En 1993, siendo quien esto escribe reportero de El Universal Morelos, fortuitamente cayó en mis manos el libro “Fuerte es el Silencio” de Elena Poniatowska. Cubría la zona conurbada para ese importante rotativo, así que me interesó muchísimo la crónica de la escritora francesa nacionalizada mexicana sobre la fundación de la colonia Rubén Jaramillo en el municipio de Temixco.
Se cumplían 20 años de la fundación de la colonia y era “mi fuente”, por lo que hice un reportaje sobre la situación actual de esa comunidad en la que pretendieron fundar una colonia de corte comunista al estilo de Mao Tse Tung, donde “no habría pobres ni ricos” y comerían de lo que cultivaran en sus parcelas.
En aquella ocasión sólo pude entrevistar a una hermana de Florencio Medrano, quien me dijo que cuando llegó el Ejército aquella madrugada lluviosa del 28 de septiembre de 1973, todos los líderes salieron huyendo y nunca más supieron de ellos, aunque había rumores de que Florencio había sido asesinado en 1979 en la Sierra de Oaxaca.
El reportaje publicado en las páginas de El Universal Morelos, comenzaba diciendo que los habitantes de esa colonia, “hoy reconocida por las autoridades y beneficiada ampliamente por el programa Solidaridad de Carlos Salinas de Gortari, no saben todo lo que tuvo que pasar para que hoy puedan disfrutar de lo que tienen”.
A partir de ahí me surgió una inmensa curiosidad por saber todo lo que tuviera que ver con Florencio Medrano y la colonia Rubén Jaramillo, la cual cumplió 53 años de existencia el pasado martes 31 de marzo.
Lo celebraron de manera modesta con un baile amenizado por una banda, un grupo musical y un sonido, para cerrar con la quema del tradicional castillo pirotécnico, organizado por la actual delegada municipal, Karina Rosas.
La madrugada del 31 de marzo de 1973, un nutrido grupo de familias de escasos recursos y campesinos sin tierra provenientes de Acatlipa, Temixco, Jojutla, de los barrios más pobres y marginados de la ciudad de Cuernavaca, Morelos, así como del estado de Guerrero, se congregaron en el predio Villa de las Flores, localizado en Temixco, con el objetivo de tomar la tierra y levantar en ella sus viviendas.
Nacido el 27 de octubre de 1945 en Limón Grande, municipio de Cutzamala del Pinzón, Guerrero, Florencio Medrano, comenzaría a trabajar en el campo desde muy temprana edad, recorriendo el estado de Guerrero, Morelos y Estado de México. Apodado “el güero” por su tez blanca, se distinguió por ser un líder natural, carismático, entusiasta, persuasivo y firme. En 1967 se instaló en la colonia popular Antonio Barona en donde entró en contacto con Porfirio Equihua Pérez y su hijo Rafael Equihua Palomares, siendo este último quien lo acercaría hacia el estudio del marxismo.
Posteriormente se integró al Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano, encabezado por Javier Fuentes Gutiérrez. Este grupo lograría viajar a la República Popular China para recibir entrenamiento político y militar.
Los integrantes del PRPM en China comenzaron a plantear la necesidad de hacer una revolución armada en México para instaurar un orden político-económico socialista basado en los planteamientos teóricos del maoísmo. No obstante, a su retorno a México, varios integrantes y dirigentes del PRPM fueron detenidos por la Dirección Federal de Seguridad, ya que se les llegaría a vincular con unos atentados con bombas realizados por el Comando de Lucha Revolucionaria, organización integrada por miembros del Ejército Insurgente Mexicano.
Ángeles Vences Gutiérrez, quien conoció de cerca a Florencio Medrano, escribió:
“A la lucha se va a aportar, no a ver que se saca de ella, su lucha igual que la del General Zapata nunca fue por un puesto político, fue por crear autonomía y conciencia de clase y cambiar el régimen de explotación y corrupción, eso es lo que a los luchadores sociales ante la historia los hacer ser grandes e inmortales, lo demás es arrastrarse como gusanos a cambio de protagonismo, un puesto público y negociaciones que hacen perder la ética y la dignidad... si es que la hubo”.
Explica que Florencio Medrano Mederos, fundó la Colonia Proletaria Rubén Jaramillo en Temixco en un terreno de 68 hectáreas, terreno, que había pertenecido a un extranjero y que había dejado abandonado por mucho tiempo y al cual se le habían acumulado los pagos en catastro.
“El gobernador de ese tiempo, el Ingeniero Felipe Rivera Crespo, se quería quedar con el terreno para hacer un fraccionamiento de lujo, el cual según la maqueta encontrada en la casona contaría con un lago artificial, este fraccionamiento se llamaría Villa de las Flores y sus calles todas tendrían nombre de flores”.
El Güero Medrano era un hombre sensible ante las necesidades de la gente más pobre y veía como mucha gente humilde que llegaba de otros estados al estado de Morelos con la esperanza de mejorar su economía, trabajaban de jornaleros agrícolas y rentaban pequeños cuartos en las vecindades de Temixco y sus alrededores.
Dos o tres eran las opciones de terrenos para fundar la Colonia Proletaria Rubén Jaramillo y dar un lote a quienes más lo necesitaran, el Güero Medrano pensando estratégicamente escogió el terreno donde hoy se asienta la colonia porque vio que contaba con dos barrancas, un apantle y ojitos de agua y que en caso de que el gobierno cercara a los colonos por lo menos —decía él— de sed no se morirían.
La colonia estaba organizaba bajo un sistema de autogobierno donde las asambleas vecinales organizaban las tareas de mejoramiento de la colonia y las de autodefensa popular, pues en la colonia estaba prohibido el acceso a los cuerpos de seguridad del Estado. Para llevar a cabo las tareas de mejora de la colonia, se instauraron los Domingos Rojos, los cuales eran jornadas de trabajo donde los habitantes de la colonia realizaban obras de beneficio colectivo , tales como la pavimentación de caminos, la construcción del sistema de drenaje y alcantarillado, así como la construcción de la escuela y espacios públicos.
La noche del 28 de septiembre de 1973, tropas del ejército mexicano pertenecientes a la 34ava. zona militar tomaron por asalto el nuevo asentamiento irregular. En la búsqueda por Florencio Medrano, el ejército mexicano saqueó y destruyó algunas casas bajo el pretexto de buscar arsenales propiedad del PDLP.
El gobierno federal arremetió y persiguió a los líderes del movimiento, pero “apapachó” a los invasores. En los siguientes años, la colonia (algunos todavía la identifican como Villa de Las Flores) fue beneficiaria de todo tipo de obras y programas sociales, como pavimentación de calles, escuelas, canchas deportivas, etc. Incluso les hicieron su propio pozo de agua y les cedieron los derechos para su operación.
Una de las mujeres que nacieron en esta colonia es Jazmín Solano, quien fue directora del organismo operador del Agua Potable en la Rubén Jaramillo, presidenta municipal y hoy diputada local. Ella fue una de las más alegres participantes en el desfile alegórico del pasado martes. El alcalde Israel Piña, aunque fue invitado, no acudió al festejo.
HASTA EL LUNES.
