Jueves, 26 Noviembre 2020 03:38

Suspenden fiestas tradicionales en Totolapan

No habrá celebraciones durante noviembre, diciembre y enero.

Totolapan.- Ante el incremento de casos de covid-19 en este municipio, las autoridades municipales, en acuerdo con los representantes de diversos sectores de la población, determinaron la suspensión de todas las fiestas tradicionales y religiosas durante noviembre y diciembre de 2020 y enero de 2021.

Al mismo tiempo, dejaron abierta la posibilidad de ampliar esta restricción, dependiendo de las condiciones del Semáforo Epidemiológico, por lo que se hizo un llamado a todos los habitantes a respetar las restricciones para evitar la propagación de los contagios.

Mediante un comunicado, el presidente municipal de Totolapan, Sergio Livera Chavarría, destacó que tal disposición se consultó con los sectores de la población, entre éstos, los representantes de la mayordomía parroquial, sacerdotes del exconvento de San Guillermo Abad, del ejido de Totolapan,  de la Guardia Comunitaria, representantes de los tianguis, líderes y grupos organizados.

“Tomamos la firme decisión de suspender las fiestas tradicionales y religiosas en nuestro municipio a partir de esta fecha y hasta el último día del mes de enero del próximo año, dejando abierta la posibilidad de alargar esta suspensión si la situación así lo amerita”, señala.

Destacó la importancia de preservar la salud de los habitantes evitando las aglomeraciones, debido a que en las últimas semanas se ha incrementado el número de contagios por covid-19.

“Lo anterior, derivado del incremento de contagios por la pandemia que se vive provocada por el virus SARS-CoV-2, en el estado de Morelos y en especial en el municipio de Totolapan y como medida preventiva para mitigar los contagios en nuestro municipio y salvaguardar el derecho humano a la salud y la vida de todos los habitantes”, señala.

En consecuencia, quedaron suspendidas las festividades en honor a Santa Cecilia, a Cristo Rey, a Santa Bárbara, la festividad del barrio La Purísima, novenario y festividades en honor a la virgen de Guadalupe, celebración de las posadas navideñas, el tradicional carnaval de Totolapan, jaripeos en los barrios, procesiones, carnavalitos de los barrios La Purísima y San Marcos, el Día de Reyes, festividad en honor a San Sebastián y todas las que aglomeren a más de 50 personas.

Señala que ha sido una decisión difícil de tomar, pero confían en que con ello se contribuya a frenar el avance de la citada enfermedad y pronto se pueda volver a celebrar sus tradiciones.

“Con la ayuda de todos habrá mejores momentos para disfrutar en familia”, menciona.

Por último, hace un llamado a evitar las fiestas en propiedades privadas, ya que la aglomeración de más de 50 personas propicia el riesgo de propagación del virus, al tiempo que exigió a quienes planean realizar el brinco del chinelo a que se abstengan para evitar más contagios.

 

Publicado en Cuautla

En muchas ocasiones no hay éxito en las ventas, lamenta.

Roberto Pérez tiene que viajar diario desde el municipio de Tlaltizapán hasta Jiutepec para vender las mesas, sillas y bancos de madera que su familia fábrica en Cuernavaca Morelos.

“Mi familia se dedica a realizar muebles de madera, y mis hermanos y yo salimos a las calles a vender todos los días en diferentes puntos de Cuernavaca y Jiutepec. Aunque ahorita las ventas están demasiado bajas y a veces no vendemos nada” dijo Roberto Pérez.

El comerciante comentó que la gente ya no quiere comprar los muebles debido a que no hay dinero o porque prefiere comprar en las tiendas comerciales: “la gente ya no tiene dinero o simplemente no quiere comprar con nosotros por qué prefieren comprar en otro lado donde les dan facilidades de pago”.

El vendedor ambulante informó que pide prestado para regresar a su casa: “estos últimos días le he pedido prestado a mi familia para los camiones a mi casa porque no tengo suerte con las ventas.

