Martes, 24 Marzo 2020 05:12

La arquitectura en tiempos de pandemia

Actualmente vivimos la segunda pandemia del siglo XXI. La primera de ellas se originó en el año 2009, denominada Influenza A o H1N1. Hoy en día se presenta como “Coronavirus” o Covid-19, un virus proveniente de la región de Wuhan, China central. El epicentro del virus surge en una de las metrópolis más conectadas de China, hablando de infraestructura, y con más de once millones de habitantes, pero el tema de este artículo no aborda al virus en sí mismo. La interrogante parte de la labor en el desarrollo de la arquitectura, en cómo la disciplina enfrenta la pandemia y la vida laboral que afrontamos como profesionistas.

En los últimos tres meses el virus se extendió a más de 100 países, provocando un paro industrial.

Las medidas drásticas de la vida laboral fue cancelar la asistencia a puestos de trabajo donde existe el riesgo de contagio por tener demasiada concentración de personas, tales como oficinas y fábricas. Esta acción ha llevado al personal a trabajar desde casa y es aquí donde surge la interrogante. ¿Cómo esto afecta a la arquitectura? Una profesión que por sí sola tiene que emplear grupos de trabajo, ya sea la obra construida o el trabajo de oficina.

Hace no mucho tiempo salió un artículo en la página archdaily.mx llamada ¿Es el coronavirus el comienzo del fin de las oficinas?

El nombre del título, por si solo me resulta muy agresivo, sin embargo el contenido abarca una realidad acorde a nuestros tiempos.

El efecto ha sido dominó, de una manera u otra todos caemos en la tendencia de realizar nuestro trabajo diario desde casa. Esta actividad afecta directamente en cómo pensamos y realizamos la arquitectura.

Mies van ser Rohe decía “la arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio” y si analizamos un poco la frase, entonces ¿cómo será hoy en día la arquitectura?

¿Realmente podemos pensar que la arquitectura será una profesión virtual, con la desaparición de los espacio físicos de trabajo? Desde mi opinión personal, la respuesta es un no. El interés en el trabajo remoto no carece de mérito.

Permite a las oficinas contratar a los mejores talentos sin ningún límite geográfico, generan mucho más productividad con el mínimo gasto económico, pero la arquitectura es una disciplina que se vive en equipo, es la profesión más conectada a la sociedad, es la que por unanimidad crea tejidos sociales.

Sin embargo estas últimas acciones han balanceado un tema que venimos arrastrando desde hace tiempo, el trabajo en línea.

De una forma u otra el trabajo en oficina -es indudable- jamás desaparecerá, pero sí podemos decir que existirá una relación directa con el trabajo remoto.

El coronavirus es el inicio de una nueva forma de trabajo, un balance entre lo físico y lo virtual, una tendencia a nuevos desarrollos que nunca habíamos experimentado y nuestra época generará nuevos métodos y análisis para la realización de una disciplina que se pensaba solo físicamente. ¿Verdaderamente estamos preparados?

 

 

 

Publicado en Sociedad
Martes, 10 Marzo 2020 05:22

EL PREMIO PRITZKER

Cada año se lleva a cabo el afamado premio pritzker, el mayor galardón que existe en la profesión de la arquitectura. El premio pritzker es el equivalente al “nobel de arquitectura”, fue ideado a mediados de los años setenta por Carleton Smith (1908-1984), un empresario, director de la National Arts Foundation y fue hasta 1979 que en conjunto con los dueños de la cadena de los famosos hoteles Hyatt, Jay y Cindy Pritzker crearon un galardón que premia la creatividad, funcionalidad y calidad de las obras arquitectónicas, tratando de generar conciencia sobre la importancia de la arquitectura y los arquitectos.

Por lo tanto me es acorde escribir acerca de este  ya que, el pasado 3 de marzo de 2020 se celebró la entrega número 43, el cual fue otorgado por primera vez en la historia a dos mujeres irlandesas, Yvonne Farrell y Shelley McNamara, que en colaboración desarrollan su trabajo a través de su despacho llamado “Grafton architects”.

Según Martha Thorne, directora ejecutiva de este premio, sus obras han sido destacadas por el jurado por su sentido de pertenencia, la contribución que hacen a la comunidad, a la ciudad, al país donde se emplazan, también por la belleza y riqueza de sus interiores donde la luz penetra y entregan un gran nivel de confort a los usuarios que van habitar sus edificios.

