M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

“Las tres cuartas partes de las miserias y

malos entendidos en el mundo terminarían

si las personas se pusieran en los zapatos

de sus adversarios y entendieran su punto de vista.”

-Mahatma Gandhi-

Cuando nació esta columna, fue por la necesidad y el deseo de construir, dar a conocer, implementar y promover la cultura de la paz para el buen vivir en nuestra sociedad.

Siempre he sostenido que estamos acostumbrados a resolver nuestras diferencias y conflictos a través de la violencia. Es decir, somos parte de la cultura de la bronca. Así le llamo yo.

Es cierto que nacemos con el conflicto porque somos humanos. Siempre habrá diferencias de puntos de vista, opiniones diferentes, controversia. Y ante esas diferencias pretendemos siempre tener la razón e imponer nuestros conceptos.

Y si eso se da en cualquier contexto, es decir, en el seno familiar, en la escena laboral, escolar en los negocios, la situación se complica aún más. y el problema más grande, eso creo yo, comienza con los problemas que ya traemos desde nuestro entorno.

La quinta definición que ofrece la Real Academia de la Lengua, refiere que el conflicto es la coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos. Esto ya de por sí es complicado, puesto que, además del conflicto interno que traemos, el generado entre dos o más personas puede que provoque muchísimos más problemas.

Tenemos que aprender nuevas formas para resolver los conflictos de una manera más civilizada. Ya no es adecuado dejar que sea un tercero, llamado juez, quien diga quién gana y quién pierde un juicio.

La mediación es muy noble en este sentido porque el conflicto puede arreglarse de manera pacífica, amigable, voluntaria y confidencial, entre otros elementos, por las partes en conflicto y un tercero llamado mediador que será un guía solamente para solucionar el conflicto, de tal manera que se trata de un esquema ganar-ganar. No hay perdedores en la mediación. Y lo más importante, los acuerdos tomados entre las partes tienen carácter de cosa juzgada.

De acuerdo a la ONU, la mediación es un proceso voluntario que se lleva a cabo con carácter confidencial, en el que una persona sin intereses creados, y que ha recibido la formación necesaria, a la que se denomina mediador, presta ayuda a las partes para llegar a un acuerdo negociado en relación con una controversia o diferencia, y en el que las propias partes están en control de la decisión de zanjar la cuestión y los términos de cualquier solución.

Y es, en este sentido, que la sociedad se congratula de que la mediación exista en nuestro país. En el caso específico de Morelos, este día lunes comenzará un ciclo de conferencias organizadas por la Escuela Judicial en el marco del 1º aniversario del CEMMASC (Centro Morelense de Medios Alternativos de Solución de Controversias) en el que se hablarán temas diversos sobre mediación. Participarán varias instituciones públicas y privadas.

En mi caso particular, mi ponencia será el próximo viernes y versará sobre temas de mediación privada. Su servidor, representa como director a “Conversare” institución de mediación privada, cuyo slogan es: “Dialogando juntos construimos”, dicha organización cuenta con mediadores debidamente certificados y además de los temas de mediación se imparten diversos cursos y talleres relacionados con la cultura de paz.

Quienes estén interesados, pueden ingresar al siguiente vínculo para registrarse. Todas las ponencias serán virtuales.

http://187.174.223.116/sistema_cursos/inscripciones/view_index.php?evento=1

Para todos nosotros, mujeres y hombres que buscamos nuevas formas de convivencia que garanticen el buen vivir y la cultura paz, esta serie de eventos valen mucho la pena. La mediación se puede llevar a diferentes áreas de la convivencia humana para lograr la armonía necesaria y puedan dirimir los conflictos de una manera civilizada. Existen diferentes tipos de mediación: familiar, civil, mercantil, laboral, penal, comunitaria y escolar, entre otras.

Actualmente estamos viviendo extremos de la violencia, y parecería que todos tendemos a entrar en esta dinámica destructiva. No lo permitamos. Tenemos que encontrar formas para vivir realmente en paz y concordia. William Ury afirma que: “la paz no es la eliminación de las diferencias, sino simplemente el manejo constructivo de las mismas.”

El conflicto siempre va a existir entre los seres humanos, pero es necesario que realmente aprendamos estrategias para enfrentarlo de una manera pacífica. Este es el momento.

 

“La raíz de todas las pasiones es el amor.

De él nace la tristeza, el gozo,

 la alegría y la desesperación.”

-Lope de Vega-

Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que iba de visita a la casa de una amiga que quiero mucho y que compartíamos el pan, la sal, la amistad y las canciones que siempre hemos cantado por tantos años junto a su familia. Fue un sueño muy hermoso porque cantamos hasta el amanecer. Sus hijos cantaron con una energía maravillosa, y ella, como siempre, plasmaba su sentimiento en las canciones que interpretaba. Contemplamos la luna, luna nueva del mes de agosto. Luna nueva que prometía un futuro mejor. Luna nueva que nos regalaba una esperanza.

