Habitantes de comunidades de los Altos de Morelos realizan protesta en la SCT Morelos.

Transportistas y habitantes de comunidades de los Altos de Morelos protestaron en la Dirección Central de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) Morelos para exigir la construcción de una rampa de frenado en la carretera Ameca-Cuautla, a la altura del municipio de Atlatlahucan, luego de los múltiples accidentes vehiculares que se han registrado en la zona.
Los grupos de ciudadanos organizados de seguridad y los transportistas llegaron en caravana a la delegación federal de la SCT ubicada en Cuernavaca, y exigieron una fecha para la construcción de la rampa o de lo contrario llevarán a cabo bloqueos carreteros y toma de casetas.
"La instancia que nos queda a nosotros como sociedad es hacernos escuchar por la fuerza, aunque a nadie conviene y aunque a nadie gusta los bloqueos, pero es el último recurso que vamos a utilizar", manifestó José Inés Martínez López, representante de los grupos organizados de seguridad.
Tras una reunión con autoridades de la SCT, los ciudadanos informaron que la dependencia federal dispuso un presupuesto de 25 millones de pesos para construir la rampa de frenado, pero el gobierno del estado no ha expropiado el predio donde se llevará a cabo el proyecto.
Los pobladores señalaron que se reunirán con el secretario de Gobierno Pablo Ojeda Cárdenas, ayer, para que les informara del proceso de expropiación, pero reiteraron que si no hay una respuesta positiva pronta, radicalizarán sus protestas.

 

 

 

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Miércoles, 20 Mayo 2020 04:41

Ser operador ya no es redituable: Daniel

Por la emergencia sanitaria si acaso salen 150 pesos al día, expone el trabajador de la Ruta Interescolar.

Como chofer del transporte público, Daniel García apenas puede ganar hasta 150 pesos al día, trabajando de las cinco de la mañana a las 10 de la noche en plena contingencia sanitaria por el Covid-19.

Afirma que en la actualidad ser operador ya no es redituable, porque están expuestos a cualquier situación de violencia.

El operador cuenta que hace casi dos años -mientras circulaba por la colonia Vista Hermosa de Jiutepec- fue víctima de asalto a punta de pistola y salió herido de bala, por lo que tuvo que solicitar un préstamo para pagar la operación quirúrgica que requería, ya que el seguro de su unidad es válido solo en accidentes viales pero no en hechos violentos.

Del crédito que pidió realizaba abonos pequeños y cuando estaba a punto de liquidar la deuda llegó la pandemia, lo que ocasionó que se atrasara con los pagos.

“Dejé de trabajar más de un año porque en el asalto me dieron tres balazos, estoy vivo de milagro, pero sigo pagando la deuda; vemos que está muy difícil la situación y este trabajo cada día es más inseguro y estresante”.

Daniel García Dávila estudió una carrera técnica en biotecnología y ejerció por un año en una empresa dermatológica ubicada en Jiutepec, pero dejó ese empleo por el volante de una unidad de la Ruta Interescolar, porque las ganancias eran buenas.

Su experiencia como operador del transporte público es de 20 años. Afirma que en los últimos años la demanda en el servicio se ha ido a la baja, y con la pandemia el dinero apenas alcanza para comprar productos de la canasta básica como arroz, frijoles, huevo y tortillas.

Para compensar su situación económica, en sus días libres realiza trabajos de electricidad con sus conocidos. Aunque ha pensado en dejar el trabajo como chofer, admite que en esta situación se le complicaría encontrar otro empleo.

La Ruta Interescolar tiene un parque vehicular de 70 unidades, de las cuales solo la mitad están en circulación porque, asegura, no es costeable el mantenimiento mensual, pues tan solo para el combustible destinan de mil 300 a mil 500 pesos diarios.

“Hay algunos compañeros que no entregan cuenta porque solo sacan para el diésel y en ocasiones no nos llevamos ni un peso a la bolsa, sin embargo, aquí estamos batallando porque tenemos que llevar alimento a la familia”.

 

 

    

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Ayer le confirmaron que estaba contagiado; se alejó de la familia para evitar enfermar a más personas.

Jonathan es chofer del transporte público desde hace nueve años pero hace unas tres semanas dejó el volante porque tenía dificultad para respirar, por lo que acudió a un centro de salud para realizarse la prueba del covid-19 y ayer le confirmaron que dio positivo.