La decisión del jurado no pudo tener mejor elección, en un momento histórico donde por primera vez se rompen esquemas, creando nuevos tiempos de revolución que alzan la voz para dar un mensaje claro y conciso, la mujer. Galardonar a dos mujeres en medio de un debate mundial sobre el posicionamiento de la mujer en la sociedad y la reivindicación de los derechos de las mujeres marca la pauta para reestablecernos como sociedad, de combatir el machismo y tener una igualdad sustantiva, especialmente en la arquitectura que en pleno siglo XXI aún se visualiza como una disciplina machista.

Finalmente, pritzker nos lanza un mensaje, entender la perspectiva de género, de cambiar las situaciones de desigualdad y forjar una nueva identidad para la profesión enfocada a una arquitectura más humana, sensible y equitativa.

Publicado en Sociedad
Martes, 25 Febrero 2020 05:15

Hablemos del Espacio Basura

“El lenguaje ya no se usa para explorar, definir, expresar o confrontar, sino para dar rodeos, desdibujar, ofuscar, disculpar y confortar…”

Rem Koolhaas

Rem Koolhaas es un arquitecto y urbanista holandés opositor al movimiento moderno de arquitectura y uno de los más proliferantes del siglo XXI. Es crítico-teórico de arquitectura y dentro de sus teorías hay un concepto, que en mi más humilde opinión, me ha hecho cuestionar y analizar mi entorno habitable.

Espacio Basura es como lo denomina el arquitecto. ¿Qué es el espacio basura? Rem Koolhaas lo describe textualmente: Si la basura espacial son los desechos humanos que ensucian el universo, el “espacio basura” es el residuo que la humanidad deja sobre el planeta. El producto construido de la modernización no es la arquitectura moderna, sino el “espacio basura”. El “espacio basura” es lo que queda después de que la modernización haya seguido su curso o, más concretamente, lo que se coagula mientras la modernización está en marcha: su secuela.

El concepto antes definido se extiende en diferentes ejes, abarcando varias definiciones: una de ellas entiende a áreas dentro de la ciudad que están en total aislamiento o en desuso por obsolescencia o crecimiento descontrolado de la urbe.

Otra de ellas, y una de las que tomare como ejemplo para regionalizarlo a nuestra ciudad de Cuernavaca, lo describe como el uso indiscriminada de “no-lugares” espacios construidos sin identidad y con un exceso globalizado, tales como centros comerciales, aeropuertos, recintos o espacios de ocio, “una acumulación condicional y espacio acondicionante” (Rem Koolhaas) que gira en torno al consumo de lo innecesario. Rem Koolhaas nos menciona al “espacio basura” como una aberración del siglo XX, perfecta oportunidad para el despliegue indistinto de la globalización en el espacio construido, está aprovecha cualquier ocasión para el uso de algún invento de infraestructura sin ninguna interrupción, escaleras mecánicas, aire acondicionado, aspersores, barreras contra incendios, materiales prefabricados, pantallas led, elevadores, todo aquel elemento que hoy en día vemos como algo básico o normal en nuestra arquitectura. Sin embargo no debería ser tan normal, nuestro tiempo está ocasionando un caos que es difícil de controlar, el “espacio basura” condiciona a las personas a un área determinada, sin ningún intento de socialización, es la composición por la adición, más y más como lo menciona el arquitecto, remplaza la jerarquía y suprime la distinción.

Cuánto no hemos visto de esto en Cuernavaca, la incansable oportunidad por construir centros comerciales, seudónimos del espacio público, carentes de identidad, aislados del tejido social y la trama urbana. Qué más da poner un “Averanda” o un “Galerías” en el centro de Cuernavaca o en China si todos son iguales, un inútil uso del espacio no consolidado, del consumo innecesario del producto sin identidad.

En Cuernavaca debemos poner fin a este negocio político, debemos una vez más como sociedad exigir y ejercer el verdadero “uso de suelo” de la correcta implementación de las densidades, necesitamos más arquitectura con identidad, conectada al tejido social y a la ciudad, no podemos estar aislados en los recintos, con la supuesta premisa de que esos edificios son “más seguros” porque están amurallados, sin darse cuenta que el aislamiento social es lo que genera la inseguridad. Es la humildad en todos los sentidos lo que acabara con la globalización.

