La presidenta municipal de Ayala, Nayeli Mares Mérida, experimentó en menos de dos semanas los dos extremos que puede tener un político: el 10 de abril se tomó una fotografía flanqueada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la gobernadora Margarita González Saravia; y una semana después, su nombre aparecía en todos los medios nacionales como la responsable —políticamente hablando— de la peor masacre ocurrida en territorio morelense.
Hasta antes del 18 de abril la vida le sonreía a la joven maestra de escuela nacida en el pueblo de Moyotepec, y quien dio clases de primaria en Tenextepango y otras comunidades rurales del municipio antes de entrar a la política de la mano de su esposo, Arturo Abúndez, actual presidente del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia.
Es un secreto a voces entre los ayalenses que, aunque ella firma como alcaldesa, el verdadero presidente municipal es Arturo Reynado Abúndez Martínez. Y es que él intentó en varias ocasiones ocupar ese cargo sin lograrlo. Fue hasta que se puso de moda el tema de “la paridad de género” que hizo lo que muchos políticos de todos los partidos: manejar el poder a través de la esposa.
Aun así no fue fácil. En el 2021 logró que entrara como candidata a la alcaldía por el Partido Morena, pero fue derrotada por el entonces alcalde (hoy diputado local), Isaac Pimentel Mejía, quien compitió bajo las siglas del Partido Acción Nacional y le ganó por más de dos mil votos.
En el 2022, Arturo Abúndez fue vergonzosamente destituido de la dirección del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal (IDEFOMM), apenas seis meses después de haber asumido el puesto. En una sesión del pleno 23 ediles votaron a favor de su destitución, mientras que ocho en contra y hubo una abstención. Los ediles señalaron a Abúndez Martínez por su falta de resultados y su capacitación para ocupar dicha posición; en su lugar fue nombrado Francisco León y Vélez.
En el 2024 volvió a apostarle a su esposa, y luego de una serie de negociaciones con Pimentel Mejía (quien aceptó la candidatura de Morena a la diputación local), que la pareja Abúndez-Mares logró el registro de la maestra para competir en las urnas en el proceso electoral del 2024, en el cual obtuvo el triunfo y tomó posesión el primero de enero del 2025.
En un caso singular, el presidente del DIF de Ayala tiene más actividades que la propia alcaldesa, y es evidente que utiliza los recursos del municipio para promocionarse desde ahora para un cargo de elección popular.
Y también maneja el IDEFOMM, porque su esposa Nayeli fue designada presidenta de la Junta de Gobierno, en la sesión del pasado 9 de febrero.
Como si no fuera suficiente, el pasado 6 de abril la gobernadora Margarita González Saravia, el diputado Isaac Pimentel y la diputada federal Cindy Winkler aceptaron ser invitados de honor para la inauguración de una obra intrascendente: la rehabilitación del Boulevard Anenecuilco. Para su inauguración, fue bloqueado todo un carril donde colocaron un templete con sillas, y ¿sabe usted quien estaba en el presídium? Pues nada menos que el presidente del DIF de ese municipio, quien fue ovacionado incluso más que la gobernadora cuando el maestro de ceremonias mencionó su nombre.
Y sería precisamente en esa vía terrestre que comunica la ciudad de Cuautla con Villa de Ayala, donde ocurrió la masacre con mayor número de muertos que se tenga memoria. Ocurrió en el bar denominado “El Rincón de la Banda”, que ya tenía varios fines de semana funcionando pero que fue anunciada su magna inauguración para el pasado viernes 17. Todo mundo lo sabía.
Según testigos, todo transcurría tranquilo hasta que, alrededor de las cuatro y media de la madrugada, ya bajo los efectos del alcohol y drogas, se inició una balacera que tuvo como saldo ocho muertos —entre ellos una mujer— y el dueño del establecimiento herido, que dejaría de existir en un hospital.
¿Qué hizo el Ayuntamiento de Ayala ante este acontecimiento?
Emitió un documento con el Logotipo del Ayuntamiento 2025-2027 y la palabra —información— (así, con guiones a los lados). En el primer párrafo, refiere que durante la madrugada del 18 de abril, se registró un ataque armado al interior de un establecimiento denominado “El rincón de la Banda”, con saldo preliminar de ocho personas fallecidas.
En el segundo párrafo, el documento dice que “de manera puntual se informa que el establecimiento referido no cuenta con licencia de funcionamiento expedida por el Ayuntamiento de Ayala. Así mismo (SIC) se precisa que, del 1 de enero del 2025 a la fecha, esta administración municipal no ha otorgado nuevas licencias de funcionamiento a establecimientos de giros rojos”.
Enseguida informa cuántos de estos negocios existen y el número de ellos que han refrendado. Y termina insistiendo:
“El lugar donde ocurrieron los hechos se encontraba en su día de apertura sin contar con los trámites ni permisos correspondientes para su operación”.
No sabemos quién se encargó de redactar dicho documento que no es ni comunicado, ni boletín, ni nada que se le parezca. Es un mamotreto con errores de sintaxis que refleja que al Ayuntamiento lo único que le importa es que el establecimiento no había tramitado su licencia de funcionamiento, lavándose las manos completamente.
No hay firma de la titular del Ayuntamiento, tampoco el pésame para los familiares de los fallecidos, ni la acostumbrada frase de que “el Ayuntamiento colaborará con las autoridades correspondientes para el esclarecimiento de estos lamentables hechos”.
El documento en cuestión vino a confirmar que en el municipio de Ayala prevalece la improvisación, y que ni la maestra de primaria ni el presidente del DIF, están preparados para enfrentar este tipo de situaciones.
Y hoy, seguramente escucharemos la versión oficial de las autoridades de que “se están matando entre ellos”, como si eso sirviera de consuelo.
HASTA MAÑANA.


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