La mañana comenzó con rumores. En la red social X —antes llamada Twitter— un nombre empezó a repetirse con la velocidad de un incendio digital: “El Mencho”. El supuesto abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una tormenta de mensajes que, durante horas, mezclaron información, propaganda y desinformación en una sola corriente incesante.
La primera cuenta en lanzar la versión de la muerte no fue una autoridad federal ni un medio nacional consolidado, sino un perfil anónimo. “MayosvsChapos”, se llama, y fue el primero en mostrar imágenes de decenas de soldados avanzando hacia una colina, mientras se escuchan el “tableteo” de las armas largas.
Luego los videos anónimos mostrando a sicarios incendiando gasolineras, tiendas de conveniencia, autobuses y coches inundaron la red social. También, las fotos “truqueadas” que provocaron pánico, mismas que fueron difundidas hasta por medios locales de gran audiencia (un avión incendiado, supuestamente en el Aeropuerto de Guadalajara).
Milenio fue el primer medio de comunicación reconocido que publicó en su cuenta de X “Abaten al Mencho” a las 11:09 de la mañana. Después el Universal y cuatro minutos después, lo dio a conocer Reforma.
“Fuerzas Federales abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes "El Mencho" líder del Cártel Jalisco Nueva Generación CJNG” publicó @elblogdelnarcomex a las 11:27.
En cuestión de minutos, otras cuentas dedicadas a reportar violencia en Jalisco y Michoacán retomaron el dato, agregando detalles no confirmados: un presunto enfrentamiento en zona serrana, helicópteros artillados, bloqueos carreteros.
La narrativa se bifurcó casi de inmediato. Del lado de usuarios identificados con posturas de derecha, la versión fue asumida como un hecho consumado. Se multiplicaron mensajes que celebraban el supuesto operativo como prueba de que “cuando el Estado quiere, puede”. Algunos exigían que el Gobierno federal confirmara de inmediato la noticia y capitalizara el golpe como muestra de fuerza frente al crimen organizado. Otros comparaban el hecho con capturas emblemáticas del pasado y criticaban lo que consideraban una estrategia de seguridad fallida durante los últimos años.
En contraste, usuarios de izquierda y simpatizantes del actual proyecto político reaccionaron con cautela. Muchos cuestionaron la fuente original y señalaron la ausencia de confirmación oficial. Se recordaron episodios anteriores en los que rumores similares resultaron falsos o fueron parte de operaciones de desinformación. Para este sector, la rapidez con que ciertos perfiles celebraban la muerte evidenciaba —según sus propias publicaciones— un interés político más que informativo. También hubo quienes advirtieron que, incluso si la muerte fuera cierta, el fenómeno del narcotráfico no se reduce a la eliminación de un solo líder.
La discusión pronto escaló. Cuentas con miles de seguidores comenzaron a intercambiar capturas de pantalla, a rastrear la hora exacta del primer mensaje y a discutir cuál perfil había sido realmente el pionero. Algunos usuarios aseguraban que la primicia correspondía a un periodista independiente especializado en temas de seguridad; otros sostenían que la cuenta anónima había borrado y vuelto a publicar el mensaje para ajustar la redacción. En paralelo, medios digitales empezaron a publicar notas con encabezados en condicional: “Reportan presunto abatimiento…”; “Circulan versiones sobre la muerte de…”.
El silencio oficial alimentó la conversación. Durante horas no hubo comunicado de la Secretaría de la Defensa Nacional ni de la Secretaría de Seguridad. Esa ausencia fue interpretada de formas opuestas: para unos, era la confirmación tácita de que algo de gran magnitud estaba en proceso; para otros, la prueba de que se trataba de un rumor sin sustento. En la cronología digital, el dato original quedó sepultado bajo miles de comentarios, memes, posicionamientos ideológicos y teorías encontradas.
“¿Muere el Mencho?”, publicó un despistado Vicente Serrano poco antes del mediodía. ¿Qué pasó Vicente, no que eres el periodista más cercano a la presidenta? Le cuestionaron en comentarios.
¡Dejen de difundir mensajes de pánico y rumores… son sembradores de miedo. Estemos pendientes de las cuentas oficiales VERIFICADAS! Gritaba desde su cuenta de Equis el responsable de los medios públicos en México, Jenaro Villamil.
“Eso es precisamente lo que no hay”, contestaban colegas mientras reproducían el video de la presidenta Claudia Sheinbaum que declaraba que la información sobre el operativo en Jalisco la daría el Gabinete de Seguridad.
Hasta las 13:13 horas del domingo, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), emitió un comunicado en el que “se hace del conocimiento a la opinión pública que, con trabajos de inteligencia militar central, del Centro Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía General de República (FEMDO), Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano planearon y ejecutaron una operación en Tapalpa, Jal., en la que intervinieron diversas aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional para lograr la detención de Ruben “N” (a) Mencho. Durante esta operación, personal militar fue atacado, por lo que en defensa de su integridad repelieron la agresión, resultando cuatro integrantes del grupo delictivo “CJNG” fallecidos en el lugar y tres heridos de gravedad, quienes perdieron la vida durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México; entre estos últimos se encuentra Ruben “N” (a) Mencho, sin embargo, serán las autoridades correspondientes las que se encargarán de las actividades periciales para su identificación”.
Al caer la noche, el debate ya no giraba únicamente en torno a la posible muerte de “El Mencho”, sino sobre quién controla la narrativa pública en tiempos de inmediatez. La red social volvió a exhibir su doble filo: plataforma para difundir información de alto impacto antes que los canales oficiales, pero también terreno fértil para la polarización política. Entre usuarios de izquierda y derecha, la discusión dejó ver que, en México, incluso la noticia de la caída de un capo —real o no— se convierte de inmediato en un campo de batalla ideológico.
En la cronología de ese día quedó registrada no sólo la hora en que una cuenta anónima lanzó la primicia, sino también la velocidad con que el país digital se dividió en dos interpretaciones irreconciliables. En X, como tantas veces, la noticia fue apenas el detonante; la verdadera historia fue la disputa por su significado.
Los “nuevos chayoteros” cuestionaban a la oposición sobre cuál sería su narrativa, si criticaban a la presidenta por supuestamente proteger al narco, y ahora, con la detención y muerte del Mencho, se demuestra lo contrario. Y los “viejos chayoteros” recalcaban que el operativo sí contó con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y que es muy posible que haya sido una condición de Donald Trump para no llevarse a los políticos de Morena que trabajan para el CJNG.
Seguramente, hoy seguirá el debate.
HASTA MAÑANA.
