Elizabeth Palacios

Elizabeth Palacios

El cambio climático es una evidencia, y esta semana hemos visto cómo el fuego ha arrasado con los bosques y generado graves contingencias ambientales. Por eso es importante reiterar que los incendios pueden prevenirse porque si queremos seguir disfrutando estos paseos por la naturaleza, es nuestra responsabilidad cuidarla.

El fuego es implacable y no va a esperar a decisiones gubernamentales ni tiene pensado tomarse vacaciones así que si practicas senderismo, montañismo, ciclismo o cualquier otro deporte vinculado a los bosques, esto seguro te interesa.

Lo primero es enfocarnos en prevenir. Cuando vayamos a la montaña, tanto para hacer senderismo, trekking, montañismo, acampada o simplemente a pasar el día, observa estas recomendaciones generales:

  1. No tirar colillas y cerillos, es más, no las dejes en el monte ni apagadas. Lo mejor sería que no fumases en ambientes de vegetación seca, pero si las ganas son demasiadas, al menos no dejes tu colilla y llévatela contigo, es la mejor garantía de que esté apagada (existen ceniceros portátiles que te pueden ser muy útiles). Además, las colillas tarde o temprano se moverán con la lluvia o viento y terminarán en los ríos, contaminando el agua. Por favor, si puedes mejor evita fumar.
  2. Di No a los fuegos artificiales. Nada de artefactos pirotécnicos, ni tampoco globos de aire caliente. Sí se ven muy bonitos cuando se elevan pero todo lo que sube baja y… provocará incendios.
  3. Sólo haz fuego en zonas habilitadas para ello. Algunos parques naturales tienen asadores o zonas delimitadas para fogatas. Por favor úsalas. Cuando se haya decretado un periodo de prohibición, está totalmente prohibido hacer cualquier tipo de fuego (esto incluye también a esos asadores). Nuestro consejo: NO hagas nunca fuego, llévate la comida cocinada de casa y disfruta del día sin tener que cocinar ¡picnic pues! Ahora que si de plano lo tuyo es la carnita asada porque vienes del norte, pues apaga siempre todos los restos de carbón o leña, para asegurarte de que el fuego y la brasa han quedado completamente extinguidos. Ten a mano agua en abundancia para poder atajar cualquier pequeño contratiempo.
  4. Con o sin temporada de incendios, por favor llévate siempre la basura que hayas generado y deposítala en un contenedor urbano, o mejor aun… ¡no generes basura! Ten esto especialmente presente para los envases de vidrio y las latas, pues pueden provocar incendios.
  5. Nunca enciendas una hoguera por la noche para iluminarte; recuerda que hacer fuego fuera de las áreas habilitadas para ello está prohibido. Las linternas a pilas o batería son estupendas, y los frontales de led dan una luz excepcional.
  6. Cuidado con la vegetación seca. Los elementos que produzcan luz o calor por medio de combustibles inflamables han de apoyarse en una zona libre de vegetación, y si vamos a perderlos de vista debemos apagarlos.

Al margen de estas precauciones deberemos ser especialmente cuidadosos con los vehículos con los que nos desplazamos hasta la zona por donde tenemos pensado caminar:

Si no existe una zona delimitada procura no estacionarte sobre vegetación seca o muerta. La alta temperatura de determinados elementos del vehículo puede iniciar un fuego.

Los caminos y las pistas forestales facilitan el acceso a los medios de extinción y otros vehículos de emergencias. Estaciónate sin interrumpir y no dificultes el paso de otros vehículos.

Deja tu coche siempre en posición de alerta, es decir, en dirección de salida. Si tuvieras que dejar el lugar rápidamente porque comience un incendio, todo será más fácil.

Al mínimo indicio de fuego, avisa. Vale más un aviso de falsa alarma que haber ignorado una señal y que luego el fuego sea incontrolable con las terribles consecuencias que ya conocemos.

Mantén la calma. Evita salir en estampida. Llama al número de emergencias y avisa de la situación siendo lo más preciso posible con respecto a tu posición y a la del fuego, sé también preciso en el número de personas que te acompañan en ese momento, no olvides que lo primero es la vida de las personas.

Permanece en grupo. Hay que evitar que el pánico se apodere y que cada uno salga corriendo en una dirección distinta, esto complicaría mucho las labores de rescate.

Evita salir corriendo hacia zonas sin escape. No huyas precipitadamente. Si la situación ya es complicada de por sí, si emprendes una huida a ciegas puede ser que te lesiones; un esguince o una torcedura en ese momento es lo que menos te conviene. Analiza tu posición con respecto al incendio, y trata de alejarte de él de manera perpendicular y en dirección contraria al viento. Lleva una batería de repuesto para tu móvil cargada al 100… créeme que esté activo el GPS te ayudará en caso necesario.

En tu huida no pases por zonas de matorral, son altamente combustibles y el fuego avanza muy rápido en ese medio. No huyas ascendiendo una colina con el fuego a tus espaldas. El fuego se propaga muy rápido, ten por seguro que llegará antes que tú a la cima y te alcanzará.

Permanecer en barrancas es otra de las cosas que debes evitar. La propagación del fuego en estas zonas es rapidísima. Si te ves rodeado por el fuego, mantén la calma, busca la zona más despejada de vegetación, trata de protegerte tras una roca, cubre tu cuerpo y la cabeza con una prenda. Moja un pañuelo de tela o una camiseta y respira a través de ella haciendo inspiraciones poco profundas y lentas, tomando el aire cerca de tierra y evitando inhalar el humo espeso.

No busques refugio en cuevas o pozos, el oxígeno puede terminarse rápidamente. Si estas cerca del mar o de un río, acércate al agua, y si es necesario métete dentro. No atravieses el fuego, y mucho menos si no eres capaz de ver lo que hay tras él.

Si estás circulando con el coche y no puedes continuar, detente en un lugar protegido, cierra las puertas y ventanas, para la ventilación del coche y enciende las luces de cruce y las de emergencia para que te puedan localizar a través del humo.

Este artículo no busca que entres en pánico, sino que sepas qué hacer si te ves envuelto en un incendio. No lo olvides, la lucha contra el fuego es labor de todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace aproximadamente 15 años yo vivía en Jiutepec y estaba francamente harta del clima caliente de esa zona de Morelos. Un día, en uno de los muchos arrebatos que han caracterizado mi nada convencional estilo de vida, tomé mi coche y me enfilé a la carretera vieja, con rumbo a Tres Marías, para ser exactos, a Los Columpios. Me gustaba mucho ir a ese lugar a pensar y escribir en medio del bosque, claro hace 15 años era un lugar seguro, o al menos yo me sentía segura ahí.

Poco tiempo después contacté a una inmobiliaria que se especializaba en conseguir propiedades en renta y/o venta en las zonas boscosas y frescas de los alrededores de Cuernavaca. En unas cuantas semanas yo había cerrado trato con ellos y planeaba mi mudanza a una casa en medio del bosque, en un lindo fraccionamiento pleno de paz y tranquilidad llamado San José de la Montaña.

No puedo negar que ahí fui muy feliz. Por primera vez tenía espacio para que mi perrita corriera libre, pero también sufrí mi falta de experiencia y de conexión con la naturaleza. Por ejemplo nunca hice nada productivo con el precioso jardín de 300 metros que tenía. Tampoco se me ocurrió captar el agua de lluvia, y ¡vaya que caía agua!, en cambio pagaba un dineral de pipas y leña. Nada, que mi vida en el bosque era linda pero nada sustentable.

Hoy, en pleno 2019 y a mis 44 años de edad estoy pensando en comenzar a prepararme para un retiro temprano. Quiero retirarme como máximo a los 60, aunque lo ideal sería hacerlo a los 55, para poder dedicarme a lo que más me gusta: el turismo sustentable y de impacto social.

Comencé a buscar entonces una propiedad para comprar, no muy cara, y que pueda ser adaptada al estilo de vida sustentable que anhelo, además también estoy empezando a aprender sobre alimentación sustentable y autosuficiente.

Construir o adaptar una casa ecológica y autosuficiente debería ser hoy en día algo que se da por supuesto antes de plantear la construcción de una casa, sin embargo, la construcción autosuficiente aún se considera una inversión cara e inalcanzable.

Si bien construir una casa ecológica y autosuficiente es más caro inicialmente que construir una casa convencional, la realidad es que la inversión inicial se amortiza en un periodo de entre 5 y 10 años ya que el ahorro que conseguimos en una casa desconectada de cualquier suministro es tal que el sobrecoste de construcción extremadamente rápido de amortizar.

El secreto de construir una casa ecológica y autosuficiente es el de reducir consumo antes de generar energía. Esto parece muy obvio, pero es la parte más difícil. Por ejemplo, si queremos reducir el consumo de calefacción (algo muy importante en una zona boscosa y fría) no se trata de pasar frio sino de conseguir calentar la casa mediante el diseño de arquitectura bioclimática que capta la luz solar y almacena el calor en el interior. Por ejemplo, en mi antigua casa de bosque, la de hace 15 años, los que la construyeron jamás pensaron en eso y era absolutamente fría y húmeda. Tache para ellos.

