Siguen sin trabajo porque la población no sale a la calle.

Mazatepec. Derivado de la pandemia, los ingresos de los taxistas del municipio han disminuido hasta en un 50 por ciento y al menos 30 unidades se mantienen fuera de funcionamiento ante la poca afluencia de usuarios de esa modalidad de transporte, que en este lugar brinda servicio de colectivo. 

Abimael Campuzano Santander, chofer del sitio de taxis del cerro del Venado, comentó que desde hace ya seis meses la afluencia de usuarios se ha reducido de manera considerable. "Se pararon las actividades y con ello nuestro trabajo, ya que la gente dejó de salir a la escuela y demás actividades. No hay celebraciones y la movilidad de personas ha sido mínima, para lo más indispensable. A pesar de que aquí no habido muchos casos (de covid) la gente sí se ha mantenido en sus casas, por lo mismo de que se han suspendido las actividades", dijo.

Agregó que ya poco a poco han regresado las unidades a laborar, luego de que hubo momentos donde hasta el 50 por ciento de los taxis pararon porque era más el gasto de operar. Además, muchos choferes dejaron de trabajar porque no salía ni la cuenta.

"Muy lento, pero nos vamos recuperando, pero definitivamente sí nos hemos visto muy afectados, hemos implementado medidas, pero la gente sigue resguardándose, no hubo actividades en el día de muertos y no hubo aumento de pasaje. Así estamos con la mayoría de las celebraciones tradicionales", insistió.

Mencionó que por la pandemia, los dueños de los taxis sí bajaron la cuenta en hasta un 30 a 40 ciento. En algunos casos tienen que dar 170 pesos, hay quienes dan 180 o hasta 200, pero antes de la pandemia se tenían que entregar de 230 a 250 diarios.

"Tenemos que trabajar, salir a buscar llevar el sustento a la familia, pero definitivamente nos hemos visto muy afectados, esperamos que poco a poco se vaya recuperando la actividad", apuntó.

 

 

 

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Sábado, 21 Noviembre 2020 05:23

Le costó caro no usar cubrebocas

Tuvo que pagar una multa de mil 300 pesos.

Jorge Luis Estrada, chofer de un autobús de la empresa Verdes de Morelos, asegura que por la crisis económica que ha dejado la pandemia del covid-19 no puede negar el servicio a quienes no usen cubrebocas, porque considera que es responsabilidad de cada persona y porque él necesita dinero para la alimentación de su familia.

Mientras espera su turno de salida en los andenes del mercado Adolfo López Mateos platica que está consciente de que puede ser acreedor a una sanción por llevar pasajeros sin tapabocas, pero cuando les pide usarlo éstos se molestan. Por eso, ahora permite el acceso a todos, porque los operadores necesitan dinero para entregar la cuenta a su patrón y para el combustible.

Refiere que una vez tuvo que pagar una multa de mil 300 pesos porque durante los operativos de la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT) lo descubrieron sin el tapabocas.  

“Una vez me agarraron sin el cubrebocas, yo me lo quité porque llega un momento que incomoda. Solo fue un ratito, pero me cacharon en el operativo y ni modo, tuve que pagar la multa”.

El entrevistado señala que su experiencia frente al volante es de 15 años tiempo en el que es la primera ocasión que el servicio de transporte colectivo disminuye tanto, que el dinero apenas alcanza para comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Dice que por la crisis económica por la contingencia sanitaria, solicitó un préstamo de cinco mil pesos para solventar el pago de los servicios en su casa, porque como chofer sus ingresos son de 250 pesos diarios, de los cuales 100 pesos entrega a su esposa y lo demás es para su almuerzo y comida.

“Yo tengo que seguir trabajando porque mi responsabilidad es con la familia, con mis hijos. Ellos necesitan comer y, gracias a dios, aunque sea 100 pesos le doy a mi esposa y ella hace milagros para que alcance”.

