El hecho de que dos alcaldes de Cuernavaca (Sergio Estrada Cajigal y Cuauhtémoc Blanco) se convirtieron en gobernadores del estado de Morelos tiene obsesionado a más de uno cuando falta año y medio para las elecciones intermedias y menos de cinco para el proceso electoral en el que se habrá de definir la Gubernatura para el periodo 2030-2036.
Aunque el Partido Movimiento Ciudadano se ubica en las encuestas como la tercera fuerza política (tanto a nivel nacional como en la entidad morelense), lo cierto es que la batalla por “la joya de la Corona” se dará entre el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y el Partido Acción Nacional (PAN). Ambos institutos políticos se están preparando para ello, a sabiendas de que la capital del estado concentra una gran parte de los votantes, y que para ganar Morelos en el 2030 sólo faltaría “un piquito” si ya se tiene Cuernavaca.
Hace unos días, la dirigente de Morena en Morelos, Mirsa Berenice Maldonado, hizo unas declaraciones a la prensa. No fue conferencia de prensa, sino que los reporteros la agarraron en un evento y no tuvo más remedio que contestarles (pésima estrategia de comunicación).
Ya con los micrófonos y grabadoras enfrente, a la lideresa de Morena en Morelos no le quedó otra que hacer un llamado a la unidad después de que se dé a conocer el nombre del candidato o candidata a la presidencia municipal de Cuernavaca.
“Así es, el llamado siempre va a ser a la unidad, que se respete pues el trabajo que haga el compañero o la compañera que vaya a quedar en frente y sobre todo pues es seguir avanzando sobre todo por la transformación de nuestro estado y en específico también desde el municipio que cada uno vaya a representar”, dijo.
—Y el candidato será quien esté posicionado realmente o habrá dedazo? — cuestionó la reportera Perla Barrios.
—No, por supuesto, el candidato será quien esté posicionado, de que la gente reconozca el trabajo, de quien sea aceptado ¿no? Porque eso nos va a abrir mucho camino a que haya pues una gran ventaja a favor del partido— contestó Mirsa, quizás recordando lo que ocurrió en 2018 con Jorge Argüelles.
—Se dice que hay divisionismo al interior del partido— insistió Emanuel Méndez.
— Mira, yo creo que es una narrativa que traen las personas contras de nuestro partido ¿no? Yo creo que cuando se den las cosas, cuando se haga el tema de las propuestas y demás se va a llegar a un diálogo— contestó sin ocultar su molestia.
—¿Están conscientes de que la elección intermedia será una señal para saber si pueden lograr la continuidad en el gobierno estatal? — fue la pregunta de la reportera de Línea Caliente que provocó una sonrisa nerviosa de la lideresa morenista.
—Claro que sí, para nosotros es una elección muy importante en dos mil veintisiete, por eso debemos de llegar muy unidos y fortalecidos para lo que viene— respondió mientras emprendía la huida. No puede ocultar su animadversión con la prensa.
Lo cierto es que en Cuernavaca le ha ido mal al partido lopezobradorista. Primero con Cuauhtémoc Blanco (que aunque llegó por el partido Socialdemócrata terminó en Morena); luego con Antonio Villalobos, que llegó “de chiripada” y terminó tras las rejas; Jorge Argüelles que perdió en forma estrepitosa y finalmente la derrota con la comunicóloga Alejandra Flores.
Esas condiciones entusiasman a los panistas que aspiran a recuperar el gobierno de la capital del estado, tal como lo hicieron entre 1997 y 2009. Sobre todo, cuando José Luis Urióstegui, que llegó a la presidencia capitalina bajo las siglas del PAN en 2021, volvió a ganar en las urnas en 2024 aunque requirió con la ayuda de los partidos que durante años fueron como agua y aceite.
La gran diferencia entre Morena y PAN es que, mientras que en el partido guinda hay una docena de tiradores, en Acción Nacional ya tienen a su candidato y es Daniel Martínez Terrazas.
El oriundo de Chihuahua pero criado en Cuernavaca encabeza un proyecto bien estructurado que consiste en convencer a las votantes de que lo que más les conviene es la continuidad, y esa sólo la pueden tener con Terrazas. La mayoría de los cuernavacenses está molesta con los baches y la inseguridad en Cuernavaca, pero está contenta con que se esté abatiendo la deuda y que el impuesto predial se esté invirtiendo en las obras que la ciudad necesita.
Los panistas se han dado a la tarea de recorrer las colonias y escuchar a los vecinos, anotando en una libreta (o tableta, da lo mismo) cuáles son las obras que la gente pide. Tan simple: si los ciudadanos ven que los panistas cumplen, les van a dar el voto, si no, de muy poco servirá el rostro joven de Terrazas.
Recientemente los panistas estuvieron en la colonia Lomas de Cortés, con vecinos de la calle Nueva Inglaterra entre Teopanzolco y Nueva China. Ellos están pidiendo una obra de reparación de drenaje sanitario y pluvial desde hace dos años.
Los servidores públicos que saben de este tema son Luis Enrique Martínez Catalán, presidente del Comité Directivo Municipal del PAN y regidor del Ayuntamiento; Oscar Daniel Martínez Terrazas y Andrea Gordillo, diputado y diputada de la actual legislatura; y de SAPAC el director Arnoldo Heredia y Héctor Polanco, director técnico.
Los vecinos de Lomas de Cortés se quedaron con un muy buen sabor de boca con la visita de Martínez Catalán y los ingenieros de SAPAC, pero si no les hacen la obra que están solicitando no van a votar por ellos.
Lo mismo ocurre con los vecinos de la Privada Naranjos, colonia San Antón, que tienen el problema de las filtraciones de agua y de eso tienen conocimiento el secretario de Obras Públicas, Demetrio Chavira y el director de SAPAC, que han acudido a atender las constantes fugas y tienen los escritos firmados por los vecinos encabezados por el contador Víctor Guadarrama.
Sin embargo, a pesar de la buena disposición de los funcionarios, siempre terminan en lo mismo: SAPAC no tiene dinero para obras.
Eso mismo les podrían contestar los ciudadanos afectados cuando les vayan a pedir el voto: No hay.
HASTA MAÑANA.
