Presuntamente acuchilló a un joven, pero asegura que el ahora finado y la mujer que lo acompañaba trataron de asaltarlo, en la colonia Lomas de Chamilpa.

Un joven perdió la vida al haber sido acuchillado durante una pelea, la noche del jueves, en la colonia Lomas de Chamilpa de Cuernavaca. Un conductor de Uber estaría relacionado con el hecho.

A través de un video difundido a través de redes sociales se observa a un individuo que está tendido en la calle Madroño de la referida colonia, al tiempo que un hombre y una mujer discuten.

Asimismo, en las imágenes se ve a un presunto trabajador de Uber en posesión de un cuchillo, el cual asegura que la pareja intentó robarle su vehículo y dinero, por lo que se desató una pelea durante la que el ahora finado resultó herido.

Por su parte, la joven reclamaba al conductor que tenía pruebas de la agresión de la que habían sido víctimas ella y su acompañante, entre las que mencionó que el chofer no los había llevado a la dirección que pidieron.

Por último arribaron elementos policiacos, pero ya no se encontraba el trabajador de Uber. Así que el caso fue comunicado a la Fiscalía para que iniciara las pesquisas.

 

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Ayer realizaron un paro de labores.

Omar Ayala trabaja como conductor de Uber -un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación de teléfono- y ayer se sumó al paro de labores que realizaron sus compañeros para exigir a la empresa un ajuste en las tarifas y mejores condiciones de seguridad.

Como parte de su protesta, algunos conductores, aunque no trabajaron, circularon por las avenidas principales de la ciudad y para manifestar su inconformidad escribieron un mensaje en la parte trasera de su vehículo el cual decía: “un día sin Apps, no te conectes”. 

El paro de labores se realizó de ocho de la mañana a ocho de la noche y este generó que los precios por el servicio se elevaran porque había pocos conductores disponibles.

De acuerdo con Omar, la causa de la protesta es   que la plataforma de Uber maneja tarifas muy económicas. Por ejemplo, cobra 30 pesos por un viaje de más de diez kilómetros.

También contó que hace un tiempo realizó un viaje al aeropuerto en la Ciudad de México y la aplicación puso una tarifa de 500 pesos, la cual se debe respetar, pero la empresa no consideró que el conductor gastó 400 pesos en combustible por ese viaje y 230 pesos por las casetas (entrada y salida), y todavía le descontó 250 pesos de comisión por el servicio, por lo que -dijo- al final salió perdiendo porque puso dinero de su bolsa.    

En cuanto a la situación de inseguridad, afirmó que algunos de sus compañeros han sido víctimas de asaltos y en ocasiones hasta resultaron lesionados por resistirse. 

“Todos los días salimos con miedo y preocupación por la situación de inseguridad, pero no podemos dejar de trabajar porque necesitamos el dinero”.

 

 

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Antonio trabaja en un laboratorio durante la semana.

Antonio Padilla trabaja como promotor en un laboratorio y todos sus días laborables visita farmacias de autoservicio y de cadena en Morelos. Sin embargo, para generar otros ingresos ocupa su día descanso para repartir comida por medio de la plataforma de Uber Eats.

Ayer, entrevistado afuera de un restaurante de la ciudad, contó que su día de descanso es el domingo, pero la empresa donde labora desde hace dos años le dio vacaciones de una semana, las cuales aprovechó para trabajar repartiendo comida, porque en su opinión no es momento de descansar.

“No es momento de descansar, pienso que llegará el día en que descanse todos los días. Además, ahorita necesito dinero porque tengo un hijo y él necesita comer”.

El entrevistado señaló que su trabajo en el laboratorio consiste en visitar a los encargados de las farmacias, en las cuales revisa precios y existencia de los productos, pasa ese reporte a sus superiores y otra área se encarga de surtir la mercancía a los establecimientos.

Su jornada laboral en el laboratorio es de ocho de la mañana a las cinco de la tarde de lunes a sábado.

Los domingos trabaja desde temprano en el reparto de comida para obtener al menos 700 pesos de ingresos extras.