 

 

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La doctora Mara Lizbeth Gutiérrez Gutiérrez, galardonada por luchar en la primera línea contra el covid, expresa sus sentimientos de impotencia ante las personas que se exponen a la enfermedad.

Mara Lizbeth Gutiérrez Gutiérrez ha vivido los últimos siete meses con sentimientos mezclados entre la satisfacción del deber cumplido y la incertidumbre, el miedo, la angustia, impotencia y preocupación. Este viernes se asomó el orgullo, la alegría. Ella es una de las cuatro profesionales de la salud de Morelos, que recibieron la presea “Miguel Hidalgo” por su labor en la lucha contra el covid-19.  

A sus 32 años de edad y nueve de ejercicio profesional ha tenido que enfrentar la pandemia desde la primera línea de batalla. Como especialista en Medicina Familiar, a partir de que se registró el primer caso de coronavirus en México se mantiene laborando en el módulo respiratorio de la unidad médica familiar, ubicada en el Hospital Regional número uno del Instituto Mexicano del Seguro Social en Cuernavaca. 

Con la medalla en la mano, dice que este reconocimiento no es sólo para ella, sino para todos sus compañeros, médicos, enfermeras, camilleros, personal de cocina, de limpieza y demás equipo de la institución. 

El rostro de la doctora cambia cuando se les pregunta qué siente al ver gente en la calle que no toma en serio esta enfermedad y ni siquiera usa cubre bocas. “Mucha frustración, nos sentimos cansados, frustrados. Algunas personas todavía nos dicen que esto no existe, que es invento del gobierno para parar la economía del país. Escucho muchas versiones día con día, pero ya lo hemos visto, que una semana después regresó el mismo paciente ya contagiado, pidiendo ayuda, pidiendo perdón, para pedir que le demos una atención de calidad. Jamás vamos a negar esa atención, el instituto me enorgullece, su misión es ayudar, y la actitud positiva la tenemos, pero si la gente no nos ayuda no vamos a avanzar”, respondió. 

Para la joven profesionista es preciso que la gente sepa que no debe dejar de cuidarse, porque durante la epidemia “nunca hemos estado en una estabilidad que nos diga que el virus vaya a bajar, por eso la insistencia de que nos estemos cuidando y no bajemos la guardia”.  

Mara Lizbeth expone que la suya es la historia de miles de profesionales de la salud que están atendiendo pacientes con coronavirus por vocación, no sólo porque es su trabajo y porque reciben un salario.  

No son mitos urbanos de doctoras o enfermeras que parecen lejanos, son personas que trabajan en esta entidad, que siente coraje y desesperación: “esta pandemia ha ido un parteaguas para el personal médico. Hemos perdido compañeros que han  sido maestros, actualmente tenemos cuatro compañeros que han fallecido por esta enfermedad. Nos han dejado una herida muy profunda; quizá alguna persona no comprende lo que es estar detrás de un hospital, con un equipo de protección de 12 horas; tenemos que sobrevivir a la falta de oxígeno; nosotros vivimos la desesperación de ver a un paciente cómo está muriendo y que sus familiares no pueden acompañarlo.  Si no les conmueve será porque no han tenido un caso personal, algún familiar, y esperemos que nunca les pase. Pero es real”. 

La doctora Gutiérrez sostiene que a pesar del miedo, está convencida de continuar con su trabajo. Su madre murió por un cáncer, cree que esto le dio fortaleza para seguir en la profesión médica, que comenzó por su deseo de ayudar a la gente. “Cuando estudiamos esta carrera nos preguntan por qué y siempre hemos dicho que por ayudar, ahora se nos viene este reto y es el momento. Sí estamos expuestos a que podemos perder la vida por ayudar, saber que quizá no volveré a casa, no veré a mi familia, pero me mueve mi sentido humano. Cuando todo esto termine, no tenemos que ser más exitosos. Sencillamente, debemos ser más humildes y definitivamente más humanos”.  