Una vez que tenemos una casa caliente es muy fácil generar la poca energía que nos falta para hacer funcionar la calefacción los días de más frio, o para consumir menos leña si pensamos en que las casas en la zona de Huitzilac suelen tener chimenea.

Como vemos el secreto se haya en aprovechar al máximo los recursos que nos ofrece el entorno en que nos encontramos. Siendo así, si queremos tener un estilo de vida sostenible debemos preguntarnos ¿de qué recursos disponemos en nuestro terreno?

Así, en cualquier ubicación en la que nos encontremos, disponemos de tierra, agua (de lluvia o si tenemos suerte, de un pozo subterráneo), aire o viento y sol.

También podríamos tener árboles de los que obtener leña o biomasa. Pero si nos basamos en un terreno estándar de entre 500 a 1000 m², deberemos considerar que no tendremos madera suficiente a largo plazo para ser autosuficientes.

Así ¿cómo aprovechamos estos recursos para construir una casa ecológica y autosuficiente? Bueno pues podemos aprovechar la tierra del propio terreno. Si bien la tierra es el lugar donde construir una casa ecológica y autosuficiente, la realidad es que, bajo tierra, nuestro planeta almacena una enorme cantidad de energía en forma de calor.

De hecho, tan solo con bajar un par de metros de la superficie, la temperatura se mantiene estable alrededor de los 20 grados.

Esto lo sabían muy bien los habitantes de las zonas cálidas como Tunez o Turquia donde se construían tradicionalmente casas enterradas que protegían del calor en verano y del frio en invierno. Bien, ¿cómo aprovechamos nosotros hoy en día la energía subterránea de la tierra?

Lógicamente la tierra también es importante porque es el lugar donde podemos cultivar alimentos propios.

Es cierto que tener un huerto propio en casa requiere una dedicación durante la mayor parte del año, pero aquéllos que lo han llevado a cabo, destacan la increíble satisfacción de comer alimentos auto-cultivados.

Con la cantidad de pesticidas y químicos que contienen hoy en día los alimentos que ingerimos, siempre es recomendable comprar alimentos ecológicos, sin contaminantes que llegan a nuestro organismo y cultivar los propios alimentos es una forma de comer libre de tóxicos.

Por otro lado, no debemos olvidar que la tierra ha sido y todavía es un material de construcción. De hecho, en nuestro país, las casas tradicionales se han construido en piedra y tierra y ésta tiene un excelente funcionamiento climático.

Construir una casa de tierra, precisa unos muros de un elevado grosor y relativamente pocas aberturas, además es importante protegerlo de la acción directa del agua de lluvia. Por otro lado, se trata de un material con una excelente inercia térmica y que, además, actúa como aislamiento. Es una alternativa digna de pensarse.

El agua también es un elemento que nos ofrece el lugar y será importante pensar en ella a la hora de construir una casa ecológica y autosuficiente. El objetivo que tenemos respeto al agua es por supuesto, recoger toda la que podamos. La primera estrategia para conseguir agua es recoger agua de lluvia y esto puede lograrse a través de la cubierta de la casa de forma que el agua se dirige a un depósito donde después podamos tratarla, pero también existen ya sistemas muy amigables y de bajo costo, como el que ha diseñado Isla Urbana.

Debemos asegurar que podamos tener un depósito lo suficientemente grande para ir acumulando agua a lo largo de todo el año, puesto que podemos encontrarnos con temporadas de meses sin lluvia. Particularmente en la zona de Huitzilac, en el verano cae tanta agua que creo que sería casi suficiente.

Que el depósito sea grande no significa que deba quitarnos espacio de nuestra vivienda o jardín, ya que los depósitos de agua de lluvia para viviendas particulares se suelen construir en profundidad en una parte del terreno con el ancho justo para que pudiéramos bajar si hiciera falta.

A la hora de construir una casa ecológica y autosuficiente preveremos dos depósitos distintos. Uno que será con agua potable para nuestro consumo propio o para cocinar y otro de agua filtrada pero no potable para los electrodomésticos o simplemente para regar.

Si bien el agua de lluvia se puede beber directamente sin necesidad de filtrado, la realidad es que desde que recogemos el agua hasta que la consumimos pueden pasar días o incluso meses durante los cuáles ésta permanece almacenada en el tanque y por este motivo será necesario tratarla para evitar que la pueblen bacterias u otros organismos.

Sobre el agua para aseo personal, debemos entender que, si queremos autoabastecernos con agua de la lluvia, a no ser que vivamos en una zona tropical, no podemos tomar un baño diario puesto que no dispondríamos de suficiente agua para cubrir todo el año. ¿Me juzgarán muy mal si les digo que no sólo no me ducho diario, sino que además no me importa mucho y prefiero no desperdiciar tanta agua?

El agua que recogemos de la lluvia podemos utilizarla para ducharnos, para la lavadora y para lavar los platos. En estos casos no hace falta que el agua sea potable, aunque sí deberá pasar por filtros para eliminar impurezas que puedan haber.

El huerto es algo que también puede aprovechar el agua, sea de forma directa o indirecta. Por un lado, podemos regar el huerto con el agua que recogemos de lluvia, de hecho, el agua de lluvia para riego precisa menor tratamiento que el agua para consumo.

Además, siempre podemos reutilizar las aguas sanitarias que hemos utilizado para ducha o lavamanos y tras un proceso de filtrado biológico en el propio jardín en el que se eliminan restos orgánicos y jabón, reutilizarla para riego. Esto es muy adecuado, cuando disponemos de poca pluviometría en nuestra zona, pero no sería un problema en la zona de Huitzilac según recuerdo.

Un inodoro convencional necesita entre 3 y 6 litros de agua por descarga. Si hacemos un cálculo con la pluviometria de nuestro clima y el agua que necesitamos cada vez que tiramos de la cadena, veremos que los números no dan si queremos ser autosuficientes.

En este caso podríamos plantear el llamado baño seco. Se trata de un baño que no funciona con agua, sino que se sirve de la misma gravedad para conducir las deposiciones a un depósito para su compostaje. ¿Suena desagradable? Pues sí, pero no es sólo un hoyo en la tierra, no, ni una letrina. Hoy en día se ha avanzado mucho en el diseño de baños secos. Creo que podría vivir con eso.

También es posible obtener agua a partir del aire. Existen unos generadores de agua que son capaces de condensar el aire para conseguir agua, igual que pasa una noche fría cuando aparece el rocío.

En Eole Water por ejemplo, comercializan equipos que funcionan exclusivamente con energía solar y eólica condensando agua que se almacena en un depósito. Esto nos lleva a que si queremos construir una casa bioclimática hay que pensar en aprovechar el sol y ahí sí estoy en desventaja pues en las zonas boscosas el sol no entra igual que en las zonas tropicales, sin embargo de todos modos se puede.

La luz es fuente de vida que el sol nos aporta de forma directa y hay que aprovecharla al máximo. Es importante para nuestra casa aprovechar al máximo la luz del sol a través de patios y ventanas, todas las estancias deben recibir luz natural durante el día y será importante orientar las distintas habitaciones de acuerdo a su uso.

Además, el sol nos aporta calor que nos permite reducir el consumo en calefacción. En este sentido, en nuestro clima debemos tener cuidado para que este sol que nos calienta en verano no sea excesivo y necesitemos ventilación.

Reducir el consumo en sistemas de climatización dependerá en gran parte de como proyectemos la arquitectura en relación a la captación solar. Una buena orientación y una buena proporción de aperturas respeto la fachada serán claves para nuestra vivienda.

Trabajar la captación de energía directa a través de ventanas que se almacena en elementos de construcción con inercia térmica y un buen aislamiento que nos ayudará a mantener el calor generado. Por otro lado, de forma indirecta podemos obtener energía a través de paneles fotovoltaicos.

En este caso, hará falta almacenar toda la energía que obtenemos del sol en unas baterías de almacenamiento de electricidad para poder disponer de ella en horas con menos sol o por la noche.

Por otro lado, también existen los paneles solares térmicos que permiten calentar el agua, el agua caliente que se consigue se puede utilizar para calefacción o como agua caliente sanitaria, es decir, para los aseos o la cocina.

Pues sí… me espera mucho trabajo si quiero cumplir mi sueño no sólo de vivir en medio de un bosque, sino de hacerlo de manera autosustentable y minimizando mi impacto al mínimo. Por eso hay que poner manos a la obra pronto. Y ustedes, ¿dónde quisieran construir su casa de retiro?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 05 Mayo 2019 05:33

Redescubrir destinos

No hay vida más difícil que la del viajero porque la satisfacción está lejos de llegar cuando uno pone palomita en un destino. Y es que resulta que los lugares, al estar poblados de gente, son dinámicos y evolucionan, por tanto, no importa cuántas veces vuelvas, siempre habrá algo nuevo por descubrir.

