el chofer de taxi.
Hasta antes de la pandemia Zagal Pedroza ganaba 800 pesos diarios, actualmente apenas sale para la gasolina y para desayunar 'dobladitas' de 10 pesos en el puesto de la esquina.
Su familia se resguarda en su casa mientras él y su hijo recorren las calles de la ciudad buscando clientes. De los pasajeros que han abordado su unidad, asegura que ninguno ha presentado los síntomas referentes al Covid-19 y en su opinión en Morelos le temen más a la delincuencia que al coronavirus.
 

 

El servicio cae hasta en un 80 por ciento

Sábado, 28 Marzo 2020 05:19

A pesar del Covid debe salir a trabajar

Eduardo Hernández no cree en la pandemia del coronavirus que ha cobrado la vida de miles de personas en el mundo, pero agradece que la contingencia ha reunido otra vez a las familias.
En su familia no conocen la cuarentena porque todos viven al día, él como chófer de taxi y su mamá tenía un negocio en el Zócalo de Cuernavaca, aunque lo cerró porque enfermó.
Tiene más de 30 años de experiencia frente al volante y afirma que el servicio de taxi se fue a la baja desde hace dos años, cuando entró al terreno del transporte el servicio por aplicación de Uber y luego Didi.
Sin embargo, considera que la crisis creció desde que llegó el Covid-19, ya que la gente no sale a realizar sus actividades y el dinero que sale al día apenas alcanza para entregar la cuota al patrón, la gasolina y para comer, no así para darse lujos como comprar ropa y zapatos.
Eduardo dice que el coronavirus dejó pérdidas en algunas familias pero también unió a otras o al menos así ocurrió en su casa, ya que él como chofer no tiene tiempo para convivir con los suyos pero ante la contingencia se guardó en casa por dos semanas. Sin embargo tuvo que salir a trabajar porque el dinero hace falta.
Todos los días desde las 7:30 de la mañana hace base en la terminal Pullman de Morelos del centro de la ciudad porque ahí llegan turistas locales y extranjeros. Sin embargo de los 40 choferes que había solo quedan ocho, pues los demás se fueron hace cuatro meses ante la poca demanda.


-¿Usted cómo se protege del coronavirus?

"Yo digo que sea lo que Dios quiera, porque no tengo dinero para ir a hacer mis compras, surtirme de comida, porque vamos al día", afirma.

El hombre estuvo dos semanas sin trabajar para estar con su familia y al tanto de la información sobre el Covid-19 pero en esos días, resalta, no vio la transmisión de algún funeral en ninguno de los países donde se propagó el virus, por eso considera equivocadamente que “es una estrategia gubernamental”.
"En las noticias nunca vi un funeral, nada serio, nada que me haga creer que se están muriendo, vi a las personas entrar y salir del hospital con cubrebocas pero no como en otros casos que pasan en las noticias los funerales, por eso pensaría que algo está planeando el gobierno y quieren distraernos, como en el tiempo del 'chuparacabras'; como una estrategia para distraer al pueblo", aseguró, mientras en los países afectados los muertos se cuentan por miles .
Eduardo se lava las manos cada hora, pero no por la contingencia, sino como parte de sus hábitos diarios, debido a que con el volante sus manos sudan; no usa cubre bocas porque de forma equivocada no cree que en la propagación del virus y además porque no ha visto personas contagiadas en ninguno de los servicio que ofreció a turistas de España, Estados Unidos, Francia y Suecia.
El jueves en todo el día ofreció ocho pasajes y ayer hasta el mediodía apenas llevaba dos. Por eso trabajó hasta las dos de la mañana, para poder llevar los alimentos a su hogar.

 

Jueves, 26 Marzo 2020 05:11

Ingeniero y checador

Desde hace 29 años, Tomás se mantiene activo después de obtener su jubilación como profesionista.

Tomás podría estar en su casa descansando y gozando de los beneficios que reciben los adultos mayores, pero él está activo en la vida laboral y para mantener ocupada su mente trabaja desde hace 29 años como checador de rutas.