  

 

 

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Viernes, 20 Noviembre 2020 05:12

Paga con comida a su empleada

Al negocio de la cocina económica no se le pierde mucho, opina Teresa.

“Esto de la comida no se le pierde mucho, porque lo que llega a sobrar mi trabajadora y yo lo podemos llevar a casa para que nuestra familia tenga qué comer y así podemos seguir en este negocio”, aseguró Teresa Robles, propietario de una humilde cocina económica ubicada en la avenida Vicente Guerrero de Cuernavaca.

La dueña del negocio afirmó que desde el inicio de la pandemia ha manejado otro tipo de retribución para sus empleados a falta de ingresos: “mi trabajadora está de acuerdo. Cuando no tenemos formar de pagar su sueldo le damos comida para su familia. Sé que es complicado porque hay otras necesidades, pero esa es la forma de apoyar a mi gente”.

“Tengo mucha preocupación por qué sino termina lo antes posible está enfermedad puede que tenga que cerrar mi local de comida. La gente dice que en diciembre se acaba todo y ya podemos seguir de manera normal nuestras vidas” dijo Teresa Robles.

La entrevistada dijo que ofrecer servicio a domicilio es complicado: “tengo clientes que no son de esta zona y a veces nos piden que les llevemos la comida hasta sus oficinas o casas y como no tengo repartidor pues muchos nos dejan de comprar. Lo que hago es que les doy más barato y así pueden mandar al taxi o ellos llegan a venir”.

 

 

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Trabaja todos los días más de 12 horas.

Una pata de venado que cuelga del espejo retrovisor de su taxi llama la atención de los pasajeros. Don José, el conductor, explica que es un amuleto para la buena suerte y para que no falte el trabajo.

Dice que hasta el momento le ha funcionado porque durante la contingencia sanitaria del covid-19 no se quedó sin empleo y al día realiza por lo menos diez servicios.

Dice que el amuleto lo acompaña desde hace siete años y afirma que le ha traído buena suerte, porque el dinero que obtiene como taxista le alcanza para comprar lo necesario para la alimentación de su familia y no endeudarse con dinero que después no sabe si podrá pagar.

“Yo trato de sobrevivir con los ingresos diarios, a veces es muy poco, pero alcanza para la comida. Por eso digo que la pata de venado me da buena suerte. También me defiende de las malas vibras y de la inseguridad, y gracias a dios hasta el momento no he sufrido asaltos como mis compañeros que les quitan hasta el vehículo”.

Su experiencia frente al volante es de 24 años y refiere que actualmente por la contingencia sanitaria el servicio de taxi ha disminuido, en parte por la crisis económica. Sin embargo, también afecta que cada día hay más taxistas y conductores que ofrecen el servicio de transporte privado por medio de las aplicaciones de teléfono de Uber y Didi.

El entrevistado refiere que actualmente, en un día, realiza entre ocho y diez viajes en una jornada de 12 horas de lunes a domingo, por lo que sus ingresos económicos son de 100 a 200 pesos diarios. Además, entrega 200 pesos de cuenta y una cantidad similar para el combustible.

De su labor, platica que por la inseguridad que se vive a nivel nacional evita dar servicio a personas que van a colonias como La Estación en Cuernavaca y en las calles aledañas al mercado Adolfo López Mateos porque “la gente se ve mala”.

 

 

 

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El gobierno local asegura que se refuerzan las acciones de información ante la situación de salud actual, que afecta la actividad económica.

Mazatepec.- Las autoridades de este lugar aseguraron que se han reforzado las acciones de información ante la situación de salud actual que ha afectado también la actividad económica.

Las autoridades mencionaron que dada la magnitud del problema que ha originado la pandemia por covid-19 a nivel mundial, a través del área de Prevención de Delito, ha contribuido de manera oportuna llevando a cabo acciones dirigidas a proteger y prevenir el contagio, que ha afectado no sólo la salud, sino también la economía, así como las limitaciones de las actividades cotidianas de la ciudadanía.

