El inicio de un nuevo año suele traer ajustes, pero no todos los movimientos son de rutina. Algunos hablan de fondo, de método y, sobre todo, de rumbo. En la Secretaría de Gobierno del Estado, los recientes cambios en el equipo cercano al titular no pasan desapercibidos: son decisiones que parecen haber sido pensadas, medidas y estratégicamente colocadas.
Son tres perfiles los que se incorporan al equipo de trabajo del Secretario de Gobierno, Edgar Maldonado, y cada uno responde a una lógica distinta, pero complementaria.
El primero de ellos es Raúl Vergara Mireles, un perfil que en el argot político podría describirse —con respeto— como un viejo lobo de mar. Se trata de un hombre con amplísima experiencia en el servicio público, profundo conocedor del estado, de sus actores y de sus inercias. Ha sido Subprocurador General de Justicia, Visitador General de la entonces Procuraduría, además de académico y director de la Facultad de Derecho de la UAEM. Su trayectoria da cuenta de un operador con oficio, memoria institucional y una lectura fina del territorio.
En los años recientes, Vergara formó parte del equipo del Gobierno Federal en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, donde estuvo al frente de una Dirección General, durante la gestión de Luisa María Alcalde Luján. Esa experiencia en el ámbito federal derivó posteriormente en su designación como Representante de la Secretaría de Gobernación del Gobierno de la República en Morelos entre 2024 y 2025, consolidando un trayecto que hoy se traduce en capital político, experiencia territorial y capacidad de interlocución en el escenario local.
No sorprende que hoy llegue a la Dirección General de Municipios, un espacio estratégico que funge como primer punto de contacto entre los ayuntamientos y el Poder Ejecutivo. En un contexto donde la relación estado–municipios es clave para la gobernabilidad, el perfil parece idóneo: alguien que sabe dialogar, construir consensos y operar sin alardes.
El segundo movimiento es el de Viridiana Arzate Sandoval, una abogada cercana y de absoluta confianza del Secretario. Ha acompañado a Edgar Maldonado en distintos momentos y espacios, desde Lotería Nacional, la Consejería Jurídica, hasta la Fiscalía General del Estado. No es una incorporación fortuita. Arzate fue, durante la gestión de Maldonado como Fiscal, la persona designada para revisar y cuidar todos los instrumentos jurídicos que pasaban por manos del titular.
Juventud y profesionalismo se conjugan en un perfil técnico, serio y disciplinado. Su llegada a la Dirección General de Vinculación Operativa y de Gestión confirma la intención de fortalecer un área que exige coordinación interna, seguimiento puntual y control operativo. Es gente de confianza, completamente del equipo, y con conocimiento profundo de la forma de trabajar del Secretario.
El tercer perfil rompe con la lógica tradicional del aparato gubernamental. Andrea Acevedo García llega desde el activismo social, con una trayectoria acreditada en derechos humanos, feminismo y acompañamiento a víctimas. Durante años ha estado en las calles, en las causas, en la defensa directa de mujeres y personas en situación de vulnerabilidad. Es una voz firme, con convicción, que no ha dudado en alzar la voz cuando se trata de defender los derechos humanos.
Su nombramiento al frente de la Dirección General de Derechos Humanos del Poder Ejecutivo envía un mensaje claro. Ese espacio, que en administraciones pasadas fue minimizado, hoy adquiere un peso distinto. Acevedo no solo conoce el discurso: vive la defensa de los derechos humanos en carne propia, y ahora tendrá la oportunidad de hacerlo desde uno de los espacios institucionales más relevantes del estado.
Vistos en conjunto, los tres nombramientos revelan algo más que simples cambios administrativos. Son movimientos quirúrgicos: Raúl Vergara, el político con oficio; Viridiana Arzate, la abogada de confianza; Andrea Acevedo, la activista con convicción.
En noviembre pasado, en esta misma columna citamos los primeros movimientos de Edgar Maldonado unas semanas después de que asumió el cargo, destacando la incorporación de Víctor Rogel Gabriel, hoy coordinador de asesores, y de Víctor Maruri Alquisira, otro joven abogado que ha destacado en diversas áreas del sector público.
Ambos acompañaron a Maldonado Ceballos en la Fiscalía General del Estado de Morelos, así que ya saben el ritmo demandante del secretario de Gobierno.
La otra columna vertebral de la Secretaría de Gobierno es Armando Hernández del Fabbro, un abogado al que conocemos desde su tiempo de estudiante (generación 1995-2000) de la Facultad de Derecho de la UAEM.
Así que el equipo de Maldonado mezcla juventud, conocimiento, experiencia y oficio en el servicio público, muy fiel al perfil que ha marcado la gobernadora Margarita González Saravia en su primer tramo de gestión de gobierno.
El mensaje es claro. Edgar Maldonado confirma lo que ya se intuía: es un perfil meticuloso, técnico, con lectura política y visión estratégica, que no improvisa y que está conformando su propio equipo de trabajo, cuidando equilibrios, perfiles y funciones.
Los ajustes no son estridentes, pero sí elocuentes. En política, a veces, los movimientos más silenciosos son los que más dicen.
HASTA MAÑANA.
