Publicado en Estrategias Miércoles, 22 Abril 2020 05:50

El CCALM: prueba de fuego

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El primero de abril abordamos en este espacio el tema de la pandemia por el covid 19 y el Centro Comercial Adolfo López Mateos, y advertíamos que mientras en el resto de la ciudad se estaban tomando todo tipo de medidas de prevención, al interior del vetusto mercado parecía que la vida transcurría normalmente.

Hicimos una especie de cronología de cuántas veces se ha querido cerrar el centro de abastos para obras de remodelación o de construcción de una nueva estructura, mismas veces que las autoridades se han encontrado con un rotundo no de los locatarios.

“El día que cierre el ALM no sabemos qué vamos a comer los que estamos tratando de guardar la cuarentena en nuestras casas. El trabajo de comerciantes y cargadores es tan esencial como el de los trabajadores de la salud, pero de que están violando las disposiciones sanitarias, eso que ni qué, y tarde o temprano la autoridad algo tendrá que hacer”, fue el párrafo con el que terminamos nuestra columna de ese día.

Pues bien, ayer se llegó ese día. La gota que derramó el vaso fue la confirmación por parte de las autoridades de que tres trabajadores del mercado ALM están entre la lista de los 101 casos confirmados del coronavirus en Morelos, por lo que Protección Civil Estatal lo considera un foco de infección.

César Miguel Eroza Osorio, encargado de despacho de la subdirección de Salud Pública, anunció acciones conjuntas con el municipio de Cuernavaca en el mercado tras la confirmación de tres casos de coronavirus covid-19 en personas que ahí laboran.

El gobierno del estado informó que se decidió establecer filtros en los accesos, restringir el acceso de niños, adultos mayores y embarazadas, solo podrá ingresar una persona por familia; vigilar que se respete a cabalidad la sana distancia, metro y medio entre personas; uso de cubrebocas para locatarios, proveedores y clientes; suspensión temporal de actividades no esenciales.

Tendrán que garantizar que los establecimientos no presenten aglomeraciones, conserven limpios tinacos y cisternas, mantengan clorada el agua para consumo humano; las áreas de preparación de alimentos y sanitarios deben contar con la señaléctica alusiva al lavado de manos frecuente con agua y jabón o alcohol gel al 70 por ciento.

Se anunció también que se realizarán las pruebas correspondientes a familiares y colaboradores de los locatarios confirmados de Covid-19 para que cumplan con la definición operacional y darán el seguimiento epidemiológico.

La llegada de los elementos de la Guardia Nacional a los andenes del Adolfo López Mateos alertó a los comerciantes, que –como ya es su costumbre- en cuanto ven en riesgo su negocio se arremolinan decididos a todo.

Ahí fue cuando el presidente municipal de Cuernavaca decidió “tomar el toro por los cuernos” y acudió a los andenes del mercado para hablar con los locatarios, comerciantes y trabajadores. 

Les explicó lo que ya todos sabíamos: que la aglomeración de gente es propicia para el contagio del coronavirus, y que si llega a infectarse uno (como nos aseguran que ya sucedió), la epidemia ya no se va a poder parar, y serán cientos de enfermos.

Y el problema mayor (como ya lo había anticipado Angélica Jaramillo Frikas), es que al mercado ALM vienen a surtirse de todos los rincones de la entidad, de ahí que puede ser una fuente de contagio extraordinaria.

Por otra parte, Morelos es vecino de la Ciudad de México y de Puebla, donde el número de afectados es mayor, cuando ya no haya espacio en sus hospitales vendrán irremediablemente a Morelos, lo que terminaría en un caos.

Toño Villalobos conoce perfectamente el mercado Adolfo López Mateos. Durante décadas su familia manejó el sistema de circuito cerrado (sonido local) que era como una estación de radio pero que sólo se escuchaba en los andenes y estacionamientos.

Él conoce a los comerciantes y los comerciantes lo conocen a él. Lo importante es encontrar soluciones que minimicen los efectos de la pandemia, pero sin cerrarlo, porque eso no lo van a permitir.

Primero se tiene que hacer una limpieza a fondo del mercado. Lavar la cisterna de donde dicen que salen gusanos. Luego, regular la entrada de los compradores para que no se hagan aglomeraciones, y que quienes acudan a comprar lleven sus cubrebocas y respeten la sana distancia.

Para ello se requiere que haya una sola entrada y una sola salida, no las 12 que actualmente están en funcionamiento.

Una idea que parece buena es la de implementar la venta a domicilio, sin embargo, los ingresos no serán igual a como están acostumbrados los comerciantes.

En suma: los comerciantes del mercado Adolfo López Mateos tendrán que aceptar la regulación, so pena de que al rato (como dijera el gobernador de Baja California) comiencen a “caer como moscas”. Y eso es real.

Si no hay otra salida, tendremos que llegar a lo que están haciendo en otros países: la detención corporal de las personas que no respeten las medidas de prevención ordenadas por las autoridades federales.

Sabemos que son violatorias de los derechos humanos, pero el bien común está por encima de las garantías individuales.

HASTA MAÑANA.

 

Modificado por última vez en Miércoles, 22 Abril 2020 10:30
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