Estudia y trabaja para ayudar con los gastos a sus papás.

A raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19 y la suspensión de clases presenciales, Milton Eduardo Salgado empezó a trabajar como repartidor de comida a través de la aplicación de teléfono de Uber Eats, para ayudar con los gastos económicos a sus papás.

Agradece que cuenta con el apoyo económico de sus padres para terminar su carrera universitaria en Dirección y Administración de Empresas. Sin embargo, empezó a trabajar porque en un futuro le gustaría tener su propia empresa.

Actualmente, trabaja de ocho de la mañana a dos de la tarde y después toma clases en línea en una universidad privada. 

Refiere que sus ingresos son de hasta mil 500 pesos semanales porque hay fines de semana en los que realiza hasta doce servicios, pero en otros días con mucho esfuerzo lleva entre dos y cinco pedidos de alimentos.

Del dinero que obtiene cada semana entrega un porcentaje a sus papás para comprar lo necesario para la alimentación y pagar diferentes servicios, lo demás lo utiliza para pagar el internet de su teléfono, la gasolina de su motocicleta y gastos personales.   

“Hace tiempo un amigo me invitó a registrarme en la aplicación de Uber, pero no lo hice porque me di cuenta que no daban prestaciones ni seguro social y cuando empezó la contingencia vi que había mucha demanda y yo tenía mucho tiempo libre, y entonces empecé a trabajar”.

Dice que al principio su mamá le externaba su preocupación por los índices de inseguridad y de manera constante le llamaba por teléfono para saber en qué lugares se encontraba. Por eso evita entrar en colonias donde le dicen sus compañeros que son peligrosas como la Barona y la Lagunilla en Cuernavaca.

“Ahorita a mi mamá ya le da alegría porque ve que mi trabajo es en serio y apoyo con los gastos en la casa. Mi papá siempre me da su apoyo y ninguno me exige que trabaje, lo hago por gusto".

 

 

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Sábado, 24 Octubre 2020 05:15

Evita repartir en colonias inseguras

Ronaldo Villa trabaja desde hace siete meses como repartidor de comida por medio de la plataforma en línea de Uber Eats y dice que por la contingencia sanitaria del Covid-19 la demanda del servicio bajó hasta en un 50 por ciento. Por ejemplo, ayer a la una de la tarde apenas había realizado tres viajes, por lo que se quedó a trabajar horas extras, para compensar.

Dice que se registró en la aplicación de Uber Eats porque un familiar lo invitó luego de que se quedó sin empleo a raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19.

Refiere que sus ingresos económicos son muy variables, porque en fin de semana tiene más servicios, pero entre semana son pocos. 

Cuenta que aunque sus ingresos son escasos de momento son suficientes para solventar gastos en su casa y comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Agradece que hasta el momento no ha sufrido ningún accidente vial y tampoco ha sido víctima de la inseguridad, pero evita entrar en algunas colonias como la Lagunilla y la Antonio Barona, donde -según le dijeron sus compañeros repartidores- los han asaltado. En ocasiones los amantes de lo ajeno solo se llevan el teléfono celular pero en otros casos hasta la motocicleta.

"Está bien feo para entrar a algunos lugares y aun así los clientes quieren que dejemos el pedido hasta su domicilio. Yo trato de evitar esos lugares o les digo que lo voy a dejar pero que salgan a la calle y al menos nos hagan señas porque ellos dicen que la situación está tranquila, pero uno nunca sabe y desconfía de todo por la situación".

 

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En un día obtiene hasta mil pesos.

Para algunas familias la pandemia del covid-19 ha dejado grandes afectaciones en su economía, pero para Jorge González, repartidor de comida por medio de las aplicaciones de teléfono de Uber Eats y Didi Food, la emergencia sanitaria ayudó a incrementar sus ingresos diarios.