Eso entonces significa que siendo el mundo tan gigante y estando plenamente seguros de que la vida entera no nos va a alcanzar para pisar todos sus rincones hay decisiones importantes que tomar cada vez que organizamos un viaje. Y es que el criterio no puede ser solo si ya hemos estado ahí antes o si es un nuevo destino porque si tu visita fue hace mucho, tal vez al llegar encuentres todo distinto… o tal vez no.

Viajar es como estar echando constantemente monedas al aire y, al menos a mí, hoy en día en la mitad de mis cuarentas, me dan más ganas a veces de redescubrir destinos que de obsesionarme por poner más pines en mi mapa.

Joaquín Sabina dice en alguna de sus canciones, que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver” pero yo digo, ¿por qué no?

Esta mañana conversaba con mi sobrina, que lleva varios años viviendo fuera de México. Planeábamos juntas sus vacaciones de verano, que serán acá, en la buena patria. Aunque yo me la pasaba tratando de convencerla de visitar Chiapas, porque sigo convencida de que es el lugar más hermoso de todo México, lo cierto es que empezamos a hablar de la posibilidad de mejor cambiar ese plan por Oaxaca.

La primera vez que estuve ahí fue hace más de 22 años y fue prácticamente una luna de miel. Mi pareja conocía muy bien la ciudad y no la descubrimos juntos, más bien él fue mi guía. Creo que eso influyó en que nunca me apropié del destino. Sentí que la miré a través de sus ojos.

Volví a Oaxaca muchos años después, en 2012 y mi hijo se enfermó por tragón así que tampoco pude disfrutar realmente la ciudad. Siento que hicimos lo típico y que no teníamos ninguna conexión real con la ciudad.

Han pasado seis años y hace ya casi dos que soy host de experiencias gastronómicas en Ciudad de México. Hoy en día, la forma de viajar ha cambiado y ya casi nadie puede decir que conoció un lugar si no compartió momentos de experiencias con personas locales.

Al estar explorando las opciones y las múltiples experiencias de turismo de inmersión que hay hoy en día en Oaxaca me he dado cuenta de que vale la pena volver y redescubrir tan lindo destino.

Si hay algo famoso de Oaxaca es su comida. Los moles, las tlayudas y por supuesto, el chocolate son apenas alguna pequeña muestra de una de las gastronomías más interesantes de nuestro país. Pero en 2019 no basta con ir al mercado y comer o comprar ingredientes para llevar a casa. La tendencia hoy es compartir conocimiento, cocinar con las mujeres oaxaqueñas, aprender a moler el cacao, a tostar los chiles, a elegir los ingredientes con todos los sentidos.

Hace 22 años tampoco sabía apreciar el mezcal. Hoy lo respeto y disfruto. Antes mucha gente iba a las mezcalerías en Oaxaca a emborracharse. Hoy la idea es degustar, tener un guía, aprender de la bebida y su historia.

Además el mundo del hospedaje también se ha transformado. Ya no basta con ir a una posada tradicional cerca del centro, ahora puede uno elegir lo mismo un moderno bungalow diseñado por un gran arquitecto que un loft adaptado en lo que fuera una antigua calera. Hoy mientras menos ordinario sea, mejor será la experiencia.

Quien visita Oaxaca se lleva una visión de México distinta a la que ya conocía. Es una de las ciudades coloniales mexicanas más hermosas de todo el país. Es sinónimo de diversidad y unión, pueblos que conservan tradiciones ancestrales y bellezas naturales.

Su centro histórico es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y obviamente sigue siendo una parada obligada para tomar un café en sus portales pero lo mejor de Oaxaca no lo vas a encontrar ahí, ni en sus zonas arqueológicas, museos o iglesias. Lo mejor de Oaxaca, de México y de cualquier lugar del mundo lo vas a encontrar en sus cocinas, sus calles, sus plazas y sus salas de estar… porque lo mejor es su gente y la experiencia de conocerla es lo que realmente te hará saber si conociste un destino o simplemente, hiciste check in en un punto más del mapa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 21 Abril 2019 05:09

Bronceado asesino

Aunque muchos viajeros hoy ya es el día del regreso y las largas filas en la carretera para pagar el peaje, para otros tantos que decidieron salir en la semana de pascua, las vacaciones apenas van a comenzar.

No puedo entender cómo es que a tanta gente le guste abarrotar las playas en estos días cuando el calor es altísimo y los rayos del sol queman a todo lo que da, sin embargo, lo cierto es que nos siguen encantando las playas, con sus palmeras borrachas de sol, sus cocos con ginebra y sus hamacas para simplemente no hacer nada.

Pero ¿nos hemos preocupado qué tanto daño provoca este tipo de turismo masivo, invasivo y poco responsable en la vida de los ecosistemas marinos? La semana pasada leí en redes sociales un listado de las playas más contaminadas por materia fecal (sí… popó pues) en México y juro que  me dieron ganas de jamás volver a pararme en ninguna de ellas. Por supuesto están en los lugares más visitados: Acapulco y Cancún.

Y no, no necesariamente significa que los turistas hagan del baño dentro del mar (aunque no se descarta esa posibilidad), sino que la infraestructura es tan inapropiada que los desechos de las construcciones alrededor terminan siendo arronados al mar… sí así de asqueroso como se lee.

Pero bueno, pensarán todos, siempre hay lugares casi vírgenes y paradisiacos que no están en esa lista pero resulta que aunque uno sea uno de esos viajeros que se hace responsable de sus desechos, de su basura y de su impacto ambiental, probablemente tengamos años causando un daño irreversible con algo que usamos como “responsables” de nuestra propia salud: las cremas de protección solar.

Soy de esa generación de mamás que sabían que los niños simplemente no pueden ni asomar la cara a la calles (ya no digamos en la playa) sin estar embadurnados de bloqueador solar del más alto factor de protección. Somos la generación que teme al cáncer y sabemos que casi todo lo que hemos comido o vivido lo puede provocar. Pero… cuidar nuestra piel de esa manera ha sido un error garrafal que ha provocado daños irreversibles a los ecosistemas marinos. Sí, yo también me sentí terriblemente culpable cuando lo supe.

En la actualidad, es necesario utilizar bloqueador solar debido a nuestra exposición constante al sol. Esta condición ya no es temporal, todo el año, en ciudades y costas se requiere proteger nuestra piel para evitar problemas de salud, pero esto ¿daña la salud del planeta?

De acuerdo con la Asociación Nacional de la Industria del Cuidado Personal y del Hogar (CANIPEC), en México, el consumo de cremas solares es estable, aunque cada año se dispara entre un 60 y 70% durante los periodos vacacionales de primavera y verano.

El hueco en la capa de ozono ha ocasionado que asolearnos sea más peligroso. Hay dos tipos de rayos ultravioleta (UV) que atraviesan la atmósfera: UVA y UVB. Según la American Cancer Society: “Aun cuando estos rayos constituyen sólo una pequeña porción de la radiación, son la causa principal de los efectos dañinos del sol en la piel”.

Los rayos UVA, que representan el 95%, pueden dañar nuestro ADN, generan arrugas y causan varios tipos de cáncer de piel. Y los UVB, que sólo representan el 5%, son los responsables de quemaduras, intolerancia al sol, el fotoenvejecimiento, el cambio de pigmento de la epidermis, los golpes de calor y también, cáncer de piel. Su intensidad varía según la hora del día, la estación (en primavera y verano son más intensos), la cercanía al Ecuador, la altitud, la nubosidad y el reflejo en superficies (como la nieve o el asfalto).

Debido a estas condiciones, el gasto a nivel mundial en cremas solares es de casi 9 mil millones de dólares. De acuerdo con una investigación de Constanza Business & Protocol School, los países en los que más creció este consumo, entre 2011 y 2015, son: Rusia 72%, India 58%, Brasil 56%, China 48% y México 32%.

Entonces estamos de acuerdo, todos tenemos motivos de sobra para querer proteger nuestra piel del sol pero… ¿nos hemos preocupado de saber qué contienen esas cremas?

 

La composición de los protectores

Existen dos tipos de protectores eficientes frente a la radiación UV. Los físicos son minerales, al aplicarse actúan como un espejo ante los rayos ultravioleta. Sus componentes principales son: óxido de zinc y dióxido de titanio. Mientras que los químicos, al difuminarlos absorben los rayos para evitar algún tipo de quemadura o enrojecimiento, estos básicamente contienen: octocrileno, metoxicinamato, alquil benzoato, metilparabeno y oxibenzona.

Una investigación realizada por Gabriela Rodríguez Fuentes, académica de la Facultad de Química de la UNAM, en Yucatán, asegura que, los componentes de las cremas solares químicas perturban el apareo de algunos peces, como “el sargento, el cebra, el medaka japonés, la carpa cabezona y la trucha arcoíris, que presentan alteraciones endocrinas y estrés oxidante al exponerse a concentraciones altas de bloqueadores UV […] Los peces confunden esos compuestos con el estrógeno”, esto ocasiona que los machos comiencen a generar hormonas propias de las hembras, afectando el futuro crecimiento de la comunidad.