Desperté, y mi corazón se llenó de una nostalgia futura... ¿Qué será de nosotros con la nueva normalidad?

Al tiempo que algunos están más o menos tranquilos sobrellevando la pandemia que vivimos, hay otras personas cuyos familiares o amigos cercanos han trascendido de este mundo. Sea a consecuencia de esta pandemia o por razones naturales. En otros casos peores, sigue habiendo violencia en las calles. Violencia en las casas. ¿De verdad será difícil vivir en paz ahora que la estamos pasando tan mal?

He visto gente muy cercana a mí con problemas de depresión, ataques de ansiedad, tristeza muy profunda. Los que saben del tema, siempre pronosticaron que el nuevo milenio traería una enfermedad principal llamada depresión. Y la pandemia que vivimos actualmente empeora la situación.

La pandemia nos robó los besos, nos prohibió el roce de nuestra piel con las personas que queremos, de nuestras manos al saludar. Nos vino a imponer, con más fuerza, el celular como control remoto de nuestras vidas y el uso de la pantalla como únicos medios de comunicación. La pandemia ha vuelto hipocondriaca a mucha gente. La enfermedad, con tanta publicidad en los medios, nos la han inoculado, y pensamos que todos los días son de tormenta.

Pero, por otro lado, hemos aprendido que podemos sonreír con los ojos, a pesar del cubrebocas. Mirarnos a los ojos, y sonreír con ellos, es una buena estrategia para hacer brillar el día, para querernos más.

Me encantaría tener el poder de llevarle a la gente el embrujo del amor. Pero del amor positivo, del que nace el gozo y la alegría.

No permitas que toda esta historia negativa te haga perder el rumbo. Llénate de amor a pesar de todo. Que no se derrumbe tu mundo, porque todo esto que estamos viviendo, al final, también pasará. Está seguro de ello.

Hay muchas frases del grandioso poeta y músico Leonard Cohen que son geniales, pero estas dos se aplican para el momento: “Actúa de la manera que te gustaría ser y pronto serás de la manera en que actúas”, y la segunda: “el amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males.

Actúa como si tuvieras poder sobre la pandemia que vivimos. Llena tu corazón de amor. Invéntate un mundo diferente. Juega el juego con las reglas que nos imponen los tiempos que vivimos. Escribe un guión para tu nueva película. Disfruta de tu soledad. Permite que el viento de los buenos recuerdos te lleve a lo que pensabas era tiempo perdido. No hay horas muertas más que aquellas que tú quieras así sean. Grita tu nombre fuertemente. Tienes más poder que esta pandemia.

Si vives en compañía, comienza a conocer a los tuyos. Ámalos, abrázalos, canta con ellos, comprométete con la vida. Comprométete con los tuyos. Escribe un poema o un cuento para que en el futuro haya un recuerdo de esta pandemia que vivimos, en el cual los que vienen detrás tuyo comprueben tu valentía al enfrentarte completamente desnudo al peor dragón de tus tiempos. Que quede evidencia de tu valor para llegar al futuro.

 

“La esperanza significa que uno

no se rinde a la ansiedad, el derrotismo

 o la depresión cuando tropieza con

dificultades y contratiempos.”

-Daniel Goleman-

 

Iba manejando tranquilamente por la ciudad hace unos días y escuchando Radio Universidad. Estaba al aire una entrevista con estudiosos que hablaban sobre los efectos psicológicos de la pandemia entre la población. Los resultados eran desalentadores y preocupantes tanto para los jóvenes como para las generaciones adultas.

Puse muchísima atención a los datos. Esperaba que dijeran cómo podía tener acceso a dicha información. Desafortunadamente estaban dando un avance de dicho estudio. Habrá que esperar. Sin embargo, me puse a investigar, y encontré un estudio interesante en España, del que te dejo el link por si te interesa:

https://www.ub.edu/web/ub/ca/menu_eines/noticies/docs/Consecuencias_psicologicas_COVID-19.pdf

Así seguí investigando, porque mi idea era lo positivo que podríamos sacar de esta historia terrible que estamos viviendo. ¿Todo es tan catastrófico como lo plantean? ¿Habrá algo positivo en todo esto? Y de repente, me acordé de una historia que había leído no sé dónde. Busqué en mis apuntes que están ordenadamente desordenados, y que con emoción les comparto:

Se cuenta de un discípulo budista que busca consejo con su maestro. Su mente está perturbada por lo que está sucediendo y le preocupa la reacción de la gente:

-Maestro, me cuesta tanto comprender que el Padre nos haya mandado un virus tan agresivo.  ¿Cuál es el propósito?

-El Padre no lo manda.  Lo permite, que es diferente.  La pandemia la generó el hombre a través de la violación constante de las leyes universales.

-Pero algo tan malo va a generar mucha destrucción.