El miércoles 6 de mayo fue su último día de trabajo en la combi de la Ruta Aliados de Morelos. Ese día, después de su jornada, cuando llegó a casa empezó a sentir dolor de huesos y fiebre, y alrededor de las 11 de la noche presentó problemas para respirar.

De inmediato se comunicó con su patrón para exponerle la situación y al otro día buscó un chofer y le entregó la combi.

El 8 de mayo acudió a un centro de salud en Cuernavaca para que le realizaran la prueba de detección del covid-19. Ahí le informaron que el resultado se lo darían vía telefónica y estaría en un lapso de 72 horas, por lo que al cumplirse el plazo en varias ocasiones estuvo marcando a la línea telefónica de los Servicios de Salud de Morelos (SSM) aunque no tuvo éxito.

Fue hasta ayer domingo cuando recibió una llamada en la que le avisaron del resultado.

Para evitar posibles contagios, sus hijos se mudaron a la casa de un familiar y su esposa lo frecuenta solo para llevarle las comidas, pues, apenas ayer le confirmaron que dio positivo al virus.

Agradece que ninguno de sus cercanos ha presentado los síntomas y que su estado de salud ha mejorado, no obstante, debe seguir en aislamiento domiciliario porque en ocasiones regresan los dolores de cabeza, para lo cual le recetaron tomar pastillas de paracetamol.

Jonathan -quien cumplirá nueve años como operador del transporte público- cree que el virus lo pudo contraer mientras trabajaba en la ruta, porque ninguno de sus familiares ha sido diagnosticado como portador del covid-19.

¿Creías en el contagio del virus?

-No. Tomaba las medidas necesarias de seguridad pero no creía muy bien.

“Cuando empecé con los síntomas, creí, y esa misma noche le llamé a mi patrón para decirle que me sentía mal. No me creyó porque pensó que estaba bromeando y le dije: ‘como crees que te voy a molestar a esta hora y con cosas de gravedad’. Entonces me dijo pasa la noche y aíslate de tu familia y mañana no trabajes”.

En su defensa contra el virus, el chofer de 28 años de edad agradece que nunca ha tenido vicios como el cigarro y al contrario siempre ha sido amante de los deportes, en especial del futbol.

 

 

 

 

 

 

 

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Sábado, 16 Mayo 2020 00:35

La Ruta 18 busca apoyos económicos

Juan Manuel Jaime Trelles, concesionario de la Ruta 18, señaló que hasta el momento no han recibido apoyos económicos para hacer frente a la contingencia por el covid-19, a pesar de que la reducción de sus ingresos llega de hasta un 90 por ciento.

El expresidente de la Ruta 18 dijo que “estamos en quiebra porque el servicio bajó en un 90 por ciento… nosotros no hemos parado de trabajar, seguimos prestando el servicio, aunque pocas unidades pero aquí estamos”.

La Ruta 18 cuenta con un parque vehicular de 90 unidades pero por la contingencia sanitaria solo 50 están en circulación, pues las ganancias del día son pocas y en ocasiones apenas alcanza para el diésel para lo cual necesitan mil 500 pesos todos los días, aunado al mantenimiento que deben recibir los carros.

Agregó que las reparaciones de las unidades son costosas. Por ejemplo, una llanta puede costar hasta siete mil pesos para las rutas y cuatro mil para las combis. Por eso, afirmó, la situación es desesperante al no recibir apoyos.

De los créditos que anunció la Secretaría de Economía, dijo, les prometieron apoyos de hasta 25 mil pesos pero a la fecha no hay claridad de cómo acceder a estos préstamos y aunque les proporcionaron un número telefónico para comunicarse y pedir información, al hacerlo nadie contesta.

“… con lo poco que vamos ganando en el servicio tratamos de sostener las unidades pero no es suficiente porque también necesitan mantenimiento”.

Ante esa situación, consideró que no hay otra salida más que mantener la esperanza y confianza de que en algún momento llegarán los apoyos y que el gobierno no se olvidará del sector transporte.

Por la contingencia las unidades de la Ruta 18 realizan tres vueltas y salen cada 15 o 20 minutos.

 

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La demanda de servicio disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a la pandemia.

Por la contingencia sanitaria a raíz del Covid-19, en la actualidad de las 87 unidades con las que cuenta la Ruta 7 solo 30 están en funcionamiento, afirmó el presidente de esta organización, Noé Ramírez Salazar.

La demanda en el servicio del transporte público, dijo, disminuyó hasta en un 90 por ciento debido a que la ciudadanía dejó de realizar sus actividades desde hace un mes y esta situación repercutió de manera negativa tanto en los operadores como en los concesionarios.