Dice que empezó a trabajar como repartidor de comida hace casi un año y en ese tiempo obtenía ingresos máximos 500 pesos diarios, pero desde que empezó la pandemia mejoró, porque la gente dejó de salir y empezó usar las aplicaciones. Actualmente en fin de semana sus ingresos son de 800 a mil pesos en un día.

“Los servicios incrementaron con la contingencia porque la gente se queda en sus casas y usa las aplicaciones. Antes de la pandemia tenía ingresos de 500 pesos y ahorita en (un) día me llevo hasta mil pesos, porque pienso que la gente valora nuestro trabajo y nos da buenas propinas”.

De su trabajo, dice que empieza alrededor de las 10 de la mañana y termina a las siete de la noche.

Él acude principalmente a negocios ubicados en Cuernavaca porque hay mayor demanda. Entre semana realiza unos 15 servicios y en fin de semana hasta 25 viajes.

El entrevistado refiere que por su labor ha sufrido tres accidentes viales, porque el piso de la calle está resbaloso, pero afortunadamente, dice, la empresa de Uber Eats responde y pide otro servicio al establecimiento para el cliente, mientras que en el caso de Didi Food -según le dijeron sus compañeros- el repartidor paga el costo de la comida cuando no entrega a tiempo.

Por la pandemia Jorge suspendió sus estudios universitarios pero aprovechó para emprender un negocio de estética canica junto con su novia.

 

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Sábado, 10 Octubre 2020 05:13

Autos de Uber y Didi, manjar para ladrones

Los modelos que usan esas empresas está entre los más robados, revela Rueda Moncalián.

El presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del estado, Rafael Rueda Moncalián, informó que los vehículos más robados son los que prestan servicio público de transporte por medio de las empresas Uber y Didi.


Indicó que los automóviles Versa, Aveo y Tsuru son los que más se roban, no sólo en Morelos sino en el país y los dos primeros modelos son los más utilizados por las  plataformas.
“Son marcas que alimentan el mercado de autopartes y se pueden modificar los registros para comercializarse”, explicó el empresario.


Aunque aclaró que no tiene un registro exacto del número de unidades de Uber o Didi que son robadas en el estado, sí refirió que son las marcas con el mayor número de reporte de robo, según datos de la  Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA).


“Sabemos que ha aumentado el robo de autos usados para Uber y Didi, aunque no tenemos cifras o porcentajes pero sabemos por las denuncias que no han llegado al Consejo”, indicó.
Además el empresario informó que el robo de automóviles asegurados en el estado sumó mil cinco vehículos en lo que va del año, de los cuales sólo 411 se han  recuperado, mientras que en el 2019, en el mismo periodo se reportaron 968 vehículos robados y fueron recuperados 445, según la información que proporcionó OCRA.


En este sentido, señaló que el robo de vehículo registró un incremento del cuatro por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado.

 

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Omar realiza hasta 16 viajes al día.

Omar Ayala, quien trabaja como conductor de Uber, un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación de teléfono, afirma que con el cambio de color en el semáforo sanitario poco a poco va saliendo de la crisis económica que dejó la pandemia del covid-19, y actualmente sus ingresos económicos van de los mil a mil 600 pesos semanales.

Dice que en los primeros meses de contingencia la situación estaba muy crítica, ya que con mucho esfuerzo podía realizar 12 servicios de Uber trabajando más de 10 horas al día y de lunes a domingo.

Para Omar es notable el incremento en el servicio de las últimas semanas, porque cuando le va bien realiza hasta 22 viajes, aunque en otros días solo puede hacer 16 en todo el día.

“Hemos visto que incrementó el servicio, sin embargo, todavía hay algunas personas que se resisten a usar el cubrebocas, y en cuanto se suben a la unidad de manera amable les digo que es necesario usarlo en estos momentos de contingencia, además porque el conductor no puede iniciar el viaje si no se cumplen con las medidas básicas de higiene”.