 

 

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Sus ingresos diarios son de hasta 300 pesos.

Eduardo Tafolla trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de teléfono de Uber Eats. Su objetivo es ahorrar dinero para estudiar una licenciatura en administración de empresas y después abrir su propio negocio de venta de artículos para el hogar.

El entrevistado platica que por el momento seguirá trabajando como repartidor de comida para ahorrar el dinero necesario para pagar sus estudios universitarios y en un futuro ser dueño de una empresa que ofrezca a las familias artículos para el hogar a crédito, como trastes de cocina y lavadoras.

Explica que empezó a trabajar como repartidor hace dos meses, después de dejar su trabajo en una empresa de telefonía donde sus ingresos eran pocos.

Actualmente trabaja de ocho de la mañana a seis de la tarde y obtiene hasta 300 pesos diarios.

Eduardo señala que por la pandemia del covid-19 los servicios de alimentos para llevar se han incrementado, porque todavía hay familias que por temor a un contagio se resguardan en su domicilio. Al día realiza de 12 a 15 entregas.

“El trabajo de repartidor es un poco inseguro, pero yo seguiré aquí porque tengo que ahorrar para pagar mis estudios y también porque quiero poner un negocio”.

También cuenta que en los dos meses que lleva trabajando ha sido víctima de varios intentos de asalto en colonias como Antonio Barona y la Carolina en Cuernavaca.

Estos sucesos, dice, han ocurrido en calles oscuras de estas colonias. En una de esas ocasiones se le acercaron dos sujetos a bordo de motocicletas y le dijeron que se detuviera, pero él aceleró su motocicleta hasta llegar a un lugar transitado.

El entrevistado considera que los asaltos son consecuencia de la falta de empleo, principalmente en esta época, donde la crisis económica por la contingencia sanitaria ha pegado a la mayoría de las familias.

 

 

 

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Podría ser indicador de que el Covid-19 va a la baja.

Jojutla.- Octubre fue uno de los meses más bajos en lo que va del año en cuanto al número de fallecimientos en este municipio, lo que haría suponer que el número de decesos por enfermedades respiratorias relacionadas con covid-19 ha descendido, estimó el oficial del Registro Civil, Heriberto Castrejón Rivera. 

Reseñó que el año 2020 comenzó con 38 defunciones en enero y en febrero se registraron 42. La pandemia comenzó en marzo, cuando 52 fallecimientos; en abril hubo 49 y en mayo se dio el pico máximo hasta ahora, con 101 muertes, presumiblemente muchas de ellas por el virus.

Para junio hubo un descenso, pero todavía arriba del rango promedio de años anteriores, con 74 fallecimientos. En julio se registró el mismo número y en agosto descendió a 49. En septiembre hubo 54 y en octubre se registraron 38, la misma cifra que en enero, y aún en pandemia.

Aclaró que estos números se deben a fallecimientos causados por diferentes causas, aunque la baja en el indicador de mortalidad sugiere que los contagios continúan, e incluso pueden subir, pero la mortalidad ha disminuido.

Mencionó que ya no es frecuente que las causas de los fallecimientos estén relacionadas con enfermedades respiratorias agudas, como neumonías o neumonías atípicas.

Asimismo, apuntó que no todas las personas que fallecen y obtienen un acta de defunción en el municipio radican en Jojutla. “Un poquito más del 50 por ciento de estas cifras es de personas que mueren aquí, pero no son de aquí; son de otro municipio, pero sí pierden la vida aquí; aquí se levanta el acta de defunción. Son personas que, por ejemplo, llegan al hospital Meana y ahí fallecen”, finalizó.

 

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Miércoles, 25 Noviembre 2020 05:05

Este año no habrá Feria del Pescado en Coatetelco

A causa de la pandemia, no hay autorización para realizar eventos masivos, recordó el concejero presidente del municipio indígena, Norberto Zamorano.

