“No me duelen los actos de la gente mala.
Me duele la indiferencia de la gente buena”.
Martin Luther King
Comenzando el nuevo año, el día 3 para ser exactos, se dio un vuelco al propósito de comenzar el nuevo ciclo en un ambiente de fraternidad y concordia. Parecía que todo sería diferente durante los primeros días. Personalmente, veía mi futuro, que solo Dios sabe cuándo me tocará trascender, pero que me anima la idea de lograr vivir en una mejor sociedad en la que haya justicia social, justicia laboral y hermandad en todos los ámbitos, a pesar de todo lo imperfecto que seamos los seres humanos… Decía, veía mi futuro con entusiasmo y optimismo, con esperanza y mucha fe. De hecho, la sigo viendo así. Sin embargo, con el secuestro del presidente de Venezuela por parte de Estados Unidos, me di cuenta que, si no se pone un alto a esta situación y otras que se ven venir, estaremos entrando a una posible guerra.
Y el problema no es solo el tema de Maduro, ahora, Trump está lanzando amenazas a Dinamarca, Canadá y a nuestro país.
Y lo peor, desde mi perspectiva, es que hay personas aquí en México, y también en Venezuela, que justifican estos actos soberbios de un país poderoso sobre un país débil. No estoy a favor de Maduro, estoy en contra de la narrativa, del discurso dominante que enarbola Trump en el cual, no justifica sus acciones con el pretexto de la instauración de la democracia en Venezuela. A Trump lo que le importa es el petróleo. En realidad, lo que le importa, es mostrar la hegemonía sobre los países más débiles a quienes quiere controlar para sacar todo el beneficio económico que pueda.
Ahora, imaginemos que hiciera lo mismo con Dinamarca, por el tema de Groenlandia y a Canadá para convertirlo en otro de sus estados, obviamente, estas acciones detonarían literalmente una guerra sin sentido.
En una entrevista que le hicieron a Trump, recientemente, decía que él merecía el premio nobel de la paz por “detener varias guerras”. Nuevamente vemos aquí el discurso dominante, la narrativa a modo de Trump auto elogiándose por haber detenido dichas guerras. Pero lo que no dice es a costa de qué. Controlar a otros países para obtener beneficios no quiere decir que esté buscando la paz.
Estos tiempos deben ser diferentes. Pero pareciera que no se ha aprendido después de todas las guerras que han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. Estos tiempos deben ser de solidaridad de empatía, de colaboración para vivir mejor y en educar a las nuevas generaciones en cultura de paz para vivir mejor. Y, sin embargo, se les está llevando el mensaje de que tiene razón el dicho aquel de que el pez más grande se come al chico. Y sí. Esa es la naturaleza de las cosas. Pero el ser humano tiene razonamiento, libre albedrío. Nos tenemos que solidarizar con los más débiles para que todos, en conjunto vivamos en mejores condiciones.
Es tan fácil vivir en paz, pero siempre habrá alguien soberbio que busque más poder a costa de lo que sea para lograrlo y tener más. Comento, que, al momento de estar escribiendo este artículo, estoy escuchando a Joan Manuel Serrat, y si gustas, para ponerte a tono, escucha la canción “algo personal” mientras lo lees, y estoy seguro que la relacionarás con el presidente de los Estados Unidos.
Mis sugerencias, con todas estas reflexiones para este nuevo año son: toma las cosas con calma, no te precipites en tomar decisiones; duele hacerlo, pero es mejor tomar decisiones con la cabeza fría y no arrepentirse después; crea rutinas positivas como rituales matutinos para sentar las bases de un día productivo y con propósito; cuida tu salud física y mental; y, sé agradecido por todo lo que te sucede. Todo tiene una razón de ser.
Por último, si eres como yo, que se pone un buen de objetivos a lograr, recuerda que el que mucho abarca poco aprieta, así que: no te propongas demasiadas cosas. Elige dos o tres objetivos clave para el año. Desglosa cada meta en pequeños pasos y asigna fecha para ejecutarlas.
Una sugerencia más: no te preocupes de lo que no puedes controlar. Enfócate en lo que sí controlas. Acepta la realidad de lo incontrolable. Establece “tiempos de preocupación” para no vivir en constante ansiedad, dedica energía a acciones concretas en todo lo posible y suelta el resto, a veces hablando con alguien de confianza liberas la carga que llevas. Acepta y suelta.