 

 

Publicado en Sociedad

“Es imposible ir hacia adelante y mirar hacia atrás; quien vive en el pasado no puede avanzar.”

“La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio.”

Ludwig Mies van der Rohe

La arquitectura es el medio físico construido, es la disciplina que nos permite transformar la realidad a partir de las necesidades básicas de nuestra ciudad y sociedad. La arquitectura se abre como la herramienta básica del desarrollo de nuestras ciudades. Sin ella no se permite ningún tipo de avance histórico, en ella encontramos toda la oportunidad que la vida nos ofrece y es la que por unanimidad nos aprueba el progreso de una época.

Si bien la OPORTUNIDAD es la circunstancia, momento o medio oportunos para realizar o conseguir algo, entonces ¿cómo la arquitectura es el instrumento generador de oportunidades? O simplemente cómo la disciplina puede lograr oportunidades para una comunidad.

En primera instancia, debemos desarrollar más la cultura de una arquitectura enfocada a  lo colectivo, a lo común, a lo abierto. Si bien los estudios arrojan que lo colectivo ha cedido el paso a lo privado-cerrado, ya sea por cuestiones de seguridad u otras, no ponemos atención a que esto solo provoca islas de segregación social.

Hay que enfatizar en tener una  aproximación que capture la complejidad de las preguntas que nos hace la sociedad, desde esta fórmula podremos responder correctamente y dar oportunidad a un desarrollo equilibrado, seguro y estable.

La arquitectura como medio físico construido nos permite el equilibrio entre ciudad y sociedad, su diseño se asocia a múltiples respuestas que la sociedad va generando a través de la historia con el fin de su progreso, pero la respuesta no se increpa en solo responder preguntas sino en un factor más bien político y social.

Como gobierno debemos poner mucha atención a los sucesos o procesos que la arquitectura nos proporciona, pero nuestra política parece no entender esto, se pone mucha atención a otros sucesos de la ciudad, sin embargo jamás se da prioridad a la arquitectura, al contrario el gobierno parece estar ensañado con evitar la construcción de la “buena arquitectura”.

Si la sociedad, el gobierno y sus políticas públicas se unieran para el correcto funcionamiento de su avance cultural e histórico, tendríamos una riqueza de oportunidades.

A través de estos últimos cuatro artículos hemos aprendido acerca del desarrollo de la arquitectura como herramienta de cambio social y que su nacimiento parte de una formula casi imprescindible para su correcto funcionamiento y que desde una perspectiva empírica se podría decir que la arquitectura, más allá de lo construido, nace del compromiso social, de la creación de políticas públicas, aunado a una fuerte voluntad de los círculos políticos y económicos de una ciudad.

Publicado en Sociedad

“El ejercicio de la arquitectura es la más deliciosa de las labores. Es también junto con la agricultura, la más necesaria para el hombre”

Philip Johnson

¿Cuál es el papel de la arquitectura hoy en día, en un mundo autoritario basado en el poderío institucional a menudo poco razonable y democrático? ¿Cuál es la función social de la arquitectura? Pero sobre todo ¿Cómo planteamos nuevas alternativas a partir del reflejo físico de la sociedad?

A menudo oímos en el rubro de la arquitectura la frase, “la arquitectura es el reflejo de la sociedad” y no por algo cito la frase anterior, nuestra época, cultura, geografía y acontecimientos históricos develan un involuntario impacto físico en las formas arquitectónicas de nuestros edificios. Las formas siempre transmiten valores éticos que comparten criterios sociales.

La arquitectura es la herramienta imprescindible para el desarrollo de las ciudades, pero es tan significativa en nuestra vida que no existe un desarrollo sin ella, como comentaba Philip Johnson… es tan necesaria como la agricultura.

Poniendo en perspectiva lo anterior, entendimos que la sociedad ejerce una influencia significativa sobre los procesos urbanos y arquitectónicos en los acontecimientos históricos de un periodo y lo hemos visto a través de la historia como, por ejemplo, la arquitectura moderna de postguerra basada en nuevas tecnologías de construcción, en particular el uso de vidrio, acero y concreto armado, materiales industriales de fabricación masiva, para subsanar la alta demanda de construcción, debido a las grandes pérdidas arquitectónicas por los hechos ocurridos en la segunda guerra mundial. Por ende llegamos a ver perfiles arquitectónicos muy definidos generando una enorme influencia en la sociedad de aquella época.

