El último trimestre de 2024 apenas le alcanzó para marcar su estilo personal de gobernar; durante el 2025 la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, centró su gestión en una combinación de políticas de seguridad pública, desarrollo social y fortalecimiento económico, sentando las bases normativas para incrementar los ingresos durante el 2026 y —ahora sí— comenzar a realizar las obras icónicas de su sexenio.
Margarita González Saravia tomó posesión como gobernadora constitucional de Morelos el 1° de octubre de 2024, en una sesión solemne ante el Congreso local, en la que se convirtió en la primera mujer en encabezar el Poder Ejecutivo del estado tras resultar electa en las elecciones de ese año para el periodo 2024-2030.
En su discurso de toma de protesta y en los primeros actos de su administración, González Saravia se comprometió a gobernar con cercanía al pueblo, abrir las puertas del gobierno para que éste sea de “territorio” y no de escritorio, y a trabajar todos los días por la transformación de Morelos hacia una entidad más justa, pacífica y próspera.
Lo primero lo ha cumplido al pie de la letra. Después de que su antecesor trabajaba dos días a la semana, González Saravia tiene actividades hasta los domingos y los lunes ofrece una conferencia de prensa en los lugares más recónditos del estado. Sus “caravanas del pueblo” han llevado los programas sociales a infinidad de comunidades marginadas, y la tarjeta “Corazón de Mujer” ha sido un aliciente económico para miles de mujeres entre los 55 y 59 años.
Sin embargo, para tener una entidad “justa, pacífica y próspera” hace falta mucho. Y no porque la gobernadora no quiera, sino porque para llegar a ese estadío se tienen que conjuntar una serie de factores, la mayoría de ellos fuera del alcance de la mandataria.
Por ejemplo, se reconoce que en materia de seguridad, su administración implementó operativos coordinados con fuerzas federales y municipales que derivaron en la detención de decenas de presuntos generadores de violencia y desarticulación de células del crimen organizado, además de fortalecer capacidades con la entrega de vehículos y el funcionamiento de centros de comando integrados con tecnología C5.
La estrategia estatal también incluyó acciones de prevención social como la rehabilitación de espacios públicos en municipios con altos índices de violencia de género, y en general se impulsó la vinculación institucional para combatir delitos de alto impacto.
En indicadores concretos, se reportó una reducción de aproximadamente 50 % en homicidios dolosos en comparación con 2024, según cifras oficiales dadas a conocer por la gobernadora. No obstante, no se ha podido detener el espiral de la violencia, y comprobar que “se están matando entre los malos” no es ningún consuelo.
Recibir el 2026 con la noticia de que en Cuautla siguen incendiando pequeños establecimientos por no pagar “piso”; y que hubo ejecuciones en Yecapixtla (2), Jiutepec y la colonia Antonio Barona, no es muy alentador.
Morelos también se ubicó con una de las tasas más altas de feminicidios a nivel nacional, tema que la mandataria calificó como prioridad con programas de captura y prevención, con alrededor del 80 % de los presuntos responsables aprehendidos, comprobándose que —en la mayoría de los casos— los victimarios tienen o tuvieron una relación sentimental con sus víctimas.
En el ámbito de la economía, el 2025 fue un año mixto para la entidad. La administración promovió proyectos de desarrollo económico con la presentación de iniciativas estratégicas ante cámaras empresariales y acuerdos de cooperación internacional para ampliar oportunidades de empleo y comercio, así como la atracción de inversión y vínculos con socios de Norteamérica.
El gobierno estatal también informó un crecimiento en el empleo formal con más de tres mil nuevos puestos generados en sectores clave entre finales de 2024 y octubre de 2025, y se destacaron esfuerzos para consolidar destinos de inversión responsable, como la promoción de prácticas industriales sustentables y alianzas con empresas importantes en zonas industriales.
No obstante, la economía de Morelos enfrenta desafíos estructurales: algunas mediciones señalan que la actividad económica estatal creció modestamente, con una tasa inferior a promedios nacionales en 2025, la caída de exportaciones manufacturadas y un cierre anunciado de una planta industrial histórica que podría generar incertidumbre laboral, lo que obliga a diversificar oportunidades productivas.
En resumen, la gobernadora González Saravia impulsó una agenda enfocada en reforzar la seguridad ciudadana, combatir la delincuencia y promover el desarrollo económico, con resultados mixtos: se registraron avances en la reducción de homicidios y la generación de empleo formal, así como programas y alianzas para dinamizar la economía, aunque persisten retos importantes en inseguridad específica, violencia de género y niveles de actividad económica más amplios que reflejan tanto las limitaciones de la política pública como la complejidad del contexto local en 2025.
Entre las obras importantes que actualmente están en proceso destacan las segundas etapas de los tramos carreteros Chiverías-Puente de Ixtla, en el municipio de Xoxocotla; el camino Santa Rosa 30-Zacatepec, en Tlaltizapán; la rehabilitación con concreto asfáltico de la carretera Cuautla-Ayala; así como la cuarta etapa del Centro Especializado de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Morelos, el cual presenta un avance del 85 por ciento.
Se espera que en la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo este jueves, se anuncié el arranque del distribuidor vial de la UAEM y la inauguración del Hospital de Jiutepec, dos obras que serán recordadas por haber sido realizadas durante el sexenio de las dos primeras mujeres que gobiernan el país y el estado, respectivamente.
Ayer, la gobernadora Margarita González Saravia encabezó la primera reunión de gabinete legal y ampliado de 2026, un encuentro de carácter estratégico en el que reunió a las y los titulares de las distintas dependencias para realizar un balance del cierre de 2025 y definir las prioridades que marcarán el inicio del nuevo año.
Durante la sesión, la titular del Poder Ejecutivo reafirmó el compromiso de su administración con el bienestar de la población y la coordinación institucional, así como con una gestión ordenada, cercana y orientada a resultados; en este sentido, instruyó a las y los secretarios a mantener el ritmo de trabajo con un enfoque directo en territorio.
Asimismo, se definieron las líneas de acción prioritarias con énfasis en la atención de las demandas sociales, el fortalecimiento de la infraestructura y políticas públicas, así como la consolidación de un gobierno eficiente, alineado a los principios de justicia social.
El rumbo está marcado, sólo falta hacerlo realidad.
HASTA MAÑANA.