Coatetelco.- Derivado de la pandemia por covid-19, este año no se realizará la Feria del Pescado, que sería su vigésima edición, que se celebra el último fin de semana de noviembre. Sin embargo, no se descarta que únicamente se realice el ritual del “huentle a los airecitos”.

El concejero presidente del municipio indígena, Norberto Zamorano Ortega, mencionó que ante la situación de salud actual, no hay autorización para realizar eventos masivos, como es la tradicional Feria del Pescado, toda vez que la emergencia de salud continúa y es necesario mantener las medidas sanitarias para evitar el aumento de casos de la enfermedad.

Asimismo, no se descartó que para evitar que pase desapercibida la celebración que se ha mantenido por casi dos décadas, se realizará el ritual de la ofrenda del “huentle a los airecitos”, con algunas danzas, transmitiendo a través de redes sociales esta tradición propia del municipio indígena, mientras que las palapas estarán en funcionamiento con los protocolos sanitarios necesarios para garantizar la seguridad de los visitantes. 

Hasta el momento, el Centro Cultural Comunitario “Teódula Alemán Cleto” no ha confirmado si cuenta con algún programa o actividad alusiva a esta tradición.

Por su parte, el Grupo de Pescadores de los dos lagos Coatetelco y El Rodeo recordó que en los últimos años no ha sido tomado en cuenta para esta celebración prehispánica, que se realiza para pedir por la buena producción de la laguna.

Sin embargo, debido a la emergencia de salud por covid-19, el representante de la agrupación, Abel Galicia Santana, comentó que en caso de que la agrupación realizara alguna actividad por su cuenta, se realizará con todas las medidas sanitarias.

 

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Miércoles, 25 Noviembre 2020 05:18

Los refrescos no se dejan de vender

En su tienda de abarrotes Ana ha resentido en gran medida la crisis económica.

Las ventas para Ana Duque en su tienda de abarrotes ubicada en el poblado de Ahuatepec han bajando considerablemente en los últimos meses, debido a la crisis provocada por el covid-19.

“Estos últimos meses sí se han visto las pocas ventas. Antes la gente venía y compraba para su semana pero ahora hay gente que la despidieron o no tiene un sueldo seguro y esto nos afecta a todos” dijo Ana Duque.

Entrevistada por La Unión de Morelos, la vendedora informó que inclusive algunos proveedores no continúan con las ventas: “muchos distribuidores me comentaron que no hay ventas y que no pasan por mi tienda. Gran parte de ellos no quieren cambiar el producto que tiene fecha de caducidad porque a ellos no se los aceptan”.

Sin embargo Ana comentó que los productos que más se venden son los refrescos y aguas: “en todo este tiempo el refresco es lo que más se vende, a lo mejor porque hay gente que está en casa y se les antoja”.

 

 

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Siguen sin trabajo porque la población no sale a la calle.

Mazatepec. Derivado de la pandemia, los ingresos de los taxistas del municipio han disminuido hasta en un 50 por ciento y al menos 30 unidades se mantienen fuera de funcionamiento ante la poca afluencia de usuarios de esa modalidad de transporte, que en este lugar brinda servicio de colectivo. 

Abimael Campuzano Santander, chofer del sitio de taxis del cerro del Venado, comentó que desde hace ya seis meses la afluencia de usuarios se ha reducido de manera considerable. "Se pararon las actividades y con ello nuestro trabajo, ya que la gente dejó de salir a la escuela y demás actividades. No hay celebraciones y la movilidad de personas ha sido mínima, para lo más indispensable. A pesar de que aquí no habido muchos casos (de covid) la gente sí se ha mantenido en sus casas, por lo mismo de que se han suspendido las actividades", dijo.

Agregó que ya poco a poco han regresado las unidades a laborar, luego de que hubo momentos donde hasta el 50 por ciento de los taxis pararon porque era más el gasto de operar. Además, muchos choferes dejaron de trabajar porque no salía ni la cuenta.

"Muy lento, pero nos vamos recuperando, pero definitivamente sí nos hemos visto muy afectados, hemos implementado medidas, pero la gente sigue resguardándose, no hubo actividades en el día de muertos y no hubo aumento de pasaje. Así estamos con la mayoría de las celebraciones tradicionales", insistió.

