Sólo está en operación la mitad del parque vehicular de esa línea del transporte.

Este lunes, operadores de la Ruta 4 de Cuernavaca pararon labores por algunas horas, en protesta por la reducción de sus salarios debido a la emergencia sanitaria.
Los choferes denunciaron que los concesionarios determinaron bajarles su sueldo diario, que era de 360  a 260 pesos, con la justificación de que no reciben ingresos  ni para pagar el combustible, ante la disminución de la afluencia de pasajeros.
Además, los conductores se quejaron porque sólo trabajan cuatro o tres días a la semana, porque de 76 unidades que opera la Ruta 4 sólo la mitad circula.
Al respecto, Virgilio Bahena Bahena, presidente de la Ruta 4,  aseguró que llegaron a un acuerdo con los trabajadores del volante y el servicio que se presta en Cuernavaca y la zona conurbada no será suspendido.
"Estamos de la patada. El viernes pasado un compañero quedó a deber 350 pesos de sus carros trabajados y no es posible que ellos (los operadores) se estén llevando su sueldo íntegro de 360 pesos y echan cuatro vueltas en lugar de cinco. Entonces, llegamos a un arreglo con ellos, porque estamos pagando por trabajar como concesionarios", dijo Bahena Bahena.
El presidente de la Ruta 4 refirió que insistirán al gobierno del estado para que puedan acceder a los apoyos que se anunciaron para el pago de combustible y los insumos de las unidades en esta emergencia, ya que hasta el momento no han recibido ninguna ayuda.
"Muchos concesionarios decidieron parar sus unidades porque ganan más que trabajándolas. A los compañeros que se les descompone su ruta prefieren dejarla sin arreglar porque no tienen recursos para hacerlo",  refirió.

 

 

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El chofer de la Ruta 6 narra su esperanza de que las cosas mejoren.

Aunque por la pandemia, varios choferes de la Ruta 6 dejaron la combi, Chalino se mantiene al volante porque se hizo la promesa de construirle una casa a Candelaria, su mamá, a quien describe como una madre amorosa, responsable y encantadora.

Su jornada laboral es de 15 horas al día, pero ayer solo  trabajó un rato, para poder festejar el Día de las Madres con su familia. A su progenitora le obsequió un arreglo floral y unos chocolates.  

“A mi mamá siempre la llevo en mi corazón por todo el esfuerzo que hizo para sacarme adelante. Ella es mi todo, porque recuerdo que cuando era niño las láminas de la casa estaban rotas y se podían ver las estrellas; ella me decía que nadie tenía esa vista tan hermosa como nosotros. Después entendí que lo decía para consolarme”.

El entrevistado es operador del transporte público desde hace nueve años y hace unos meses estaba a punto de solicitar un crédito para construir la casa de su mamá y dejar la casa de cartón, pero entonces llegó la pandemia del covid-19 y la situación económica se complicó.

“Estaba por cazar un préstamo para hacerle una parte de la casa para que ya no se moje en estas lluvias y ya no se pudo por lo de la pandemia, pero por algo pasan las cosas. Espero que esto pase pronto (la pandemia), porque quiero que pase el resto de su vida bien, sin mojarse ni estar barriendo el agua que entra en la casa”, expresó Chalino.

Dice que el volante es una gran responsabilidad porque además del cuidado propio tiene en sus manos la vida de los pasajeros.

Por eso, afirma, ser chofer no es cualquier cosa y aunque no se necesitan grandes estudios para ser operador de este rango sí deberían ser reconocidos porque cuidan a la gente.

Chalino no terminó una carrera universitaria porque en su familia había muy poco dinero, que apenas alcanzaba para comer, pero le hubiera gustado estudiar una profesión enfocada en la electricidad.

Hace nueve años llegó a la Ruta 6 y desde entonces sus compañeros le apodaron “Chalino” porque, dice, tenía gran parecido con otro chofer al que no conoció. Hoy expresa con tristeza la situación a la que se enfrentan los trabajadores del volante que no reciben apoyos; por eso algunos dejan el carro, porque son más las vueltas que dan en la calle que el dinero ganado.

Además, porque el servicio bajó en más del 70 por ciento y si bien le va en un día puede reunir 150 pesos y en el peor de los casos se llevan a la bolsa entre 40 y 80 pesos.

