Una fue antes del mediodía, con la gente vestida de blanco y casi en silencio; la otra llegó pasadas las 12, gritando groserías y haciendo ruido, para después arremeter contra las instalaciones del Palacio de Gobierno a las que causaron destrozos. Fueron las dos marchas del 3 de marzo, en las que hubo una sola coincidencia: la petición de que apareciera una joven estudiante de nombre Kimberly, lo que desafortunadamente no fue posible, pues al caer la noche se confirmó su deceso.
“Viva se la llevaron, viva la queremos”, “Ni una más, ni una más, ni una desaparecida más”, fueron las únicas consignas que se pudieron escuchar en ambas caminatas, porque en la segunda las y los jóvenes convirtieron todo su coraje en frases que incluían palabras altisonantes en contra de las autoridades.
La primera, convocada a través de hojas membretadas y reproducidas a través de cuentas institucionales; con todas y todos vestidos de blanco (la mayoría llevaba su playera blanca con la leyenda “UAEM” que les regala el Sindicato) y con una enorme bocina que cargaba una camioneta blanca. Alguien repartió rosas blancas a los manifestantes, mismas que fueron depositadas sobre una butaca colocada a la mitad de la plaza.
La segunda, jóvenes vestidos de negro, cubiertos con paliacates, capuchas de sudaderas y hasta pasamontañas, que gritaban vigorosamente las consignas preparadas con anterioridad mientras mostraban cartulinas con frases de inconformidad por la falta de seguridad en la máxima casa de estudios.
Mientras que los convocados por la parte oficial marcharon desde la avenida Morelos, frente a SAPAC, encabezados por la rectora Viridiana León Hernández, hasta el zócalo capitalino, los jóvenes se trasladaron desde el edificio principal del Campus Chamilpa, caminaron toda la avenida Zapata y llegaron por la calle Matamoros al centro histórico. Ya para ese momento no había manifestantes de los que vestían de blanco.
En la marcha tempranera el encargado de dar el primer discurso fue el estudiante Pablo Tamez, presidente del Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos (CESA) de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática, quien nunca se refirió a Kimberly como una persona fallecida, a pesar de que para ese momento casi todos los medios electrónicos asumían que el cadáver encontrado en la zona boscosa de Chamilpa pertenecía a su compañera.
Al llegar a la plancha del zócalo hubo un segundo discurso en el mismo tono que el anterior. Después, el líder de los trabajadores académicos, Mario Cortés, dio la orden de “romper filas” y los asistentes a la marcha se dispersaron, quedando solamente un pequeño grupo de estudiantes —al parecer compañeros de Kimberly— que gritaron consignas incómodas para la rectoría.
Al principio los manifestantes del mediodía llegaron medianamente pacíficos, pero sus arengas fueron subiendo de tono y luego pasaron a la violencia. Comenzaron lanzando botellas con agua a las ventanas, festejando ruidosamente cuando algún estudiante atinaba a la única ventana que estaba abierta en el segundo piso, o el vidrio se rompía.
Luego llegó “el grupo rudo” que comenzó a hacer de todo: rompieron vidrios, pintaron las paredes con aerosol, intentaron tirar la reja principal, hasta que finalmente usaron un bote de pintura en spray para improvisar un soplete con el que intentaron alcanzar las cortinas. “Y ahora qué van a romper las feministas el ocho de marzo”, se escuchó decir a un ciudadano.
Como siempre, evitaron que los reporteros tomaran imágenes de sus acciones, lo que generó algunos altercados. Alrededor de las 14 horas se dispersaron, no sin antes lanzar huevos a la fachada del palacio de Gobierno.
Más tarde, salió el jefe de la oficina de la Gubernatura, Javier García Chávez, acompañado por la coordinadora de Comunicación, Margarita Estrada y el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado.
“No pasa nada. Los daños fueron mínimos”, fue lo primero que dijo al ser cuestionado sobre los actos de vandalismo de los estudiantes. Luego, resaltó que hay gobernabilidad y que “no nos escondemos, estamos dando la cara”. También dijo que están tendiendo puentes de comunicación con los diferentes grupos de inconformes de la UAEM para establecer un programa integral de seguridad.
La gran ausente en las dos marchas fue Adriana Guadarrama, presidenta de la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM), cuya última publicación en redes sociales fue un día antes, con el siguiente mensaje.
“La comunidad universitaria debe tener certeza de que la Federación de Estudiantes ha hecho todo a su alcance con mucho compromiso, para poder sumarse a los trabajos de esta investigación. Aunque no es responsabilidad de la FEUM brindar seguridad en el transporte público, nos hemos sumado desde la genuina preocupación por tener espacios seguros para los estudiantes, y quiero decirles de manera directa que en ningún momento hemos sido omisos, por el contrario, no es momento de protagonismos, representar a más de 40 mil estudiantes no es un privilegio, es una máxima responsabilidad. Por eso, de ninguna manera vamos a permitir que esto se politice entre estudiantes… hoy lo decimos fuerte y claro: la seguridad de las y los estudiantes nunca ha sido negociable y seguiremos actuando desde los hechos, no desde los escenarios estériles”.
Para algunos este mensaje significó un rompimiento con la Rectoría, aunque algunas personas consideran que se trata de una estrategia para salvar su imagen.
Por la tarde, la rectora Viridiana Aydeé León Hernández entregó formalmente la respuesta al pliego petitorio presentado por estudiantes el pasado viernes 27 de febrero, con el propósito de dar seguimiento puntual a sus planteamientos y avanzar en la definición de acciones concretas para fortalecer la seguridad la máxima casa de estudios.
La rectora asistió acompañada de integrantes de su gabinete y del notario público Hugo Salgado Castañeda, quien daría fe y constancia de la entrega oficial del documento, lo que no dejó nada satisfechos a los estudiantes que amenazan con continuar con su movimiento hasta lograr su salida.
Exactamente a las 18:43 horas llegó el comunicado de la Fiscalía General del Estado que no hubiéramos querido que llegara nunca:
“El Fiscal General del Estado de Morelos, Fernando Blumenkron Escobar (…) informó que, el cuerpo sin vida localizado ayer durante las diligencias de búsqueda corresponde a la joven Kimberly Joselin, de acuerdo a los estudios practicados en las últimas horas por la Coordinación General de Servicios Periciales”.
HASTA MAÑANA.
