Máximo Cerdio

Máximo Cerdio

*A cita programada con agentes consulares*

Noventa y nueve padres de migrantes morelenses acudieron a la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, a una cita programada con agentes consulares.

Este miércoles, los beneficiarios del programa "Corazón de Plata" conocerán si les aprueban la legal entrada a ese país; tienen más de diez años de no ver a sus hijos y nietos.

La Federación de Clubes Morelenses tramita, organiza y paga los gastos que, a su vez, recibe de los migrantes morelenses radicados en Estados Unidos.

Este día, los adultos mayores salieron desde las 02:00 horas para llegar a tiempo a su cita en la embajada norteamericana.

Lunes, 11 Noviembre 2019 05:18

Canto, cuento, música y otros choros

Todo está listo para el primer encuentro de artistas de Hidalgo y Morelos, en Tlaltizapán.

Tlaltizapán.- La cabeza hubiera sido más o menos "Con encontronazo de machos, confirman reunión de artistas de Hidalgo y Morelos en Tlalatizapán", pero el verdadero sentido de la reunión hubiera llevado a varias posturas y convicciones que no todos los participantes comparten.

El sábado 9 del presente mes, como a las 3 de la tarde, me apersoné en la casa del doctor Félix Aguilar Lozano, en Tlaltizapán, para que me confirmara su asistencia. Me recibió en la entrada de su casa, sin zapatos, sin camisa y sin sombrero, acompañado por una perra chica, que quería que yo la acariciarla todo el tiempo.

En “Al sur del paraíso”, así se llama la casa del médico, nos sentamos en el patio, debajo de un árbol grande de cuyas ramas el galeno tiene colgado un costal al que golpea con bastante frecuencia practicando sus habilidades de púgil, ninja y revolucionario.

Será una reunión de músicos, poetas, narradores, pintores, que compartirán algo de su trabajo. Viene gente de Hidalgo y de Morelos. Sábado 30 de noviembre a las 7, aquí mero, en la calle, le dije.

Aceptó, aunque me pidió lo hiciéramos en su casa y no en la calle: se habían escuchado plomazos y sirenas de patrullas cerca de allí.

La casa de Félix es amplia y hay algunos cuartos que se pueden habilitar como dormitorio, incluso un temazcal, tipo apando o iglú, que se puede usar como habitación o “anexo”.

Muy importante es consignar que esta propiedad cuenta con piso de tierra, lo que evita las dolorosas y molestas raspaduras por caída.

En la reunión con el hijo predilecto de Hipócrates nos comprometimos a cooperar para la renta de un equipo de sonido. Una hora pagaría él y si eso se ponía bueno haríamos una vaca para pagar más tiempo. También dijimos que compraríamos algunos pollos fritos y llevaríamos agua. La bebida que la traiga el que quiera beber, me dijo enfático, categórico y hasta sicalíptico.

Comenzaremos como a las 7 pm y terminará cuando los invitados lo dispongan, los participantes se apuntaran conforme lleguen, eN su momento procesal oportuno les pondré a consideración el programa del magno evento, afirmé y el médico aceptó.

Se va a llamar “Zona de tolerancia. Canto, cuento, música y otros choros; encuentro entre Hidalgo y Morelos”.

Haciendo gala de su sabiduría que ha transcendido su barrio, el doctor me dijo que en el siglo pasado justamente en ese barrio donde está su casa era el de las trabajadoras sexuales, mal llamadas putas, y que le parecía bien el título, también le dije que sería en homenaje a José José o a Francisco Toledo, y me respondió que a los dos.

 

Cierre del trato

Para que no quedara duda de que ese compromiso no era choro o desmadre me pidió que le hiciera un video donde invitaba a los artistos y artistas al encuentro.

Se puso su sombrero, una camisa roja y frente al temazcal soltó la invitación. La perra que exigía cariño no lo dejaba ni a sol  ni a sombra.

Voy a escribir mi bienvenida, me advirtió. Y yo le sugerí que buscara el parlamento de bienvenida entre Francisco Villa y Emiliano Zapata, en Xochimilco.

Me despedí de mi amigo y me acompañó a mi auto.

-¡No mames, es el Teponeitor!

-Toponeitor, Teponeitor es como teporocho... –corregí.

Se tomó unas fotos con el vehículo y nos despedimos como se despiden los hombres.