Cada ocho minutos corre de un andén a otro en el mercado Adolfo López Mateos, en Cuernavaca, porque su trabajo consiste en anotar la llegada de cada ruta y avisar al chofer si hubo retraso, ya que de ser así debe pagar 20 pesos por minuto al chofer que viene atrás. 

“Les cobran cada minuto que llegan tarde, por eso se corretean y luego tienen accidentes”, dice, y luego afirma que por su trabajo también se expone a sufrir accidentes, pero para él son gajes del oficio.

Tomás López Carvajal tiene 63 años y en unos meses cumplirá 30 años como checador de la empresa de autobuses “Chapulines”, en la que empezó en 1991, después de jubilarse en una empresa tras 20 años como ingeniero en máquinas de vapor.

Sin dejar de ver su reloj cuenta que al día toma el tiempo de llegada a 110 vehículos de la línea Chapulines, un servicio que es remunerado con al menos 500 pesos diarios; trabaja ocho horas y seis días a la semana. 

Cuenta que al menos en dos ocasiones ha sido “aventado” por los camiones. Del más grave recuerda que un chofer de la empresa “Verdes de Morelos” lo aventó, por lo que pidió al rutero tener más cuidado, porque son del mismo gremio. 

Tomás llegó a este trabajo luego de buscar, sin éxito, en otras empresas para continuar con su labor de ingeniero en máquinas de vapor. Expresa el gusto que tiene por su trabajo, sin embargo considera que es tiempo de jubilarse para disfrutar a sus cuatro nietos.

Hace tres años solicitó su baja en la empresa Chapulines de Morelos, pero hasta el momento no ha tenido respuesta de su jefe.

 

 

Jueves, 26 Marzo 2020 05:09

CON DESEOS DE SUPERACIÓN

Manejar autobuses de primera clase, la meta de su vida.

Joaquín empezó a trabajar como chofer en camiones de carga, carros cisterna y en taxis, pero su propósito era llegar a conducir un autobús, algo que hace tres meses logró.

En enero pasado ingresó a la línea de autobuses Transporte Unidos de Huitzilac (TUH) –propiedad de la empresa Pullman de Morelos- y su objetivo es ascender hasta llegar a los autobuses de primera clase cuyo destino es la Ciudad de México.

Sentado frente al volante, mientras recibe a los pasajeros, cuenta que empezó a trabajar en el sector del transporte cuando tenía 20 años de edad, porque su pasión siempre fue ser chofer. Por eso se define como profesional en este oficio y gustoso afirma estar libre de quejas de los usuarios.

La buena conducta en su trabajo, asegura, trae recompensas y Joaquín confía en continuar con buen historial porque su meta es pasar del TUH al Mi Bus y luego a los autobuses de primera clase.  

Para lo anterior es necesario llegar a tiempo a la base, evitar conflictos con sus compañeros y estar libres de quejas de los usuarios sobre el manejo de las unidades, porque les restan puntos.

Joaquín hizo su cambio en la vida laboral porque en esos camiones que dan servicio local los choferes viven al día, sin seguro social ni prestaciones. En TUH tiene beneficios como seguro social y nómina, además trabaja cuatro vueltas al día, cada una de 2 horas y media.

Los del primer turno empiezan a las 5 de la mañana y terminan a las 18:30 horas, el segundo turno empieza a las 8 de la mañana y termina a las10:30 horas.

Hasta el año pasado su propósito era trabajar los autobuses TUH pero ya piensa en dejar el autobús ordinario con paradas continuas y ascender a otro tipo de servicio.

 

 

Jueves, 26 Marzo 2020 05:05

Caída drástica de ventas en el ALM

Desalentadores testimonios de locatarios del enorme mercado público.

Los pasillos del mercado Adolfo López Mateos lucen vacíos, los comerciantes se preguntan cuánto tiempo más estaremos en cuarentena ante la contingencia por el coronavirus y algunos señalan que pronto habrá cierres de negocios porque las ventas bajaron hasta en un 50 por ciento.