Respondiendo a la pregunta del inicio ¿Cuál es la función social de la arquitectura? Y faltándome también la influencia del urbanismo en la sociedad. Pero la respuesta no se debe basar en esos términos simplistas, más bien debemos entender nuestro momento histórico, a mi parecer uno de los más complejos que se haya visto en la historia, hoy en día vivimos una etapa en donde el urbanismo y la arquitectura ya no se resuelven en un escritorio, la de ahora se soluciona directamente con la gente, a pie, viviendo y entendiendo los verdaderos problemas de la ciudad. Pionera en este urbanismo de marcha exploratoria fue sin duda Jane Jacobs, una activista americana que lucho por el fruto de la experiencia directa, atenta, sensible perspicaz, abierta a la observación y marcada por el amor y compromiso con su ciudad.

La arquitectura es el elemento, por naturaleza, que define una ciudad y su sociedad, además de ser el cimiento de nuevas oportunidades. A pesar de que la realidad de la práctica profesional de la arquitectura puede abarcar un abanico muy grande en cuanto a posibilidades se refiere, ya sea un mejor empleo, una vivienda digna o simplemente una mejor calidad de vida, todo a partir de su dogma.

Finalmente, en el próximo artículo concluiremos con OPORTUNIDAD analizando a la arquitectura como generadora de oportunidades.

Publicado en Sociedad

“Hacer arquitectura en Latinoamérica hoy es un acto político, además de ser estético y cultural”.

Rogelio Salmona

En el último artículo tuvimos la oportunidad de analizar y entender un poco el concepto de pobreza, desde su desarrollo hasta los fundamentos que lo generan.

Desde una perspectiva general entendimos la relación directa entre pobreza y política como un ente generador de ella. Si bien la pobreza surge de los problemas políticos y sociales de una ciudad, también debemos entender que la política es la disciplina capaz de contener y atacar dicho problema.

Ahora analizaremos ¿Qué es la política?, la palabra deriva del griego polis, es decir, la ciudad o comunidad política que se agrupa y ordena  por sí misma, constituida generalmente por una congregación urbana. Cabe destacar, por tanto, la estrecha relación entre política y ciudad en sus raíces, y tal como cita el libro “Arquitectura y Política” de Josep María Montaner y Zaida Muxí al filósofo Aristóteles en Política: “La ciudad es, por naturaleza, una pluralidad; la ciudad está compuesta no solo por individuos, sino también por elementos especialmente distintos: una ciudad no está formada de partes semejantes, ya que una cosa es la ciudad y otra cosa es una symmachia”( significa “una simple alianza”). La organización de una ciudad se hace  posible a través de los individuos que la habitan (el hombre y la mujer) para hacerla visible, todo esto se refleja en diferentes elementos institucionales y políticos expresados en arquitectura.

No obstante, la arquitectura y la política están entrelazadas estrechamente. La política es la que influye directamente en la arquitectura y el urbanismo mediante leyes, subsidios, concursos, iniciativas, políticas públicas y presupuestos para proyectos, todo ello establece los procesos arquitectónicos que alguna vez llevan las oficina u organizaciones encargadas de dicha disciplina.

¿Entonces qué papel podemos tener los arquitectos en las relaciones políticas?

La respuesta es, “mucha”. Como arquitectos tenemos la obligación -y me atrevo a decir “obligación”- porque el arquitecto hoy en día debe ser un servidor público y no un ente divino creador de arte. Hoy por hoy nuestro trabajo se basa en el desarrollo comunitario de una sociedad capaz de generar bienestar común.

En el próximo artículo analizaremos la importancia directa de la arquitectura en el buen funcionamiento político y social de una ciudad.

Publicado en Sociedad

“Creo que la arquitectura es un deber cívico que se relaciona con la humanidad, un deber social que afecta a la sociedad y un deber ético, ya que representa los valores relacionados con la forma en que vivimos”.

Mario Botta

La pobreza es una de las enfermedades más comunes en las ciudades mexicanas y son las que, principalmente, afectan directamente a nuestra sociedad.