En el caso de los corales, el bloqueador desprendido de nuestro cuerpo forma capas sobre estos animales marinos, que tapan la luz necesaria para que realicen la fotosíntesis y, por consecuencia, comienzan a perder su color y mueren.

El deterioro a los arrecifes —conformados principalmente por algas y corales, y habitados por muchas otras especies animales—, contribuye a la pérdida de la biodiversidad y genera costas más vulnerables a sufrir el impacto de los huracanes. Para la Doctora en Ciencias Ambientales, Citlalli Becerril, “es una cadena que produce daño tras daño”.

 

Nadando entre químicos

A pesar de los múltiples daños ocasionados al ecosistema marino por las cremas solares, en México, los estudios y las investigaciones son mínimas. Rafael Calderón Contreras, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la UAM Cuajimalpa, explica que, “vivimos en una negación de los hechos. Mucha gente no sabe lo que sucede en los mares cuando utiliza estos productos”.

La oxibenzona, sustancia presente en los protectores químicos, forma parte de la composición de otros cosméticos como el labial, el rímel, las sombras y hasta el champú, así que mientras nos bañamos también contaminamos el agua residual que, en ocasiones, desemboca en el océano.

Calderón Contreras explica que, las plantas tratadoras de agua pueden separar los metales pesados, pero no la oxibenzona: “prácticamente todo lo que cae en la regadera también puede ir al mar”.

El estudio Toxicopathological Effects of the Sunscreen UV Filter, publicado por la revista Archives of Environmental Contamination and Toxicology, reveló que la oxibenzona es nociva hasta en cantidades mínimas: una gota diluida en un volumen equivalente a seis piscinas olímpicas es suficiente para perjudicar el ecosistema marino.

De acuerdo con la publicación, cada año son liberadas más de 14 mil toneladas de protector solar en áreas de arrecifes de coral, un impacto directo si se toma en cuenta que estos productos pueden llegar a tener hasta un 10% de oxibenzona en su formula.

 

Asolearse y cuidar el ambiente

A diferencia del plástico, la contaminación generada en los océanos por los bloquedores y bronceadores es “invisible”, lo cual, impide crear conciencia.

Calderón dice que, “es necesario leer las etiquetas para saber si contienen oxibenzona. Lo mejor siempre será utilizar productos eco sustentables, con fórmulas con componentes biodegradables”.

Hay algunas soluciones a nuestro alcance. En el mercado, es posible encontrar opciones naturales hechas con semillas de ajonjolí, manteca de karité o aceite de jojoba, cacahuate o almendra. También podemos poner más atención a nuestras costumbres, los dermatólogos recomiendan usar el bloqueador media hora antes de entrar al agua y añadir capas cada dos horas. Gabriela Rodríguez, de la UNAM, afirma que, “aunque la concentración de filtros UV en las cremas solares es alta, aplicarlas apropiadamente podría reducir el impacto en los ecosistemas acuáticos al disminuir su transferencia al agua, y nos protegerían mejor”.

Otras medidas pueden venir del gobierno. El primero en levantar la mano ha sido Hawái. A principios del 2018 prohibió la venta de productos con oxibenzona y octilmetoxicinamato, una ley que entrará en vigor en el 2021. Mientras tanto, empresas como Coppertone han alegado que siguen utilizando químicos porque aún no hay un mejor componente, en Estados Unidos, para proteger a las personas de los rayos UV.

Más allá de las cremas, es necesario utilizar ropa diseñada para cubrir nuestra piel, más sombrero o gorra y lentes obscuros. Y tomar en cuenta la recomendación principal de los médicos: evitar los largos periodos de exposición al sol, en especial de once de la mañana a tres de la tarde.

Así que ya lo saben. Usar trajes de baño de manga larga (sí, esos como de surf), nadar antes de las 11 de la mañana o bien después de las 4 de la tarde; usar sombrero y lentes de sol (pero de los buenos no de los de 3 por 15) y comprar bloqueadores solares con fórmulas biodegradables son las medidas que debemos tomar ya si queremos detener la masacre en nuestros mares. Si les parece mucho esfuerzo, no olviden que hay muchos otros lugares maravillosos para visitar donde nuestro placer no significaría la muerte de millones de peces.

 

 

Domingo, 14 Abril 2019 05:11

Vacaciones sustentables

Empezaron ya las vacaciones y es momento de hacer un alto y considerar la opción de tener viajes con bajo impacto ambiental en esta temporada.

Reutilizar las toallas y saber que con ese gesto estamos ayudando tanto a plantar árboles como a favorecer a agricultores con nombres y apellidos, alojarse en un hotel que forma a sus empleados en la protección de menores, disfrutar de una cena en un restaurante que apuesta por productos de Km Cero, comprar a través de una app a un precio simbólico los restos del bufé de desayuno –evitando el despilfarro– son sólo algunos ejemplos de acciones sostenibles concretas que son una realidad en el sector del viaje.

Y es que los viajeros buscamos, cada vez más, experiencias auténticas y sostenibles, especialmente los que integran la llamada generación millennial –más sensibilizada con estos temas–, y que demandan de manera creciente que las empresas (compañías aéreas, hoteles, agencias de viaje) pongan en marcha acciones que les permitan ser más respetuosos con el medio ambiente y la sociedad. Son conscientes de la necesidad de actuar y perciben el desarrollo sostenible como un desafío crucial.

 

El viajero responsable

La concienciación medioambiental en el sector hotelero no es nueva, pero hoy en día es más bien una búsqueda y exigencia del consumidor.

Un aspecto a tener en cuenta es que los clientes valoran de forma positiva que las medidas se concreten en hechos y que los hoteles demuestren su compromiso con la responsabilidad social y el desarrollo sostenible.

Los hoteles, más allá de saber la huella de carbono de los establecimientos de forma individualizada, tienen que conocer el impacto de su actividad a todos los niveles para introducir esto en su estrategia de branding y comunicación.

El seguimiento del tema de la alimentación es una parte clave de la transformación ‘verde’ de los hoteles, que deberán monitorizar de dónde provienen los alimentos y bebidas que se consumen en sus establecimientos, si son de origen orgánico, si han sido cosechados de manera sostenible, si son naturales, cómo están envasados, etc. El cliente busca productos frescos y locales, y a medida que crece la demanda de estos alimentos, los establecimientos también utilizarán sus jardines o, en el caso de los hoteles urbanos, sus azoteas, para cultivar sus propias hierbas aromáticas y vegetales en jardines verticales o huertos urbanos.

 

Asimismo, conviene implementar amplios programas de reducción de desperdicio de alimentos que comiencen a actuar desde la cocina, dando una segunda vida a los productos.

Los hoteles y destinos tienen algunas tareas por hacer como:

  • Diseñar experiencias naturales. En un mundo cada vez más digital e hiper conectado la necesidad de reconectar con la naturaleza es cada vez más fuerte. Los arquitectos e interioristas deberán desdibujar los límites entre espacios interiores y exteriores en los hoteles. Y los hoteles esforzarse por ofrecer experiencias auténticas y diferentes ligadas a la sostenibilidad.

Los hoteles más proactivos en este campo están educando a sus clientes sobre cómo ser más ecológicos durante su estancia y en su vida diaria, implicándoles e invitándoles a colaborar en sus programas de reutilización de toallas, consumo responsable de agua, gestión de residuos, ahorro de energía, etcétera.

  • Hoteles socialmente responsables. Participación del hotel en acciones benéficas y solidarias –una medida frecuente– y responsabilidad con el empleo, se deben formar a los equipos en la protección de los menores o luchar contra la prostitución.

Si nos importa el turismo, debemos cuidar el planeta, tanto desde los establecimientos hoteleros como desde nuestro papel de viajeros. La demanda de productos turísticos responsables y la implementación de los planes de RSC desde las cadenas hoteleras y otras empresas del sector, son alentadores pero vigilemos entre todos que la senda no se desdibuje.

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 07 Abril 2019 05:50

Que nada detenga tus pasos

Parece que mis extremidades inferiores enfrentan una especie de maldición que las obliga una vez cada determinado número de años, a detener su marcha. O al menos ya ha pasado tres veces en los últimos 15 años.

Estamos en 2019 y por tercera vez estuve en una sala de urgencias esperando que alguien viniera a decirme “necesita una férula” después de haberme tropezado con algún minúsculo y casi invisible obstáculo y haber llegado a alguna clínica con cara de ¿cómo pude ser tan boba?

Al igual que me pasó las otras dos veces, los días de inmovilización me ayudaron a revalorar el privilegio de la movilidad que ignoramos en el día a día y que añoramos cuando de la nada, un accidente te vuelve una persona dependiente hasta para ir al baño.

