La madrugada del 19 de diciembre de 2025, la Plaza Cívica de Tepoztlán y sus alrededores amanecieron vacíos. Un operativo municipal, apoyado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos, retiró a cerca de 20 comerciantes ambulantes de los espacios donde habían instalado sus puestos semifijos desde hace años, en su mayoría frente al Palacio Municipal y calles aledañas.
La acción, programada por las autoridades tras una serie de acuerdos comunitarios y legales, busca transformar el corazón del Pueblo Mágico en un espacio “libre de comercio semifijo y ambulante”; una medida respaldada tanto por el Ayuntamiento como por vecinos organizados que participan en asambleas de cabildo abierto.
Desde septiembre de 2025, el Cabildo de Tepoztlán declaró oficialmente a la Plaza Cívica como espacio libre de comercio ambulante, con el objetivo de recuperar su función como punto de encuentro cívico, cultural y turístico. Las autoridades publicaron el acuerdo en el Periódico Oficial “Tierra y Libertad”, y otorgaron un plazo de 30 días para que los comerciantes se reubicaran en locales del nuevo Mercado Municipal.
El conflicto escaló cuando varios comerciantes rechazaron la reubicación, argumentando que las propuestas no atendían sus necesidades reales, y que el nuevo mercado carece de suficientes espacios adecuados. Algunos promovieron amparos para evitar el retiro forzoso, pero un juzgado negó la suspensión definitiva de la medida municipal, lo que facultó al ayuntamiento a proceder con el desalojo.
Según el gobierno municipal, el operativo se realizó sin violencia y con la presencia de fuerzas estatales para garantizar un proceso pacífico. Las autoridades sostienen que la liberación de la plaza es crucial para fortalecer la imagen turística de Tepoztlán, que figura como uno de los pueblos mágicos del estado, y para atender las demandas ciudadanas que buscan recuperar el uso adecuado del espacio público.
El alcalde Perseo Quiroz Rendón ha señalado públicamente que la decisión responde a la voluntad comunitaria expresada en cabildo abierto, donde cientos de habitantes votaron por recuperar la plaza y poner fin a prácticas irregulares que, según él, habían permitido la consolidación de grupos con influencias dentro del comercio ambulante.
María López (nombre ficticio por seguridad), comerciante con más de dos décadas vendiendo productos artesanales en la plaza, afirma sentirse desprotegida tras el operativo:
“Aquí es donde hemos trabajado toda la vida. Nos sacan sin habernos dado opciones claras. Nos dijeron que el mercado sería la solución, pero no hay espacios para todos, y la rentabilidad no es la misma,” comenta con voz entrecortada mientras recoge algunas cajas vacías del suelo.
Otros vendedores denunciaron que, a pesar de haber iniciado trámites para reubicarse, la asignación de espacios ha sido lenta y confusa, y lamentan que la autoridad haya aplicado medidas coercitivas sin un plan de transición sólido.
“Nos quitan nuestro sustento. Muchos de nosotros somos jefes de familia y no tendremos otra forma de trabajar si no nos apoyan con alternativas reales,” señaló otro comerciante, quien prefirió no dar su nombre.
Como siempre ocurre en este tipo de operativos, hubo quejas de que policías se robaron productos que encontraron a su paso, lo que se conoce en el argot policiaco como “botín de guerra”.
Para algunos habitantes, la decisión representa una oportunidad para dignificar el centro de Tepoztlán:
“La plaza es un espacio que debe ser de todos. A veces estaba tan saturado de puestos que ya no se podía caminar. Recuperarlo es una forma de preservar nuestra identidad y también de atraer mejor turismo,” dice José Ramírez, habitante del centro.
Este sector enfatiza que el comercio ambulante, tal como estaba estructurado, limitaba la movilidad y generaba desorden urbano, especialmente en una zona de alto tránsito turístico.
La administración municipal asegura que la liberación de la Plaza Cívica permitirá programar actividades culturales, ferias y eventos comunitarios sin las limitaciones del comercio informal en la vía pública. Además, se ha comprometido a continuar con el proceso de reubicación ordenada dentro del Mercado Municipal, mediante sesiones públicas de cabildo para garantizar transparencia.
No obstante, el conflicto deja pendiente la discusión sobre cómo garantizar el derecho al trabajo de los comerciantes desplazados sin que se pierda la gobernabilidad en un centro histórico que enfrenta presiones turísticas y urbanísticas. El reto para las autoridades será equilibrar la recuperación del espacio público con soluciones inclusivas, que no dejen a los vendedores sin alternativas económicas claras.
El desalojo de comerciantes ambulantes en Tepoztlán simboliza un conflicto más amplio entre ordenamiento urbano, identidad comunitaria y derechos laborales informales. La recuperación de la Plaza Cívica fue celebrada por muchos como un acto de orden y revitalización, pero para aquellos que dependen de la venta ambulante, representa una pérdida significativa de ingresos y seguridad económica. La historia de este Pueblo Mágico —con su riqueza cultural y desafíos sociales— continúa escribiéndose en cada puesto retirado y en cada voz que clama por justicia y oportunidades.
Habrá que reconocérsele al alcalde Perseo Quiroz Rendón su valentía por haber “agarrado el toro por los cuernos” para intentar resolver un problema que ninguno de sus antecesores se había atrevido a enfrentar. El apoyo de la gobernadora Margarita González Saravia se hizo patente con la visita que realizó el sábado al centro de Tepoztlán.
“Hoy recorrí la Plaza Cívica de Tepoztlán, un espacio histórico que hoy vuelve a ser de todas y todos, gracias a que ahora ya tenemos un lugar digno para nuestros comerciantes en el nuevo mercado”, escribió en sus redes sociales.
Ojalá así ocurriera también en Cuernavaca, donde cada día aparece uno o varios puestos ambulantes en las calles de la ciudad, y durante los días festivos el centro histórico se convierte en territorio concesionado al Nuevo Grupo Gansteril.
HASTA MAÑANA.
