Lo que ocurrió en la Universidad Autónoma del estado en la última semana debe servir para que la rectora Viridiana León haga un análisis de lo que se hizo bien y lo que se hizo mal, y tomar las determinaciones que considere necesarias para que no se repita en lo que resta de su administración. La desaparición de Kimberly y la posterior toma de las instalaciones por parte de un grupo radical de supuestos estudiantes, fue un “golpe de realidad” que la actual administración universitaria no debe minimizar ni soslayar.
Viridiana Aydeé León Hernández llegó al cargo con relativa facilidad. Se vio beneficiada por diversos factores: la ola feminista que llevó a la presidencia a Claudia Sheinbaum y a la Gubernatura a Margarita González; la supremacía del partido Morena que hizo llegar a las antes mencionadas y a las que la UAEM recibió en repetidas ocasiones; el apoyo abierto del Sindicato de Trabajadores Académicos que encabeza Mario Cortés, y el carisma de ella misma.
En el Consejo Universitario celebrado el 17 de noviembre del 2023, León Hernández obtuvo 110 de los 149 votos del órgano colegiado, por lo que el primero de diciembre tomó protesta del cargo sin mayores problemas. Salvo el eterno problema de la falta de recursos para aguinaldos, todo fue “miel sobre hojuelas” para la doctora en Educación durante sus primeros dos años frente a la máxima casa de estudios.
La Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM) que históricamente representó una “piedra en el zapato” para los rectores, en esta ocasión dio la casualidad de que también quedara en manos de una mujer: Adriana Guadarrama, quien resultó más “viridianista” que cualquiera del gabinete. Mario Cortés, ni se diga.
Sin embargo, el destino le tenía reservada una dura prueba: el 20 de febrero desapareció una alumna de la Facultad de Contaduría y Administración. Se trata de Kimberly Joselin Ramos Beltrán, una jovencita de 18 años, que no asistió a clases desde el 20 de febrero y su ausencia fue denunciada ante el Ministerio Público al día siguiente.
No es por disculpar a las autoridades, pero la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada recibe entre 60 y 75 denuncias por mes de las cuales el 85 por ciento se trata de ausencias voluntarias. Sí, eso nos consta porque en junio del año pasado realizamos personalmente un análisis de todas las cédulas de búsqueda y desactivaciones de éstas durante el 2024 y concluimos que la gran mayoría de personas que se ausentan es por voluntad propia.
Documentamos el caso de Jimena, de 11 años, quien ayudaba a su abuelita en la venta de sopes dentro del Mercado Adolfo López Mateos. La mujer denunció que le dio a su nieta dinero para que fuera a pagar unas bolsas del producto que ella comercializa y ya no regresó. Eso ocurrió el sábado 17 de mayo de 2024. El lunes 19, comerciantes del Mercado realizaron una marcha al Palacio de Gobierno sin saber que la niña ya había sido localizada desde un día antes en Zumpango, Guerrero y que estaba bajo custodia del DIF Municipal, lo que no les fue comunicado por los padres de la menor que al parecer fueron los causantes de que la niña se escapara.
En algunos casos (por fortuna los menos) las personas desaparecidas sí resultan víctimas de algún hecho delictivo. Si las autoridades supieran en qué casos son “falsa alarma” se enfocarían en investigar aquellos que efectivamente son desapariciones forzadas.
Todo parece indicar que en el caso de Kimberly se trata de lo segundo. Ya pasaron muchos días de que fue vista por última vez, los suficientes para que se comunicara con su familia si fuese una ausencia voluntaria.
El 27 de febrero, luego de que comenzaron las presiones por parte de las diferentes instituciones, la Agencia de Investigación Criminal ejecutó una orden de cateo (que otorgó rápidamente una juez del equipo de Juan Emilio Elizalde), en el domicilio de un compañero de clase de Kimberly, en la colonia Jerusalén, ubicada al norte del Campus Chamilpa de la UAEM.