Como amante de los viajes, me preocuparía que en alguno de los que hago, de pronto ¡zas! Un mal paso y literal terminas arruinado no sólo porque tu viaje se haya detenido, sino porque tal vez olvidaste comprar un seguro de gastos médicos.

Ahora, tener un seguro no nos garantiza que no sufriremos porque no todo tipo de accidentes los cubre la póliza. Así que pon mucho ojo en lo que firmas.

Otra reflexión que tuve mientras estaba inmovilizada es la cantidad de lugares que me habría perdido si no pudiera caminar porque admitámoslo, hay ciudades que parecen haber sido dibujadas y haber escapado de algún lienzo sólo para que tú dejes tus huellas por sus calles y aceras. No imagino mis recorridos por París, Milán, Roma o Lisboa sin la salud de mis dos piernas. Las empinadas subidas para llegar a la catedral de Sacre Coeur en París, o al Castillo de San George en Lisboa jamás las habría podido librar con muletas.

Irónicamente, cuando uno no puede hacer algo parece surgir un deseo irremediable por hacerlo de inmediato. Por ejemplo, yo casi no hago ejercicio y los días que estuve en cama, me entró una tremenda ansiedad por ejercitarme. También me obsesioné con viajar a Taxco (el peor lugar elegido si estás en una rehabilitación por un esguince de rodilla porque sus calles empedradas son una trampa mortal) o a un nuevo destino aún más desafiante para mis frágiles extremidades: Hierve el agua, Oaxaca.

O sea un lugar para recorrer a pie y en una caminata nada ligera se incrustó en mi cabeza y ahora no puedo dejar de pensar en conocerlo. Resulta que Hierve el Agua ha sido reconocido como un probable lugar sagrado de los antiguos zapotecos, que fue situado allí debido, quizás, a sus grandes contrastes naturales, pues está en el corazón de una abrupta sierra que durante el estiaje se caracteriza por su extrema aridez.

En Hierve el Agua se han dado cita numerosos arqueólogos, biólogos y geólogos, por tratarse de un sitio donde se construyó hace más de 2,500 años un complejo sistema de riego del cual aún existen importantes vestigios.

Gracias a estas investigaciones se ha logrado entender la forma de construcción y el funcionamiento de las terrazas y canales que cubren una amplia extensión en torno a la zona del anfiteatro, que es la que recibe visitantes, también se ha determinado que se trata de un antiquísimo sistema de riego, único en su tipo en México, donde los antiguos habitantes desarrollaron una agricultura intensiva orientada al máximo aprovechamiento del agua de los manantiales, en un terreno con pronunciadas pendientes.

Lo cierto es que las fotos que encontré son una maravilla y ahora, esas ganas de conocer el lugar me motivan a recuperar la salud lo antes posible porque no hay nada más importante que jamás permitir que nada detenga nuestras andanzas. ¡Felices viajes!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 24 Marzo 2019 05:27

Escapada a Metepec

Tal como se los sugerí a ustedes la semana pasada, yo me escapé a un pueblo mágico durante el pasado puente que nos regaló don Benito Juárez por su pre-cumple. Lo cierto es que aunque me habría encantado que el pueblo mágico elegido hubiera sido Bacalar porque muero por unos días de descanso frente a esa magnífica laguna de colores, no tenia mucho dinero así que tuve que buscar algo que no implicara pagar costosos boletos (ni de avión ni de autobús) y donde las actividades cotidianas también estuvieran al alcance de mi bolsillo.

Recordé entonces que uno de mis mejores amigos se nos volvió fifí de Metepec y dije ¡Claro! Y es que yo no conocía ese pueblo mágico a pesar de estar tan cerca de la Ciudad de México. Hablé con mi amigo y nos enfilamos en un autobús que apenas nos costó 60 pesos por persona con dirección a Toluca, la capital del Estado de México.

Mi amigo nos recibió en una de las paradas a pie de carretera que está pasando Lerma porque resulta que, por increíble que parezca, no hay un autobús directo hasta el centro de Metepec. Y es que por allá todos tienen auto (punto en contra para el pueblito) pues resulta que el pueblo mágico tradicional es el centro histórico pero alrededor existen desarrollos inmobiliarios modernos donde las clases medias y altas de Toluca y algunos godinez de Santa Fe han llegado a poblar en busca de un poco de paz.

Así, aunque este municipio podría considerarse aledaño a la Ciudad de México, lo cierto es que vivir en Metepec no es igual a vivir en Ecatepec o Chalco. No, acá todo tiene un encanto mucho más exclusivo y, según me cuenta mi amigo, a la alta sociedad toluqueña le gusta vivir por acá.

Tras estacionarnos cerca del centro visitamos la boutique especializada en práctica de yoga que la esposa de mi amigo tiene en el mero centro, en una plaza comercial pequeña y encantadora pues conserva la arquitectura tradicional del pueblo, y donde también hay un restaurante que tiene fama de vender las mejores pizzas de los alrededores.

Después caminamos hacia el zócalo donde nos encontramos un puente lleno de candados, sí, así como el puente de las artes en París, pero este no está sobre un río como el Sena, sino sobre una fuente ¡sí una fuente! Por ahí también está una estatua de una sirena que parece la del Starbucks pero pues no, resulta que antes por esa zona era lacustre y se decía que “había monstruos marinos que embrujaban a los hombres”… o sea la leyenda machista que no podía faltar pues. Pero al llegar a la catedral tuve mi primer encuentro de amor con Metepec: los tamales de ollita. Resulta que la forma tradicional de cocinar tamales por acá es en una ollita de barro, no en una vaporera, así que prácticamente los tamales se cuecen en un caldo y no al vapor lo que hace que el sabor de la salsa se impregne mucho más en la masa y queden más suaves. No pues nos enamoramos de los tamales, sobre todo del de pipián y el de fresa que tenía fruta natural… una delicia.

Nos comíamos los tamales mientras veíamos las impresionantes escaleras de la Iglesia del Calvario, que es mucho más pequeña que la Catedral pero mucho más famosa y visitada. Obviamente no subimos porque éramos felices comiendo tamales en las escalinatas y nadie quiere terminar con un paro respiratorio por tragón. Así que nos quedamos a disfrutar del clima fresco y rico de este lugar.

La impresionante escalinata que conduce a la Iglesia del Calvario recibe a los visitantes con la hermosa vista de la imagen que les ha dado identidad a los artesanos alfareros del pueblo: los árboles de la vida, depositarios de una larga tradición que tiene su origen desde la época prehispánica.

Metepec está asentado sobre una zona lacustre y rodeada de pantanos, en las inmediaciones de los ríos Verdiguel y Lerma, por ello fue hogar de fauna pleistocénica cuyos restos quedaron enterrados, y apenas hace pocas décadas han vuelto a salir a la luz en forma de descubrimientos paleontológicos.

La riqueza natural de la región trajo consigo un florecimiento cultural y artístico, sembrando la semilla de la larga tradición alfarera que ha permeado hasta nuestros días. Al principio, se trataba de piezas utilitarias, como vasijas para transportar y almacenar agua y alimentos, que con el tiempo derivaron en cosas más complejas como figurillas humanas y representaciones de la vida cotidiana.

Bajo la sombra de la cultura teotihuacana, en este Pueblo Mágico se asentaron grupos otomíes y mazatlincas cuyas raíces perduran en la actualidad en comunidades aledañas como San Miguel Totocuitlapilco y San Mateo Cuaxustenco. El Cerro de los Magueyes (de donde toma su nombre Metepec) constituyó así un importante centro ceremonial que los evangelizadores españoles pretendieron convertir en un punto de adoración católica. Y sí, por eso frente a la escultura de la sirena, hay un maguey de acero al que también le han puesto un montó de candados del amor… ojalá más personas entendieran que el amor no son cadenas ni candados pero bueno, ese es otro cantar.

Los barrios que integran este encantador Pueblo Mágico están tapizados de pintorescas construcciones con paredes de colores brillantes y techos de teja roja, que albergan galerías de arte, bares, restaurantes, pulquerías, cafeterías y tiendas de artesanías, entre otras, pero también son el hogar de la fuerte tradición religiosa del lugar. Por ello, Metepec está tapizado de templos, dedicados a los santos que protegen y amparan a los metepequeños.

El primero es el Convento Franciscano de San Juan Bautista, edificado en estilo renacentista durante el siglo XVI. Se trata de una austera obra tipo fortaleza, característica de la orden religiosa que habitó en ella. Está conformado por el templo, la capilla abierta, el portal de peregrinos, los claustros y la huerta. Actualmente, funciona como Museo de Arte Religioso, en el que destaca un retablo proveniente de 1570, y por ello el más antiguo que se conserva en el país.

En las paredes de este museo permanecen restos de pinturas murales, que representan acontecimientos religiosos como la Asunción de María y motivos prehispánicos como los caballeros Águila y Jaguar. En sus salas se muestran también los vestigios arqueológicos y paleontológicos encontrados en la zona, como un colmillo fosilizado de mamut y algunos de los códices que han servido para reconstruir la historia de Mesoamérica.