El concepto de pobreza o de cultura fue impuesto por el antropólogo Oscar Lewis a partir de su libro “Antropología de la Pobreza, cinco familias” y lo cito porque es importante entender de una forma más profunda cómo nace la pobreza.

Parafraseando el concepto, la pobreza no viene de otro lado más que de la desigualdad social, la sobrepoblación, escasa organización social, individualismo, insolidaridad, ausencia de participación sociopolítica, apatía, resignación. Todo se transmite de una generación a otra, afectando a nuestra sociedad por  décadas, rompiendo tejidos tan frágiles que ahora son casi imposibles de solucionar.

Cuestionarnos siempre ha sido un proceso importante en el desarrollo de la humanidad, a partir de ello creamos soluciones que a futuro darán frutos, y cuestionar cómo la arquitectura puede ser una herramienta de cambio social y de mejoramiento en la pobreza es un parteaguas para la resolución de nuestras ciudades.

Sin embargo, debemos entender nuestra realidad, México es tan complejo, en todos los sentidos, la política y sociedad en nuestro país es muy ininteligible. Por eso debemos analizar a detalle.

Una familia promedio de cuatro habitantes en México sobrevive (por no decir de otra manera) con 28 pesos al día por persona, esto tiene que incluir las cuestiones más básicas del ser humano, alimento y transporte.

 Me es muy difícil entender como una familia podría invertir en la arquitectura de su vivienda y mucho menos pensar en pagar un arquitecto si genera 28 pesos al día.

Cuando era estudiante de universidad un día un profesor comento en clase, “solo el 20 por ciento de la población en México puede pagar un arquitecto”, esas palabras cambiaron mi vida, tanto profesional como personal. Ese día me pregunte a mí mismo ¿Qué está pasando con el 80 por ciento restante? ¿Acaso solo lo tenemos que dejar pasar y ya?

Las universidades de arquitectura, hoy en día, educan para trabajar en un sector exclusivo, el 20 por ciento de la población,  sin embargo jamás te educan para trabajar con el 80 por ciento de la población restante.

Fue aquí donde hallé un campo de trabajo tan enorme que no cualquier oficina de arquitectura visualiza, con más de 60 millones de pobres (CONEVAL, 2019) es imposible no trabajar y ejercer un cambio social en ellos, pero la pregunta es ¿cómo hacerlo?

El arquitecto Hassan Fathy de nacionalidad egipcia, mencionaba, literalmente:

“La relación entre demasiadas bocas y la caída en los niveles de vida es evidente en una familia, pero en una nación la cadena de causas y efectos no es inmediatamente clara; la sobrepoblación se declara a sí misma en enfermedades, desempleo y crimen y resulta tentador intentar explicar estos fenómenos como si tuvieran otras causas. Toda nuestra planeación sólo puede hacer lo mejor de una situación fundamentalmente intolerable. Se trata de hecho de una tarea noble, pero la causa de la pobreza en Egipto es la sobrepoblación. La sobrepoblación tiene dos remedios básicos: la reducción de la población y el aumento de la producción.”

En México, por ejemplo, la situación es muy distinta, en los años 70´s alcanzamos nuestro máximo histórico de población y con menor pobreza. En el año 2000 tuvimos una reducción de población, pero con un máximo histórico de pobreza. Por ende la fórmula de Fathy no es correcta en nuestra nación, ¿por qué? la falta de equidad y la política en México.

El tema es extenso, por eso he decido analizarlo en cuatro ejes sucesivos: pobreza, política, arquitectura y oportunidad, cuatro elementos interconectados entre sí.

Por consiguiente los retomaré en los próximos artículos. 

 

 

 

 

 

Publicado en Sociedad
Martes, 17 Diciembre 2019 05:31

El escándalo de Tokio 2020

A poco menos de siete meses se avecina uno de los eventos deportivos más importantes de todo el mundo, los juegos olímpicos, ahora toca el turno de Japón los cuales serán celebrados en la ciudad de Tokio. Este evento es monumental en todos los sentidos, dicha tarea de organizar un evento deportivo de esta magnitud, no solo concierne el estatus económico que se necesita para su organización sino la preparación de las ciudades y de su sociedad.