De su trabajo dice que el comportamiento de la gente es más relajado y el comentario en general es: “ya estábamos hartos de estar encerrados”.

Como parte de las medidas de higiene para evitar contagios de covid-19, Omar obsequia gel antibacterial a los usuarios y desinfecta la unidad de manera constante.

 

 

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Trabaja como repartidor de comida por medio de la plataforma desde hace un año.

Hace dos semanas mientras se dirigía a entregar un pedido de comida que el cliente pidió por medio de la aplicación de teléfono de Uber Eats, David Rojas tuvo un percance con su motocicleta, por lo que le fue imposible llegar a tiempo y -dice- en lugar de recibir el respaldo de la empresa esta lo dio de baja, por lo que hace unos días se registró en la plataforma de Didi Food.

Hace un año se registró en Uber Eats y meses después hizo lo mismo en Rappi, pero tras su despido de Uber, hoy solo puede trabajar en Rappi porque Didi Food todavía no está activa en Morelos, aunque varios restaurantes ya se afiliaron.

Dice que cuando empezó a trabajar como repartidor de comida sus ingresos eran de hasta mil 700 pesos a la semana, sin embargo, con la pandemia del covid-19 con mucho esfuerzo logra reunir entre 300 y 400 pesos, porque hay días en los que apenas puede realizar entre ocho y nueve servicios trabajando más de diez horas.

Antes de la contingencia -explica- realizaba hasta 25 viajes y hoy para poder llevar dinero a casa trabaja toda la semana, pues ante la situación económica no puede darse el lujo de descansar uno o días a la semana, como lo hacía antes de la emergencia.

“Hace como dos semanas se me ponchó una llanta de la moto y por eso no pude entregar la comida, me comuniqué al área de soporte de la empresa Uber Eats y ahí me dijeron que no había problema, que me quedara con la comida, pero al otro día mi cuenta ya estaba bloqueada y ya no pude conectarme porque me dieron de baja”. 

El entrevistado refiere que su trabajo como repartidor es arriesgado porque están expuestos a sufrir algún accidente y la aplicación (la empresa para la que trabaja) no responde. Además, si no entrega a tiempo los pedidos de comida los castigan dos horas sin servicio, lo que considera que es una situación injusta, ya que en ocasiones por el tráfico o la lluvia no pueden llegar a tiempo.

“Los clientes se quejan mucho pero no se ponen a pensar en las situaciones a las que se enfrenta el repartidor. Incluso, la gente inconsciente nos pide llevarles dos garrafones de agua y no se imaginan que no podemos llevarlos en la moto; la gente no entiende y se enoja, y aunque en la aplicación Rappi dice que cuenta con servicio para llevar en vehículo, pero no todos traemos vehículo, algunos andan en bici y otros hasta a pie”.

 

 

 

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Por la pandemia su mamá se quedó sin empleo.

Pedro Daniel Castro suspendió sus estudios universitarios porque siente la obligación de llevar dinero a casa para la alimentación de sus hermanos, ya que por la pandemia del covid-19 su mamá se quedó sin empleo y su papá no vive con ellos.

Desde hace un año, el entrevistado trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de Uber Eats. Asegura que se registró en esta plataforma porque en un inicio sus ingresos económicos eran buenos, pero con la contingencia sanitaria se registró una disminución porque varios establecimientos estuvieron cerrados y además cada día hay más competencia.

De su trabajo, refiere que todos los días recorre las avenidas principales como Plan de Ayala, Domingo Diez, Diana y Centro de Cuernavaca, porque son las zonas donde hay más establecimientos con venta de comida que trabajan con la aplicación de Uber Eats.

Trabaja de lunes a domingo de 12 del día a ocho de la noche y actualmente sus ingresos económicos son de entre mil 700 y dos mil pesos semanales.