“No hay empleo, la gente no sale y por lo mismo nosotros no tenemos ingresos; yo pago renta y subió la luz; tengo que hacer los pagos del banco puntuales porque no dan tolerancia y si nos pasamos suben los intereses”.

En su trabajo adopta las medidas de higiene, como el uso de cubrebocas y alcohol gel, aunque dice que no hay más protección para ellos que la bendición de Dios.

Por la contingencia pensó en viajar a Tijuana, como lo hicieron varios de sus compañeros, en busca de mejor vida, pero Chalino piensa aguantar lo más que pueda, porque está difícil cambiar de trabajo sin conocer a nadie.

 “Para ahorrar hago almuerzo y comida juntos pero algunos compañeros compran un pan y una coca para aguantar la jornada”.

 

 

 

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Asegura que los ingresos eran demasiado bajos y el horario de labores muy largo.

Ramiro Escobar dejó su trabajo como chofer de la Ruta 7 debido a que por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19, el servicio bajó a más de la mitad y había días que apenas alcanzaba para entregar la cuenta y otro porcentaje para el combustible.

Hoy busca alternativas de empleo, porque el dinero que tenía guardado se acabó y su esposa dará a luz en tres meses. Ha pensado buscar trabajo en Tijuana, porque le dijeron allá se gana bien, pero no quiere dejar sola a la madre de su futuro hijo.

Ramiro Escobar Reina empezó a trabajar como chofer cuando cumplió la mayoría de edad, pero desde que tenía 15 años era chalán del chofer. Estudió hasta la secundaria y nunca pensó en una profesión, ya que el dinero en su familia era escaso y casi no había para comprar útiles escolares.

“No me gustaba la escuela y pues vi el lado de trabajar y cuando vi que en la ruta se gana bien, me gustó porque en días buenos nos llevábamos hasta 500 pesos”.

La última vez que Ramiro trabajó, en tres días reunió 500 pesos y entregó 600 pesos de cuenta. Actualmente se dedica a cuidar de su esposa y en su casa se apoyan con los gasto,s porque como dice el dicho “donde come uno comen dos y donde comen dos, comen tres”.

“La última vez trabajé solo para el diésel y era desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche, además me dio miedo seguir trabajando porque mi esposa está embarazada y no quería llegar a la casa y contagiarla”.

Unos días después de que dejó el trabajo, su patrón detuvo el camión y hace una semana encontró chofer, por lo que lo puso a trabajar.

La Ruta 7 tiene 87 unidades de las que al día de hoy solo trabaja la mitad.

Ramiro disfruta estar con su familia pero también necesita trabajar para llevar dinero a la casa, pues hasta el momento no han recibido ningún tipo de apoyos, ni económicos ni en despensas.

En estos días vive con el dinero que tenía ahorrado y para compensar la situación económica su esposa prepara bolis de sabores y los vende entre sus vecinos. Con ese dinero compran artículos de la canasta básica.

 

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Los operadores deberán proporcionar gratuitamente el servicio al personal de salud y negar el ascenso a los usuarios que no porten tapabocas.

Los operadores del transporte público deberán proporcionar gratuitamente el servicio al personal de salud y negar el ascenso a los usuarios que no porten tapabocas, como parte de las medidas dictadas por la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) para enfrentar la fase 3 de la pandemia del covid-19.

Tras su publicación en el Periódico Oficial “Tierra y Libertad”, entró en vigor el “Acuerdo por el que se establecen una serie de medidas de seguridad extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generadas por el virus SARS- Co V2, en el transporte público de pasajeros en el estado de Morelos, ante el ingreso de México a la fase 3 de contingencia sanitaria generada por la enfermedad COVID-19”.

De esta forma, se estableció la coadyuvancia con el transporte público de pasajeros con itinerario fijo para la gratuidad del servicio a los trabajadores instituciones públicas federales y estatales del sector salud, quienes recibirán el beneficio con solo mostrar su credencial que acredite que laboran para los Servicios de Salud de Morelos, el IMSS e ISSSTE.

Otras medidas importantes son: los conductores de las rutas y taxis deberán usar mascarillas y no deberán permitir el ascenso a personas que no porten cubrebocas; respetar la jornada nacional de sana distancia, manteniendo el 50% de capacidad de usuarios a bordo de la unidad; portar a la vista y alcance de los usuarios cualquier solución desinfectante; realizar contantemente labores de limpieza de las unidades en tubos, pasamanos, puertas, timbres; y mantener el ascenso y descenso solamente por la puerta delantera de la unidad, con la finalidad de aplicar gel antibacterial.