-El coronavirus no es malo.  Tampoco es bueno.  Es necesario, que es diferente. No existe nada malo para el universo.  Si el coronavirus está presente es porque está permitido por la Divinidad, o no podría existir. La idea del bien y del mal se genera en tu mente que juzga desde su archivo de ignorancia un suceso que en sí es neutro.

-Pero son tantas las personas que se están contagiando en el mundo, o se van a quedar sin comer.  Tantos niños, ancianos, hombres y mujeres.  Es muy injusto.

-Lo injusto no existe dentro del amor universal.   Eso existe sólo en tu mente que no comprende el propósito que hay en lo profundo. Lo que sí existe es lo justo, lo preciso, lo exacto, lo correspondiente.  Existe un proceso evolutivo necesario que consiste en una toma constante de información.  Un ir aprendiendo a través de enfrentar las dificultades que la vida nos presenta, para que en medio del caos y del sufrimiento que se genera, descubramos el principio de amor que se encuentra en la vida misma.  Y éste principio de amor es el que nos irá liberando de las limitaciones humanas, y nos hará correspondientes con experiencias de mucha más satisfacción y armonía.

Tienes que comprender que a nadie le sucede una experiencia que no le corresponda.  Y si le corresponde la vivirá, aun cuando luche o se resista.

El coronavirus no es malo.  Es muy bueno, en cierto modo, ya que de él están aprendiendo muchísimas personas.  Se está elevando el nivel de conciencia del planeta al vernos en la necesidad de desarrollar grandes herramientas de amor como son la aceptación, la valoración y la adaptación.  La paciencia, la tolerancia, y el respeto. Podrá ser una prueba difícil, pero mala no es. Tú estás creciendo gracias a ella. Si dejas de ver al coronavirus desde tus miedos, y lo empiezas a ver desde tu comprensión, podrás reconocer el valor que hay en él.  Así podrás pasar esta prueba que la vida te está presentando. 

La decisión está en ti, y para eso la vida te dio un Libre Albedrío. Se te concedió la facultad de tomar decisiones, y éstas serán respetadas por el universo completo.  Puedes darle la opción al miedo, al orgullo y al ego. O puedes dársela al amor.  La decisión es tuya.  ¡Está en ti!

Dale la opción al amor.  El camino siempre es el amor.

-¿Y qué es darle la opción al amor?

- Conviértete en un ser imperturbable.  Invulnerable.  Trabaja en ti para que tu paz y tu felicidad no dependan de lo externo. Deja de ver problemas, y empieza a ver oportunidades que puedes aprovechar para hacer un crecimiento interior. Desarrolla la aceptación. “Todo lo que sucede es perfecto, y si existe y sucede es porque tiene un propósito”.  Padre, que se haga tu voluntad, y no la mía. Muéstrame cómo te puedo servir mejor. Aprende a fluir y a adaptarte.  Actúa con sabiduría en lugar de reaccionar desde el miedo. Vigila tu pensamiento para que sólo vibre en la frecuencia del amor.  Esto te llevará a tener claridad en la mente. No compartas tus miedos con los demás.  Comparte solamente tu entusiasmo, y tu alegría. ¡Que tu palabra genere armonía, y te haga sentir confianza!

Y lo último que agrego es esta frase que me ayuda: En momentos de crisis hay personas que sufren mucho y lloran. Pero hay otras personas que se ponen a vender pañuelos.

¡Dale la opción al amor para vivir en paz!

 

Lunes, 20 Julio 2020 05:14

Musicoterapia y cultura de la paz II

“La música es el corazón de la vida.

Por ella habla el amor;

sin ella no hay bien posible

y con ella todo es hermoso.”

-Franz Liszt-

Tengo muchísimos amigos y amigas dedicados al mundo de las artes. Los tengo no solamente en México, sino en varios países del mundo. Durante el tiempo que viví en Bruselas, tuve la oportunidad de disfrutar de óperas, ballet, recitales de música clásica. Tuve la oportunidad de disfrutar conciertos de Georges Moustaki y de Atahualpa Yupanki. Y en esta última ocasión pude constatar que el lenguaje no es barrera para disfrutar la música. La música es un lenguaje universal. Atahualpa Yupanki, creador de “los ejes de mi carreta”, (porque no engraso los ejes me llaman abandonado. Si a mí me gusta que suenen, pa qué los quiero engrasados), contaba historias, anécdotas, les ponía un hermoso vestido poético a sus canciones para después derramarlas en el espíritu de los oyentes. Había un silencio respetuoso en el teatro. Yo me preguntaba si todos podían comprender sus palabras y sus dichos. Supuse que sí, de lo contrario, no estarían ahí. Aunque todavía tengo mis dudas. Lo importante es cómo su música penetraba por cada poro de nuestra piel y se incrustaba en nuestras almas.