El personal del departamento de Prevención del Delito informó que se han realizado actividades como la colocación de un módulo para la distribución de volantes con información básica de seguridad sanitaria,  a fin de que la población conozca las medidas que permitan protegerte del virus. 

Además, realiza la distribución de cubrebocas a la ciudadanía en general y de manera específica a comerciantes, invitándolos a mantener su uso principalmente en espacios cerrados y también se realiza la dotación de gel antibacterial.

Estas acciones han sido realizadas en la cabecera municipal y en las comunidades de Cuauchichinola y Santa Cruz Vista Alegre.

De acuerdo con la Secretaría de Salud del estado, el municipio tiene 18 casos confirmados, con 15 recuperados y tres defunciones.

 

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Bajo medidas de la llamada “nueva normalidad”, volverá a recibir visitantes, después de casi ocho meses de haber permanecido cerrada a causa de la pandemia.

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Jueves, 19 Noviembre 2020 05:16

Todo por un abrazo

En 2020 el covid-19 impidió que se programaran viajes de familiares de migrantes a Estados Unidos; se reprogramaron los viajes de 60 papás y mamás que tenían ya día y hora de su vuelo, incluso desde 2019.

El 9 de noviembre fue el último viaje de regreso a México de los papás de los migrantes que fueron a California, protegidos por el Programa Corazón de Plata. Vuelo DL 607 por Delta Air Lines con hora de salida a las 11:30 de la mañana, hora de los Ángeles, California, Estados Unidos.

No hubo nuevas citas en la embajada norteamericana durante todo el año, los viajes se reprogramaron por la contingencia generada a causa del coronavirus, que obligó a cerrar las fronteras por algunos meses.

Trece adultos mayores estuvieron un mes con sus hijos e hijas en diversas ciudades en Estados Unidos.

El viaje de ida (vuelo DL 615 por Delta Air Lines con hora de salida a las 9:10 de la mañana, hora de la Ciudad de México) el 9 de agosto fue muy complicado porque ninguno había salido de México; dos apenas habían visitado Puebla o la Ciudad de México, la mayoría no había puesto un pie fuera del estado.

Tampoco sabían lo que era un aeropuerto ni habían viajado por avión. Seis adultos mayores necesitaban sillas de ruedas, otros no escuchaban bien ni veían y otros no sabían leer.

-Le encargo a mi madre, tiene 84 años y tienen que ponerse la insulina a las 9.10 de la mañana. No ha aprendido bien a inyectarse, ojalá usted se la ponga o pida que se lo pongan en el avión, pidió un hombre, frente a la camioneta que llevaría a los morelenses al aeropuerto internacional Benito Juárez en la Ciudad de México.

Ninguna sobrecargo quiso tocar con las manos (incuso con guantes de látex) a la anciana con diabetes, lo tenían prohibido. Ayudada por sus compañeras de viaje, se metieron al baño y ahí ella misma se inyectó la insulina.

La entrada fue aparatosa. Los adultos mayores se incorporan a las mismas filas que las demás personas “normales” y son lentos. Pasan los arcos con pedazos de metal como hebillas, zapatos con casco, cadenas, llaveros, cortaúñas, y tienen que regresar y entorpecen la circulación. Después de varias veces por fin lograron llegar al pasillo general y una vez que todos estaban completos, incluyendo a los que los transportaban en sillas de ruedas, se dirigieron a la sala donde de donde saldría el avión hacia el Aeropuerto Internacional de los Ángeles, California.

El desembarco en Estados Unidos fue también accidentado. Se tienen que llenar formatos migratorios y de salubridad que a veces están en inglés y algunos viajeros no saben leer ni escribir.

Lo más complicado es la revisión con los policías migratorios. Preguntan en inglés o en un español poco entendible: sospechan que los adultos van a quedarse a trabajar en su país; que son guerrilleros; que pertenecen a alguna pandilla de adoradores de la Santa Muerte, que son narcotraficantes; o de plano que están muy feos para andar viajando a su patria de gente blanca y con cualquier pretexto los retienen, a pesar de que llevan visa y pasaporte.