La Dirección General de Transporte Público, Privado y Particular de la SMyT tendrá que implementar operativos de vigilancia para cerciorarse de que se cumplan las disposiciones, que estarán vigentes hasta el 31 de mayo.

 

 

  

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Domingo, 26 Abril 2020 02:44

Parados, 80% de los taxis

La afectación es para cerca de cuatro mil choferes en Cuernavaca y los municipios conurbados; transportistas demandan apoyo oficial

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Domingo, 26 Abril 2020 02:42

“Los más afectados somos los choferes"

En tres vueltas al día, en ocasiones sólo sale para entregar la cuenta y pagar el combustible, dice Reynaldo, operador de la Ruta 7

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Sábado, 25 Abril 2020 04:16

Operativos contra rutas piratas seguirá

Funcionario de la SMyT señala que actualmente el mayor esfuerzo es para revisar que se cumplan las medidas sanitarias.

La Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) mantiene los operativos de supervisión para garantizar que las unidades que prestan servicio público cumplan con las medidas sanitarias para prevenir el contagio por covid-19. También vigilan para prevenir el el "pirataje".
"No hay tregua" en contra del transporte irregular, afirmó el director general de Transporte Público y Privado, Javier Ríos Enríquez, pese a la emergencia sanitaria que se vive en todo el país.
El funcionario estatal admitió que se han enfocado en verificar que las "rutas" y taxis cumplan con las medidas establecidas por la autoridad para evitar contagios por el coronavirus, así como para evitar abusos en el cobro de las tarifas.
“Sí se han detenido los operativos para detener unidades que ofrecen el servicio de manera irregular, pero seguirán, ahorita lo que estamos haciendo es intensificando los operativos para sanitizar rutas y verificar que las unidades del servicio público cumplan con las medidas  de higiene”, explicó.
El funcionario estatal afirmó que el combate al "pirataje" es uno de los principales problemas que debe atender la SMyT, por lo que insistió en que las acciones de supervisión y detención no se detendrán en todo el año, aún y con la contingencia.
“Ahorita estamos enfocados a cuestiones de salud, pero cuando hacemos los operativos contra unidades irregulares lo hacemos con elementos de la Estatal de Seguridad (CES) y de la Guardia Nacional”, reiteró el director de Transporte, quien apuntó que la zona oriente del estado es donde se registra el mayor número de unidades que operan de forma ilegal.

 

 

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La crisis económica por la emergencia sanitaria podría derivar en asaltos a las unidades, señala representante de la Ruta 12.

Cuautla.- Transportistas de la región oriente de Morelos manifestaron su temor de que los asaltos a sus unidades repunten durante la emergencia sanitaria por el coronavirus, debido a la falta de ingresos económicos por el cierre de las fuentes de empleo.

A las 06:30 de este jueves, en la colonia El Chirimoyo, una unidad del transporte colectivo fue asaltada por un individuo, quien se llevó menos de 100 pesos, que es lo que los operadores llevan de cambio al iniciar su jornada laboral, informó Angurio Ayala Toledo, presidente de la Ruta 12.

“Por la hora y por la forma de actuar, deducimos que se trata de un sujeto desesperado sin experiencia para robar o que iba bajo los efectos de alguna droga. Porque es sabido que a esa hora las camionetas no llevan dinero, lo que nos lleva a pensar que la crisis económica ya está causando estragos en las familias, lo que puede ser más grave”, señaló.

Manifestó que a estas alturas de la emergencia sanitaria por el coronavirus, el transporte se ha reducido hasta en un 80 por ciento debido a que la mayor parte de personas se ha confinado en su casa desde la suspensión de clases en todas las escuelas.

“Ahorita estamos trabajando las unidades únicamente por seguir dando el servicio a los ciudadanos que tienen la necesidad de trasladarse, pero ya no está saliendo más que para que el chofer se lleve algo a su casa. No hay posibilidades de ingresos para los concesionarios ni para el mantenimiento de las unidades”, aseguró.

Aun con las adversidades, Ayala Toledo manifestó que los transportistas están conscientes de que la lucha contra el coronavirus es responsabilidad de todos, de ahí que se seguirán sumando a las acciones preventivas que dicten los gobiernos en materia sanitaria.