El gobierno de Bélgica promovía todos los diversos idiomas de la música. Absolutamente todos. Si hablamos de música, creo que hay muchos planetas. Tal vez diversos universos. Sin embargo, creo que en nuestro México se deben promover más este tipo de eventos, que estoy seguro que en algunas partes lo hacen muy bien. Y, de hecho, me refiero específicamente, a los de música clásica.

Hace unos días un gran amigo, guitarrista clásico profesional, que nos ha representado en varios escenarios del mundo, me comentaba, después de haber leído mi artículo, que es triste que sólo se apoye a las culturas populares, es decir a la danza regional, y a la música popular. Mencionaba que para él ha sido difícil posicionarse, pero lo ha intentado a tal grado que ya es reconocido en muchos escenarios internacionales.

Es necesario que nuestros estados implementen políticas públicas que consideren todas estas expresiones artísticas. Todas. Incluyendo las más vanguardistas. El desarrollo de la cultura es necesario porque una sociedad construida sobre cimientos artísticos es más sensible.

Y específicamente sobre el tema que nos convoca hoy, se dice que la música es una ciencia, la música es matemática, la música se considera una lengua extranjera, con ella aprendes historia, es también educación física, y entre otras cosas más, la música desarrolla la visión y exige investigación. Pero, sobre todo, la música es ARTE. Así, con mayúsculas.

La música te hace más humano, hace que reconozcas la belleza. Te acerca a un lugar infinito. La música es ancla para aferrarte al amor, te da como ya lo dije, sensibilidad, te hace más noble.

Existen muchos estudios científicos que confirman que la música tiene efectos positivos en el desarrollo cognitivo, creativo, intelectual y psicológico de los niños. Incluso se ha demostrado que la música estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, el encargado del aprendizaje del lenguaje, los números y el uso de la lógica.

Es muy triste notar que, para muchos padres de familia, las artes son “cosas para perder el tiempo”. No los culpo, porque eso es lo que nos han enseñado en nuestra sociedad. En toda la currícula educativa, la música, y todas las artes en general, son “opcionales”. Hay padres de familia y también “maestros” que afirman que los estudiantes pierden el tiempo y no se concentran por la música. Afirman que la música interfiere en el aprendizaje de otras materias. Pero los estudios demuestran que la música ayuda a interrelacionar los conocimientos diversos.

Afortunadamente, la música es un ancla, como ya lo dije, para aferrarse a lo que vale la pena. La música nos da alas, ayuda a la sociabilización y fomenta la colaboración, el espíritu crítico y el respeto cuando se hacen actividades colectivas.

Si deseamos una mejor sociedad, implementemos las artes como parte fundamental de la educación.

Mientras tanto, les dejo este link para que disfruten a Alan Juárez, mexicano virtuoso de la guitarra, en un concierto que dio en tierras alemanas:

 https://www.youtube.com/watch?v=afwuW6aUS0s

O este otro de Horacio Franco, flautista mexicano en tierras oaxaqueñas acompañado de KL Joon, pianista coreano:  https://www.youtube.com/watch?v=afwuW6aUS0s

 

 

Lunes, 13 Julio 2020 05:35

Musicoterapia y cultura de la paz

“La música es la mediadora entre

el mundo espiritual y el de los sentidos.”

-Ludwig van Beethoven-

 

Lao Tzu Decía que la música en el alma puede ser escuchada por el universo. Jason Mraz afirmaba que la música es un arma en la guerra contra la infelicidad. Y yo sostengo que la música (aquella que nos ha llegado al corazón) es la banda sonora de nuestras vidas.

Seguramente no existe persona alguna que no tenga alguna canción o melodía favorita. Y obviamente, me refiero a esa música que hace que nuestro espíritu despliegue sus alas y nos lleve a mundos insospechados. A viajes maravillosos. Ya sean de amor, de nostalgia, de inspiración, de sensaciones edificantes y constructivas.

Y si nos vamos a pensamientos de tiempos más lejanos, Platón aseguraba que el ritmo y la armonía encuentran su camino hacia el interior del alma. Y de eso, estoy completamente seguro. No importa si eres desafinado o si te da pena cantar, por lo menos, la música, en determinados momentos, nos pone a tararear. A mí siempre me ha gustado la música, y lo acepto, nunca podría vivir sin ella. Es magia en el aire que se respira, que entra por cada poro de mi piel y me regala la vida.

Si lo pienso detenidamente, creo que estarás de acuerdo conmigo. Cuando me di cuenta que con la música podía calmar a mis hijos hasta dormirlos, yo mismo entraba en un mundo hipnótico que hizo que a cada uno de ellos le escribiera una melodía propia. Cuando nació mi lobo Paeli (anagrama del nombre de mi hijo), desde el primer día, y a partir de todas las noches, era una melodía de Mozart la que le ponía para encaminarlo en el viaje al sueño. El concierto para clarinete en A mayor k. 622, del cual comparto el link de youtube por si quieres escucharla: https://www.youtube.com/watch?v=7dK0CWmE_oU

Y a Manzanita, mientras la arrullaba, lo hacía con una melodía del Maestro Ennio Morricone (QEPD) y que seguramente conoces: Cinema Paradiso: https://www.youtube.com/watch?v=1FzVWlOKeLs

Es verdad que la música es poesía en el aire. Desde tiempos remotos, la música ha sido una de las mejores formas (tal vez la mejor) de establecer vínculos y mantener la cohesión de un grupo porque el ser humano es un ser sonoro y musical.

