Máximo Cerdio

Máximo Cerdio

La tarde de este martes, vecinos de Chulavista retuvieron dos unidades de la ruta 4; exigen la presencia del presidente de dicha ruta.

Se trata de vecinos inconformes de Sacatierra, Salto de San Antón, La Lagunilla, Ampliación Lagunilla y Chulavista, que tienen retenidas esos vehículos en la base de la ruta 4.

Se quejan de que los choferes no respetan los descuentos que les piden las personas de la tercera edad, además de que no hay suficientes unidades en la mañana para ir a su trabajo y a la escuela, y por la tarde para regresar del trabajo, entre otros señalamientos.

Los inconformes dijeron que son meses los que han insistido de buena manera para que se hagan los descuentos y se envíen más rutas, pero que el presidente de los ruteros hace caso omiso a estas peticiones.

Finalmente, señalaron que hasta que llegue el presidente de la ruta 4 liberarán las unidades.

Destino: Colombia

La boxeadora morelense se coronó recientemente en la X Copa Cinturón de Oro, que se celebró en Ecuador a finales de junio

Dio inicio el "Cuarto Festival Olímpico de Boxeo 2019", que se realizará del 22 al 28 de agosto en el "Club Dorados Oaxtepec", en Yautepec.

A la justa deportiva acuden competidores, en diferentes categorías, de todas las entidades de la República Mexicana.

Son ocho mujeres y doce hombres quienes compiten representando al estado de Morelos.

Policías viales y municipales atienden a una persona, aparentemente en estado de ebriedad, frente al Palacio de Cortés en el centro de Cuernavaca, la mañana de este lunes.

De acuerdo con uno de los policías, que es primer respondiente, dicha persona se cayó; el oficial se acercó y vio que se trata de un indigente, por lo que llamó a una ambulancia para que paramédicos lo revisen y trasladen a un hospital, de así requerirse.

Se trata de un hombre de aproximadamente 55 años de edad, quien está en el suelo y tiembla; a su lado hay una botella con agua.

¿Quiénes son estos hombres? Son quizás obreros campesinos, albañiles, cargadores, pasan días enteros danzando en los atrios y en las plazas; su altiva imagen es familiar. Tienen algo de lo que se fue sin remedio, de lo que ya no es.

Del guion de “Él es dios”, documental de 1965, realizado por el Laboratorio de Restauración Digital de la Cineteca Nacional.

Nuestra visita al calpulli de Chilapa de Álvarez, Guerrero, el 15 de agosto del presente años, pudo ser ordinaria para los danzantes, no para mí: iba por primera vez a “cubrir” a ese grupo, era la primera vez que presenciaría La Tigrada y también la vez primera que entraría a ese pueblo de la montaña en donde, durante la cobertura, por algún momento tuve miedo.

Salimos como ocho de la mañana de Alpuyeca, municipio de Xochitepec, en un autobús rentado que llevaba un número de ruta 3. Iban 18 danzantes del calpulli Quetzalcóatl, incluyendo a Inocencia Pérez Caballero, la Jefa Ino, de 65 años de edad, sahumadora, y su nieta Valentina o Cacaloxóchitl (flor sagrada del cuervo).

 

Los cuches perros

Por el camino, la maestra Maritza Álvarez Martínez me contó que hace algunos años fueron a danzar a un pueblo llamado San Francisco, municipio de Copalillo, Guerrero. Entraron a ese lugar y le pareció raro no hallar perros en la calle, había cerdos pequeños, negros, ásperos de mugre y trompudos. Andaban buscando qué comer como lo hacen los perros en los pueblo pobres. Ella preguntó cómo le hacían para reconocer de quién eran los “cuches”, y le contestaron que no los podían identificar, pero los cerdos sí podían distinguir a los dueños que les daban de comer.

“Allí no podíamos danzar, a alguien le dolía el estómago, a otro la rodilla, el tambor o huéhuetl tambores no sonaba bien. La jefa Ino, prendió el sahumerio y comenzó a sahumar en círculo al grupo y después a uno por uno, y con eso pudimos comenzar la danza. Después nos enteramos que en ese lugar donde tendríamos la ceremonia habían matado a varias personas”, relató.