 

 

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En el taxi se gana un poco más, comparte Juan.

La contingencia sanitaria implementada por el covid-19 ha dejado un impacto negativo en la economía, por lo que en el sector del transporte los choferes cambiaron la ruta por el taxi, debido a que las ganancias no son como antes y en ocasiones apenas alcanza para la cuenta y el combustible.

Juan, chofer de la Ruta 13, cuenta que desde hace un mes la demanda en el servicio bajó a menos de la mitad, por lo que muchos de sus compañeros dejaron el camión y buscaron empleo en un taxi porque, según dijeron, se gana un poco más; ellos tendrán la oportunidad de regresar porque su relación laboral quedó en buenos términos.

El entrevistado cuenta que su experiencia frente al volante es de 13 años y la convivencia con su familia es poca porque su horario de trabajo empieza desde las 5 de la mañana y concluye hasta las 10 de la noche. Sin embargo, asegura que la pandemia por el coronavirus han reforzado la unión familiar.

Actualmente trabaja de dos a tres días a la semana y ocupa su tiempo libre para hacer la tarea y jugar con sus hijos; también se dan tiempo para hacer aseo en casa y hasta para ver un rato la televisión.

Tiene cuatro hijos, entre ellos, un bebé de apenas dos meses y aunque la situación económica está difícil porque en la semana gana apenas mil 500 pesos, no pierde la fe y señala que todos estamos en las manos de Dios.

Juan comparte el tiempo con sus pequeños porque quiere ser un ejemplo a seguir, por eso les pide aprovechar sus estudios, ya que sin preparación no es fácil encontrar trabajo.

Los días de cuarentena le sirven para descansar y entre familia preparar el almuerzo, aunque por el momento que vive, su alimentación consiste en un licuado de plátano por la mañana y más tarde un platillo de arroz, frijoles y salchichas y agua de limón con pepino.

“Decía mi abuela: primero la casa y luego la panza, para comer y sentarse en un lugar limpio”.

Por el momento piensa aguantar un poco más pero de ser necesario se acercará a alguna financiera para solicitar un crédito y hacer frente a la contingencia porque en algún momento se acabará el dinero.

Juan es hijo de un chofer del transporte público, su padre trabajó por más de 24 años frente al volante y hace cinco años se retiró y en la actualidad vende comida corrida.

 

 

 

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La familia de César se mudó para evitar que él los contagie de covid-19.

César Ávila no puede entrar en cuarentena porque tiene la responsabilidad de mantener a su familia, por lo que decidió separarse de ellos mientras pasa la contingencia sanitaria implementada a causa del covid-19.

Desde hace casi un mes su esposa y sus dos hijos se mudaron a la casa de un familiar en el Estado de México, debido a que César por su trabajo está en contacto con personas casi todo el día.

Mientras lava el vehículo que maneja, cuenta que extraña a sus hijos y al mismo tiempo asegura que es mejor estar lejos para evitar contagios, ya que en su familia están viviendo “en carne propia el covid-19”, pues hace unos días su primo que vive en Canadá dio positivo al virus.

César es chofer de la Ruta 2 desde hace seis años y afirma que es la primera vez que la situación económica se pone crítica y que el servicio del pasaje baja hasta en un 60 por ciento. Trabaja de las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche y al día apenas logra juntar 200 pesos.

Lo invade la soledad porque su familia no está con él y también se siente desprotegido.

Por la pandemia, de los 56 choferes que tiene la Ruta 2 solo trabajan 23, la mayoría en combis porque hay poco trabajo.

Ante este escenario epidemiológico, los operadores de esa organización tienen la opción de trabajar o descansar y si descansan no habrá sueldo.

“Muchos piensan que el transporte es un gran negocio pero ya no, cada día vemos la situación más difícil, si el patrón y yo nos llevamos 200 pesos ya fue mucho. Además, el patrón paga 150 pesos por cada tarjeta (para registrar los recorridos) y si los carros necesitan mantenimiento es otro gasto; esto ya no sale pero tenemos que aguantar”.

César aconseja a sus hijos continuar sus estudios para mejorar su calidad de vida, porque el trabajo de un rutero es cansado, demandante y sin prestaciones, nivacaciones y menos cuentan con seguro social.

 

 

 

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