El segundo recinto en importancia es justo la Iglesia del Calvario, que no visitamos por exceso de tamales en nuestros cuerpecitos, pero que se ha convertido en todo un símbolo del pueblo por su ubicación en las faldas del Cerro de los Magueyes. Desde su portal de madera maciza, se puede apreciar la totalidad de la ciudad de Metepec y más allá, hasta la autopista que conduce a Toluca. También llamado Santuario de la Virgen de los Dolores, este templo de estilo barroco alberga en sus profundidades entierros y vestigios prehispánicos que fueron cubiertos a propósito por los franciscanos.

A los pies de este templo puede apreciarse una representación enorme de “La Tlanchana”, personaje de la imaginería indígena que se aparecía entre las aguas de los manantiales, y que los españoles comparaban con las míticas sirenas. Dicha figura es utilizada frecuentemente como base de los árboles de la vida, representaciones de la esencia de la existencia y de las etapas que atraviesan los seres humanos.

Otros templos que vale mucho la pena visitar son las capillas de la Purísima Concepción y de San Nicolás, así como los templos de San Bartolomé, San Miguel y Santa María Magdalena, sobre todo en las fechas de las fiestas patronales de cada santo.

Me contó mi amigo que en Métepec suele haber un festival cultural muy famoso donde en estas escalinatas donde nuestros tamales hacían digestión, se ofrecen espectáculos culturales diversos gratuitos por lo que me prometí volver.

Algunos puntos del municipio son sitios imperdibles. Por supuesto, el mirador que se levanta en lo alto de la Plaza de los Magueyes, un plácido sitio rodeado de estas peculiares cactáceas por donde se puede pasear y contemplar el tiempo pasar mientras se disfruta una deliciosa nieve o un elote preparado.

A escasos kilómetros, hacia las afueras del pueblo, el Parque Ambiental Bicentenario recibe a todos aquellos que busquen realizar actividades deportivas y ecoturísticas, como senderismo, ciclismo, skate, yoga, básquetbol, futbol, paseos en lancha y campamentos de concientización ambiental, además de una amplia zona donde es posible jugar con las mascotas.

Para adentrarse en la extensa obra alfarera de este Pueblo Mágico, resulta muy interesante visitar el Museo del Barro y el Centro de Desarrollo Artesanal. En el primero, se aloja una colección de más de tres mil piezas galardonadas durante 35 años de concursos nacionales, creadas principalmente por artesanos locales, así como las piezas ganadoras del Concurso Nacional de Alfarería Árbol de la Vida, que se realiza desde 1992. No obstante, la pieza más vistosa de este recinto es un mural de barro elaborado por 82 niños metepequeños de entre 8 y 11 años de edad.

En el Centro de Desarrollo Artesanal, las familias de artesanos encuentran un espacio digno y funcional donde pueden adquirir materias primas, elaborar sus obras y prepararlas para su exhibición y distribución. Este lugar cuenta con una bella y amplia sala de exposiciones, donde los turistas pueden acceder a lo mejor del trabajo artesanal regional.

Cerca del 14 de febrero se lleva a cabo el Festival del Amor, en el que se realiza la lectura de la leyenda de San Valentín y las plazas se llenan de parejas bailando sones y danzones, música de mariachi, rondallas y grupos musicales reconocidos a nivel nacional e internacional.

En el mes de la primavera, Metepec recibe a la estación más bella del año con el ritual prehispánico del Fuego Nuevo, en el que se interpretan danzas aztecas en la explanada de la Iglesia del Calvario por los danzantes del pueblo de Ixtlahuaca, se lee poesía y se narran leyendas prehispánicas.

También, en el segundo fin de semana del mes se celebra el Festival Musical Metepec Canta, en la explanada del Parque Juárez y en los centros nocturnos de la ciudad, en el que se intercalan artistas locales y de renombre para interpretar desde trova hasta rock.

La fiesta religiosa más importante del año es la de San Isidro Labrador, el protector de la siembra, que se festeja en mayo con eventos deportivos y culturales, exposición de artesanías, productos agrícolas e industriales, y el Paseo de los Locos, que implica desfile de yuntas, danzas de sembradores y palenques.

Los últimos meses del año se dedican a la cultura con el Festival de la Quimera, en el que participan artistas, músicos, cineastas, pintores, escritores, intelectuales, talleristas y artesanos de México y del mundo, con la finalidad de mostrar todas las riquezas culturales posibles. En este vibrante festival se pueden disfrutar recitales, conciertos, danzas, teatro, conferencias, muestras pictóricas, y exposición de artesanías tanto del Estado de México como de todo el país.

Por último, del 30 de octubre al 2 de noviembre tiene lugar una impresionante exposición de ofrendas, que se instalan en la Casa de Cultura de Metepec y en las escalinatas del Calvario, cada año con temáticas y materiales diferentes. En ella, diversas escuelas e instituciones presentan sus propias ofrendas, aunque la pieza central corresponde a los restos óseos de un entierro matlatzinca encontrado en el Cerro de los Magueyes.

A un lado de las escalinatas se encuentra un mercado de comida, de aspecto muy sencillo pero que alberga una gran muestra de la riqueza culinaria de la zona, representada por deliciosas aguas de fruta, café de olla, tortas, tacos y antojitos como enchiladas, flautas, sopes, quesadillas y unos deliciosos pambazos de mole verde. También, en los alrededores del centro existe una enorme variedad de bares, cafeterías y restaurantes, como la encantadora El Quintal, la Hacienda Los Olivos y La Cantrina.

Metepec es un pueblo alfarero por excelencia. Quienes visitan este magnífico pueblo mexiquense, por lo general resultan asombrados por las verdaderas obras de arte que realizan los maestros alfareros del lugar. Basta con pasear por pintorescos barrios como Santa Cruz, San Mateo, San Miguel, Coaxustenco y Santiaguito, en algunas de las muchas tiendas de artesanías que allí se localizan, para hallar antojables piezas: soles y lunas, calaveras, candeleros, imágenes sacras, coronas para celebrar el adviento y muchas otras más.

Existen opciones de hospedaje para todos los gustos en este bello Pueblo Mágico. Una de las más interesantes es el Bio Hotel Metepec, lleno de obras de arte debido a que en el pasado fue un taller artesano y casa de una de las familias más reconocidas de Metepec; además, cuenta con numerosas ecotecnologías para provocar el menor impacto ambiental posible. Por su parte, en las Villas La Muralla y en el Gran Hotel Plaza Imperial pueden disfrutarse instalaciones lujosas y amplios espacios de descanso.

Así que ya lo saben, no hay destino que no valga la pena conocer, por muy cerca que esté de nuestras grandes urbes. ¡Felices Viajes!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si el viernes le fue imposible salir de su ciudad y hoy ya está un tanto arrepentido de no haber aprovechado el puente, no se me ponga triste porque todavía hay tiempo de hacer una maleta rápida y lanzarse hacia un escape cercano a la capital del país, o a la capital morelense.

Los pueblos mágicos siempre nos brindan la opción de esos viajes cortos pero que alimentan el alma y nos regalan el placer de relajarnos pues muchos de ellos se encuentran a menos de tres horas de la Ciudad de México en auto. Hoy les voy a contar de 10 opciones cercanas que deben considerar.

Hay que recordar que, los lugares que califican para ser Pueblos Mágicos es debido a la riqueza cultural de la región en la que se ubican, su pasado indígena, la arquitectura del lugar, su legado histórico, así como las tradiciones que se mantienen en estos sitios. Así que sobre todo, son lugares para los amantes de la cultura, la gastronomía, las tradiciones y la historia.

 

  1. Tepotzotlán, Estado de México

Se ubica a poco más de 80 kilómetros de la Ciudad de México, o aproximadamente 1 hora con 30 minutos. Ahí se pueden visitar sitios turísticos como el antiguo Convento de Francisco Javier, echar un vistazo al pasado en el Museo Nacional del Virreinato o recorrer alguna de sus parroquias emblemáticas. En la Plaza de la Cruz encontrarás una cruz de piedra labrada con las imágenes de la pasión de Cristo. Además, Tepotzotlán te sorprenderá con su inigualable gastronomía o sus deliciosas nieves.

 

  1. Malinalco, Estado de México

Su nombre significa “Donde se adora a Malinalxóchitl, la Flor del Malinalli” y se encuentra a 2 horas con 10 minutos de la Ciudad de México, en el sur del Estado de México. Además de poder visitar la Zona Arqueológica de Cuauhtinchán, o sus diversas parroquias, en Malinalco puedes realizar actividades de ecoturismo como recorridos en cuatrimoto, tirolesa, escalar o visitar un temazcal en Semana Santa. Esta es una excelente opción si vives en Cuernavaca porque puedes llegar por Chalma.

