Unas cuantas docenas de jóvenes que se cubren el rostro —y que por lo mismo no sabemos si realmente son quienes dicen ser—, mantienen en calidad de rehén a toda una comunidad universitaria que incluye a estudiantes, docentes y trabajadores administrativos, y a una rectora que está decidida a cumplirles todos sus caprichos para que no la vayan a tildar de represora.
Ese es el escenario que prevalece en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) desde el pasado 27 de febrero, y que ayer tuvo un nuevo episodio de paranoia estudiantil, cuando los admiradores del Subcomandante Marcos decidieron levantarse de la mesa de negociaciones, porque les dijeron que había gente “sospechosa” que quería entrar a las instalaciones de la Facultad de Nutrición.
“Tenemos a tres compañeros nada más en la Facultad de Nutrición, rodeados de venados, de gente que no sabemos ni qué onda y no se nos había avisado. Esto me obliga a retirarme a mi Facultad por el miedo que le están metiendo a mis compañeros”, dijo una joven cuya identidad desconocemos, misma que fue secundada por el resto de los encapuchados.
Aquí cabe mencionar que, mientras que a los funcionarios de la UAEM y medios de comunicación se les pidió identificarse, nosotros no sabemos quién está debajo de esas capuchas (algunas improvisadas, otras ya formales), y tampoco sabemos qué están haciendo personajes como la fundadora de Morena y expresidenta del IMPEPAC, Isabel León Trueba, y el exdiputado federal por el PRD, Mario Rojas Alba (a quien recordamos apoyando un movimiento similar en el CETIS de Tejalpa en 1990).
Estos últimos personajes habían estado desempeñando un papel de “asesores” en las primeras reuniones en el Seminario Mayor, pero ayer ya tuvieron un papel más protagónico al encabezar la toma de la Facultad de Nutrición en la colonia Los Volcanes.
Ahora resulta que están agrupados en el “Movimiento Social por la Transformación”, según lo publicó “Informativo Tlahuica”, que también desde el anonimato se ha convertido en el órgano informativo oficial de la resistencia estudiantil que ya hasta tiene su logotipo.
Fue este dizque medio de comunicación el que difundió la versión de que en la Facultad de Nutrición se intentaba reactivar actividades en pleno paro “con porros y administrativos y los famosos venados además compañeros identificados de la FEUM de Adriana Guadarrama violentando y amenazando mientras se permanecía en la mesa de diálogo”.
“La acción, atribuida a la directora Yessica López Bucio, fue interpretada por la Resistencia Estudiantil como una provocación directa al movimiento. El intento de ingresar para instalar cámaras —respaldado por un grupo de estudiantes— encendió los ánimos y provocó que jóvenes se trasladaran a Nutrición para defender el paro, lo que derivó en la ruptura de la mesa”, informó dicha página de Fanpage que ya lleva 15 mil seguidores.
Obviamente que la Rectoría reaccionó con un comunicado en el que asegura que ellos no ordenaron nada de lo que ocurrió en la Facultad de Nutrición y que se ha iniciado la revisión e investigación institucional de los hechos ocurridos este martes en dicho centro educativo.
“La UAEM reitera que el acuerdo de garantías firmado con las y los estudiantes permanece vigente y será aplicado con toda seriedad. La Universidad sostiene su compromiso de no permitir actos que vulneren los derechos, la integridad, la libre participación y las garantías de las y los integrantes de la comunidad universitaria”, dice el boletín emitido desde alguna oficina alterna, pues cabe recordar que la Torre de Rectoría está tomada por estos aprendices de guerrilleros desde hace más de un mes.
Y es que resulta que las jovencitas (algunas ya no tanto), que encabezan este movimiento, se sintieron intimidadas porque personal de Rectoría instaló una mesa a las afueras de la puerta principal del Campus Chamilpa, para que no quedara duda de que había plena disposición al diálogo.
Después, también se dijeron víctimas de acoso por los patrullajes de la guardia nacional que andaba haciendo recorridos precisamente para ubicar los puntos débiles en materia de seguridad, además de que en la parte norte hay instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pues luego de las quejas, ya no hay patrullajes de ninguna corporación.
Con lo que pasó ayer seguramente se suspenderá cualquier intento de colocar las cámaras de videovigilancia que tanto han pedido, por que son capaces de inutilizarlas en cuanto las vean puestas.
Y lo que uno se pregunta es ¿ahora qué se les ocurrirá a estos prófugos de las aulas? ¿Qué más condiciones van a pedir a cambio de entregar las instalaciones universitarias? ¿Hasta cuándo la UAEM va a permitir que unas cuantas decenas de encapuchados mantengan como rehén a la máxima casa de estudios? ¿Quién está atrás de los jóvenes e inexpertos estudiantes? ¿Por qué sus comunicados parecen haber sido redactados por personas con maestrías y/o doctorados?
Algún día sabremos quién fue “el ganón” con este conflicto que inició con un motivo totalmente válido, pero que con el paso de los días se está desviando a cuestiones políticas, revanchas entre grupos estudiantiles y hasta de protagonismos.
HASTA MAÑANA.


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