Mencionó que por la pandemia, los dueños de los taxis sí bajaron la cuenta en hasta un 30 a 40 ciento. En algunos casos tienen que dar 170 pesos, hay quienes dan 180 o hasta 200, pero antes de la pandemia se tenían que entregar de 230 a 250 diarios.

"Tenemos que trabajar, salir a buscar llevar el sustento a la familia, pero definitivamente nos hemos visto muy afectados, esperamos que poco a poco se vaya recuperando la actividad", apuntó.

 

 

 

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Sábado, 21 Noviembre 2020 05:23

Le costó caro no usar cubrebocas

Tuvo que pagar una multa de mil 300 pesos.

Jorge Luis Estrada, chofer de un autobús de la empresa Verdes de Morelos, asegura que por la crisis económica que ha dejado la pandemia del covid-19 no puede negar el servicio a quienes no usen cubrebocas, porque considera que es responsabilidad de cada persona y porque él necesita dinero para la alimentación de su familia.

Mientras espera su turno de salida en los andenes del mercado Adolfo López Mateos platica que está consciente de que puede ser acreedor a una sanción por llevar pasajeros sin tapabocas, pero cuando les pide usarlo éstos se molestan. Por eso, ahora permite el acceso a todos, porque los operadores necesitan dinero para entregar la cuenta a su patrón y para el combustible.

Refiere que una vez tuvo que pagar una multa de mil 300 pesos porque durante los operativos de la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT) lo descubrieron sin el tapabocas.  

“Una vez me agarraron sin el cubrebocas, yo me lo quité porque llega un momento que incomoda. Solo fue un ratito, pero me cacharon en el operativo y ni modo, tuve que pagar la multa”.

El entrevistado señala que su experiencia frente al volante es de 15 años tiempo en el que es la primera ocasión que el servicio de transporte colectivo disminuye tanto, que el dinero apenas alcanza para comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Dice que por la crisis económica por la contingencia sanitaria, solicitó un préstamo de cinco mil pesos para solventar el pago de los servicios en su casa, porque como chofer sus ingresos son de 250 pesos diarios, de los cuales 100 pesos entrega a su esposa y lo demás es para su almuerzo y comida.

“Yo tengo que seguir trabajando porque mi responsabilidad es con la familia, con mis hijos. Ellos necesitan comer y, gracias a dios, aunque sea 100 pesos le doy a mi esposa y ella hace milagros para que alcance”.

 

 

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La doctora Mara Lizbeth Gutiérrez Gutiérrez, galardonada por luchar en la primera línea contra el covid, expresa sus sentimientos de impotencia ante las personas que se exponen a la enfermedad.

Mara Lizbeth Gutiérrez Gutiérrez ha vivido los últimos siete meses con sentimientos mezclados entre la satisfacción del deber cumplido y la incertidumbre, el miedo, la angustia, impotencia y preocupación. Este viernes se asomó el orgullo, la alegría. Ella es una de las cuatro profesionales de la salud de Morelos, que recibieron la presea “Miguel Hidalgo” por su labor en la lucha contra el covid-19.  

A sus 32 años de edad y nueve de ejercicio profesional ha tenido que enfrentar la pandemia desde la primera línea de batalla. Como especialista en Medicina Familiar, a partir de que se registró el primer caso de coronavirus en México se mantiene laborando en el módulo respiratorio de la unidad médica familiar, ubicada en el Hospital Regional número uno del Instituto Mexicano del Seguro Social en Cuernavaca. 

Con la medalla en la mano, dice que este reconocimiento no es sólo para ella, sino para todos sus compañeros, médicos, enfermeras, camilleros, personal de cocina, de limpieza y demás equipo de la institución. 

