El obispo de la Diócesis de Cuernavaca invita a priorizar el cuidado a la vida como transformación cultural.
En la homilía dominical, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, llamó a la sociedad a reflexionar sobre la fe, ya que México es un país con profundas tradiciones cristianas, sin embargo, enfrenta niveles alarmantes de violencia, homicidios, aborto y desprecio por la vida.
El también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) cuestionó la fe de las actuales generaciones y dijo que ahora se queda en cifras y no se convierte en luz.
"Vivimos, paradójicamente, en uno de los países del mundo con mayor (número de) bautizados, con profundas tradiciones cristianas, con imágenes, templos, fiestas religiosas y un lenguaje arraigado, religioso, y sin embargo convivimos también con niveles alarmantes de violencia, de desigualdad, de pobreza estructural, de homicidios, aborto y desprecio a la vida", expresó frente a los feligreses.
Lo anterior, dijo, es una contradicción que no puede pasar inadvertida, “no puede dejarnos tranquilos”. “Y surge esa pregunta inevitable: ¿qué tipo de sal somos? si la tierra donde vivimos sigue descomponiéndose, ¿qué clase de luz decimos portar, si las tinieblas parecen avanzar con tanta fuerza?”
Llamó a cuestionarse y a responder en conciencia que dicha realidad no invita a juzgar ni a señalar culpables, sino a hacer un discernimiento profundo de manera individual y familiar para avanzar hacia la paz.