 

El calpulli Quetzalcóatl

Maritza me dio varios datos importantes: El grupo al que pertenece es de danzantes mexicas fundado en 1993, pero que se conformó en 1996 con el levantamiento de su estandarte y la palabra del general Felipe Aranda. La jefa del calpulli es Carolina Marure y el jefe del huehuetl es Bruno Sánchez Hernández. Entre los 18 integrantes iban dos huehues, tres fuegos y dos atecocolis o caracoles.

También me relató que en los años sesenta hubo un movimiento llamado “Mexicanidad”, por el que los Concheros (la otra vertiendo de danzantes) recuperaron los ritos, formas y danzas prehispánicas prohibidas durante la colonia española, pero que quedaron en poder de familias, en la tradición oral y en algunos códices, objetos e instrumentos.

Debe haber alguien que porte el fuego, alguien que porte el huehuetl, el atecocolli o caracol, entre otros. Hay una ofrenda con elementos de la Tierra, frutas, semillas.

“La danza da inicio con tres llamadas del atecocolli, se empiezan a repartir los cargos, un sargento, encargados de la disciplina, hay protocolos, los que van a incluir el rezo, los que van a regir… éstos dicen quiénes son los que van a danzar; las danzas se reparten por orden, primera, segunda o tercer palabra. Hacemos el saludo del rumbo, se pide permiso a los rumbos, aquí es este, oeste, norte, sur y se agregan dos más: el de la Jícara celeste que es el Cielo, y la Tierra; hay otras corrientes que agregan al Corazón como séptimo punto. Cada rumbo tiene un guardián, una energía, una  deidad, una intención. Se les pide permiso porque si vas a una casa pides permiso porque si no lo haces no te reciben bien. Todo es en castellano pero puede ser en náhuatl si alguien sabe”, relató.

También dijo que después del saludo viene la firma, cuyos pasos corresponden a los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego, todo se representa con movimientos y con un número de movimientos basados en una matemática sagrada. Los movimientos son llaves que abren dimensiones o energías.

Según Maritza, la danza no es una religión sino una disciplina, es para equilibrar las energías, para proveer energía y también para recibirla.

“La danza te cambia hasta la fisonomía”, concluyó.

 

La llegada

Llegamos como a las 12:30 al zócalo de Chilapa. El pueblo estaba de fiesta. Inmediatamente vimos por la calle algunos lugareños, varios niños, vestidos de tigre, preparándose para la caminata felina anunciada para las cuatro de la tarde.

Varios grupos de danzantes habían llegado antes que nosotros y estaban haciendo la ofrenda en el centro de la plancha de cemento. Había una tienda donde algunos resguardaban sus alimentos e indumentaria, otros se cambiaban bajo los arcos de un edificio público.

Víctor Manuel Tenorio Salazar (Tetlantecuani o Jaguar que resplandece o jaguar que sale de la oscuridad), oriundo del lugar, perteneciente al calpulli Cohuixca Chilapan, un grupo cultural, que recibió al calpulli Quetzalcóatl, de Alpuyeca, relató que festejaban la ceremonia de petición de agua, La Tigrada y un aniversario más de los iniciadores de la danza mexica en Chilapa, gente de Chilpancingo, como Gelasio Gatica, de Tixtla Agustín Barrios, y el maestro Hiro, de Apango, todo desde 1996, y que participarían alrededor de seis calpullis.

“Es la ceremonia de permiso con danza, petición de la última lluvia, comida y el inicio de La Tigrada, encabezamos el contingente. Son aproximadamente ochenta años de tradición de La Tigrada. Esto surge a partir de que los campesinos de aquí salían en ciertas fechas en sus campos, con su máscara de tigre para ahuyentar todo lo malo que pudiera afectar a sus tierras, para que tuviera buena cosecha, buen temporal, para que la Mala Muerte se alejara, y ellos en sus campos hacían sus recorridos.