Con la ciencia actual, podemos estudiar los efectos de la música con cimientos más sólidos. Con la música se detecta un aumento de los niveles de oxitocina, que se traduce en estados conductuales y emocionales de mayor confianza, bienestar, amistad y relación entre todos los integrantes del grupo. Los estudios de neuroimágenes muestran que se establecen nuevas conexiones neuronales, se modifican los niveles de neurotransmisores, se activan determinadas glándulas que afectan a la producción de hormonas. Todo ello tiene su repercusión en nuestras constantes fisiológicas, en nuestro estado de ánimo y, también, en nuestras capacidades cognitivas.

Por ello es importante considerar el potencial terapéutico de la música, sobre todo, en momentos como estos en que estamos aislados. Es tan capaz y poderosa que el simple hecho de escucharla diariamente durante seis meses mejora aspectos cognitivos en personas que se recuperan de daños cerebrales ocasionados por un ictus, (brusca obstrucción de un vaso sanguíneo cerebral -trombosis, embolia-, a su rotura -derrame- o a ambas (apoplejía). (Särkämo, 2008).

Hace algunos años participé con Silvia Elena Gutiérrez, gran amiga, en una actividad llamada “gimnasia cerebral”. Visitábamos asilos para realizar actividades con nuestros adultos mayores con el fin de mantenerles activas sus neuronas. Conocí a algunas personas con alzhéimer, cuya memoria estaba apagada. Sin embargo, la música lograba el milagro. La música recuperaba sus recuerdos. Recordaban la letra de las canciones que fueron importantes para ellos. La banda sonora de sus vidas. Yo miraba cómo sus ojos se encendían, cómo la sonrisa regresaba a sus labios. Cómo los versos comenzaban a surgir. Me imagino que recordaban sus tiempos, sus anécdotas. Sus vidas. Los vi felices después de tanto tiempo de oscuridad en sus vidas.

Ahora lo sabemos, ésta es una terapia que se utiliza en varios casos de la enfermedad. Cuentan una anécdota, ya en el área de investigación: Cuando Toño presenció la reacción de su abuela al escuchar “Sabor a mí” no pudo contener el llanto. La vio feliz. La vio moverse al ritmo de un verso que fue capaz de despertarle recuerdos, actitudes y gestos que ya daba por perdidos. Esa misma tarde, Francisca comió mejor, se relacionó con facilidad con sus cuidadores y le dio a su nieto el primer beso en cinco años.

La música es un elemento a incorporar desde la educación temprana. No como algo aislado u opcional. La música nos construye, reconstruye y deconstruye. La música nos salva. La música nos sana. El simple hecho de escuchar una canción, produce cambios en nuestro estado fisiológico -en la presión arterial, frecuencia cardiaca- se liberan endorfinas y disminuye el cortisol (hormona del estrés), que puede ayudarnos a mejorar el rendimiento de nuestro sistema inmune.

Si haces el experimento de leer este artículo mientras escuchas una de las melodías que he mencionado, o una de tu preferencia, te garantizo que tendrás una sensación diferente a que si lo haces sin una música de fondo.

La música, es también, parte de la cultura de la paz.

 

Lunes, 06 Julio 2020 12:46

Fake news y cultura de la paz II

“las noticias falsas se extienden mucho

más rápido que las verdaderas o reales.”

Estudio realizado por el MIT

(Instituto Tecnológico de Massachusetts)

 

Lunes, 29 Junio 2020 05:34

Fake news y cultura de la paz

Las fake news han sido conceptualizadas como la divulgación de noticias falsas que provocan un peligroso círculo de desinformación. Las redes sociales permiten que los usuarios sean productores y consumidores de contenidos a la vez, y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado. Esto, obviamente, genera un círculo vicioso, y una noticia falsa se replica miles de veces en cuestión de segundos.

Se dice que siete de cada diez personas, reciben una noticia falsa, al menos, una vez al día. De igual manera, hay un estudio que dice que sólo tres de cada veinte personas pueden distinguir una noticia falsa de una verdadera. Y lo peor no es esto. De acuerdo a las investigaciones, se afirma que para el año 2022, la mitad de las noticias que recibamos serán falsas.

Esto que menciono es lo que ahora se llama “posverdad” o “postverdad”. Término definido por el diccionario de Oxford (post-truth) como la palabra del año en 2016 y se refiere a las circunstancias en que los hechos objetivos son menos importantes a la hora de modelar la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales. La Real Academia define el término “posverdad” como la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Dicho de otra manera, este concepto establece que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones.