Una vez pasando este filtro, a veces humillante, de agentes migratorios, está la libertad en un país de grandes autopistas y carreteras, de letreros en inglés; pero también están los hijos amados esperando ser abrazados por sus padres.

El día 9 de noviembre regresamos a las 8 de la mañana de Santa Ana. Llegamos en 40 minutos al aeropuerto, donde hubo dificultades porque no había sufrientes sillas de rueda y los hijos habían comprado a dos de las mujeres andaderas para adultos mayores y les habían mandado al menos con cuatro bolsas de mano, cuando una de las reglas del viaje es ir y regresar con una bolsa de mano y una maleta que quepa en el portaequipaje superior del avión, ya que es complicado para el pasajero desplazarse y este volumen adicional se documenta y cuando la aeronave llega a su destino hay que esperar a que la maleta o andadera pase por la banda donde se recoge el equipaje, lo que puede tardar incluso horas.

-Ni modo que yo deje todo lo que mis nietos me quisieron regalar -dijo una mujer a la que su familiar la mandó con maletas adicionales y una andadera.

-Si no pasa que se queden con ella, pinches güeros –dijo la mujer de la segunda andadera.

-Yo ya me quería venir. Extraño mi casa, conozco mi casa, donde está la cocina, la sala, mi recámara. Salgo a la tienda y me encuentro con mis amigas y mis comadres, conozco hasta los gritos de los borrachos que se ponen a beber los viernes en el barrio.

Aunque para entonces el contingente morelense ya conocía los pasillos y los asientos de los aviones, no se acostumbraban al extraño momento de despegar del suelo en ese aparato enorme de más de 100 pasajeros. Menos a las zonas de turbulencias y al aterrizaje: las oraciones a San Judas, la Virgen de Guadalupe y a Jesucristo se escuchaban en varios asientos contiguos.

Llegamos porque llegamos. Las andaderas fueron entregadas misteriosamente por las sobrecargos a las dueñas, la mujer de las cuatro bolsas ya estaba esperando afuera del último filtro y sólo quedaba una de las pasajeras que en el último minuto cometió el error de documentar una bolsa que cabía debajo del asiento del pasajero de enfrente.

-Es que no le entendí, me habló en inglés y yo pensé que me estaba diciendo que dejara mi maleta, así que la dejé. Qué bueno que me alcanzó con el comprobante, se justificó la mujer parada en la banda número 3 mientras esperaba una mochila pequeña. Una vez que la banda se la puso enfrente la tomó y nos formamos en la fila del último filtro del equipaje de mano; pasamos éste y nos dirigimos al pasillo general donde nos estaban esperando todos los de nuestro grupo, para que regresáramos a Cuernavaca.

Después de poco más de dos hora de viaje llegamos y los hijos de los migrantes ya estaban esperando a sus padres, de vuelta, sanos y salvos.

De Morelos a Estados Unidos y viceversa, viajaron sesenta papás y mamás en todo el año 2020; sólo esa cantidad gestionados por la Federación de Clubes Morelenses, según el presidente de esta organización Juan Seiva García.

De acuerdo con Juan Seiva, aún no hay citas en la embajada norteamericana para obtener la visa y viajar a Estados Unidos. Esperarán a que la pandemia por el coronavirus esté controlada; el riesgo es mucho si se considera que la mayoría de los adultos que viajan amparados en este programa tiene más de 55 años y son hipertensos o tienen diabetes.

El miércoles 26 de agosto a las 9:20, en el vuelo 686 de Aeroméxico salió del aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México rumbo al aeropuerto O’ Hare de Chicago, Estado Unidos, el primer grupo de veinte padres de migrantes morleses que radican en esta ciudad norteamericana, coordinado por la Federación de Clubes Morelenses, después de que su vuelo fuera suspendido en mayo de este año por el cierre de fronteras debido a la contingencia del covid-19.