Uno de los puntos más importantes es dotar de nueva infraestructura, deportiva, de transporte, energética, de telecomunicaciones, etc. Desarrollar lo anterior con una eficacia maestra, solo pasa en Japón y digo solo en Japón ya que es la primera vez en la historia de los juegos olímpicos que un país desecha una propuesta sobre su principal infraestructura deportiva, “el estadio olímpico”, y mejor aún poder realizar una nueva propuesta de ceros y terminar en tiempo y forma su construcción unos meses antes del inicio de los juegos olímpicos, “es sorprendente”.

A continuación, tocaré a detalle uno de los escándalos más sonados de los certámenes olímpicos.

A lo largo de su carrera, los arquitectos ven frustrados sus propuestas ya sea por cuestiones sociales, económicas o políticas. Tal fue el caso de la arquitecta Zaha Hadid para su propuesta del nuevo estadio olímpico Tokio 2020, el cual fue concursado a nivel internacional donde salió vencedora en el año 2012. Tras dos años de trabajo en conjunto con su socio local Nikken Sekkei, el gobierno japonés y el Consejo Deportivo de Japón toman la decisión de anular la propuesta de Zaha Hadid tras un escándalo de corrupción que duplicaba el presupuesto inicial. El malestar se incrementó después de que sus responsables confirmaran que el coste del estadio con capacidad para 80.000 personas ascendería a 252.000 millones de yenes (2.063 millones de dólares), el doble de los presupuestado originalmente, además de recibir directamente fuertes críticas ya que el diseño del estadio no se adaptaba a su entorno urbano, que se construirá sobre el antiguo estadio de los juegos olímpicos de Tokio de 1964.Cinco meses después fueron presentados dos nuevas propuestas por parte de Kengo Kuma y Toyo Itto siendo el ganador Kengo Kuma, por presentar un diseño que se adapta perfectamente a su entorno urbano, un dialogo tangible con la naturaleza, su materialidad de acero y madera dan un discurso prominente con su sociedad, encontrando una identidad con las tradiciones japonesas.

De este modo, parece haber llegado a su fin la larga odisea del New National Stadium, Tokio 2020, iniciada en julio de 2015.

Los japoneses nos han mostrado un lado que no se ve en cualquier país, su gobierno y sociedad lanzaron un mensaje certero a todo el mundo con esta decisión, no solo se trató de desechar una propuesta y hacer una nueva, Japón nos dio a entender que no importa que tan importante sea el proyecto, el personaje o peor aún, el costo invertido inicialmente, si las cosas están mal desde su origen hay que corregirlas cueste lo que cueste, Japón y el mundo merece los mejores juegos olímpicos de la historia.

 

 

Publicado en Sociedad

Los concursos de arquitectura, desde una perspectiva más objetiva, son el puente que garantiza la calidad de un trabajo, el resultado es un estudio profundo de una problemática social del momento. Los concursos también son promotores de jóvenes arquitectos dispuestos a entregar todo por el desarrollo de su crecimiento profesional.

Las oficinas de arquitectura que deciden enfrentar el encargo llegan a un límite de exigencia tan notable que puede desestabilizar a todo un equipo. La carga de trabajo, el estrés, la inversión económica, la presión del tiempo, llevan a los arquitectos-urbanistas a desarrollar ideas complejas que uno no podría desarrollar en un encargo habitual.

Su persistencia histórica, ya de varios siglos, debería permitirnos reflexionar sobre su sentido profesional y disciplinar.

Pero en realidad ¿qué hay detrás de ellos? Entender la temática es una conjugación de problemas actuales, el encargo de un concurso ya sea privado o público establece necesidades básicas para su correcta ejecución. Sin embargo, existe una parte, digamos un poco más “obscura”, los intereses político-sociales son uno de los factores decisivos en los fallos de los concursos, principalmente en los de carácter público, ya que esto puede beneficiar a unos cuantos.

A través de la historia lo hemos visto y pongo como ejemplo un caso del arquitecto franco-suizo Le Corbusier. Cuando Le Corbusier tenía un poco más de cuarenta años, afronto dos concursos internacionales: el Palacio de las Naciones en Ginebra (1926–1931) y el Palacio de los Soviets en Moscú (1931–1932), en ambos casos fue vencedor, en ellos el arquitecto intentaba acceder a grandes encargos (escala urbana) en donde pudiera poner su ideario moderno sobre arquitectura y urbanismo.