En el caso de los choferes, por la emergencia sanitaria su sueldo bajó de 450 a 350 o 300 pesos al día, según las horas trabajadas. 

Ramírez Salazar es presidente de la organización desde hace seis años y también representa a 68 unidades de la Ruta 7. En entrevista afirmó que la plantilla laboral ha atendido las recomendaciones que han hecho las autoridades de la Secretaría de Salud para la limpieza y desinfección de las unidades.

En el caso de la Ruta 7, los camiones salen cada 20 minutos.

En ocasiones durante todo el trayecto apenas suben a unas 10 personas o hasta menos.

Durante su jornada laboral, los choferes deben reunir mil 30 pesos para el diésel.

Por lo mismo, actualmente hay unidades paradas en la base porque a los operadores no les conviene seguir laborando, señaló Ramírez Salazar.

Parte de su trabajo como presidente de la Ruta 7 es vigilar que todas las unidades presten el servicio en los horarios establecidos y también estar al pendiente de las quejas que hacen los pasajeros por el mal comportamiento de los choferes.

En este caso, abundó, los integrantes de la Comisión de Honor y Justicia de la Ruta 7 se reúne todos los miércoles para analizar la gravedad de la situación y cuando las faltas son menores los operadores son acreedores a sanciones como descansos hasta por dos días. En un escenario mayor se pide a los usuarios remitir sus quejas a la Secretaría de Movilidad y Transportes (SMyT) para que allí se determine lo conducente.

“En el sector transporte hubo años donde fue de abundancia pero se ha venido en decadencia y puedo decir que nunca vimos tan poca demanda ni en temporada vacacional; espero que esto pase pronto aunque desafortunadamente los datos que nos dan las autoridades de la Secretaría de Salud no son halagadores; vamos a esperar, a ver qué pasa; ojalá regresemos pronto a la normalidad”.

 

 

 

  

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Gerardo trabaja 15 horas al día para llevar el sustento a su hogar.

Gerardo Villegas trabaja como chofer del transporte público y todos los días aprovecha hasta la última vuelta con la esperanza de encontrar pasaje, ya que en ocasiones apenas sube a 40 o 50 personas al día y algunas con descuentos del 50 por ciento porque presentan sus credenciales del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

Por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19 el número de pasajeros bajó en más del 80 por ciento, por lo que en un intento de recuperarse en su economía decidió trabajar hasta 15 horas al día en una combi de la Ruta 6, porque tiene la responsabilidad de cubrir los gastos de su hogar.

En una buena jornada puede reunir hasta 150 pesos, sin embargo, en ocasiones apenas junta 70, de los cuales debe destinar un porcentaje para pagar los servicios de agua, luz y renta.

“Yo trabajo los siete días de la semana para poder llevar dinero a la casa, hay días que uno gana 150 pesos y en otros días podemos ganar 70 pesos; hay que juntar para pagar los servicios porque esos nadie los perdona”.

Gerardo es padre de dos menores y el sustento económico en su familia y por eso se ve en la necesidad de seguir frente al volante. Aunque en los últimos días ha pensado en dejar el trabajo, dice, no tendría opciones de empleo ni ganancias para hacer frente a la pandemia.

Su experiencia como operador del transporte público es de un año, por lo que, afirma, si la contingencia sanitaria se pone más crítica posiblemente deje el trabajo pero mientras tanto se protege con un cubrebocas y desinfecta sus manos con alcohol gel, ya que están en contacto con personas todo el día.

Además, realiza limpieza constate a su vehículo con cloro y agua para evitar posibles contagios del virus.  

En su equivocada opinión, la pandemia de covid-19 es como cualquier otra enfermedad pero la población está muy asustada y por eso dejó de realizar sus actividades, lo cual afecta en lo económico, pero, considera, “hay que salir adelante por la familia”.

 

 

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De más de 80 unidades de la organización, sólo operan 35.

Por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19, los ingresos de la Ruta 11 disminuyeron en un 95 por ciento y de las 83 unidades con las que cuenta esta organización, actualmente solo 35 están en funcionamiento.

Tranquilina, la encargada de la administración, informó que las corridas de redujeron a tres y en algunos casos los choferes solo realizan una vuelta porque que es más el desgaste de la unidad que el dinero ganado y en esta época no alcanza ni para el mantenimiento mensual de los carros, para el cual destinan aproximadamente dos mil 500 pesos.

