“Los neuroderechos son los nuevos
derechos humanos para proteger
la privacidad mental, la identidad
y el libre albedrío.”
Anónimo
Es fascinante ver cómo lo que antes era terreno de la ética ahora es ley. Como estamos en 2026, el panorama ha evolucionado de la teoría a la práctica legislativa.
A partir del artículo pasado, he recibido muchos comentarios acerca de que si lo que estoy tratando es solamente una quimera. Mi respuesta es que la tecnología va avanzando a pasos agigantados, de tal suerte que ya estamos viviendo la 4ª revolución industrial, término acuñado por Klaus Schwab en el 2016 que describe el rápido avance tecnológico del siglo XXI. Una parte de esta fase de cambio industrial es la unión de tecnologías como la inteligencia artificial, la edición genética y la robótica avanzada que difuminan las fronteras entre los mundos físico, digital y biológico.
Y, como era de esperarse, la ciencia, al igual que los fenómenos sociales, van más rápido que el desarrollo de las leyes. Por esa razón es fundamental que se trabaje mucho más en la sociología jurídica, para ir a la par con todos estos cambios que estamos viviendo.
En este artículo presento la actualización sobre los países que lideran este cambio sobre los neuroderechos.
Al día de hoy, el mapa de los neuroderechos se ha consolidado principalmente en Iberoamérica, aunque el resto del mundo empieza a seguir el ejemplo bajo el marco de la UNESCO que adoptó su Recomendación Mundial sobre la Ética de la Neurotecnología a finales de 2025.
Chile sigue siendo el líder indiscutible. Fue el primer país en modificar su Constitución (Art. 19) para proteger la integridad psíquica frente a los avances tecnológicos. Además, su Ley de Neuroprotección ya regula el uso de neurotecnologías de consumo, prohibiendo la comercialización de datos neuronales sin un consentimiento que debe ser "libre, previo y específico".
Brasil ha avanzado significativamente con la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 29/2023) para incluir la "integridad mental" como un derecho fundamental. Además, estados como Rio Grande do Sul ya han incorporado los neuroderechos en sus propias constituciones estatales.
México: Aunque la agenda legislativa ha sido intensa, se han presentado reformas a los Artículos 6 y 73 de la Constitución para facultar al Congreso a legislar sobre ciberseguridad y neuroderechos, reconociendo el "cerebro y la mente" como bienes jurídicos protegidos.
España: A través de su Carta de Derechos Digitales, incluyó un apartado específico sobre neurotecnologías para garantizar el control individual sobre la propia identidad y evitar la manipulación externa en la toma de decisiones.
Estados Unidos: A falta de una ley federal, estados como Colorado y California han aprobado leyes pioneras de privacidad de datos que clasifican los datos biométricos neuronales bajo protecciones estrictas, similares a los datos de salud.
Analizando lo que está sucediendo ahora con el movimiento “therian”, chicos que se sienten identificados con animales, según datos de las redes, es un movimiento que inició en los 90´s. Es una subcultura surgida a mediados de la década de los 90 y consolidada por jóvenes a través de internet. Aunque sus raíces son antiguas, ha alcanzado su máxima popularidad recientemente gracias a redes sociales como TikTok, donde adolescentes comparten su identidad espiritual o psicológica con animales. El movimiento es una mezcla de búsqueda de identidad, comunidad y, a veces, un juego de rol para sus participantes.
Sin embargo, si analizamos los viejos tiempos, los jóvenes cambiaban a cierta edad, tal vez primero por moda, pero luego por ideologías. Tenemos el movimiento de los hippies, que en lugar de guerra hablaban de amor y paz. Y antes de ellos, la música dio un giro tremendo en el que no solo cambiaron el ritmo de la música, sino que se atrevieron a bailar de una forma diferente. En fin, creo que las tendencias de antes eran un reflejo del malestar social que tenían los jóvenes. Sin embargo, ahora, y vuelvo a insistir, creo, que son modas más que tendencias de pensamiento promovidas por quienes manejan muy bien estos temas de las redes.
Pero hay un punto que debemos respetar. Son movimientos que buscan, como todo adolescente lo hace, una búsqueda. Porque, recordemos, la palabra “adolescente” viene del verbo “adolescer” que significa “carecer”, por tanto, los jóvenes, y todos los seres humanos, hemos pasado por esa etapa en la que buscamos una identidad. Es parte del ser humano, sin que esto quiera decir que abandonemos a nuestros jóvenes a su suerte. Apoyémoslos y guiémoslos en lugar de criticarlos.