La perra ávida de cariño me echó una última mirada de ternura.

Me faltó sugerir al galeno que como palabra clave para entrar al concierto del 30 usáramos una frase de las rolas del Príncipe: “Hasta la golondrina emigró presagiando el final” (más hombría que “qué triste fue decirnos adiós”).

 

Parte del elenco

Vienen de Hidalgo una banda de Farolito Literario, colectivo que hace mucha bulla por aquellos lados.

Confirmaron asistencia los poetas Berenice Montoya, Toky Rush, Christian Pacheco "Yiyo", Manuel Rodríguez "Disturbio" y Hugo A. Grados Maya, el Bocinass, los rockeros Antonio Páramo, Sandra Candia y Hugo "Bocinass", el pintor Rico Km. Y el Fannie "La Camelia".

No conozco personalmente a ninguno, mi contacto es Hugo Alberto, con quien hemos tenido sesudas reflexiones sobre alcoholismo y otros temas menos profundos.

De Morelos llegará puro pesado:

Leonardo Martínez el León del Acordeón, el Alacrán de San Antón, el poeta campesino Alejandro Machuca, Máximo Cerdio, Fanny Quezada y otras figuras del sur que están por confirmar.

Esperamos también la confirmación del maestro Isaías Alanís, de Jiutepec, para esta reunión fecunda.

 

Las cuestiones de seguridad fundadas

Originalmente el encuentro se haría en Huizilac, el mes pasado, pero se cambió de sede por seguridad. Por aquellos días, se reportó un asalto a una familia cerca de Tres Marías, eso supuso demasiado riesgo para los compañeros revolucionarios.

La balacera que oyó el doctor Félix el día del compromiso no fue producto de ninguna alucinación. Horas antes de nuestro encuentro, hubo un enfrentamiento entre policías y civiles en un crucero de Huatecalco. Se detuvo a tres personas, dos de ellos resultaron heridos, se incautó un fusil de asalto AR-15. Ese mismo día, por la tarde, al extremo de la carretera local Ticumán-Yautepec, a la altura del restaurante Panzacola, se reportó el hallazgo de una camioneta blanca con dos cuerpos en su interior, calcinados.

 

La gente se pregunta: ¿y esos quiénes son…?

Esta reunión ha causado ya expectación desde hace dos meses. Mucha gente ha preguntado por los datos para valorar su asistencia. En estos días se subirá la información completa a diferentes redes sociales.

“Pueden llevar a sus hijos, para que les digan: ‘mira, así eran los hombres de finales de siglo’. En algún momento del programa podría yo acompañar a uno o dos niños o maridos a que tocaran a los artistos machos” dije a dos o tres reporteras que me vieron con ojos redondos en cuya blancura se podía leer claramente: este wey está pendejo o loco o los dos.

 

 

 

 

No es Halloween, sino una conmemoración de los muertos: la representación de la manera en que los muertos salen del camposanto y regresan a las casas.

Tepoztlán.- Tres muros fueron intervenidos por artistas urbanos para plasmar en ellos motivos de día de muertos en el barrio de Santo Domingo de este pueblo mágico.

Lunes, 28 Octubre 2019 05:01

Denuncian despojos en panteón de Tetelpa

Personas desconocidas se adjudican espacios en tumbas muy antiguas o en espacios nuevos

Zacatepec.- La falta de reglamentación del panteón de la comunidad de Tetelpa ha ocasionado que diversas personas aparten espacios en tumbas muy antiguas o en espacios nuevos, denunciaron habitantes de esta comunidad indígena que pertenece al municipio de Zacatepec.

Los vecinos del camposanto se quejaron de que en algunas tumbas que datan del año 1800 personas desconocidas han ido a “sembrar” cruces de metal o de madera, pero sin nombre y sin ofrendas, para apartar lugar en cementerio de San Francisco.

Explicaron que de esto se dan cuenta cada año, en vísperas de día de muertos, ya que van a hacer limpia al panteón y ahí observan esos lugares que han sido apartados con cruces sin nombre.

Según se puede observar en la fachada del lugar, hay una placa con una inscripción en donde se puede leer que se inauguró en 1823 y que fue reconstruido el 2 de noviembre de 1959.

Reno Ortiz, habitante del lugar, afirmó que es lógico que se quieran apropiar de esos lugares porque el panteón nunca ha tenido registro de las personas que están enterradas ahí.