En el mito de la caverna de Platón, el filósofo planteaba que la verdad es independiente de nuestras opiniones. Estará siempre ahí, aunque nadie crea en ella. Es una visión muy idealista sobre lo que existe.

Sin embargo, esta idea tan poderosa también tiene un lado oscuro: la mentira también puede subsistir y acaparar toda la atención porque, si bien no describe fielmente la realidad, no le hace falta; simplemente "funciona" en nuestras cabezas. Nos permite construir un relato sobre nuestras vidas. Por eso sobrevive. La objetividad importa mucho menos que el modo en que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien.

Todo esto me produce mucho ruido intelectual porque me parece increíble como una gran cantidad de personas cree en las fake news. Y lo peor, es notar que muchas personas “educadas”, propaguen  en las redes sociales y en los grupos de whatsapp las mismas de manera arbitraria, aunque también, me parece muy obvio, que lo hacen para influir en la opinión de otras personas más débiles para conseguir sus fines.

A este concepto de “posverdad”, se le ha agregado otro llamado “alternative facts” o “hechos alternativos”. Es un eufemismo, en mi opinión, para la palabra “mentira”. Pero con un matiz: los hechos alternativos, a diferencia de las mentiras en general, tienen detrás un potente aparato mediático y propagandístico que los respalda y que hará todo lo posible por hacer que esas falsedades parezcan explicar la realidad o, al menos, que no parezcan mentiras.

En “La microfísica de la Posverdad”, ensayo de Hugo Pardo Kulinski, se afirma que la comunicación política sabe desde siempre que, entre racionalidad y emoción, predomina la emoción, y que la manipulación, las medias verdades o directamente las mentiras estratégicas hacen su juego para construir una base electoral o, peor aún, consolidar una idea política.

Es decir, que estos conceptos no son recientes, y que siempre han sido utilizados en la política. El problema es que ahora están siendo utilizados, subrepticiamente en las redes para mover los sentimientos de la gente. Para alterar su sistema de creencias.

La Federación Internacional de Periodistas, considera pertinente abordar una publicación que tenga como fin esclarecer y visibilizar el fenómeno de las Fake News, a modo de guía para periodistas y para la sociedad en general para identificarlas, evitar su reproducción y desmentirlas. Para frenar el círculo de desinformación, es importante que tanto periodistas como ciudadanos puedan tomar conciencia de que es una cuestión que tiene incidencia en la sociedad en su conjunto, que afecta la integridad democrática y que debe ser abordada en sus dimensiones política, social y cultural.

la desinformación y la propaganda afectan intensamente a la democracia, erosionan la credibilidad de los medios de comunicación tradicionales, interfieren con el derecho de las personas de buscar y recibir información de todo tipo, y pueden aumentar la hostilidad y odio en contra de ciertos grupos vulnerables de la sociedad (lo estamos viviendo en México). También destacó la importancia de tomar iniciativas desde la sociedad civil y los medios de comunicación para identificar noticias deliberadamente falsas, desinformación y propaganda, y generar conciencia sobre estas cuestiones.

Para lograr una cultura de paz, es urgente que esto se acabe. Esto es lo que provoca la polarización en la sociedad. Actualmente vemos a muchos periodistas, influencers y líderes de opinión que manipulan la verdad, tanto en medios tradicionales como en las redes sociales, y que nos hacen enfrentarnos entre nosotros, promoviendo así, una cultura de odio y de enfrentamientos cuando lo que necesitamos en nuestro México es promover la reconciliación.

 

 

 

Lunes, 22 Junio 2020 05:58

Paternidad y cultura de la paz

“Tener hijos no convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano  no lo vuelve a uno pianista.”

-Michael Levine-

Profesor de genética

No es mi intención contradecir a nadie. Dicen que un hombre que no sabe ser un buen padre, no es un auténtico hombre. Se dicen tantas cosas… y eso aplica para los conceptos de madre y padre. Pero hoy sólo me dedicaré a hablar sobre los padres. Uno, porque es el día para celebrarlo. Y dos, porque como hombre, me cuestiono muchas cosas.

He sido hijo, obvio. Y afortunadamente también soy padre. Mi educación y las experiencias de mi infancia no se comparan en absoluto con las de mis hijos. Desde mucho tiempo antes de ser padre me repetía a mí mismo que la vida de mis hijos sería diferente a lo que yo había vivido.

Y así traté de hacerlo. Según mi criterio, siempre les di lo mejor que pude. Los cuidé, les preparaba de comer, los bañaba, a la hora de dormir los acostaba en mi pecho mientras les daba un masaje, les cantaba y arrullaba. ¡Qué tranquilidad, paz y armonía sentía en mi corazón! No había nada más importante en la vida.