Asegura que le va bien como repartidor de alimentos por medio de la aplicación de teléfono, aunque reconoció que es un trabajo agotador, porque para obtener más de mil pesos diarios necesitan trabajar jornadas superiores a las catorce horas.

“Me registré en la aplicación por curiosidad, porque pensé que estaba desperdiciando tiempo. También porque me dijeron que los ingresos son buenos, pero he visto que es desgastante porque tenemos que estar todo el día en la calle”.

 

 

 

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Jueves, 14 Enero 2021 05:13

“La inseguridad está terrible”

Conductores de Didi desconfían hasta de los usuarios, confiesa Jesús.

Jesús Omar Martínez, quien trabaja como conductor de Didi, contó que por la situación de inseguridad que se vive en el estado, ofrece sus servicios de transporte privado solo hasta las ocho de la noche y que la mayoría de sus compañeros andan “con el Jesús en la boca”, es decir, con la preocupación, al saber que les puede pasar algo durante el viaje.

El entrevistado dijo que tiene una experiencia como conductor de Didi de casi dos años y agradece que hasta la fecha no ha sufrido asaltos, pero según le dijeron sus compañeros, se ha detectado que algunas personas se registraron en la aplicación de teléfono como usuarios, pero con intenciones de asaltar a los conductores.

“La inseguridad está terrible, andamos con el Jesús en la boca porque en cualquier lugar de Morelos hay mucha inseguridad; debemos cuidarnos porque, se escucha feo, tenemos que cuidarnos hasta de los usuarios porque se sabe que se conectan para asaltar; a los conductores los golpean y les quitan los carros”.

Refirió que durante el día realiza los servicios a cualquier colonia, pero en la noche evita algunos lugares que carecen de alumbrado público, porque en estas zonas son blanco de la delincuencia.

De su trabajo, dijo que por la pandemia del covid-19 los servicios han disminuido y en ocasiones espera hasta 15 minutos para realizar un viaje, pero tiene que seguir en este empleo porque tiene la responsabilidad económica en su casa y además debe entregar una renta semanal por el vehículo.

 

 

 

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Evitan entregar pedidos en colonias como Altavista, Carolina y Sacatierra.

Josué Duarte, quien trabaja desde hace más de un año como repartidor de comida por medio de la plataforma de Rappi, señaló que por la pandemia del covid-19 los servicios de entrega de alimentos a domicilio han aumentado porque la gente dejó de salir, pero también se incrementaron los asaltos y robo de motocicletas, principalmente en los estacionamientos de las tiendas de autoservicio.

De acuerdo con el entrevistado, el retroceso en el color del semáforo sanitario y el cierre de varias plazas benefició a los repartidores de comida que ofrecen el servicio por medio de aplicaciones de teléfono, porque los establecimientos que permanecen abiertos habilitaron el servicio a domicilio.  

Sin embargo, lamentó que en los últimos meses varios de sus compañeros han sufrido asaltos, porque los amantes de lo ajeno buscan a las personas que están en constante movimiento, al suponer que llevan grandes cantidades de dinero por los servicios que realizan.

Por la situación de inseguridad, Josué evita entregar pedidos en colonias como Altavista, La Carolina y Zacatierra de Cuernavaca. De su trabajo, dijo que sus ingresos económicos varían entre 600 y 700 pesos diarios y realiza de 15 a 20 entregas.

Sobre la emergencia sanitaria por el covid-19, refirió que desconoce si alguno de sus compañeros se ha contagiado con el virus. Sin embargo, cada uno hace aplica las medidas de higiene básicas, como el uso del cubrebocas y gel antibacterial para la desinfección de manos.

 

 

 

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Afirma que sus ingresos económicos son de hasta 800 pesos diarios.

Brandon Quintero estudió la carrera de Ingeniería Industrial, pero se le ha complicado encontrar un trabajo relacionado con su carrera profesional -sobre todo desde que llegó la pandemia- por lo que desde hace año y medio se registró como repartidor de comida en la plataforma de Uber Eats.