Explicó que el “robo” o “despojo“ de estos espacios ocurre principalmente en tumbas muy antiguas, en las que el paso del tiempo ha borrado los nombres de los difuntos y no existe nadie que reclame el espacio ni que lo conserve, entonces se les hace fácil venir y poner una cruz.

Relató que este fenómeno de robo de tumbas se ha ido agrandando y que ahora ya no sólo ocurre con tumbas antiguas u olvidadas, sino con espacios nuevos, como uno que se localiza a unos metros de la entrada del cementerio de San Francisco, donde se puede ver una construcción de cemento con varias gavetas en el centro y por ambos lados.

“Esa fosa por ejemplo no debería existir, aquí nadie paga espacio a perpetuidad ni por anticipado, no es posible, pero alguien autorizó esa construcción y ahora ahí está; nadie sabe quién la autorizó ni de quién es, pero ahí se encuentra, le pusieron cemento, construyeron, gastaron en ella y seguramente la van a reclamar. Ha ocurrido que vienen  y reclaman, pero cuando se les piden documentos no tienen cómo comprobar. El único modo de demostrar es los nombres y las ofrendas que la gente le viene a poner a sus muertos en los aniversarios y el día de muertos, que es cuando la comunidad se junta y hace una limpia general. La gente de Tetelpa sabe que el día de muertos se les pide una cooperación de doscientos cincuenta pesos, pero el dinero no se ocupa en el panteón, es para la fiesta de la Purísima Concepción del ocho de diciembre”, explicó.

Reno también comentó que han llegado de Zacatepec a enterrar ahí a sus muertos, aunque no sean habitantes de Tetelpa, y hubieran seguido llegando más gente de la cabecera municipal, pero que los pobladores o las autoridades comunitarias lo han impedido, ya que este panteón es pequeño y sólo para la gente de Tetelpa que, de acuerdo con los pobladores, está integrada por cerca de cuatro mil habitantes.

 

 

 

 

 

 

Lunes, 21 Octubre 2019 05:31

Recuerda Santa Cruz a Freddy

En Ocotepec, “Moki” tiene ofrenda nueva por el día de San Lucas.

Ocotepec. En un domicilio de la calle Reforma del barrio de la Santa Cruz, hay una ofrenda muy grande y colorida: es para Freddy Valdez López, trabajador del servicio de recolección de basura y líder de los recolectores.

Hay lluvia y la calle permanece techada con lonas y cerrada a los coches. Niños reparten café y tamales. Dos pequeños tocan una campanita, como la que usan algunos recolectores de basura para anunciar que la gente saque sus desechos a la calle.

Mónica Berenice Hernández Sánchez, sobrina de Freddy, o “Moki”, como Lo conocían sus amigos, relató que se trata de una ofrenda nueva por el día de San Lucas, una tradición que se practica en Ocotepec y en algunos barrios de Tepoztlán.

En este barrio, un día como hoy 17 de octubre, algunos revolucionarios murieron de manera violenta y ahora se recuerda a todas las personas que murieron trágicamente en aquella época y en las actuales.

Se llama ofrenda nueva porque es el primer año que se monta, los años siguientes será una ofrenda encilla, privada, en La casa de los familiares.

“A la ofrenda nueva se le pone todo nuevo, las cosas que le gustaban al difunto, frutas, comidas, refrescos, cerveza, bebida. La familia ahorra durante mucho tiempo para poder comprar todo esto. Aquí vemos un traje de chinelo porque a él le gustaba mucho salir de chinelo, y sus uniformes anaranjados, porque trabajaba en el servicio de recolección de basura, era líder de los trabajadores, también ahí hay unos carritos”, relata Mónica Berenice.

También dijo que se le llama “cereada” porque la gente lleva ceras, las cuales se le ponen al difunto todo el año, para que su camino siempre esté iluminado.

La ofrenda nueva se montó a las 12 del día 17 y se retira cuando se retira la última persona que viene a saludar al difunto o a entregarle alguna cera o algo.

Freddy Valdez López fue asesinado el 10 de enero de 2019, tenía 28 años de edad. En la avenida Universidad, a la altura de la colonia Loma Bonita, realizaba sus actividades cotidianas. Viajaba en un camión recolector de placas NW-71-312. Dos hombres que iban en una motocicleta negra se emparejaron al camión; uno de ellos disparó contra Freddy y enseguida huyeron.