Cuando llegó la hora, el primer día del Jardín de niños, mi corazón se acongojó de sólo pensar lo que le esperaba a Lobito. Y así nacieron estos sentimientos que transcribo: “A los tres años, mamá y yo te llevamos al jardín de niños. Era hora de separarte un poco de nosotros para que conocieras un mundo diferente. /Te miré a los ojos y te dije: Hijo mío, aquí te enseñarán muchas cosas. “Aprenderás tanto y conocerás a muchos niños! / Teníamos tanto miedo de que lloraras al dejarte a la puerta del salón…pero tú nos miraste fijamente, nos regalaste un beso, y luego una sonrisa. Acompañado de tu maestra te alejaste hacia tu nuevo mundo. / Al salir de la escuela, mamá y yo nos miramos, y nos sentimos muy solos como si se hubiera ido nuestra alegría, nuestra razón de ser, nuestra mejor compañía. Nos miramos otra vez y sonreímos. Ese era el miedo que te queríamos evitar, y mira: son tus padres quienes lo sintieron.”

Recuerdo nuestras aventuras. Jugábamos mucho, cantábamos mucho. Lobito comenzó temprano con el gusto de la guitarra. La primera canción que le enseñé fue “Don´t let me down” de los Beatles. Tenía ritmo en la guitarra y nos la pasábamos de lujo. Ser padre es la mejor experiencia que podemos tener.

Cuando Manzanita llegó al mundo se repitió el sentimiento, pero con mayor fuerza. Le di todo mi amor también. Pero me preocupo más por ella que por Lobito por el tipo de sociedad en que vivimos. A ella le empecé a enseñar que tenía los mismos derechos que los hombres. Le enseñé que debía defenderse a sí misma y que podía tomar decisiones por sí sola. A ella, cuando tenía como tres años, le escribí lo siguiente: “Una tarde de verano mientras caminábamos por las calles de la ciudad, mamá tomó esta fotografía que refleja una hermosa pequeñita guiada por la mano de su padre. / He regresado muchas veces a observarla, y he encontrado otro significado: Es la historia de una pequeñita guiando el camino de su padre. / Cuando algunos años más tarde la encuentres en el viejo álbum de familia, espero que recuerdes todos los caminos por los que me llevaste cuando niña. Con amor: Papá.”

Uno trata de ser bueno, de ser sabio, de ser justo, de ser amoroso. Pero la vida nos lleva por caminos diversos. Algunos muy difíciles. Dicen que el hombre propone, pero Dios dispone.

Ellos, mis hijos, ya son mayores de edad. Toman sus propias decisiones. Sus propios caminos. Y nos agradecen muchas cosas…y otras nos las echan en cara. Creo que así es como la historia se repite. Pero lo importante es como se sienta uno. No todo es color de rosa. Pero lo importante es cómo nos sintamos en lo profundo de nuestro corazón. Yo me siento satisfecho.

Hace muchos años que leí lo siguiente y siento que así será por los siglos de los siglos. Lo que piensa el hijo del padre: “A los siete años: Papá es un sabio que todo lo sabe. A los catorce años: Me parece que papá se equivoca en algunas de las cosas que dice. A los veinte años: Papá está un poco atrasado en sus teorías; está muy anticuado. A los veinticinco años: El “viejo” no sabe nada... ya está medio loco. A los treinta y cinco: Con mi experiencia, mi padre a esta edad hubiera sido millonario. A los cuarenta y cinco: No sé si ir a consultar, con el viejo, este asunto. Tal vez pudiera aconsejarme. A los cincuenta y cinco: ¡Qué lástima que se haya muerto el viejo! La verdad es que tenía unas ideas y una inteligencia notables. A los sesenta: ¡Pobre papá! ¡Era un sabio! ¡Tenía razón en todo lo que decía! ¡Qué lástima que yo lo haya comprendido demasiado tarde!

Así es la vida. A todos los padres del mundo les digo: No importa cuánto se hayan esforzado por darles a sus hijos lo mejor. Nada vale. Ellos siempre tendrán algo en nuestra contra. Y también les digo, todo vale. Si tu corazón está tranquilo y satisfecho, esa es la mejor recompensa, aunque ellos no lo reconozcan. Los hijos no son malos, lo que sucede es que están en su búsqueda, y al hacerlo se van contra todo. Se van contra todos. Yo también pasé por esos caminos.

También es cierto que cometemos errores. Hay que reconocerlo. Pero si has tratado de hacer lo mejor por ellos, tu corazón estará tranquilo. Lo que sí me queda claro, aunque muchos no estén de acuerdo conmigo, es que una buena nalgada a tiempo puede a salvar a nuestros hijos de una mala decisión. Y también hay que seguir, yo lo he hecho, ese viejo adagio chino: Si quieres buenos hijos, hazlos pasar un poco de frío y un poco de hambre.

¡Feliz día del padre!