Igual ocupaban los disfraces para espantar a los animalitos que se comían sus milpas, su mazorca, hasta que a alguien se le olvidó quitarse el traje y entró al pueblo  y ya en el pueblo se comenzaron a espantar porque un tigre se había escapado, y desde ahí se comenzó a retomar esto de La Tigrada, en el que la misma gente se viste de tigre, pero los tigres son de la India, pero la gente lo entendía así, aquí son jaguares u ocelotes. Yo no me vestía de tigre, yo los correteaba. El llamado a torear, y me burlaba, les decía tigre amarillo colita de armadillo, y el tigre con sus cadenas asusta, te corretean. Los tigres con sus cadenas asustan todo lo malo para que llegue la lluvia y fecunde a la tierra”.

Víctor Manuel relató que hay tigres que usan chirrión, pero este lo manejan los tlacololeros, que son los Señores del Rayo, el látigo imita como cae y truena el rayo, y los tlacololeros también participan.

Antes de iniciar la danza nos invitaron a comer un guisado rojo con carne y nos dieron tortillas de máquina. Lo devoramos sentados en el suelo. Después llamaron al centro del zócalo.

 

La danza y el poder del huéhuetl

Frente a la Catedral de la María de la Asunción, los grupos de danzantes realizaron su ceremonia, algunos descalzos, todos con sus atavíos, algunos portan tocados de plumas de aves preciosas, cráneos de animales y hasta una piel de jaguar genuina. El Sol era un enorme escorpión soltando su veneno sobre la humanidad de los danzantes y mirones que se comenzaron a concentrar en el zócalo.

Los cinco tambores comenzaron a sonar, primero fue de una manera lenta hasta que poco a poco el tono y la velocidad fueron aumentando. Al ritmo del calor, del aroma de las hierba de olor quemadas, del movimiento, del sonido de los caracoles, de las sonajas, del cuerpo sobre el cemento, y la extrañeza del lugar, hubo un momento en que las ondas sonoras alcanzaron un tono que entraba en el cráneo, en la piel, en los huesos y se volvieron un solo sonido largo, poderoso, un lienzo para los pies mexicas de los danzantes que se movían en cámara lenta.

Los españoles prohibieron estas danzas porque creían que era un llamado para la guerra, pero este efecto extraño que provocan los tambores, los aromas, el movimiento y el ambiente, totalmente extraño, causaba miedo a los extranjeros.

Por miedo, los españoles le cortaban las manos a los que tocaban los tambores, pero como veían que seguían tocando los prohibieron y lo sustituyeron por mandolinas, según Maritza.

La danza acabó y nos llamaron a una de las calles en conde estaba concentrado el tigrerío, ocho cuadras hacia abajo; de ahí se partiría, los danzantes irían encabezando la caminata.

 

El segundo

Por la avenida Constitución del barrio San José, al lugar de donde partiría el contingente, las familias sacaban sillas cómodas, algunos sentaban a sus niños disfrazados como mínimos tigres; otras más arribaban por las calles que conducen a esta avenida.

El recorrido dio inicio después de las 5:30 de la tarde. Jesús Parra García, presidente municipal, de Chilapa disfrazado de tigre, su familia, regidores, secretarios y directores del gobierno municipal y estatal y diputados locales y alcaldes de varios municipios lo acompañaron durante el recorrido que duraría poco más de dos horas.

Cuarenta minutos después de que había comenzado la caminata se observaron tres o cuatro camionetas con militares y brazaletes de Guardia Nacional, también cerca de diez policías municipales, de baja estatura, morenos, con un rostro duro de militares, cuidando de cerca al alcalde. Iban con uniformes azules nuevos, llevaban armas largas, pistola y como ocho cargadores por cada lado; también había varios agentes vestidos de civil que marchaban muy cerca del contingente donde iba el alcalde vestido de tigre, sus familiares, algunos funcionarios y ediles municipales del algunos municipios invitados.

Han ocurrido sangrientos ataques en celebraciones populares, a pesar de que hay niños, mujeres, y en general civiles que nada tienen que ver con ajustes de cuentas o peleas por las plazas.

El año pasado, en una nota de un periódico nacional se publicó que Chilapa de Álvarez es el segundo municipio más violento del país, con una tasa de 139 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

A partir de ese momento me entró una especie de miedo que no me dejó trabajar bien. Me fui pegando a las paredes de las casas, viendo si había puertas abiertas para poder saltar dentro o escapar en caso de que hubiera alguna balacera.