 

 

 

 

 

 

 

   

Lunes, 21 Octubre 2019 05:26

GIGANTES DE CARTÓN

Cuatro animales de la mitología prehispánica representaron a Morelos en el “13º Desfile de Alebrijes Monumentales”, en la Ciudad de México.

Ciudad de México.- Cuatro gigantes de cartón desfilaron desde el zócalo hasta los pies del Ángel de la Independencia en la avenida Reforma representando a tres municipios de la zona sur de Morelos: El Zapatista y Terquito, del taller de los Morales, de Tlatenchi; Icpatonati, de Luis Carlos Soto Carlos Urrutia de Xoxocotla, y Xolotzin, de José Luis Ríos Fernández y, representando a Zacatepec y a Tlaquiltenango por medio del colectivo Zacatlaqui.

El sábado pasado, después de las 12 del día, 231 coloridos monstruos que habían hecho fila desde las 8 de la mañana en el centro de la capital del país, salieron rumbo a la columna del Ángel de la Independencia en Paseo de la Reforma, dando comienzo al “13º Desfile de Alebrijes Monumentales” organizado por el Museo de Arte Popular (MAP).

Como el año pasado, miles de espectadores pudieron disfrutar de ésta, que es la fiesta de cartoneros más importante del año, ya que con ella refrendan la iniciativa del MAP de rescatar esta tradición cartonera que estaba en peligro de extinción y que rinde homenaje a un sueño (más bien pesadilla) de un artesano de la Ciudad de México, Pedro Linares, que una noche febril soñó con seres amalgamados y de colores, materializándolos y poniéndoles el nombre que ahora se ha hecho famoso en el mundo: alebrije.

De acuerdo con Alfonso Morales Vázquez, cartonero de Tlatenchi, el MAP cumple una función muy importante, ya que al organizar y subsidiar en parte el desfile (manda tráileres para que los cartoneros traslades sus esculturas) está dando continuidad a esta manifestación cultural de las más auténticas que hay en México: “los cartoneros somos los pobre entre los artesanos, es el material más barato y muchas familias viven de estas artesanías, con el desfile el MAP nos visibiliza y la gente sabe que existimos y nos busca para comprarnos, sin este desfile quizá muchas familias se hubieran dedicado a otra cosa y la cartonería hubiera desaparecido”.

Alfonso Morales también habló de que esta tradición va tomando cada vez más auge en Morelos, ya que esta vez, un colectivo llamado Zacatlaqui, de Zacatepec y Tlaquiltenango, coordinado por José Luis Ríos y Esmeralda Pozas, participó con un alebrije monumental llamado Xolotzin.

El maestro Alfonso dijo que en esta ocasión hizo un alebrije llamado El Zapatista, porque es el año del general Emiliano Zapata Salazar y para representar a los zapatistas cuyos nombres se quedaron olvidados por la historia, no aparecen como hombres ilustres, pero apoyaron la revolución y gracias a ellos se logró el reconocimiento de muchos derechos:

“Mi Zapatista tiene cuerpo de caballo, cola de gato, pezuña de caballo, garras de águila, y cabeza de iguana o garrobo; seguramente hubo algún zapatista al que le apodaban así, el Garrobo, porque es un reptil de la región”, explicó.

Los participantes de Morelos regresaron a sus lugares de origen el mismo día, 19 de octubre, eso de las 11 de la noche. Muy cansados, pero contentos porque un año más lograron construir sus monstruos y mostrarlos a los miles de personas que los esperan en la Ciudad de México para aplaudirles y echarles porras, lo que no ocurre con las autoridades responsables de impulsar la cultura y las artes en los municipios.

Durante esta edición del desfile, predominó en las esculturas la inclusión de algunos animales de la mitología prehispánica: el jaguar, el ajolote, el xoloitzcuintle, la serpiente y el colibrí.

Los alebrijes monumentales, arribaron de varios estados de la república mexicana, estarán en Paseo de la Reforma, en el tramo que comprende la columna al Ángel de la Independencia y la fuente de la Diana Cazadora, hasta el 17 de noviembre próximo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lunes, 14 Octubre 2019 05:23

DAN VIDA A XOLOTZIN

Un alebrije gigante representará por primera vez a Zacatepec y Tlaquiltenango en el “13º Desfile y concurso de alebrijes monumentales”, en la Ciudad de México, el próximo 19 de octubre.