Con la preocupación de que no hay clientes, Santiago Chávez afirma que se mantendrá en su lugar de trabajo a pesar de que en los últimos días la venta de comida bajó a la mitad. Es decir, de mil pesos que vendía en un día normal hoy apenas llega a los 500 pesos.

Trabaja en un puesto de comida que lleva más de diez años ofreciendo el servicio de alimentos a los clientes y hasta antes del mediodía las charolas de comida lucían repletas de varios guisados, incluso el vaso que guarda los pápalos se mantiene lleno.

“En los pasillos todo está tranquilo, sin gente, hasta ahorita no nos han dicho si tenemos que cerrar y nosotros nos mantenemos activos mientras el mercado siga trabajando”, dice.

Él y su compañera atienden las recomendaciones de las autoridades de salud: usan cubre bocas y se lavan las manos de manera constante, además de que proporcionan gel antibacterial a los comensales, para evitar la propagación del virus.

En el pasillo de las flores ubicado en el centro comercial más grande del estado, Diego Aarón relata que su jefe ha pensado en cerrar su negocio mientras pasa la contingencia, porque no venden ni una flor y por si fuera poco apenas les cancelaron dos pedidos de arreglos florales para XV años, que se realizarían en abril próximo.

De los 30 arreglos florales perderán mil 600 pesos y tres días de trabajo.

“Las ventas bajaron, no pasa gente y la que pasa no compran, nosotros trabajamos desde las ocho de la mañana; estamos aquí varias horas y hay días que ni una flor se llevan”.

Enrique Moreno trabaja en una tienda con venta de sombreros, canastas, petates y tortilleros, y aunque en su caso las ventas bajaron en un 10 por ciento, el dinero no alcanza para pagar a los artesanos a quienes les compró sus productos. Por eso su jefe le ha planteado la idea de cerrar unos días, pero desconoce si recibirá su salario normal o le será descontado.

Ayer, señala, se vendieron cinco productos, cuando en un día normal venden hasta 200 piezas diferentes.  

En este local repleto de artesanías trabajaban dos vendedores, pero solo queda Enrique porque su compañero enfermó de gripa y lo mandaron a descansar a su casa como medida de prevención.

Enrique no tiene una familia que mantener, sin embargo, debe cubrir sus gastos como renta, recibos de luz y agua y comprar comida, por lo que en caso de que el negocio cierre buscará otro empleo, porque aunque tiene miedo de contagiarse, dice, la necesidad es mayor.

“Tengo miedo de contagiarme pero si no me enfermo en el trabajo, me enfermaré de no comer”.

 

 

Lunes, 23 Marzo 2020 05:20

NUEVO, PERO SIN MIEDO

Rodrigo, un chofer recién llegado a la Ruta 19, narra su día a día.

Hace cuatro días, Rodrigo empezó a trabajar en una combi de la Ruta 19, su experiencia como chofer es poca pero sus ganas de crecimiento son muchas, ya que sueña con ser su propio jefe.

“Voy a Tetillas-Loma, ¿verdad?”, pregunta al checador, y él asiente con la cabeza.

“¿Dónde es?, recuérdame”, le dice.

Ricardo Beltrán se ve presionado porque apenas lleva unos días en Cuernavaca, pero así es el trabajo del chofer y en ocasiones se ven apurados porque la demanda es mucha, relata, mientras cambia los letreros de su unidad.

Empezó como operador del transporte público en la zona oriente de Morelos. Hace tres años agarró su primer vehículo, una combi en Cuautla que después cambió por un taxi de Excelencia Plus, en Yautepec.

Expresa su gusto por manejar, por el trabajo y por la responsabilidad que tiene como hombre independiente.

Sentado frente al volante, señala que hizo su cambio porque su propósito es avanzar, ser mejor cada día y no quedarse en un solo lugar.

“Estaba en Cuautla, luego pasé a Yautepec y mi meta es avanzar hasta ser jefe”, afirma y arranca su unidad.

Atrás de Rodrigo, en una “ruta” de la misma línea viene Alejandro, quien manifiesta el estrés en un día caluroso y aunque quiere hacer bien su trabajo hay personas que discuten por cualquier cosa.