Llegamos al zócalo, de donde habíamos salido con el grupo de danzantes. Muy acalorados, varios a punto del desmayo, sobre todo los tuvimos que comprar agua en las tiendas, porque no aceptamos el mezcal ambarino que se multiplicaba en los envases sintéticos de Coca Cola y que encendió la sangre de muchos participantes.

Poco después de las siete los grupos participantes fueron arribando al zócalo,  donde se les entregaría un reconocimiento y una playera.

De acuerdo con el presidente municipal, participaron más de tres mil tigres con danzas de su municipio y de Ahuacuotzingo, Atlixtac, Apango, Mochitlán, Leonardo Bravo, Chilpancingo, Tixtla, Zitlala, Teloloapan, Pungarabato, Cutzamala de Pinzón, Apaxtla de Castrejón, Zapotitlán Tablas, Tecpan de Galeana, San Jerónimo, San Luis Acatlán, Coyuca de Benítez, Igualapa y la comunidad de Acatlán.

 

La salida y el miedo

Una vez que los danzantes se cambiaron partimos cinco cuadras abajo, donde el camión nos esperaba. Yo llegue en primer lugar y me apodere del primer asiento del lado del conductor, atrás venían la jefa Ino y su nieta: pequeñitas, menudas, caminaban despacio, pero no se les miraba cansadas como a la mayoría de integrantes que fueron llegando poco a poco, cargando el peso de su cuerpo como si llevaran tambores o bultos de cemento.

El camión viejo y ruidoso nos llevó nocturno por las carreteras de Guerrero. Si había un asalto de un grupo armado yo podría correr hacia adentro o salir por la puerta delantera o brincar por la ventana. Recordé la balacera de Cuernavaca del 8 de mayo donde un muchacho mató a dos personas e hirió a otras dos, entre ellas a mi amigo René. Yo salí corriendo en vez de tirarme al piso y evitar el peligro. Quise dormir aún con el grillo del peligro jodiéndome el instinto de seguridad. Apenas le estaba yo metiendo en una cama grande y sedosa en mis sueños, cuando escuché unos gritos como de un borracho discutiendo. Uno de los compañeros de viaje había bebido más de la cuenta y tenía del pescuezo una botella de mezcal que terminó compartiendo con otros tres. El autobús viejo y ahora más ruidoso llegó después de las doce de la noche a nuestro destino.

 

 

*De petición de lluvia*

Chilapa, Guerrero.- Danzantes mexicas de Morelos acuden este jueves a la realización de una ceremonia de petición de lluvia, llamada "La Tigrada".

Dicha ceremonia inicia con la recepción de danzantes de Guerrero, Estado de México y Morelos.

Posteriormente arriban cientos de grupos de "tigres", provenientes de varias comunidades de Guerrero, para la petición oficial de lluvia.

La obra ya está colocada en un muro del lobby del edificio legislativo.

Empleados del Congreso del Estado instalaron el cuadro del general Emiliano Zapata Salazar en un muro del lobby del edificio del recinto legislativo, después de que se denunciara que lo tenían “arrinconado” en una esquina sombría.

Sin dar sus nombres, los trabajadores de intendencia del Congreso dijeron que en 2002 y siendo legislador por el Partido Acción Nacional Jesús Antonio Tallabs Ortega, organizó un concurso de grafitis y ese retrato de Emiliano Zapata al acrílico, que mide dos metros con cuarenta centímetros de alto por tres metros de largo, ganó el primero lugar.

“Desde que se desmontó, después del concurso en el años 2002 ha estado en el Congreso, allá en Matamoros, antes estaba junto a La Mujer Dormida, que fue el segundo lugar. Ya nos ordenaron que lo instaláramos y ahora ya está colgado”, dijo uno de los empleados.

Los trabajadores del Congreso afirmaron que desconocen si esta pintura está inventariada, es decir, si forma parte del patrimonio o acervo del Congreso, y relataron que muchas veces la utilizaban para decorar algunos eventos alusivos a Zapata.

 

 

  

Cartoneros de Morelos no han faltado a ninguna edición del Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales en la Ciudad de México.

Jojutla. Alfonso Morales Vázquez, director del taller de cartoneros Almorales, dio a conocer que en la edición número 13 del Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales en la Ciudad de México creará una obra alusiva al general Emiliano Zapata Salazar.