Lunes, 07 Octubre 2019 05:25

Iván, el rapero

A él le gusta que le digan lo valiente que es para soportar el dolor, aguanta sin chistar y a veces hasta se duerme mientras lo están rayando.

Raúl Iván Sámano Rendón es un guerrero de 26 años. Tiene como 20 tatuajes, todos son sus favoritos, en el pecho le ha dolido más, y el que ha tardado más es el del estómago. No escoge sus tatuajes, sólo se le viene a la mente y pide que se los hagan. Le gustan los payasos, los cholos, las letras, las armas y también tiene retratos de sus familiares. A Iván, le gusta que le digan lo valiente que es para soportar el dolor, aguanta sin chistar y a veces hasta se duerme mientras lo están rayando.

El jueves 3 de octubre el maestro Spider lo esperaba en su estudio. Iván llegó a eso de las 3 de la tarde, su papá lo llevó en un taxi y también lo acompañaba su mamá.

Lo llevaron en silla de ruedas. Su jefe lo dejó acompañado por su esposa y dijo que regresaría tres horas después.

Desde hace tres años se quebró las piernas, desde entonces no puede caminar, antes andaba con sus muletas y algunas veces trabajaba vendiendo chicles, le gustaba, pero desde que tuvo las fracturas de piernas ya no camina, relató su mamá.

Spider lo recibió y le preguntó qué tatuaje quería, Iván le enseñó la caricatura de un cholo de cuerpo completo, haciendo señales obscenas con los dedos medios de las manos; el cholo se parece a un rapero que Iván admira y que se llama El Pinche Mara.

En mayo del año pasado, el músico se presentó en The Pit Foro Multidisciplinario, en esta ciudad, e invitó a Iván a su tocada. Desde entonces son broders. En el video del Pinche Mara “Siendo sincero”, sale Iván en el concierto y en la escena de una plática en la que el cantante le da un disco.

-Lo acompañamos al concierto, estaba fascinado, ahí entre la humazón andábamos, salimos mareados, pero lo acompañamos y le se la pasó muy bien con su amigo el Pinche Mara -platica su mamá.

Sipder lo tatuó en el pecho, sentado en su silla de ruedas porque Iván no puede acostarse mucho tiempo, tiene un tumor que le impide respirar correctamente por la nariz, respira por la boca.

En el pecho, cerca del corazón, donde se localiza un tatuaje de su hermana, Sipder comenzó a realizar el dibujo en blanco y negro, al estilo clásico. Iván sólo reclinó la cabeza hacía un lado y dejó que el artista trabajara.

-Creo que a mí me da más dolor cuando lo están tatuando, mírelo, él como si nada. Le gustan mucho los tatuajes, desde hace días que le dijo Spider que lo iba a tatuar anduvo ansioso, todos los días quería que ya lo tatuarán. Iván tiene dos hermanas, una de ellas también tiene tatuajes, y también es muy fuerte, no le duelen las agujas.

La mamá de Iván relató que desde que era muy pequeño comenzó a sufrir de los riñones, con el tiempo esta enfermedad le complicó la vida y poco a poco le fue disminuyendo movilidad. En la actualidad va cada tres días a que le pongan hemodiálisis.

-Mi esposo es chofer de taxi, yo me gano la vida vendiendo ropa y chácharas que me regalan y los vendo en los tianguis, en Xoxocotla y en Chamilpa, a donde a veces me llevo a Iván. Con lo que sacó me alcanza para pagarle algunas cosas que necesita, como pañales, o cosas que me pide, que se le antojan. Le gusta mucho la música, anda con su bocina y su Tablet, para escuchar y ver sus videos. Y también le gusta tatuarse, luego allá le anda enseñando sus tatuajes a las enfermeras, es coqueto -contó su mamá, que permanecía cerca de Iván mientras Spider acababa el cholito en el pecho.

-Mira, campeón, ¿cómo ves? –le dijo Spider poniendo un espejo frente a él.

Iván quedó viendo su nuevo tatuaje con asombro. Detrás de sus gafas negras de rapero se podía observar que la ansiedad por recibir aquellas líneas en su cuerpo había valido la pena.

