Enero: el mes de las continuaciones y nuevos comienzos. Después de la resaca emocional postfiestas decembrinas, la cotidianidad toma forma otra vez: los adornos navideños vuelven a las cajas; los niños, a las escuelas, y el resto del mundo, a sus labores con normalidad.
Quizá para algunos, enero se sitúa en un limbo extraño, entre la euforia y el cansancio, y la expectativa por lo que marcará las nuevas tendencias.
Entre esos muchos temas que se vuelven un asunto de diálogo mediático y colectivo están la temporada de premios, esperada por muchos, no vista por otros, pero comentada por todos.
Para México, la conversación toma un ritmo distinto que en Hollywood, pues una cantidad considerable no ve la transmisión completa de estas galas. Sin embargo, la lista de ganadores, las sorpresas de la noche o injusticias llegan a oídos de todos gracias a la televisión, radio y el medio en el que todos opinamos e interactuamos: internet.
Desde principios de año y con cada premiación somos testigos de la carrera rumbo a los Premios Oscar, en la que muchas de las producciones se comienzan a perfilar como las favoritas.
El pasado domingo, los Critics Choice Awards se llevaron a cabo de la mano de la anfitriona, Chelsea Handler, en los que condecoraron a las películas y series más ovacionadas y aclamadas del último año.
Frankenstein, de Guillermo del Toro, y Sinners se posicionaron como las películas más premiadas, con cuatro galardones cada una; seguidas de Una batalla tras otra (One battle after another en su título original), con tres, entre ellos “Mejor Película”.
Este domingo 11 de enero será la noche de la tan llamada antesala de los Oscar: los Golden Globes (Globos de oro).
Este certamen marca las tendencias de la conversación, la popularidad de las producciones y es un indicador del tono y clima que se vivirá durante la carrera por el Oscar.
El diálogo se abre y la charla se enciende. El público toma partido por ciertas producciones, el debate inicia, los temas como las ignoradas, las películas a defender o las que son de total desagrado están claros previo a la noche de los Oscar.
Este fenómeno mediático no sólo se ve en los foros de internet, sino que la propaganda que nos remite a ello se percibe en los reestrenos en las salas cine, funciones dedicadas a los filmes nominados, en las plataformas de streaming y su “top 10” con los títulos protagonistas de la temporada.
A pesar de la lejanía de los grandes escenarios en los que se celebran las ceremonias, la discusión y la opinión públicas viajan de usuario a usuario, desde los memes en redes sociales y los podcasts, hasta videos de críticas, algo que se vivió bastante en nuestro país el año pasado con la controversial cinta Emilia Pérez.
Duramente criticada por la audiencia mexicana por su vaga y superficial forma de tocar temas delicados, entre otras cuestiones, esta cinta fue repudiada pese a su marketing, que la pintó como una nueva “joya” del séptimo arte y sus múltiples nominaciones de la Academia y uno que otro premio.
Este año promete discusiones que desde enero resuenan para la gran noche de marzo. Un ejemplo de esto han sido las audaces declaraciones y actitud en la promoción de Timothée Chalamet por su papel en Marty Supreme. Cabe recalcar que el domingo pasado fue acreedor del galardón a “Mejor Actor”.
La Academia nomina y premia, pero la audiencia comenta, defiende o reprueba. La antesala está abierta, las noches de premios comienzan, de enero a marzo tenemos los Critics Choice Awards, los Globos de Oro, los BAFTA y SAG Awards.
Con las nominaciones a los Oscar acercándose, ¿cuáles serán las grandes sorpresas de este año? ¿Cuáles serán los favoritos? Éste es un año que promete.