Por conveniencia y falta de organización por parte de los gobiernos, los proyectos fueron asignados a otros arquitectos con más relevancia en el ámbito académico.

Esto llevo a todos los contactos de Le Corbusier del Movimiento Moderno a orquestar diversas polémicas en medios de comunicación y organizaciones, poniendo al gobierno en una situación muy polémica, por entender que el progreso se veía frustrado por el triunfo de propuestas reaccionarias.

Morelos no se queda atrás, los concursos publicados dentro del estado son casi nulos y los que existieron fueron por invitación, curiosamente con puras oficinas que no tenían nada que ver con Morelos, principalmente despachos de alto renombre de la Ciudad de México. La falta de difusión y la confianza de los gobiernos, organizaciones y empresas por depositar encargos a despachos emergentes del estado de Morelos ha hecho de este tema una anulación completa por el desarrollo de nuevos talentos morelenses. Finalmente, no hace falta hacer mucho, es solo una cuestión de confianza, de creer que el talento, el profesionalismo y la calidad existe dentro de nuestro estado.

 

 

 

Publicado en Sociedad
Martes, 05 Noviembre 2019 05:40

Arquitectura del misticismo

México es un país lleno de tradiciones ancestrales, únicas en el mundo. Nuestra cultura ha emergido del misticismo prehispánico, ofreciéndonos eventos inigualables para otras partes del mundo. Una de las más emblemáticas es el día de muertos, celebración que causa intriga entre los desconocidos. Los mexicanos celebramos la muerte no como un hecho triste sino todo lo contrario, felicidad, posiblemente porque las raíces culturales se basan en los cimientos de nuestros seres queridos, siendo muy complicado decir “adiós” a alguien que amamos, por eso es más fácil decir “hasta pronto”, representado por una fiesta.

¿A dónde vamos después de la muerte? Los mayas creían en la vida después de la muerte, pues la vida era un tiempo sin fin. La doctora Tiesler, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán, dice: "tienen la noción del devenir constante, por ello, hay fases de destrucción y fases de creación”.

Toda mi vida me ha intrigado el misticismo de mi cultura y me gusta pensar hasta qué punto podría relacionarlo con mi profesión. La arquitectura es el espacio físico de los vivos, pero realmente ¿será posible pensar en una arquitectura después de la vida? Un espacio físico para los que no habitan el mundo. El panteón, mejor conocido como cementerio, es el primer paso para partir a un lugar el cual nadie conoce hasta que muere. Si pensamos un poco más allá, ¿cuál es el verdadero objetivo de la arquitectura de un panteón?

El cementerio podría encontrar un punto importante en la arquitectura de la ciudad, es la puerta al otro mundo, la tumba es la memoria del individuo que alguna vez vivió.

Un claro ejemplo de ellos es el cementerio de San Cataldo en Módena, Italia, diseñado por el arquitecto Aldo Rossi en la década de los 70´s. Las inquietudes del arquitecto por explorar una tipología acorde a la muerte lo llevo a concebir el proyecto como si se tratara de una “ciudad para los muertos” inconclusa y efímera.

 El arquitecto pretende desarrollar un monumento para la memoria colectiva de un tejido social muy específico. El cementerio logra atribuirse su propia función y formalismo (hablando de su arquitectura) proyectando un significado sobre nuevas formas esenciales de vivir un edificio. A continuación cito textualmente un escrito del arquitecto Rafael Moneo que representa mejor el formalismo de Aldo Rossi…“El cementerio se entiende como una casa, como la casa de los muertos. La primera alusión psicológica se encamina a señalar que, para las primeras culturas, casa y tumba eran una misma cosa; [como afirma Aldo Rossi,] ”la muerte señalaba un estado de paso entre dos condiciones cuyos límites no estaban bien definidos (…). La casa de los muertos, la tumba, el cementerio, es una casa desierta, abandonada” (R. Moneo en: Bonfanti & Ferlenga, 1992, p.46).

Finalmente el misticismo a la muerte es un tema que ha caracterizado nuestra cultura y nos ha llevado a entender, de una forma u otra, que la muerte no es un final sino un comienzo hacia una nueva vida y personalmente me gusta pensar que también hay una ciudad “en el otro lado” igual o más compleja de la que vivimos en nuestro mundo.

 

Publicado en Sociedad
Página 1 de 2
logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.