Publicado en Estrategias Jueves, 19 Diciembre 2013 01:56

Ahora sí, sobre el ineficiente C4

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Por causas de fuerza mayor ayer no pudimos abordar el tema del Centro de Control, Cómputo y Comando, conocido ampliamente en el sector policiaco como “el C4”, calificado por jefes policiacos y ciudadanía en general como un organismo obsoleto e ineficiente, pero que a la fecha sigue funcionando en espera de que entre en operaciones “el C5” al que le agregarán otra C de Comunicaciones.

Para quienes no lo conocen, se suponía que este centro de control integraría vía radio a todas las corporaciones policiacas y servicios de emergencia, de tal manera que el ciudadano pudiera a través de un solo número telefónico, solicitar auxilio en caso de una emergencia.
Se supone también, que en este mismo lugar estarían monitoreando las miles de cámaras instaladas estratégicamente en todo el estado para vigilar las principales avenidas y centros de aglomeración.
Algo así como el 911 de los Estados Unidos que es ejemplo de eficiencia a nivel mundial.
Pero como ocurre en la mayoría de los casos, cuando pretendemos copiar algo de los gringos siempre nos quedamos a la mitad.
Actualmente el C4 sí funciona, pero en forma deficiente. Comenzando porque cada corporación tiene su propia frecuencia de radio y su propia línea telefónica. Y por su puesto su propia lista de claves. Entonces, ya supondrá usted el desbarajuste que se arma cuando se da una emergencia que involucra a varias corporaciones.
Por otro lado, en el caso de la Policía Ministerial, cuyo estado de fuerza se ha visto reducido al mínimo en los últimos años, el uso del radio tradicional ha quedado en desuso. Ya nadie trae esos aparatos enormes de difícil recepción, y prácticamente todos se comunican a través del nextel. La otra desventaja es que, hasta el bolero de la calle se sabe las claves de la Policía Ministerial.
Por increíble que parezca, a estas alturas el C4 sólo incluye a la Policía Municipal de Cuernavaca, de tal manera que si un delincuente comete un ilícito en la capital del estado y huye hacia Temixco, Jiutepec o Huitzilac, lo único que queda es comunicarse telefónicamente con sus respectivas policías municipales. Pero aún en esas corporaciones municipales, los elementos de tránsito y policía preventiva no se comunican por la misma frecuencia.
Ahora se entiende por qué tranquilamente hay sujetos que cometen un asalto en Plan de Ayala, y en cuestión de minutos ya están en Yautepec o Emiliano Zapata, beneficiándose de la falta de un eficiente sistema de comunicación intermunicipal.
¿Y si el delincuente huye por la autopista? Pues peor tantito, porque entonces habrá que hablar directamente a la comandancia de la Policía Federal (antes de Caminos) donde se rigen por sus propios códigos y dependiendo del humor del elemento que reciba la petición de auxilio.
Si alguno de nuestros lectores ha tenido la desagradable experiencia de haber sufrido la comisión de un delito, conoce el nivel de eficiencia de los sistemas de intercomunicación. Primero, tener la suerte de que le contesten; después, que le crean que se trata de una verdadera emergencia.
Y en este aspecto sí hay que tomar en cuenta aquella frase que dice que “la burra no era arisca”. Una gran cantidad de llamadas son de gente que no tiene nada qué hacer y le gusta hacer bromas a las autoridades.
Entonces, cuando se requiere realmente una ambulancia o una patrulla, al ciudadano le exaspera que le hagan tantas preguntas antes de enviar la unidad requerida.
Por eso es que se tardan varios minutos en tomar los datos. De ahí, la telefonista pasa el reporte a una operadora que deberá determinar a quién corresponde atender la contingencia. Si es a la policía de Cuernavaca, se le pasan los datos primero al jefe operativo de ese turno, quien deberá determinar qué unidad es la que se enviará a atender la emergencia.
Si el asunto corresponde a alguno de los municipios conurbados, habrá que tener paciencia, porque el procedimiento empieza desde cero. Ahí ya se perdieron varios minutos.
Por lo general, son más de 20 minutos los que se tarda en llegar la primera patrulla –por ejemplo- a un asalto. Pero no se preocupe, después de que llega la primera, seguirán llegando más hasta completar cinco o siete. ¿Acaso pensarán que el delincuente los estará esperando?
No sabemos por qué, pero desde que estamos en esto el procedimiento ha sido el mismo. Tiene mucho que no hay asaltos bancarios fuertes, pero algunos de nuestros lectores recordarán que relajos se armaban cada vez que se reportaba un robo a una sucursal bancaria. Las patrullas de todas las corporaciones rodeaban el lugar y se armaba un enorme congestionamiento vial.
La lógica nos dice que con un elemento que llegara a tiempo y obtuviera la información sobre las características del vehículo en que huyeron los delincuentes, bastaría para continuar la búsqueda en las calles circunvecinas e ir abriendo el perímetro según fuera necesario.
El desagradable episodio del ataque al procurador de Justicia, Rodrigo Dorantes por parte de elementos de la Policía Preventiva Estatal, fue la más clara muestra de la inutilidad del C4. Las imágenes que captaron las cámaras de videovigilancia, y que indebidamente fueron proporcionadas a la televisión nacional al igual que las grabaciones donde se escuchan las órdenes de las radiooperadoras, son pruebas fehacientes de que no fueron capaces de enlazar a las diferentes corporaciones que integran ese órgano operativo, y que tuvo como consecuencia el fallecimiento de cuatro personas.
Desde entonces, hace casi un año, las autoridades admitieron que el C4 no sirve, pero a la fecha no ha habido cambios.
De poco sirve tener un mando único si esa policía de élite no acude a todos los auxilios, sólo a aquellos de alto impacto. Los delitos comunes siguen siendo combatidos por la misma policía de siempre, esa que no está capacitada ni bien pagada, y que se sigue comunicando a través de sistemas obsoletos.
En el Distrito Federal existe un Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo, Inteligencia, Integración, Información e Investigación (C4i4).
El C4 trabaja en conjunto con los 5 centros de Comando y Control denominados C2 para generar las acciones contra la delincuencia. Su objetivo es el de coordinar las diferentes autoridades ante un desastre mayor como un sismo, inundación, estructuras colapsadas y emisiones volcánicas.
El edificio inteligente cuenta con 180 cámaras para seguridad, más de 600 equipos de cómputo, sensores de intrusión, sensores de movimiento y de gas.
Una de sus acciones principales es la operación en tiempo real de más de 11 mil cámaras, de las cuales 8 mil 88 fueron instaladas en puntos estratégicos y 3 mil 400 en instalaciones del Metro.
El C4 cuenta con la integración de información de instituciones policiacas, de protección civil, salud, con la finalidad de explotar bases de datos de diferentes arquitecturas de software, para producir mapas y árboles delincuenciales en base a ligas de datos.
Está equipado con lo más moderno en sistemas de cartografía, monitoreo, despacho y vinculación operativa.Tiene una herramienta que permite hacer el registro y análisis dinámico de las llamadas de denuncia y emergencia del 066 y 089 en tiempo real para su atención, así como detectar patrones de conducta en la delincuencia.
Algo así necesitamos.
HASTA MAÑANA
 

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