Entrevistado mientras esperaba pedidos de alimentos en el centro de Cuernavaca, narró que como repartidor de comida sus ingresos económicos son buenos, incluso, mejores que en otros empleos, además de que tiene la oportunidad de trabajar de lunes a viernes en un horario de ocho de la mañana a nueve de la noche, jornada en la cual puede reunir hasta 800 pesos.

De su vida laboral, dijo, que antes trabajó en una cafetería, donde le pagaban mil 100 pesos a la semana, pero lo dejó porque le dijeron que en las plataformas los ingresos son superiores.

“Aquí nos va bien por el dinero, la única desventaja es que no cotizamos en el IMSS para tener Infonavit, aunque yo tengo seguro por parte del banco como conductor de la moto siempre hacen falta las prestaciones”. 

Sin embargo, se dijo contento en este empleo porque es dueño de su tiempo, no está sujeto a las órdenes de un patrón y porque puede realizar hasta 27 servicios al día. También agradeció que hasta el momento no ha sufrido situaciones violentas, como otros de sus compañeros, quienes -le dijeron-han sufrido intentos de asaltos en algunas colonias de la ciudad.

Por cuestiones de seguridad, dijo el entrevistado, a partir de las siete de la noche evita entrar a colonias como la Lagunilla y Alta Vista en Cuernavaca y cuando recibe un pedido para esa zona lo cancela.

 

 

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Conductor de Didi trabaja más de 15 horas para comprar alimentos para su familia.

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia del covid-19 ha dejado grandes afectaciones en la economía de las familias, por lo que José Antonio Pantaleón trabaja más de 15 horas al día como conductor de Didi -el servicio de transporte que se ofrece por una aplicación de teléfono- para poder comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Hace un año empezó a trabajar en la plataforma de Uber y después se registró en Didi para aumentar sus ingresos económicos, pero cuando llegó la pandemia del covid-19 los servicios bajaron a más de la mitad al igual que sus ingresos.

“El trabajo está muy escaso y mal pagado, pero en meses anteriores los ingresos estaban para llorar, porque solo alcanzaba para comprar comida y gasolina. Nos enfrentamos a una crisis muy fuerte porque trabajamos todo el día y solo con las dos aplicaciones podemos llevarnos un poquito más de dinero”.

El entrevistado refirió que su jornada laboral empieza a las seis de la mañana y termina a las once de la noche, y solo descansa para tomar sus alimentos, porque tiene tres hijas, las que toman clases virtuales y él necesita dinero para pagar servicios como luz e internet. 

“Afortunadamente en la casa tenemos una computadora en la casa y ahí toman sus clases las niñas, pero, por ejemplo, yo tenía contemplado gastar cierta cantidad de dinero cada semana y ahora con la pandemia gasto más porque mis hijas usan el internet y comen en la casa; antes estaban en escuelas de tiempo completo y una que va en el kínder le daban de almorzar y ahorita todo es diferente”.

Sobre la situación de inseguridad, dijo que evita ingresar a colonias como Antonio Barona y Lagunilla en Cuernavaca, para no ser víctima de asaltos.

A veces brinda el servicio en ese rumbo, pero deja al cliente sobre la avenida y les informa que por seguridad no puede ingresar a privadas.

 

 

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Miércoles, 30 Diciembre 2020 05:10

Plataformas de reparto disminuyen su cobertura

Dejaron de dar servicio a farmacias y supermercados.

Kevin Guzmán, quien trabaja como repartidor de comida por medio de la plataforma de Uber Eats, señaló que con el retroceso en el color del semáforo sanitario del covid-19, los pedidos disminuyeron porque cerraron varias plazas, además, porque la aplicación eliminó servicios a farmacias, supermercados y tiendas de autoservicio.

El entrevistado se registró como repartidor de comida en la aplicación de Uber Eats luego de que sufrió un accidente que le quitó movilidad en su brazo derecho en su anterior empleo, donde hacía trabajos de descarga de maíz.