Además, para las reparaciones mayores, como la caja de velocidades el costo oscila entre 18 y 25 mil pesos. Por eso los dueños no se arriesgan a desgastar las unidades, puesto que ya de por sí solo para combustible necesitan unos 432 pesos para llenar de 21 a 27 litros todos los días.  

“Esta situación nos afecta mucho, en el caso de los choferes hay días que ponen de su bolsa para el combustible y entregan 200 pesos de cuenta; prácticamente estamos en quiebra y las unidades están paradas por el costo que representa sacarlas a trabajar cuando no hay pasajeros”, explicó.

La experiencia de Tranquilina en la administración del transporte colectivo es de 24 años, sin embargo, no recuerda una situación económica tan crítica como la que enfrenta este sector por la pandemia del covid-19.

Expuso que las temporadas bajas, a las cuales están acostumbrados, son durante los recesos escolares, como en Semana Santa, en temporada decembrina y en las vacaciones de verano, pero no se comparan con la situación actual.

La entrevistada empezó a trabajar en la administración de la Ruta 11 hace cinco años y en el último mes fue testigo del desempleo que se generó en la organización  porque, dijo, la falta de pasajeros los obligó a detener las unidades, pues no alcanza el dinero ni para el mantenimiento satelital.

A decir de Tranquilina, fueron informados sobre los créditos que ofrece la Secretaría de Economía y del Trabajo, pero depende de las condiciones de cada permisionario pues el proyecto está sujeto a aprobación.

Sobre este financiamiento les dijeron que podrían solicitar desde 30 hasta 50 mil pesos, sin intereses y pagarían hasta el cuarto mes y después les informaron que únicamente les podrían hacer préstamos de dos mil 500 pesos, de los cuales dejarían en caja 400 pesos, por lo que optaron por no tomar los créditos.

 

 

 

 

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Sólo está en operación la mitad del parque vehicular de esa línea del transporte.

Este lunes, operadores de la Ruta 4 de Cuernavaca pararon labores por algunas horas, en protesta por la reducción de sus salarios debido a la emergencia sanitaria.
Los choferes denunciaron que los concesionarios determinaron bajarles su sueldo diario, que era de 360  a 260 pesos, con la justificación de que no reciben ingresos  ni para pagar el combustible, ante la disminución de la afluencia de pasajeros.
Además, los conductores se quejaron porque sólo trabajan cuatro o tres días a la semana, porque de 76 unidades que opera la Ruta 4 sólo la mitad circula.
Al respecto, Virgilio Bahena Bahena, presidente de la Ruta 4,  aseguró que llegaron a un acuerdo con los trabajadores del volante y el servicio que se presta en Cuernavaca y la zona conurbada no será suspendido.
"Estamos de la patada. El viernes pasado un compañero quedó a deber 350 pesos de sus carros trabajados y no es posible que ellos (los operadores) se estén llevando su sueldo íntegro de 360 pesos y echan cuatro vueltas en lugar de cinco. Entonces, llegamos a un arreglo con ellos, porque estamos pagando por trabajar como concesionarios", dijo Bahena Bahena.
El presidente de la Ruta 4 refirió que insistirán al gobierno del estado para que puedan acceder a los apoyos que se anunciaron para el pago de combustible y los insumos de las unidades en esta emergencia, ya que hasta el momento no han recibido ninguna ayuda.
"Muchos concesionarios decidieron parar sus unidades porque ganan más que trabajándolas. A los compañeros que se les descompone su ruta prefieren dejarla sin arreglar porque no tienen recursos para hacerlo",  refirió.

 

 

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El chofer de la Ruta 6 narra su esperanza de que las cosas mejoren.

Aunque por la pandemia, varios choferes de la Ruta 6 dejaron la combi, Chalino se mantiene al volante porque se hizo la promesa de construirle una casa a Candelaria, su mamá, a quien describe como una madre amorosa, responsable y encantadora.

Su jornada laboral es de 15 horas al día, pero ayer solo  trabajó un rato, para poder festejar el Día de las Madres con su familia. A su progenitora le obsequió un arreglo floral y unos chocolates.  

“A mi mamá siempre la llevo en mi corazón por todo el esfuerzo que hizo para sacarme adelante. Ella es mi todo, porque recuerdo que cuando era niño las láminas de la casa estaban rotas y se podían ver las estrellas; ella me decía que nadie tenía esa vista tan hermosa como nosotros. Después entendí que lo decía para consolarme”.

El entrevistado es operador del transporte público desde hace nueve años y hace unos meses estaba a punto de solicitar un crédito para construir la casa de su mamá y dejar la casa de cartón, pero entonces llegó la pandemia del covid-19 y la situación económica se complicó.