 

 

Sábado, 20 Junio 2020 12:29

EL CUERITO

Ese día, mi hermano y yo nos fuimos al Jardín “San Juan”, el que está en Av. Morelos y Degollado, como todas las tardes después de la escuela.

Lunes, 15 Junio 2020 06:00

Educación después de la pandemia II

“El principio más importante para desarrollar

e-learning vivaz es no ver el diseño de

 eLearning como diseño de información,

sino como diseño de una experiencia.”

-Cathy Moore-

Durante la semana recibí mensajes y llamadas telefónicas de amigas y amigos que se dedican a la docencia. Me comentaron que efectivamente les cayó de sorpresa esto de tener que hacer su labor a distancia aplicando el “e-learning” o aprendizaje en línea. Me mencionaron que les ha costado mucha dificultad implementar este tipo de enseñanza a través de las redes. Muchos no saben cómo. Ha habido mucho desgaste emocional e intelectual, problemas con los estudiantes y, sobre todo, en el caso de la educación inicial, discusiones y peleas con los papás. Afortunadamente este ciclo prácticamente ha concluido, pero se tiene que tomar en cuenta que enseñar en la era de internet significa que debemos enseñar las habilidades de mañana desde hoy.

Todos los que nos dedicamos a la docencia hemos tenido errores en el “cómo”. La verdad es que estamos repitiendo, en la mayoría de los casos, un error típico, llamémosle así. Los maestros creemos que debemos llevar el aula a internet y desde ahí, enseñar. Sin embargo, debemos pensar que la enseñanza en línea tiene otra metodología, otras herramientas para el proceso enseñanza-aprendizaje y, que, por tanto, no debemos repetir el modelo de la enseñanza en el aula.

Y en el caso de los catedráticos universitarios, la gran mayoría se atiene a su experiencia para enseñar. Muy raramente encontramos en ellos conocimientos pedagógicos. Ante todo, tenemos que reconocer que, hasta ahora, la enseñanza en las aulas se basa en la presencia y la oralidad. Sin embargo, debemos hacer notar que la enseñanza en línea no puede ser igual.

En el Congreso Universidad 2006 celebrado en la Habana, el rector del Sistema Virtual de la Universidad de Guadalajara (UDG), Manuel Moreno, señaló que “alguien nos tendrá que perdonar en el futuro por haber encerrado a nuestros jóvenes entre cuatro paredes durante muchos años, para hacerles repetir mecánicamente teoremas genéricos”. Se decía -en realidad, todavía se dice- que la función de la escuela es la de transmitir conocimiento. Sin embargo, ahora, y con la nueva realidad que estamos enfrentando, la función de la escuela tiene que ver con la idea de explorar para llegar al conocimiento.

Iremos, es necesario, haciendo la transición del pizarrón a la pantalla de la computadora. Ese ambiente que todos todavía vivimos en el que el profesor o la profesora llega al salón, acomoda sus libros sobre el escritorio, carraspea un poco esperando el silencio de los alumnos para comenzar la clase, comienza a hablar del tema, escribe algo en el pizarrón o pintarrón, o tal vez cuenta un chiste para hacer más interesante su clase, se esfuerza por lograr la comprensión del tema por sus alumnos, casos excepcionales, por supuesto, pero seguramente los hay, tendrá que ir modificándose poco a poco. Aunque mi sentir es que toda esa nueva tecnología del e-learning o aprendizaje en línea ya debería haber despegado desde hace mucho tiempo, y fue la pandemia lo que lo adelantó.

Ahora, debido a la necesidad de ser parte de estas nuevas tecnologías de la información y comunicación, se han dividido en dos los modelos de enseñanza. El que tenemos actualmente, denominado: Modelo transmisivo-memorístico (siempre fue mi queja desde niño) y el nuevo modelo orientado al aprendizaje.

Veamos las características del primero: el profesor es instructor, pone énfasis en la enseñanza, juega un papel aislado, suele aplicar los recursos sin diseñarlos, su didáctica está basada en la exposición y con carácter unidireccional, sólo la verdad y el acierto proporcionan un aprendizaje, restringe la autonomía del alumno, puede utilizar o no las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)

El modelo que debemos seguir a la brevedad, que es el orientado al aprendizaje, tiene como características las siguientes: el profesor es un mediador, se pone énfasis en el aprendizaje, el profesor se integra al equipo docente, diseña y gestiona sus propios recursos, la didáctica está basada en la actividad, la investigación y con carácter bidireccional, utiliza el error como fuente de aprendizaje, fomenta la autonomía del alumno y el uso de nuevas tecnologías está integrado en el currículum. El profesor tiene competencias básicas en las TIC.

Como vemos, la educación tiene todo un reto por delante en el que toda la sociedad debe incorporarse porque, como decía Bel Kaufman: La educación no es un producto: puntuación, diploma, trabajo, dinero, en ese orden; es un proceso, uno que nunca termina.

 

logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.