Movimiento estudiantil señala la inoperancia de dicha área de la Universidad del estado.
En el marco de las mesas de trabajo con autoridades universitarias, en su pliego petitorio, la Resistencia Estudiantil UAEM plantea la necesidad de analizar el funcionamiento actual de la Unidad de Género de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) para garantizar que los mecanismos destinados a atender las violencias no se limiten a respuestas reactivas, sino que contribuyan a la prevención, atención y transformación de las condiciones que las provocan.
“Se reconoce que la existencia de una Unidad de Género, Igualdad y No Discriminación constituye un avance institucional; sin embargo, su operación actual evidencia vacíos que requieren ser atendidos mediante un proceso de revisión, reestructuración y homologación de las demandas estudiantiles actuales. Esto implica no sólo fortalecer sus capacidades operativas, sino también replantear su lugar dentro de la estructura universitaria, su grado de autonomía y su articulación con las necesidades de la comunidad estudiantil”.
Los estudiantes en resistencia plantean una revisión crítica de la actuación de esta dependencia universitaria, señalan lo que consideran vacíos y proponen una reestructuración integral.
Señala el pliego de peticiones que la Unidad de Género y No Discriminación suele operar bajo lógicas de atención a casos de acoso y hostigamiento, pero sin la capacidad suficiente para la prevención estructural de estos tipos de violencia. “Esto la coloca como gestora de crisis y no como agente de transformación cultural”.
Además, se agrega, se depende de decisiones administrativas, políticas internas y la normatividad universitaria, lo que limita su capacidad para sancionar, investigar o “incomodar a estructuras de poder dentro de la universidad”, por lo que no se garantiza plena efectividad de sus funciones.
Otro señalamiento es que se observan procesos largos, poco claros y “emocionalmente desgastantes” para quienes denuncian, provocando revictimización y burocracia.
La Resistencia Estudiantil subraya que la Unidad de Género de la UAEM no actúa de manera transversal, sino que trabaja en opacidad, no socializa el alcance de sus funciones y atribuciones, y existe poca claridad en los datos estadísticos respecto del número de denuncias, resoluciones y sanciones, que no dan certidumbre respecto de su ámbito de trabajo.
“La universidad reproduce desigualdades de género presentes en la sociedad. La Unidad de Género, Igualdad y No Discriminación se inserta en una institución jerárquica, donde denunciar implica enfrentar relaciones de poder. Se privilegia una lógica legalista/punitiva sobre enfoques restaurativos, pedagógicos y comunitarios”.
Luego de su diagnóstico, la Resistencia Estudiantil UAEM propone que la Unidad de Género, Igualdad y No Discriminación debe actuar con autonomía técnica y política, para actuar sin interferencias administrativas o políticas internas particularmente en procesos de investigación y resolución de casos.
Piden destinar presupuesto suficiente para una operación continua y el desarrollo de programas de prevención y atención adecuada de casos, con mecanismos externos de supervisión que aseguren rendición de cuentas e imparcialidad, que generen confianza entre la comunidad universitaria.
Proponen un modelo mixto de prevención, atención y transformación con programas obligatorios de formación de género para estudiantes, docentes y personal administrativo, así como intervenciones en la cultura institucional enfocadas en modificar prácticas, discursos y dinámicas que reproducen desigualdades y violencias.
Se pide incorporar justicia restaurativa con espacios de diálogo, y que la reparación del daño vaya más allá de una sanción, con acompañamiento psicosocial y la simplificación y humanización de los procesos con enlaces institucionales en cada unidad académica.
Además, se propone incluir la perspectiva de género en los planes de estudio como parte de la formación integral de los estudiantes, así como formación obligatoria para docentes y personal administrativo que permita fortalecer su capacidad para identificar, prevenir y atender las violencias
“La reestructuración de la Unidad de Género, Igualdad y No Discriminación no debe entenderse únicamente como un ajuste administrativo, sino como una oportunidad para transformar las bases relacionales, culturales e institucionales de la Universidad, orientándolas hacia un modelo más justo, seguro y digno para toda la comunidad universitaria”, se indica en el pliego de peticiones.
