Siendo objetivos, el intento de “Toque de Queda” del pasado domingo y su continuación el lunes, sí afectó la economía del estado, pero nada comparado con lo que ocurrió el viernes 16 de abril de 2010, cuando el gobernador era el panista Marco Antonio Adame Castillo y el secretario de Seguridad Pública Luis Ángel Cabeza de Vaca.
En aquella ocasión, a través de correos electrónicos (no había WhatsApp), se comenzó a reproducir (creo que tampoco existía el verbo “viralizar”) un mensaje que decía lo siguiente:
“ciudadania de morelos (…) el cartel de pacifico sur es una organizacion dedicada unicamente al comercio de drogas, nosotros nunca hariamos daños a la familias morelenses (…) la autorizacion ha llegado por parte del ‘jefe’ las ordenes son claras eliminar a todos los miembros que trabajen para ‘edgar valdez villareal’(la barbie) que nos traiciono y se metio con el pueblo y a todos aquellos que tengan nexos con el tenemos la orden (…) de matar, descuartizar, decapitar uno por uno (…) les recomendamos que no salgan en la noche a antros, bares etc ya que los podemos confundir y van a valer madres (…) esto va a durar poco por el ‘jefe de jefes’ la tranquilidad regresara así como siempre lo quizo el. att: ‘resistencia’ cps”.
Entre el 15 y el 16 de abril continuaron llegando narcomensajes que, con algunas variantes, precisaban una fecha:
“pasen la voz a toda la ciudadanía de morelos una vez informada de nuestros movimientos se les avisa que el día viernes 16 de abril se dará el toque de queda, esto significa que a partir de las 20:00 hrs se les recomienda no salir por que estaremos en operativo (…). att: ‘resistencia’ cps.”
En la tarde de ese día la psicosis era total. Las propias autoridades de las dependencias del estado dieron la orden de cerrar establecimientos a las 18.30 horas. A las 20:30 sólo unos cuantos autos y personas circulaban. Los cafés, los bares, los restaurantes, los comercios estaban cerrados, y la mayoría de los ciudadanos se recluyeron en sus casas…incluyendo el gobernador.
Suponemos que en esa ocasión a muchos les pasó lo mismo: “Hermano, tú que andas en esas cosas del gobierno, ¿sabes si es verdad lo del toque de queda?”, me preguntó una hermana vía telefónica. “Pues mira, yo no creo que sea cierto, pero no podría vivir con el remordimiento si te digo que salgas y algo te pasa. Por si las dudas quédate en casa”, le respondí.
Y eso hicieron hasta los policías.
No era para menos: cuatro meses antes las Torres Altitude habían sido escenario del más cruento enfrentamiento del que tuviéramos memoria los morelenses. Por toda la ciudad se escuchaban las ráfagas de armas de alto poder como si fuera una guerra. Horas más tarde nos enteraríamos por las noticias que habían matado al “jefe de jefes”, Arturo Beltrán Leyva, a quien teníamos de vecino en Cuernavaca.
Afortunadamente no hubo represalias de su grupo delincuencial y la Secretaría de Marina neutralizó a quienes intentaron implementar un operativo de rescate.
Lo del domingo seguramente estuvo peor en el estado de Jalisco y Michoacán, donde hubo bloqueos y quema de vehículos, pero en Morelos no pasó de algunas tiendas de conveniencia y un taxi a los que les prendieron fuego, y ni siquiera podemos asegurar que era por órdenes del CJNG.
Y a diferencia de hace 16 años, en esta ocasión la autoridad sí salió a dar la cara y explicar a la ciudadanía lo que estaba ocurriendo. A las 19:15 horas, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, ofreció una conferencia de prensa vía zoom desde el Centro de Monitoreo conocido como C5, para dar a conocer que en ninguno de los eventos antes mencionado había resultado alguna persona lesionada, y que tanto los videos que estaban circulando de vehículos incendiándose, como el “toque de queda”, eran totalmente falsos.
A pesar de lo anterior, los padres de familia expresaron su temor “por lo que pudiera pasar” y los propietarios de escuelas particulares optaron por permitir que cada madre o padre decidiera si llevaba o no a su hijo o hija.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección XIX, en una acción que más bien tuvo como propósito “mostrar músculo”, decidió no acudir a trabajar.
Contagiados por el miedo, algunos comerciantes decidieron no abrir, mientras que otros subieron sus cortinas, pero ante la falta de clientes optaron por bajarlas e irse a su casa.
“La situación está contenida y bajo control. Morelos amaneció en condiciones de estabilidad y normalidad operativa”, dijo el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado Ceballos, al iniciar un video en el que aparece flanqueado por el secretario de Seguridad, el fiscal del estado y el jefe de la zona militar (para que no digan que lo dejaron solo).
El responsable de la política interna del estado, hizo un llamado a la ciudadanía a no replicar información de dudosa procedencia, y agradeció a los medios de comunicación el “manejo prudente de la información” para no crear psicosis.
Afortunadamente el mensaje surtió los efectos deseados, y ayer martes la normalidad volvió a la ciudad de Cuernavaca, que resultó la más afectada por ese fenómeno social producido por la transmisión reiterada de material audiovisual en las diferentes plataformas de redes sociales, pero nada comparado con lo que vivimos hace 16 años.
HASTA MAÑANA.