 

 

 

Lunes, 30 Septiembre 2019 05:31

Eduardo Delgado Cepeda, el corrector de estilo

Antes de las 10 de la mañana, hora anunciada para la conferencia de prensa en “el muro de los lamentos”, de Plaza de Armas, cuatro hombres extendieron la lona de vinilo y orgullosos la abrieron para que los pocos fotógrafos que en ese momento estábamos pudiéramos capturar la imagen sin la molestia mosquil de las manos extendidas con el celular hasta casi meterlo en la boca de la fuente.

Mientras nos dirigíamos hacia la lona, alguien dijo: “Gazapo” Voltee y era un hombre, perdido en el paisaje, sentado en una de las bancas de metal de Plaza de Armas, tenía un periódico en la mano.

Una vez que hicimos la fotografía me le acerqué y le disparé cuatro palabras:

-Gazapo, viuda, huérfana, callejones…

-¡Gazapo! -Insistió.

El gazapo, es un “yerro que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla”, según la Real Academia Española, o “un pequeño detalle, como invertir letras o colocarla mal o un error casi imperceptible en el texto, para Eduardo Delgado Cepeda, de 64 años de edad, identificado como el hombre agazapado en la banca que había lanzado al aire el término.

(Para la Real Academia Española agazapar viene de gazapo, y en una definición en línea -https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/agazapar.php © Definiciones-de.com- se puede leer “Agacharse, encogiendo el cuerpo contra la tierra. Como lo hace el gazapo -conejo- cuando se esconde”.)

Como ejemplo de gazapos famosos está el que el portal Verne señala. El viernes 28 de junio de 2013 la prensa se hizo eco del fallecimiento, por segundo día consecutivo, de una mujer de 103 años (el error lo descubrió un tal César Jiménez en su cuenta de twitter). La cabeza de la nota decía: “Fallece por segundo día consecutivo una mujer de 103 años”

En la industria editorial, sobre todo en aquella época en la que se hacían pruebas impresas de los libros, se empleaban correctores de estilo o de pruebas en las editoriales; éstos se encargaban de hacer la revisión ortotipográfica.

Las correcciones se hacían en físico, con lápiz o pluma, y se empleaban una serie de signos convencionales para señalar el modo correcto de escritura.

Había asimismo, como en todo oficio, una jerga muy particular, entre las palabras más usuales estaban las “viudas”, o primera línea de un párrafo al final de una página o columna de texto; las “huérfanas” o última línea de un párrafo al comienzo de una página o columna; los “callejones”, que son la repetición de sílabas al comienzo o al final en más de dos líneas de texto (o palabras separadas por guiones al final de la línea), los “ríos” o espaciados muy abiertos de texto justificado a la columna y que dificultan la lectura.

En los setenta, cuando vivía en la Ciudad de México, Eduardo trabajó para la editorial Diana unos ocho años:

“Yo era estudiante de prepa y después universitario en la Facultad de Veterinaria en la UNAM. Tenía facilidad para la ortografía y me gustaba mucho, así que había trabajo como corrector y yo me empleaba en eso, la editorial estaba cerca de mi casa. Nos llevábamos el trabajo a la casa y regresábamos con las hojas impresas corregidas”.

Explicó que no sólo se trataba de revisar la ortografía, también la sintaxis, el buen uso del castellano, y las pruebas físicas y finas: Muchas veces había que reconstruir oraciones o párrafos enteros.

Recordó que en sus ratos libres, en una semana podía leer varias obras, a excepción de un libro grueso de aproximadamente mil páginas, el cual terminó en un mes.

También opinó que todos los libros tienen sus pros y sus contras, incluso el peor libro. Él disfrutaba las lecturas, sobre todo las que iban más de acuerdo a sus gustos.

Si bien este oficio le permitía resolver algunos gastos que tenía como estudiante, Eduardo trabajaba en Diana porque tenía la posibilidad de leer un libro antes que se vendiera al público.

Para Eduardo Delgado Cepeda, el oficio de corrector de pruebas o de estilo era más disfrutable cuando se hacía a mano, en la actualidad las plataformas electrónicas le han quitado algo humano a este trabajo de ayudar a que un lector disfrute un libro bien escrito, en un buen castellano.

 

 

 

 

 

 

 

 

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