 

  1. Huamantla, Tlaxcala

Se encuentra a 2 horas con 10 minutos de la Ciudad de México. Su nombre es de origen náhuatl y significa “Lugar de árboles formados o juntos”. Entre los puntos turísticos más visitados destacan de este Pueblo Mágico destacan: la Parroquia San Luis Obispo de Tolosa, el Museo Nacional del Títere, diversas haciendas pulqueras y el Parque Nacional La Malinche. Si acudes entre julio y agosto podrás ser testigo de la Feria de Huamantla, la máxima fiesta en honor a la Virgen de la Caridad. Durante los últimos días de julio se realizan alfombras florales, serenatas, el festival del globo artesanal, una carrera de burros y otras actividades.

 

  1. Taxco, Guerrero

A 2 horas con 40 minutos al sur de la Ciudad de México, pero a 90 minutos de Cuernavaca, Taxco es un Pueblo Mágico cuyo nombre significa “lugar donde se juega pelota”. La ciudad es reconocida por su trabajo de platería y no puedes perderte atractivos como el Zócalo, el mercado de artesanías o la estatua monumental de Cristo, en el Cerro de Atachi, desde donde tendrás una vista incomparable de Taxco en su totalidad. También puedes recorrer diversas capillas y parroquias, visitar las Grutas de Cacahuamilpa o comprar artesanías en el Tianguis de la Plata durante tus vacaciones de Semana Santa. Pero cuidado, en esta época se pone muy caluroso. Cuida tu hidratación si vas ahí.

 

  1. Bernal, Querétaro

Bernal es un Pueblo Mágico en Querétaro, aproximadamente a 2 horas con 50 minutos de la Ciudad de México. Tiene como característica principal el tercer monolito más grande del mundo, cuya formación data de hace 65 millones de años. Además de visitar la Peña de Bernal, donde podrás escalar, debes visitar la Capilla de las Ánimas y el Museo de la Máscara.

 

  1. Ixtapan de la Sal, Estado de México

Se ubica en el Estado de México, a 1 hora con 50 minutos de la Ciudad de México. El principal atractivo turístico de Ixtapan son sus aguas termales, además de servicios de masaje y fisioterapia. En Ixtapan de la Sal también es posible visitar la Laguna Verde y el pueblo de Malinaltenango. En el Museo Arturo San Román podrás revivir el pasado, mientras que en la plaza principal podrás visitar la Iglesia de la Asunción de María y la Presidencia Municipal.

 

  1. Tecozautla, Hidalgo

Son 2 horas con 50 minutos las que separan a la Ciudad de México de Tecozautla, Pueblo Mágico en Hidalgo. Su nombre significa “lugar donde abunda la tierra amarilla”. En Tecozaulta podrás visitar sitios arqueológicos, como Pañhú, y bellezas naturales, como manantiales y el Cerro del Astillero. El destino más atractivo de Tecozautla es un geiser natural, único en México. Ahí hoy en día hay un balneario con pozas tibias de las que no querrás salir nunca.

 

  1. Tlayacapan, Morelos

Si de plano no queremos ni salir del estado, podemos enfilarnos hacia el noreste de Morelos, a 1 hora con 50 minutos de la Ciudad de México. Tlayacapan significa “lugar sobre la punta de la tierra”. Antiguamente fue habitado por olmecas y xochimilcas. Es atractivo no solamente por su arquitectura y sus capillas, sino también por el clima y la belleza natural de los cerros que rodean a este Pueblo Mágico, donde además se realizan fiestas religiosas llenas de tradición. En Tlayacapan también podrás visitar museos durante Semana Santa o tomar un paseo por el corredor arqueológico.

 

  1. Huauchinango, Puebla

Huauchinango está a 2 horas con 15 minutos de la Ciudad de México. Su nombre significa “muralla de árboles” y es un pueblo famoso por sus diversas flores, las cuales son una parte fundamental de la economía local: jazmines, azaleas, magnolias, tulipanes, begonias, dalias y camelias. No puedes dejar de ir al Cerro de Zempoala, donde puedes practicar rapel. También debes visitar la Presa de Tenango, el Árbol de Tizoc y la Presa Necaxa.

 

  1. Tepoztlán, Morelos

A tan solo 1 hora con 30 minutos de la Ciudad de México, Tepoztlán resulta ideal para un viaje de fin de semana. Su nombre quiere decir “lugar del hacha de cobre” ofrece a la vez una experiencia natural y un vistazo al pasado colonial de México. Entre sus principales atractivos se encuentra la Pirámide del Tepozteco, el Templo de la Natividad, el Museo Carlos Pellicer y el Parque Nacional El Tepozteco, en cuya cima te espera una impresionante vista del pueblo. No dejes de visitar alguno de sus temazcales.

Como pueden ver, por alternativas no paramos en el centro del país así que sólo es cosa de terminarse ese café dominical, y agarrar camino que el fin de semana largo todavía no acaba. ¡Felices Viajes!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 03 Marzo 2019 05:13

Agricultura que construye paz

Esta semana comencé un nuevo trabajo de oficina que me hizo volver a una rutina que tenía olvidada. Levantarme muy temprano, preparar mi comida, salir de casa para enfilarme al transporte público y llegar a una oficina sin ventanas en una de las avenidas más famosas y transitadas de la Ciudad de México.

Fue una gran semana pero me hizo falta contacto con la naturaleza así que por eso el día de ayer fui a visitar uno de los oasis que existen en esta gran urbe: el huerto urbano Tlatelolco.

Lo primero que me dio este lugar al llegar fue una temperatura maravillosa y es que las plantas para eso ayudan, para regular estos terribles golpes de calor que amenazan con darnos una primavera muy ruda.

Lo segundo fue un encuentro no planeado con amigos entrañables como Jordi y su novia que son adorables y tan comprometidos como yo con el emprendimiento social y ambiental. De hecho ellos fueron a vender una deliciosa (en serio, el adjetivo le queda corto) crema de almendras y de cacahuate para untar en el pan que está para chuparse los dedos. Ellos preparan de manera artesanal y con mucho amor este delicioso producto energético y natural, ideal para veganos.

También me encontré con mi hermosa amiga Flor Corona, una chef increíble que ama enseñar a la gente a organizar su forma de comer (y comprar) y tuve la oportunidad de tomar una de sus maravillosas clases.

No sólo nos enseñó a hacer unos súper nutritivos nugetts de pollo, avena y amaranto ideales para niños, también nos preparó una ensalada con hortalizas del huerto y un aderezo de garbanzo con perejil y cilantro que nos hizo chuparnos los dedos.

Mirar alrededor a la gente sentada, los niños jugando y todos conviviendo tan relajados me olvidé de que estaba a escasos 10 minutos caminando de Tepito, uno de los barrios más rudos de la ciudad.

Y es que este huerto no sólo es importante porque se sube a la ola de tendencia de darle mayor importancia a la agricultura urbana, en la que vamos bastante atrasados porque resulta que en otros países han avanzado más.

Casi un 15% de los alimentos que hay en todo el mundo salen de la agricultura urbana. Según la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación), las granjas urbanas ya alimentan a cerca de 700 millones de habitantes en las ciudades, lo que significa una cuarta parte de la población urbana del mundo. Según esta organización, en el año 2030 el 60% de las personas en países desarrollados vivirá en ciudades. Datos, sin duda, reveladores.

Hoy en día son muchos los granjeros urbanos que se esfuerzan cada día por cultivar sus productos orgánicos, cultivar comida justa y revitalizar el suelo urbano. La agricultura urbana no sólo contribuye en mejorar la seguridad alimenticia sino también a la administración ambiental, cultural y educativa de la sociedad.

Pero como les decía, hay beneficios adicionales a la alimentación. Primero, la agricultura urbana ayuda a rellenar espacios que sobran en las ciudades. Los jardines o granjas orgánicas pueden ser construidas en zonas vacías como la parte superior de los edificios, márgenes de ríos o solares desocupados. Espacios que, de no ser aprovechados por esta maravillosa tendencia, serían desaprovechados. Estos jardines pueden utilizar aguas residuales para regar sus cultivos, por lo tanto, también mejorarían el tratamientos de las aguas residuales en la zona. Producen alimentos, puestos de trabajo, y una variedad de beneficios menos cuantificables, muchos de los cuales los mencionamos a continuación:

- Ayuda a unir a las familias y a las comunidades, trabajando hacia un objetivo común que será beneficioso para todos.

- Proporciona enlaces directos a la producción de alimentos.

- Crea un mejor entorno de vida debido al reverdeciendo la ciudad y la hace más productiva.

- Hace que la gente sea más fuerte, dependiendo ellos mismos de su seguridad alimentaria y haciéndolos más independientes y autónomos.

- Crea puestos de trabajo, ingresos y alimentos.

- Ayuda a combatir el hambre.

Beneficios de la agricultura urbana para el medio ambiente:

- “Enverdece” la ciudad

- Ayuda en la gestión de aguas residuales.

- Detiene la erosión y mejora la calidad del suelo.

- Aumenta la distribución de alimentos comprados localmente lo cual reduce la necesidad de transporte y por consiguiente la huella de carbono.

