“…razón por la cual este tribunal por unanimidad decreta fallo absolutorio a favor de Xóchitl Ramírez Velázquez…es cuanto”, se escuchó en la Sala Uno de los Juzgados Penales de la Ciudad Judicial de Atlacholoaya. Un murmullo de alegría inundó el auditorio mientras Xóchitl permanecía con las manos entrelazadas como si ofreciera una oración al creador.
Minutos después, ya afuera de la sala, rompió en llanto mientras era abrazada por las personas que le ayudaron a demostrar su inocencia. “Estoy libre…se logró que se hiciera justicia”, decía.
Así terminó la historia de una mujer que estuvo encarcelada dos años en un Penal y otros nueve meses en prisión domiciliaria por el delito de secuestro y que siempre insistió en su inocencia. A diferencia de otras mujeres presas en diferentes cárceles, Xóchitl Ramírez Velasco es integrante de la organización Atzin, que busca proteger los derechos humanos de las mujeres violentadas en el poblado de Tlamacazapa, al tiempo que también es integrante de la Red Nacional de Defensoras de México, importante organización a nivel nacional, cuya influencia fue determinante para que hubiera un final feliz.
El tribunal de enjuiciamiento integrado por la jueza María Elena Gómez Salgado y los jueces Job López Maldonado y Natanael Subdías Aguilar (éste último fue quien leyó el fallo) consideró que, si bien estuvo plenamente comprobado que sí hubo un secuestro el 9 de marzo de 2019 en agravio de una mujer odontóloga, la Fiscalía no logró acreditar fehacientemente que Xóchitl haya participado en dicho delito que en Morelos es sancionado hasta con 80 años de prisión.
Efectivamente, el 9 de marzo de 2019 una mujer solicitó una cita para ser atendida en el consultorio ubicado en el poblado de Ocotepec, municipio de Cuernavaca. La atendió su propietaria, una profesionista de 64 años que padece diabetes, quien le indicó que se sentara en el sillón quirúrgico para revisarla y que su acompañante podía esperar sentado en una silla.
Cuando ya iba a comenzar su trabajo, sintió algo raro en su bata y al voltear se dio cuenta que el sujeto le estaba apuntando con una pistola y la mujer ya se estaba levantando del sillón y entre ambos la sacaron a jalones del consultorio y la subieron a un vehículo marca Jetta, llevándola hasta una casa en Huitzilac donde la mantuvieron cautiva y con los ojos vendados.
A decir de los familiares de la víctima, los secuestradores vía telefónica pedían la cantidad de cinco millones de pesos para dejar libre a la profesionista, pero la intervención de la Policía Antisecuestros permitió establecer el área de dónde procedían las llamadas y el 12 de marzo se realizó un operativo que culminó con la detención de tres masculinos y el rescate de la víctima sin pagar ningún rescate.
Los tres hombres, detenidos en flagrancia, ya están sentenciados a 70 años de prisión.
La única evidencia que la Policía encontró para inculpar a Xóchitl fue que ella estuvo visitando a uno de los secuestradores en el Penal de Atlacholoaya diez años antes, cuando purgaba una sentencia por otro delito.
Xóchitl es originaria de Oaxaca, y desde muy joven soñaba con encontrar una forma de ayudar a las personas de su comunidad, particularmente a las niñas y mujeres. Para lograrlo, se mudó a Tlamacazapa, una comunidad náhuatl del estado de Guerrero, ubicada en el municipio de Taxco, en donde conoció a la Organización Atzin Desarrollo Comunitario, A.C., en donde le apoyaron para terminar la escuela y poder lograr su sueño.
Como defensora de derechos de las mujeres, Xóchitl apoya desde hace 20 años la promoción de los derechos a la salud y la educación de las niñas y mujeres de Tlamacazapa, así como a proteger su derecho a una vida libre de violencia.
Gracias a su compromiso y dedicación, Xóchitl consiguió una beca de estudios. Cuando terminó su carrera, ella tenía muy claro que su objetivo era regresar a colaborar con Atzin para trabajar apoyando a las niñas, niños y mujeres de Tlamacazapa. Fue así que se mudó a Cuernavaca, Morelos, ciudad que era sede de esta A.C.
El 3 de mayo de 2023, Xóchitl se encontraba en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Una amiga le había pedido que pasara a recoger a su hija a la escuela. Mientras Xóchitl y la niña caminaban por la calle, unos policías estatales la interceptaron y le dijeron que se encontraba detenida.
Sin mostrarle documento alguno, la obligaron a subir a la patrulla junto con la niña, trasladándola al Centro Penitenciario de Atlacholoaya. Fue hasta horas después que le informaron que estaba acusada de un secuestro que había ocurrido en 2019.
En su análisis, los jueces consideraron que, en su investigación, la Fiscalía General (a cargo en ese entonces de Uriel Carmona) no se comprobó que el número telefónico utilizado en el secuestro perteneciera a la acusada; no se realizaron diligencias clave como peritajes de voz o identificación formal y, principalmente, que la víctima no reconoció a la acusada en audiencia.
Uno de los detalles que fueron tomados en cuenta, es que la Fiscalía pretendió incriminarla porque en su teléfono encontraron un mensaje de texto en el que hacía referencia a “la rafia” que es un plástico muy resistente que se utiliza para diversas actividades, y que podría servir para amarrar a una persona. Sin embargo, en ninguna parte de la casa de seguridad encontraron dicho material.
Por el contrario, la defensa ofreció testimonios y pruebas que ubicaron a la acusada en otro lugar el día del secuestro.
El fallo se sustentó en el principio de presunción de inocencia, previsto en la Constitución y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. El tribunal fue claro: Si no existe prueba plena, no es jurídicamente válido condenar.
“En este caso, sí existieron indicios, pero no alcanzaron el estándar de prueba más allá de toda duda razonable”, concluyó el dictamen absolutorio.
Cabe aclarar que esta sentencia podría ser revisada por tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia para determinar si la ratifica o revoca.
Aquí las preguntas que quedan en el aire son: ¿Quién le resarcirá a Xóchitl el daño sufrido por haber sido acusada de un delito que no cometió? ¿Qué falló en esta investigación en la que afortunadamente la víctima fue rescatada con vida y detenidos los secuestradores? Si no es Xóchitl, ¿quién es y dónde está la misteriosa mujer que se hizo pasar por paciente de la dentista para facilitar su secuestro?
HASTA EL LUNES.


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