También dijo que este año, en particular, los apoyos para construcción y traslado de piezas de cartón van a estar muy complicado porque en el Museo de Arte Popular (MAP) de la Ciudad de México cambiaron de administración y no han dicho nada sobre ayuda para proyectos como los alebrijes gigantes, y en la Secretaría de Turismo y Cultura del Estado de Morelos (STyC) el recurso que hay para cultura se está compartiendo para apoyar actividades turísticas, porque esta actividad no tiene un solo peso de presupuesto, según lo dijo a principio de este mes la secretaria Margarita González Saravia.

En el patio de su casa-taller en la comunidad de Tlatenchi, municipio de Jojutla, el maestro cartonero platicó que hay dos eventos en el año que los artesanos de su especialidad esperan, uno nacional que es el desfije de alebrijes gigantes en la Ciudad de México, y otro local, el encuentro de cartoneros en Cuernavaca. En ambos conviven con artistas del cartón y de otras especialidades para intercambiar piezas, información, técnicas y contactos.

 

El desfile de alebrijes gigantes

En relación con el 13º Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales del MAP, Alfonso Morales dijo que se van a inscribir, pues desde la primera convocatoria no han faltado a una representando a Morelos, y que van a entregar escritos al presidente municipal de Jojutla y a la titular de la STyC para pedir ayuda para la construcción y traslado de los alebrijes monumentales con los que representarán al estado.

Explicó que normalmente llevan tres piezas, dos hechas por sus hijos y una que él elabora. Para el sábado 19 de octubre llevará algo relacionado con el general Emiliano Zapata, pues es el año del Caudillo el Sur.

Morales Vázquez calculó que por cada evento gastan alrededor de 30 mil pesos de materiales de los alebrijes y de transporte, porque las obras sólo caben en al menos un tráiler.

“Nosotros no perdemos la esperanza y en el municipio nos han dicho que nos van a ayudar, asimismo, Mario Caballero Luna, secretario Técnico de la SCyT, nos prometió ayuda y esperamos que cumplan, para que podamos asistir representando a Morelos a esta fiesta en donde el año pasado desfilaron 174 piezas y miles de personas se dieron cita para admirar este espectáculo único en el mundo”.

Desde hace uno o dos meses él y sus hijos comenzaron a recuperar piezas y a recoger material como cartón, bolsas de cemento, alambre y carrizo, para la construcción de los seres fantásticos que crearán.

 

El encuentro de cartoneros

Sobre el encuentro de cartoneros  que se celebrará en el mes de noviembre, en Cuernavaca, Alfonso Morales platicó que tuvo un desacuerdo porque la STyC quería que las piezas que elaboran los artesanos las donaran, y él no estuvo de acuerdo:

“Les propuse que en vez de donar obligatoriamente la pieza para inscribirse, pagáramos una inscripción y que la donación de la pieza fuera voluntaria. Como punto de convocatoria a mí no me gustó y ese fue uno de los puntos de desacuerdo y me retiré de la mesa”.

Morales Vázquez criticó también la convocatoria del Concurso de Arte Popular que emite la STyC porque hay un punto que dice que las piezas ganadoras serán donadas a la Secretaría de Turismo y Cultura:

“Tampoco estoy de acuerdo porque es un concurso y la piezas son del autor; en el concurso de alebrijes el que gana se lleva un premio pero no tiene la obligación de donar la pieza aunque el autor haya recibido apoyo del MAP. Nosotros hemos donado algunos alebrijes al MAP porque cuesta como 14 mil pesos traerlas de regreso al taller y no tenemos ese dinero, pero el MAP no nos obliga a que se los regalemos, como sí lo hace la STyC”.

 

 

 

  

Emiliano Zapata Salazar es el héroe del agrarismo en México, es el padre del reparto agrario, es un ícono incluido y honrado en las obras de grandes pintores mexicanos y extranjeros; la vida y la obra de Zapata han transcendido hasta muchos rincones del planeta en donde simboliza lucha y rebeldía del pueblo; su imagen es universal.

A pocos días de que se cumplan los 140 años del nacimiento de Emiliano Zapata Salazar, el retrato del general continúa arrumbado en la esquina del lobby del edificio del Congreso del estado de Morelos, localizado en la calle Dr. Guillermo Gándara 510, colonia Amatitlán.