- Facilita la reutilización de residuos para la producción de alimentos.

- Tiene un impacto directo sobre la ecología urbana.

Beneficios de la agricultura urbana para la economía:

- Crea puestos de trabajo y aporta ingresos en espacios que de otro modo serían completamente improductivos.

- Mejora la economía local y evita tener que adquirir productos de territorios lejanos.

- Hace uso de recursos valiosos, como el compost, que de lo contrario se perderían en la ciudad.

 

La agricultura urbana en las ciudades tiene una larga tradición en Asia y Europa. Durante muchos años, esta técnica se ha estado practicando durante muchos años debido a la mala calidad del transporte y a la cercanía de los productos para el consumidor. La agricultura urbana era por aquel entonces una vía de supervivencia, al igual que en la actualidad para muchas personas pobres. Además aporta frescura, variedad y un mayor disfrute estético.

Hoy, después de pasar todo un día en un huerto hermoso, quiero compartir con ustedes para que los reflexionen, algunos datos interesantes de la agricultura urbana

- Hay 200 millones de agricultores urbanos en el mundo que suministran alimentos a 700 millones de personas.

- La agricultura urbana proporciona el 30% del consumo de verduras en Katmandú, el 50% en Karachi y el 85% en Shanghai.

- Un 50% de los hogares urbanos en Asia tienen granja.

- Los animales son importantes también. En Kenia, el 17% de hogares urbanos posee ganado.

- La familia promedio latinoamericana que habita en ciudad pasa de 1 a 1,5 días de trabajo a la semana en su jardín urbano y ahorra entre un 10% y un 30% con sus alimentos.

- Se estima que el 35% del suministro de agua potable se pierde a través de fugas y conexiones ilegales hechas por los agricultores urbanos.

- Las frutas, verduras, carne de cerdo y aves de corral proporcionan entre el 10% y el 40% de las necesidades nutricionales de las familias urbanas en los países en desarrollo.

Y lo más bello… en Ciudad de México, además del Huerto Tlatelolco tenemos el Huerto Roma Verde (ambos en terrenos que quedaron libres tras el derrumbe de edificios en los terremotos de 1985); y dos nuevos en Tepito y Ermita Iztapalapa, dos de las zonas con mayor índice de delincuencia en la ciudad, porque con la agricultura urbana, también se siembra paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si tú también te sientes frustrado al ver el time line de tu Instagram lleno de las aventuras viajeras de influencers, bloggers y hasta de tus amigos. Si estás harto de entrar a Pinterest sólo para hacer tableros de todos esos lugares de ensueño que visitarás “algún día” aún cuando sabes que en tu trabajo la palabra vacaciones parece ser un lujo que pertenece sólo a otros pero nunca a ti, déjame contarte que hoy en día no sólo no eres el único que se siente así, sino que otras personas han logrado encontrar la manera de escapar de vez en cuando a sus obligaciones de vida adulta a partir de algo que antes parecía impensable: mezclar el placer con los negocios.

Pues sí, en mi caso el 90% de mis viajes, que han sido hasta hoy por 12 países del mundo, han sido viajes de trabajo que, con un poco de planeación, se han transformado en viajes de placer también. Hoy, a esta actividad se le conoce como “bleisure”, que es la combinación de las palabras “business” (negocios) y “pleasure” (placer) y es algo cada vez más común y, en el caso de la Generación Z, es más prolongado (incluso más que los Millennials), ya que una estancia de cinco días de trabajo ellos pueden extenderla hasta 3.2 días más por placer, revela el estudio “Una mirada al futuro: cómo las generaciones más jóvenes están configurando el futuro de los viajes”, presentado Expedia Group.

Las estadísticas muestran que, en promedio, 60% de los viajes de negocios se convierten en bleisure, especialmente aquellos que duran dos o más noches, revela otro estudio de la misma agencia llamado “Desempacando el bleisure”.

¿Pero cómo se puede disfrutar mejor del bleisure? De entrada, es una especia de viaje 2X1 que requiere cierta organización como elegir el mejor día para volar, buscar tal vez escalas largas que te dejen visitar destinos de tránsito y otros más pero, vamos por partes.

En primer lugar, si eres tú quien agenda las fechas del viaje, programa que tus actividades laborales sean en lunes o viernes, así podrás aprovechar el fin de semana para ti. No olvides que la prioridad de ese viaje es el trabajo, y en torno a éste debes programar todo lo demás.

Si la parte de placer del viaje es previa a tu reunión de negocios, procura permanecer en la misma ciudad para evitar que, ante un inconveniente como perder un vuelo o retrasarte en el traslado de un lugar a otro, debas llegar tarde o, en el peor de los casos, cancelar tus compromisos de negocios.

Algo muy importante: reserva el primer vuelo de la mañana y el último de la noche con el fin de permanecer el mayor tiempo posible en el destino que te interesa conocer. Además, en muchos casos, estos horarios suelen ser más baratos.

Para hospedarte, selecciona un hotel que reúna las facilidades para trabajar sin sacrificar las comodidades para descansar. Opciones como Airbnb pueden ser más económicas, pero es difícil (aunque no imposible) que tengan ambas características.

Si la reservación la hizo quien te invitó a la junta o evento de trabajo, pregunta en el hotel si tienen alguna tarifa especial para ampliar tu estancia. Así evitarás trasladarte de un lugar a otro y ahorrarás tiempo, además de ganar comodidad.

Recuerda que es común reprogramar o cancelar reuniones de trabajo, por lo que si reservas noches de hotel o vuelos pensando en alargar tu viaje, cuida que se permitan las cancelaciones o los cambios de fechas, y de preferencia sin penalización.

Es fundamental ser muy transparente y ético pues aquí no estamos aconsejando que te aproveches de tu empresa para el placer. Los gastos de tu viaje de placer deberás cargarlo a tu cuenta personal y así, podrás administrar bien tu dinero y separarlo de tus viáticos.

Si te conviene para ganar puntos, paga con una sola tarjeta el avión y/o el hotel, pero asegúrate de “reponer” a la cuenta de negocios el equivalente a la parte de placer.

Ten en cuenta que combinar negocios y placer en un solo viaje requiere equipaje un poco más grande, ya que deberás empacar lo necesario para ambas actividades y una estancia más o menos larga.

Antes de empacar, elabora dos listas de lo que necesitarás para ambas partes del viaje y así reducirás el riesgo de olvidar algo, por ejemplo, una corbata, el maquillaje, unos zapatos cómodos para caminar, el bronceador, etc.

Si los viajes de negocios son comunes en tu empresa, redacta políticas para cuando alguien de tu equipo quiera extender su estancia para aplicar el bleisure (que establezcan reglas como que el viaje no se exceda en los gastos, que no interfiera con los días laborales, en qué caso aplica como días de vacaciones, etc.). Así evitarás cualquier tipo de conflicto.

Si compras un seguro de viaje para tu empresa, asegúrate que cubra también la parte de placer con el fin de no llevarte una sorpresa si llegas a requerirlo.

Y lo más importante para que realmente seas un maestro del bleisure: cuando termine la parte de negocios y empiece la de placer, desconéctate del trabajo y disfruta del descanso. De nada sirve estar mandando correos frente a un bello paisaje o tomando llamadas a la hora de disfrutar una comida durante el tiempo que, se supone, es de placer.

Si no tienes oportunidad de contar con tiempo libre suficiente para desconectarte del trabajo, es mejor que, por esa ocasión, no extiendas tu viaje. Ya tendrás oportunidad de viajar más tranquilo.

Si quieres que esos dos o tres días que extenderás tu viaje realmente se transformen en algo placentero, planea tus actividades, levántate temprano y trata de disfrutar al máximo tu estancia en ese destino. Programa actividades que no requieran mucho tiempo o traslados muy largos. Disfruta tu tiempo al máximo; levántate temprano para que rinda más el día y planea tus actividades con anticipación.

En algunos destinos (como aquellos que reciben muchas convenciones durante el año), el bleisure es algo muy común, por lo que hay hoteles, agencias o compañías que ofrecen paquetes que conjuntan negocios y placer. Revisa si en el lugar al que llegas existe esa opción, ya que puede resultarte más económico y obtener beneficios como traslados gratis o descuentos en las entradas para algún evento.

Si definitivamente tienes muy poco tiempo, aprovecha actividades como correr o rentar una bicicleta para recorrer la ciudad. Si los horarios te acomodan, aprovecha servicios como el “turibús” que te darán un paseo rápido por puntos de interés de la ciudad en la que te encuentras.

No olvides tener en tu teléfono todas las aplicaciones necesarias para tu viaje, como la de la aerolínea para ver posibles cambios de itinerario, la de tu hotel para aprovechar beneficios, la de mapas para no perderte, la de la reservación de restaurantes, la del Uber, la de tu banco para cualquier inconveniente, etc.

Y no lo olvides, en tiempos donde el trabajo puede ser realmente una adicción, el bleisure puede ser tu boleto al paraíso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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