Se trata de Jared Alejandro N, a quien la Fiscalía General del Estado le cumplimentó una orden de aprehensión por su probable responsabilidad en el delito de desaparición cometida por particulares. En su comunicado, la Fiscalía omitió el tema del cateo, simplemente informó que “el masculino fue ubicado y asegurado para que comparezca en las próximas horas ante la autoridad judicial que lo requiere”.
Según trascendió en la audiencia de imputación que se llevó a cabo este domingo, el joven se dedica a la venta de drogas al menudeo (tan es así que le encontraron tres grapas al momento de su detención) y tuvo contacto vía WhatsApp con la hoy desaparecida a las siete de la mañana del 20 de febrero, “en las inmediaciones de la UAEM”, dice un peritaje en informática.
En su casa de Jared Alejandro encontraron el teléfono de la víctima y una credencial, pero ni rastros de la muchacha.
Mientras tanto, en el Campus Chamilpa, alrededor de 100 estudiantes marchaban en el circuito universitario, entre consignas como “¡No quiero morir, vengo a estudiar!” o “¡UAEM, Venados, hagan su trabajo!”. La situación ocasionó un incremento en el tráfico afuera de la UAEM, colapsando la avenida Universidad en la entrada de las puertas 1 y 2. A pesar de las acciones, ninguna autoridad de la UAEM salió a atender las peticiones y demandas de los alumnos. Ese fue el primer error.
Ya por la tarde, un grupo de mujeres encapuchadas que se autodenominan “morras contra la violencia institucional”, se apoderaron de las dos entradas y anunciaron que no se moverían de ahí hasta que acudiera en persona la rectora, quien llegó ya entrada la noche.
Los estudiantes (en voz de una joven llamada Adriana que nos impresionó por su liderazgo) se quejaron de la falta de seguridad en la UAEM y de la indiferencia de las autoridades por haber reaccionado siete días después. Lo peor fue que hubo un connato de violencia cuando las estudiantes pretendieron acercarse a la funcionaria y la gente de seguridad y acomedidos intentaron protegerla. El grito de “¡destitución, destitución!” de los inconformes fue acallado por los oficialistas que coreaban “UAEM, UAEM”.
Para hoy por la mañana estaba programada una marcha (suponemos que es a favor de la rectora) del edificio principal de la UAEM al Palacio de Gobierno.
Y ya comenzó la lluvia de comunicados.
CESA de la FCyA:
“Esta movilización es en solidaridad y apoyo a nuestra compañera Kimberly, y representa el sentir de quienes creemos que ninguna voz debe ser ignorada y que la comunidad universitaria debe permanecer unida ante cualquier situación que afecte a uno de los nuestros”.
Secretaría General de la UAEM:
“En solidaridad con la familia de Kimberly Joselín Ramos Beltrán, la comunidad universitaria de la UAEM se suma a la marcha pacífica liderada por la Facultad de Contaduría, Administración e Informática para exigir a las autoridades competentes su localización inmediata”.
SITAUAEM:
“En los últimos días, algunas personas con intereses políticos y personales distintos a los universitarios, han estado generando desinformación y promoviendo radicalizaciones que afectan directamente a la comunidad universitaria, particularmente en el Campus Chamilpa”.
GOBIERNO DEL ESTADO:
“La gobernadora Margarita González Saravia informó que el Poder Ejecutivo estatal mantiene coordinación permanente con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), así como con la Fiscalía General del Estado (FGE) con el objetivo de dar puntual seguimiento al caso de la alumna Kimberly Joselyn Ramos Beltrán”.
INFORMATIVO TLAHUICA (FACEBOOK)
“Solo recuerden ninguna autoridad ni educativa NI INSTITUCIONAL quizo hacer algo por Kimberli Ramos ,ni la del instituto de la mujer Clarisa Manrique ex estudiante de la uaem que solo busco hueso con Saravia , ni la del Feum Adriana Guadarrama, ni la rectora le importo, menos a la gobernadora, pero si el 8 M alzan la bandera violeta”. (SIC).
HASTA MAÑANA.