“Estaba por cazar un préstamo para hacerle una parte de la casa para que ya no se moje en estas lluvias y ya no se pudo por lo de la pandemia, pero por algo pasan las cosas. Espero que esto pase pronto (la pandemia), porque quiero que pase el resto de su vida bien, sin mojarse ni estar barriendo el agua que entra en la casa”, expresó Chalino.

Dice que el volante es una gran responsabilidad porque además del cuidado propio tiene en sus manos la vida de los pasajeros.

Por eso, afirma, ser chofer no es cualquier cosa y aunque no se necesitan grandes estudios para ser operador de este rango sí deberían ser reconocidos porque cuidan a la gente.

Chalino no terminó una carrera universitaria porque en su familia había muy poco dinero, que apenas alcanzaba para comer, pero le hubiera gustado estudiar una profesión enfocada en la electricidad.

Hace nueve años llegó a la Ruta 6 y desde entonces sus compañeros le apodaron “Chalino” porque, dice, tenía gran parecido con otro chofer al que no conoció. Hoy expresa con tristeza la situación a la que se enfrentan los trabajadores del volante que no reciben apoyos; por eso algunos dejan el carro, porque son más las vueltas que dan en la calle que el dinero ganado.

Además, porque el servicio bajó en más del 70 por ciento y si bien le va en un día puede reunir 150 pesos y en el peor de los casos se llevan a la bolsa entre 40 y 80 pesos.

“No hay empleo, la gente no sale y por lo mismo nosotros no tenemos ingresos; yo pago renta y subió la luz; tengo que hacer los pagos del banco puntuales porque no dan tolerancia y si nos pasamos suben los intereses”.

En su trabajo adopta las medidas de higiene, como el uso de cubrebocas y alcohol gel, aunque dice que no hay más protección para ellos que la bendición de Dios.

Por la contingencia pensó en viajar a Tijuana, como lo hicieron varios de sus compañeros, en busca de mejor vida, pero Chalino piensa aguantar lo más que pueda, porque está difícil cambiar de trabajo sin conocer a nadie.

 “Para ahorrar hago almuerzo y comida juntos pero algunos compañeros compran un pan y una coca para aguantar la jornada”.

 

 

 

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Asegura que los ingresos eran demasiado bajos y el horario de labores muy largo.

Ramiro Escobar dejó su trabajo como chofer de la Ruta 7 debido a que por la contingencia sanitaria a raíz del covid-19, el servicio bajó a más de la mitad y había días que apenas alcanzaba para entregar la cuenta y otro porcentaje para el combustible.

Hoy busca alternativas de empleo, porque el dinero que tenía guardado se acabó y su esposa dará a luz en tres meses. Ha pensado buscar trabajo en Tijuana, porque le dijeron allá se gana bien, pero no quiere dejar sola a la madre de su futuro hijo.

Ramiro Escobar Reina empezó a trabajar como chofer cuando cumplió la mayoría de edad, pero desde que tenía 15 años era chalán del chofer. Estudió hasta la secundaria y nunca pensó en una profesión, ya que el dinero en su familia era escaso y casi no había para comprar útiles escolares.

“No me gustaba la escuela y pues vi el lado de trabajar y cuando vi que en la ruta se gana bien, me gustó porque en días buenos nos llevábamos hasta 500 pesos”.

La última vez que Ramiro trabajó, en tres días reunió 500 pesos y entregó 600 pesos de cuenta. Actualmente se dedica a cuidar de su esposa y en su casa se apoyan con los gasto,s porque como dice el dicho “donde come uno comen dos y donde comen dos, comen tres”.

“La última vez trabajé solo para el diésel y era desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche, además me dio miedo seguir trabajando porque mi esposa está embarazada y no quería llegar a la casa y contagiarla”.

Unos días después de que dejó el trabajo, su patrón detuvo el camión y hace una semana encontró chofer, por lo que lo puso a trabajar.

La Ruta 7 tiene 87 unidades de las que al día de hoy solo trabaja la mitad.

Ramiro disfruta estar con su familia pero también necesita trabajar para llevar dinero a la casa, pues hasta el momento no han recibido ningún tipo de apoyos, ni económicos ni en despensas.

En estos días vive con el dinero que tenía ahorrado y para compensar la situación económica su esposa prepara bolis de sabores y los vende entre sus vecinos. Con ese dinero compran artículos de la canasta básica.

 

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