El cuadro es una pintura al acrílico, que mide dos metros con cuarenta centímetros de alto tres 3 metros de largo y en él está retratado el Caudillo del Sur. La copia del máximo héroe de la revolución mexicana es a color, la original es en blanco y negro y corresponde a una de las más conocidas de Zapata: sus ojos negros vidriosos y su mirada que traspasa tiempos y conmueve; del presente hacia el momento en que se le retrato hay una síntesis de episodios sangriento y gloriosos documentado por biógrafos en los libros e imágenes de la época, y en los testimonios y en la memoria de las personas que conocieron personalmente y por medio de sus familiares al jefe sureño.

En la pintura del  rincón del palacio legislativo la mirada es de temor o de enfermedad, no se sabe si esto es resultado de la interpretación del autor o de su falta de oficio: “BROK BRAZO NICHS.4K ARTE URBANO 2002 TONY TALLABS” se lee en la equina inferior izquierda del retrato.

El cuadro se encuentra en ese abandono desde la legislatura LIII (2015-2018), la actual (LIV), que tomo posesión en septiembre de 2018, no la ha movido un centímetro.

El diputado independiente José Casas González, entrevistado sobre este cuadro, dijo que, en efecto, se encuentra abandonado y desconoce por qué no se ha movido de lugar o se ha donado o dado en comodato para tenerlo en el recinto legislativo o en algún otro lugar.

Ese espacio donde se localiza la pintura es utilizado por los legisladores para conferencias de prensa, reuniones y exposiciones, y el cuadro permanece allí, estorbando, debajo de las escaleras que conducen a uno de los niveles de los asientos para el público en salón de Plenos

A nadie le extraña que una imagen del máximo héroe de la revolución mexicana se encuentre en ese sitio, ni siquiera porque se trata de un lugar donde sesionan los representantes del pueblo; ni porque el general nació aquí, en Morelos, y fue asesinado aquí, en esta tierra donde el 13 de enero, en Ayala, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró por medio de un decreto el año “2019, Año del Caudillo Del Sur, Emiliano Zapata Salazar”.

 

 

 

 

La iglesia de San Esteban es rehabilitada por los daños sufridos por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Zacatepec. Habitantes de Tetelpa dieron a conocer que están esperando que concluya la remodelación de la iglesia de San Esteban para hacer una gran celebración.

Reno Ortiz, habitante de esta comunidad, dijo que hace unos días los encargados del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acabaron los trabajos de remodelación del interior de este edifico histórico, que data del siglo XVI y que fue seriamente afectado por el sismo del 19 de septiembre de 2017, con daño principalmente en la torre y la bóveda de la edificación.

Ortiz relató que los trabajos de remodelación, que iniciaron en marzo de 2018, corrieron a cargo del INAH, y los responsables de la obra fueron muy empáticos con pueblo:

"Nos consultaron, al pueblo, sobre el color que pondrían a los muros y sobre algunos detalles, nos dieron una explicación de todo lo que habían hecho y de los colores que podríamos elegir y por qué, nos tenían al tanto", comentó.

Reno Ortiz mencionó que también concluyeron los trabajos en la parte trasera del edificio, donde se aloja el museo del pueblo con piezas prehispánicas y cuadros y retablos, sólo falta la remodelación de adentro de la iglesia, que esperan acabe antes de diciembre de este año.

“Nos está gustando lo que están haciendo en nuestra iglesia, sabemos que en muchas construcciones religiosas de Morelos hubo serias afectaciones y aún no comienzan los trabajos de remodelación, aquí ya  casi acaban y estamos agradecidos;  estamos organizando una gran festividad para esas fechas, la comunidad de acá y la gente de comunidades vecinas, todos somos bien fiestero y cooperativos", platicó.

Ortiz dijo que en septiembre, mes de la patria, reinaugurarán un asta bandera de metal que la comunidad construyó cerca del momoxtle (pequeño altar), en el centro ceremonial ubicado en el cerro de La Tortuga, como a un kilómetro del centro de Tetelpa, que mide más de 16 metros y tenía más de 30 años y que tenía un mástil de varas de bambú.

 

 

 

 

 

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