Los adultos mayores que habían obtenido su visa norteamericana el año pasado por medio del programa Corazón de Plata, operado por la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno del Morelos, arribaron de diferentes municipios y teníandiez o más de 30 años de no ver a sus hijos y muchos no conocían a sus nietos.

Sesenta papás y mamás esperan que les den día y hora para la entrevista consular. Tienen la esperanza de ver a su familia, a los nietos que sólo conocen por videollamadas en el celular; saben que es muy peligroso por el mortal virus, pero  a muchos no les importa con tal de “abrazar y ver aunque sea por última vez a sus hijos e hijas”.

 

 

 

 

 

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Llaman a comerciantes que se instalan los martes a acatar las disposiciones de salud para no volver a suspender su actividad económica.

Tetecala.- Las autoridades de Salud de este municipio aseguraron que se mantienen las medidas preventivas ante la situación que prevalece por la pandemia por covid-19, por lo que han reiterado la invitación a los comerciantes del tianguis tradicional de los martes a no bajar la guardia para mantener activa una de las principales actividades económicas de este lugar, como es el comercio.

Asimismo, refirieron que por su parte, mantienen la instalación de cuatro filtros sanitarios en los principales accesos de la plaza tradicional, donde se toma la temperatura, se verifica que acudan con el uso de cubrebocas y se otorga gel antibacterial, a fin de reducir el riesgo de contagio del virus.

Mencionaron que ya se encuentran trabajando todos los comerciantes de este tianguis tradicional, donde se ha promovido la sana distancia y la invitación –tanto a clientes como a comerciantes– de mantener las medidas y no confiarse, con la finalidad de evitar el aumento de casos activos de la citada enfermedad.

Las autoridades de Salud comentaron que hasta ayer, martes 17 de noviembre, en el municipio se tenía en un registro de 17 casos acumulados del virus, de los que 15 ya están recuperados, uno activo y solo un deceso.

El gobierno municipal aseguró que se mantienen los protocolos de salud ante la situación actual, por lo que invitaron a la ciudadanía a no aligerar las acciones para continuar con las actividades con las medidas de la llamada “nueva normalidad”.

 

 

 

 

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Martes, 17 Noviembre 2020 05:30

No habrá sorteo del SMN en Cuautla este año

A causa de la pandemia, estarán a “disponibilidad” quienes hayan tramitado la cartilla durante este año.

Cuautla.- Derivado de la pandemia por covid-19, que se vive desde hace varios meses, el Ayuntamiento de este lugar, que preside Jesús Corona Damián –a través de la Junta Municipal de Reclutamiento– informó a los jóvenes de la clase 2002 y remisos del Servicio Militar Nacional (SMN) informó que el sorteo de este año fue suspendido. Por tal motivo, se considerará el cumplimiento del SMN a “disponibilidad” a la totalidad del personal que tramitó su Cartilla de Identidad Militar (CIM) en el presente año.

Fue mediante la realización de un oficio dirigido al alcalde y presidente de la Junta Municipal de Reclutamiento como el comandante del 5/o Regimiento Mecanizado, el teniente coronel del Arma Blindada Diplomado de Estado Mayor, Francisco Pérez Conde, señaló que la recepción de cartillas expedidas en el año en curso se realizará todos los fines de semana de enero de 2021, en un horario de ocho de la mañana a una de la tarde, en las instalaciones del 5/o Regimiento Mecanizado.

Hay que destacar que para que los jóvenes de la clase 2002 y remisos puedan realizar dicho trámite se deberá presentar (en original y copia) la Cartilla de Identidad Militar, copia del acta de nacimiento, copia de la Clave Única de Registro de Población (CURP), copia de una identificación oficial con fotografía, así como de un comprobante de domicilio y último grado de estudios, además de que dicha documentación deberá ser entregada de manera personal por el interesado.

 

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