La noche del domingo 7 de septiembre del 2008 la sentencia estaba dictada. Mario Pineda Villa, alias “El MP” había dado la orden de levantar y ejecutar al entonces director de la Policía Preventiva de Jiutepec, Jorge Alberto Vargas Retana.
De acuerdo a la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/166/2009 al menos nueve sicarios participaron en el atentado. Entre ellos: El Negro, El Negro Huesca, El Bambuchas, El Gordo Iván, El Bompi, El Pelón, El Gato y El Chundo, comandados por El Royal se dispusieron a cumplir el mandato.
Para tal fin, los matones se reunieron en una casa de seguridad en la colonia Antonio Barona de Cuernavaca, en donde pernoctaron y salieron alrededor de las 6 de la mañana del lunes.
A bordo de dos camionetas, cuatro sicarios en una, y tres en otra, se enfilaron con rumbo a Jiutepec; sabían que el comandante Retana salía de su casa alrededor de las 07:30 de la mañana.
Otra persona, identificada como “El dedo”, les aviso el momento en que Vargas Retana salió de su domicilio del fraccionamiento “Los Arcos” a bordo de la unidad 9601.
Cuando la patrulla del jefe policial, pretendía incorporarse a la avenida Insurgentes, las dos camionetas le cerraron el paso y de inmediato el grupo descendió de los vehículos, armados con fusiles, todos vestidos de color negro y con gorras.
Con lujo de violencia subieron a Retana y a su escolta a una camioneta para después enfilarse nuevamente a la casa de seguridad.
Una vez ahí “se les reclamó que si ya había un arreglo por qué no lo habían respetado, ya que días anteriores habían agarrado a unas personas con armas de fuego y los habían puesto a disposición, y ese era el motivo del levantón”.
A los pocos minutos, arribó al lugar otro hombre identificado como “El Licenciado”, quien junto con El Bambucha y El Royal se encerraron en un cuarto y comenzaron a golpear a Retana.
Finalmente, al cabo de algunas horas, “El Licenciado” dio la orden: “liquídenlo ya”. Tras la orden, El Bambucha colocó un lazo en el cuello a Retana, quien yacía tirado en el piso y esposado; un palo y le comenzó a dar vueltas y apretar hasta que el policía murió asfixiado. La misma suerte tuvo su escolta, Luis Enrique Merlo, quien murió a manos de El Negro Huesca.
Después, los dos cadáveres fueron subidos a una camioneta Escape. Tras acomodarlos en la parte trasera, El Licenciado dio la orden de que al cuerpo de Retana le cortaran el dedo índice de la mano derecha, el cual lo envolvieron con un billete de 20 dólares y se lo metieron en la boca.
Después, El Bambucha, El Gordo Iván, El Chundo y El Royal enfilaron nuevamente con rumbo a Jiutepec, y en la calle Tezontepec de la colonia Guayacanes dejaron abandonado la camioneta, no sin antes, darles un tiro de gracia con un rifle R-15 en la nuca a cada uno de los cuerpos y dejar junto a ellos un recado cuyo contenido no conoció ninguno de los sicarios que participaron en la ejecución, y que meses más tarde fueron detenidos en el Estado de México con un arsenal.
Mario Pineda Villa, alias “El MP”, fue asesinado a mediados de 2009 por órdenes de su jefe, Arturo Beltrán Leyva, enojado porque Mario (cuñado del alcalde de Iguala, hoy preso por la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa) había “calentado la plaza”.
Dieciocho años después, otro policía es ejecutado en esta misma localidad. Un agente de la Policía de Tránsito de Jiutepec fue asesinado a balazos a plena luz del día. El homicidio se registró sobre la calle Motolinía, a la altura del rastro municipal y a escasos metros de la sede del Ayuntamiento.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, se escucharon varias detonaciones de arma de fuego y, al salir, vecinos localizaron al agente tendido sobre el pavimento.
Paramédicos que acudieron al sitio confirmaron que el elemento ya no contaba con signos vitales, tras haber recibido un impacto de bala en la cabeza. La zona fue acordonada para permitir las diligencias periciales y el inicio de la carpeta de investigación correspondiente.
La Fiscalía Regional Metropolitana informó que inició la carpeta de investigación por el homicidio del agente de la Policía de Tránsito, ocurrido la tarde del sábado 17 de enero de 2026. De acuerdo con la autoridad ministerial, se activaron los protocolos de investigación y se mantiene un operativo coordinado para ubicar al o a los responsables del ataque.
Como parte de las primeras indagatorias, la Fiscalía analiza imágenes captadas por cámaras de videovigilancia públicas y privadas. En los registros se observa a un sujeto que se aproxima al agente por la espalda y acciona un arma de fuego a corta distancia, para posteriormente huir del lugar.
Con base en ese material, el presunto agresor fue descrito como un hombre joven, de complexión delgada y estatura media, que vestía sudadera negra, pantalón de mezclilla, gorra bicolor y tenis blancos.
De manera paralela, en redes sociales comenzó a circular una fotografía que presuntamente corresponde al momento del ataque. Hasta el momento, la Fiscalía no ha confirmado la autenticidad de la imagen ni ha informado si será integrada como elemento probatorio dentro de la investigación.
Durante un operativo posterior, elementos policiacos localizaron una sudadera y una gorra que podrían estar relacionadas con el agresor, mientras se reconstruye su posible ruta de escape hacia la colonia Vista Hermosa.
El asesinato del agente de Tránsito ocurrió a menos de 48 horas del ataque armado registrado el jueves pasado en la unidad habitacional Las Rosas, donde dos elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General del Estado de Morelos fueron agredidos mientras realizaban labores de investigación. Uno de ellos falleció en el lugar y otro permanece en el hospital con un diagnóstico de “muerte cerebral”.
HASTA MAÑANA.