El rostro de la doctora cambia cuando se les pregunta qué siente al ver gente en la calle que no toma en serio esta enfermedad y ni siquiera usa cubre bocas. “Mucha frustración, nos sentimos cansados, frustrados. Algunas personas todavía nos dicen que esto no existe, que es invento del gobierno para parar la economía del país. Escucho muchas versiones día con día, pero ya lo hemos visto, que una semana después regresó el mismo paciente ya contagiado, pidiendo ayuda, pidiendo perdón, para pedir que le demos una atención de calidad. Jamás vamos a negar esa atención, el instituto me enorgullece, su misión es ayudar, y la actitud positiva la tenemos, pero si la gente no nos ayuda no vamos a avanzar”, respondió. 

Para la joven profesionista es preciso que la gente sepa que no debe dejar de cuidarse, porque durante la epidemia “nunca hemos estado en una estabilidad que nos diga que el virus vaya a bajar, por eso la insistencia de que nos estemos cuidando y no bajemos la guardia”.  

Mara Lizbeth expone que la suya es la historia de miles de profesionales de la salud que están atendiendo pacientes con coronavirus por vocación, no sólo porque es su trabajo y porque reciben un salario.  

No son mitos urbanos de doctoras o enfermeras que parecen lejanos, son personas que trabajan en esta entidad, que siente coraje y desesperación: “esta pandemia ha ido un parteaguas para el personal médico. Hemos perdido compañeros que han  sido maestros, actualmente tenemos cuatro compañeros que han fallecido por esta enfermedad. Nos han dejado una herida muy profunda; quizá alguna persona no comprende lo que es estar detrás de un hospital, con un equipo de protección de 12 horas; tenemos que sobrevivir a la falta de oxígeno; nosotros vivimos la desesperación de ver a un paciente cómo está muriendo y que sus familiares no pueden acompañarlo.  Si no les conmueve será porque no han tenido un caso personal, algún familiar, y esperemos que nunca les pase. Pero es real”. 

La doctora Gutiérrez sostiene que a pesar del miedo, está convencida de continuar con su trabajo. Su madre murió por un cáncer, cree que esto le dio fortaleza para seguir en la profesión médica, que comenzó por su deseo de ayudar a la gente. “Cuando estudiamos esta carrera nos preguntan por qué y siempre hemos dicho que por ayudar, ahora se nos viene este reto y es el momento. Sí estamos expuestos a que podemos perder la vida por ayudar, saber que quizá no volveré a casa, no veré a mi familia, pero me mueve mi sentido humano. Cuando todo esto termine, no tenemos que ser más exitosos. Sencillamente, debemos ser más humildes y definitivamente más humanos”.  

  

 

 

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Viernes, 20 Noviembre 2020 05:12

Paga con comida a su empleada

Al negocio de la cocina económica no se le pierde mucho, opina Teresa.

“Esto de la comida no se le pierde mucho, porque lo que llega a sobrar mi trabajadora y yo lo podemos llevar a casa para que nuestra familia tenga qué comer y así podemos seguir en este negocio”, aseguró Teresa Robles, propietario de una humilde cocina económica ubicada en la avenida Vicente Guerrero de Cuernavaca.

La dueña del negocio afirmó que desde el inicio de la pandemia ha manejado otro tipo de retribución para sus empleados a falta de ingresos: “mi trabajadora está de acuerdo. Cuando no tenemos formar de pagar su sueldo le damos comida para su familia. Sé que es complicado porque hay otras necesidades, pero esa es la forma de apoyar a mi gente”.

“Tengo mucha preocupación por qué sino termina lo antes posible está enfermedad puede que tenga que cerrar mi local de comida. La gente dice que en diciembre se acaba todo y ya podemos seguir de manera normal nuestras vidas” dijo Teresa Robles.

La entrevistada dijo que ofrecer servicio a domicilio es complicado: “tengo clientes que no son de esta zona y a veces nos piden que les llevemos la comida hasta sus oficinas o casas y como no tengo repartidor pues muchos nos dejan de comprar. Lo que hago es que les doy más barato y así pueden mandar al taxi o ellos llegan a venir”.

 

 

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