“Hasta la fecha no he recibido reportes y he llegado tarde a entregar un servicio cuando en el restaurante se tardan, y cuando llueve mucho prefiero cancelar el servicio porque con el clima podemos sufrir accidentes viales y la comida se puede tirar”.

De acuerdo con Pedro, la ventaja en este empleo es que la aplicación coloca en diferentes categorías a los repartidores, las cuales van desde el nivel verde como servicio regular, nivel platino como bueno y diamante como excelente, por lo que aquellos que se encuentran en las últimas dos categorías tienen mayor número de servicios.

 

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Dos individuos le exigieron que les entregara su auto, pero el hombre se opuso y en seguida fue asesinado de dos balazos, en la colonia Lázaro Cárdenas de Cuernavaca.

Debido a que se opuso al robo de su vehículo, un chofer de la plataforma Uber fue asesinado de dos balazos en la cabeza, la mañana del jueves, en la colonia Lázaro Cárdenas de Cuernavaca.

De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado (FGE), fue alrededor de las 08:45 horas de ayer cuando vecinos de la calle Carmen Serdán de la citada colonia escucharon cuando dos individuos le gritaban al hoy finado que se bajara de su automóvil Nissan Tiida de color gris; después de unos momentos, se oyeron los balazos.

En seguida, los homicidas corrieron hacia la avenida Estado de Puebla, donde los esperaba un cómplice, a bordo de un vehículo negro, en el que emprendieron la huida hacia el Paso Exprés.

Por su parte, la víctima quedó tendida junto a la portezuela del conductor del automóvil antes descrito.

Dicha persona era de complexión robusta, tez morena y estatura mediana; vestía playera de color rosa y pantalón de mezclilla.

En seguida, vecinos de la zona llamaron a la Policía, alrededor de las 08:50 horas.

Unos minutos más tarde llegaron paramédicos municipales, pero ya no pudieron salvarle la vida a este individuo.

Asimismo, a la escena del crimen arribaron agentes de la Policía Morelos y de la Policía de Investigación Criminal, así como peritos de la Fiscalía Regional Metropolitana.

Estos últimos recogieron la evidencia que dejaron los homicidas.

A las 10:30 horas, auxiliares forenses levantaron el cadáver, que ya fue identificado por sus familiares.

 

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Nunca como ahora había bajado tanto la clientela, asegura.

José -quien trabaja como taxista desde hace 23 años- usa cubrebocas solo por respeto a los pasajeros porque él dice no tiene miedo de contagiarse por el covid-19, pues en sus 62 años nunca ha enfermado.

Mientras espera a los clientes cuenta que todos los días empieza a trabajar desde las seis de la mañana porque durante el día debe reunir suficiente dinero para cubrir la cuenta, la gasolina y para llevarse por lo menos 100 pesos para la alimentación de su familia.

Asegura que es la primera vez en los 23 años que lleva al volante que ve una gran disminución en la demanda del servicio de taxi, pues hay días que no realiza más de cinco servicios. Por eso trabaja hasta las 10 de la noche.

“La afectación es más grande que cuando llegó el servicio de Uber y Didi. Yo, por ejemplo, empiezo desde las seis de la mañana y hay días que no llevo ni un peso, pero tampoco puedo dejar el trabajo porque en la casa tenemos que comer aunque sea frijoles”.

El entrevistado afirma que desde que llegó la pandemia no ha negado el servicio de taxi a sus clientes porque con esfuerzo realiza algunos viajes de 30 y 35 pesos.

¿No tiene miedo de un contagio?

-No me da miedo la muerte, a la hora que llegue y que sea lo que Dios quiera. Uso cubrebocas porque lo piden las autoridades, pero de cualquier manera nunca saludo de mano, menos de beso y tampoco doy abrazos; no estoy en contacto con la gente. Mi familia dice que si no morimos del virus nos matan de hambre.

 

 

 

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Esto significa el último movimiento de la compañía de viajes compartidos hacia la expansión de su negocio a las agencias de transporte público

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