En cuanto a su labor, refirió que hay días buenos en los que obtiene hasta 700 pesos de ingresos económicos, pero hay otros en los que con mucho esfuerzo reúne entre 150 y 200 pesos, de los cuales debe descontar un porcentaje semanal para la gasolina de su motocicleta.

“En los últimos días bajó el servicio con el cambio de color en el semáforo, porque cerraron algunas plazas y también porque las aplicaciones dejaron de dar servicio a farmacias, supermercados y a tiendas de autoservicio; antes eso nos ayudaba bastante, pero ahorita los pedidos bajaron un poco y al día por mucho hago unos cuatro viajes cuando antes tenía hasta 25 servicios”.

A decir de Kevin, los repartidores están expuestos a ser víctimas de la inseguridad, por los lugares a los que deben de ir, lo que ha hecho que varios de sus compañeros sufran asaltos en colonias peligrosas, como la Antonio Barona en Cuernavaca y algunas de Jiutepec.

Al respecto, dijo que hace unos meses cuando se dirigía a entregar un pedido a la Antonio Barona, varios sujetos intentaron quitarle las llaves de su motocicleta, pero no pudieron porque varias personas lo auxiliaron, así es que los delincuentes solo lo tiraron al piso y luego corrieron.

“A mis compañeros les quitan las motos afuera de sucursales como Walmart o en estacionamientos; incluso, se arriesgan a que los atropellen, como pasó con una chica, que la atropelló una persona en estado de ebriedad".

 

 

 

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Viernes, 18 Diciembre 2020 05:12

Le robaron gel antibacterial y una careta

Además de la pandemia, a los conductores de Uber también les afecta la inseguridad.

Adriana Sánchez -quien trabaja desde hace dos años como conductora de Uber, un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación telefónica- señala que durante la emergencia sanitaria por el covid-19 ha tenido clientes que se niegan a usar el cubrebocas -con la excusa de que “de algo vamos a morir”- así como otros que le han robado el gel antibacterial que lleva en su vehículo.

Sobre los casos de robo, dijo que cuando empezó la pandemia compró una botella de alcohol gel para ofrecerlo a sus clientes durante el viaje, pero sin darse cuenta una persona se lo llevó, por lo que tuvo que comprar otra botella. Para evitar la sustracción, otra vez colocó una etiqueta a la botella con la leyenda “propiedad del Uber”. Sin embargo, ese anuncio no fue suficiente y también se lo llevaron.

Relató que otro caso similar ocurrió con una pasajera que pidió el servicio desde su domicilio a su centro de trabajo. La usuaria ocupó el asiento trasero del vehículo y antes de bajar tomó una careta que iba en uno de los asientos, por lo que Adriana regresó al domicilio de su cliente y pidió le regresen el objeto, porque es para su protección contra el virus.

“Me di cuenta de que se llevó mi máscara, vi que era mi vecina, aunque ella no me reconoció; cuando la dejé en su trabajo me regresé a su casa, toqué la puerta y salió una señora: le dije que su hija se llevó mi careta, entonces le habló por teléfono. Ella dijo que se confundió y su mamá me la pagó”.

De su trabajo, cuenta que además de las afectaciones económicas por la pandemia, la inseguridad es otro factor que aqueja a este sector pues se enteró por terceras personas que en las últimas semanas los amantes de lo ajeno han robado varios vehículos; incluso, uno de sus vecinos que también trabaja como conductor de Uber está desaparecido.

Por ese motivo, dice la entrevistada, ha cancelado algunos viajes de personas que sospecha tienen otras intenciones. Además, agradece que la aplicación de Uber maneja una nueva modalidad y ofrece servicio de mujeres para mujeres, es decir, si la persona que solicitó el servicio no es mujer puede cancelar el viaje y reportarlo a la aplicación.

 

 

 

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Miércoles, 16 Diciembre 2020 16:37

Uber Moto llega a Cuernavaca

Es la primera ciudad en México que contará con esta alternativa para viajar

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