Por su experiencia de más de 20 años en el transporte público se considera un profesional frente al volante y porque se ha librado de los accidentes viales.

Afirma que lo más estresante para un chofer o al menos en su caso, es que la gente se queje de todo o se molesten porque los conductores manejan rápido, pero cada uno lleva su ritmo y seguridad en el volante.

Dice que su conciencia está tranquila porque en los años que lleva de servicio no ha registrado accidentes viales, no obstante, hay gente que se pone nerviosa y empieza a gritar a los conductores.

“Nos dicen cosas como ‘manejas como loco, no traes animales’, pero yo me siento profesional en mi trabajo y se los digo a mis hijos, me gusta ser profesional, aunque hay gente que se enoja por cualquier cosa, hasta cuando ellos no hicieron la parada a tiempo y los bajamos más adelante; nos gritan como si nosotros tuviéramos la culpa”.

Sin embargo, también hay usuarios que reconocen su error y ofrecen disculpas, dice Alejandro.

Uno de estos casos ocurrió esta semana: una mujer cuyo destino era llegar a la avenida Plan de Ayala no tocó el timbre de la ruta y se pasó, no dijo nada ni se molestó y bajó a la siguiente.

“Le dije, mire, para que yo haga bien mi trabajo pídame la parada antes, porque si no tocan el timbre no escucho cuando dicen ‘bajan’, por el ruido del motor, y dirán que exageramos, pero no, porque no es lo mismo que toquen el timbre a que nomás griten bajan´’, y menos si van en los últimos asientos”.

 

 

Sábado, 21 Marzo 2020 05:05

Los choferes, expuestos al contagio

Siguen en su puesto a pesar del riesgo de contraer la nueva enfermedad.

La contingencia por el coronavirus ahuyentó a los trabajadores de sus oficinas, a los estudiantes en las escuelas y a los comensales en los restaurantes pero eso no ocurrió en el transporte público.

“Hay que trabajar porque si descansamos no hay dinero”, dicen los choferes en los andenes del mercado Adolfo López Mateos de Cuernavaca, donde la mayoría de los conductores de “rutas” hace base.

Gerardo Durán Villegas afirma que para evitar el contagio por el Covid-19, en su caso, usa gel antibacterial, pero no cubrebocas ni guantes, porque no se lo han pedido y si le toca “pues ya ni modo”.

–¿No tiene miedo de contagiarse?

–No.

–¿No es necesario protegerse para evitar contagios por el coronavirus?

–Si te va a tocar, pues te toca; si no, pues aunque te pongas –responde.

Otro chofer del transporte público considera que es necesario usar gel y lavarse las manos de manera constante por el contacto de mano que tienen con miles de personas todos los días.

–Ustedes que manejan monedas y billetes, ¿no tienen miedo de un contagio?

–Ya estamos acostumbrados a esto, pero sí debemos tener miedo porque la gente te da la mano. Por eso traigo mi gel y me lavo las manos de manera normal.

–¿No te da miedo contagiarte?

–Sí me da miedo, pero hay que trabajar; si descansamos, no hay dinero. He visto que los pasajeros, algunos, se suben con su cubrebocas y gel, pero yo no lo uso porque me da calor.

–¿Y si te contagias?

–Pues vamos al médico.

El chofer Ramírez aplica las medidas de prevención y lleva su botella de gel antibacterial para protegerse del virus pero, asegura, no ha recibido indicaciones de su jefe para los pasajeros, tampoco si es necesario desinfectar las monedas, como lo anunciaron las autoridades de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT).

En su caso, señala, si enferma acudirá a revisión médica, mientras trabaja como todos los días en sus cuatro vueltas.

Jorge de la Cruz lleva cuatro años trabajando en la Ruta 7. Él dice que se lava las manos cuando va a comer y cuando llega a la base. Además, carga una botella de agua para enjuagarse en los ratos que tiene oportunidad, porque su responsabilidad está en el volante.

De la Ruta 7 hay algunos choferes que no están trabajando porque enfermaron de tos. En Morelos hay dos casos confirmados de Covid-19, en Cuautla y Cuernavaca.

 

 

 

 

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