Sociedad

¿Qué hay con el súper peso?


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¿Qué hay con el súper peso?

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Hay símbolos que cobran peso en la vida de los pueblos, que reflejan su productividad dentro de un contexto global. No solo como metáforas, sino como realidades tangibles que afectan la vida de cada familia, cada negocio, cada trabajador. El llamado “súper peso” mexicano no es un concepto trivial, se trata de la manifestación de un fenómeno global y local cuya comprensión exige ir más allá del cálculo financiero y adentrarse en la vida concreta de la sociedad mexicana.

En los últimos meses, el peso mexicano ha mostrado una apreciación significativa frente al dólar estadounidense, alcanzando niveles no vistos desde mediados de 2024. Según datos del mercado interbancario, la moneda mexicana llegó a cotizarse por debajo de 18 pesos por dólar, niveles que no se veían desde julio de 2024, e incluso se reportó un registro cercano a 17.37 pesos por dólar el 24 de enero de 2026, marcando una tendencia de fortalecimiento continuo.

Este fenómeno, para muchos analistas, inversores y ciudadanos, es significativo, porque desafía la narrativa tradicional donde el peso siempre se devalúa ante el poderoso dólar. Sin embargo, entender por qué ocurre exige desentrañar una red de factores globales y domésticos que se entrelazan con la economía mexicana en el contexto actual.

No es un milagro, es una combinación de fuerzas globales. Es tentador atribuir el fortalecimiento del peso a una sola causa, pero la realidad es más compleja. Dos elementos globales han jugado un papel preponderante:

 

1) La debilidad relativa del dólar

En 2025, y en este inicio de 2026, el dólar estadounidense ha mostrado un debilitamiento generalizado frente a muchas divisas. El índice DXY, que mide el valor del dólar frente a seis monedas principales, ha retrocedido significativamente, lo que ha coincidido con tensiones internas en la política monetaria de Estados Unidos y expectativas de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal.

Este debilitamiento del dólar no solo afecta al cruce con el peso, sino a un amplio conjunto de monedas emergentes, como el peso colombiano, el rand sudafricano o el rublo ruso, que también se han apreciado frente al dólar en distintos grados.

Entonces, la pregunta es: ¿el peso se fortalece o es el dólar el que se debilita? La respuesta, para quienes miran la relación desde la lógica del mercado, es: ambas cosas. El dólar ha perdido terreno y el peso ha capturado parte de ese espacio.

 

2) El diferencial de tasas y la confianza inversora

Otra pieza clave es el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos. El Banco de México ha mantenido una postura de tasas relativamente altas en comparación con la Reserva Federal, lo que hace que los activos denominados en pesos resulten más atractivos para algunos inversionistas, un fenómeno conocido como carry trade.

Este atractivo relativo de rendimientos en México crea demanda de pesos en los mercados financieros, impulsando su precio al alza frente al dólar.

 

¿Es “bueno” o “malo” lo que está ocurriendo?

La respuesta no puede ser simplista. Cada fenómeno económico tiene ganadores y perdedores. Al analizar este fortalecimiento desde la vida cotidiana del ciudadano común, aparecen contrastes que merecen atención:

 

  • Beneficios potenciales:

Menor precio de productos importados: Un peso fuerte permite que muchos bienes importados, que van desde tecnología hasta insumos industriales, sean más baratos en términos de moneda local, lo cual puede traducirse en menor presión inflacionaria en algunos sectores.

Viajes al exterior más accesibles: Para quienes trabajan con dólares o planean viajar, un peso más valioso mejora su poder adquisitivo fuera de México.

 

  • Costos y desventajas

Remesas menos valiosas: Millones de familias mexicanas dependen de remesas enviadas desde Estados Unidos. Un dólar más débil y un peso más fuerte significan que cada dólar enviado se convierte en menos pesos en casa, reduciendo el ingreso real de muchas familias.

Exportadores presionados: Sectores orientados a la exportación pueden ver disminuidos sus ingresos en pesos cuando sus ventas están denominadas en dólares, ya que por cada dólar recibido se obtienen menos pesos.

Turismo receptor más caro: Un peso fuerte puede encarecer México para turistas extranjeros, afectando ingresos por turismo si no se compensan con otros factores.

Estas dualidades muestran que el fortalecimiento de la moneda no es automáticamente “bueno” para todos. Depende de la estructura productiva, de los ingresos y de los mecanismos de protección social que cada economía despliegue.

 

¿La 4T tiene algo que ver?

Mucho se discute en el espacio público sobre si las políticas del gobierno actual, el de la autollamada Cuarta Transformación (4T), han influido directamente en el fortalecimiento del peso. La respuesta exige precisión sin atender a afinidades: no hay evidencia clara de que la 4T por sí sola haya generado la apreciación de la moneda, más bien, el fenómeno responde a factores globales, como la dinámica del dólar, el diferencial de tasas ya mencionadas y las expectativas de mercado, combinados con una relativa estabilidad macroeconómica interna.

Puede decirse que la estabilidad económica relativa y la percepción de la gestión monetaria de Banxico han contribuido a que el peso sea un refugio relativamente atractivo, pero el causante principal del fenómeno no es una política específica, sino un conjunto de fuerzas globales y la relación histórica entre México y su principal socio, Estados Unidos.

 

Comparativas: México en el contexto global y latinoamericano

Comparar al peso mexicano con otras monedas de América Latina o del mundo ayuda a relativizar el fenómeno:

Peso colombiano: También se ha apreciado significativamente frente al dólar, reduciendo la competitividad exportadora de productos como el café y las flores, un efecto paralelo al de México.

Real brasileño y otras monedas emergentes: Brasil y otras economías regionales han visto movimientos similares, aunque con mayores turbulencias internas.

Fuera de la región, muchas monedas de mercados emergentes se han beneficiado del debilitamiento general del dólar, pero el peso mexicano ha sido uno de los más destacados en términos de apreciación sostenida. Esto refleja no solo la relación estrecha con la economía estadounidense, sino también la percepción de riesgo y oportunidad que tienen los inversionistas globales hacia México.

 

El impacto para la economía mexicana y la vida de la gente

La fuerza del peso no es una abstracción pues impacta en la vida diaria, que es lo más importante, dejando atrás discursos políticos. Un trabajador que recibe su salario en pesos podría ver un mayor poder adquisitivo para comprar bienes importados; no obstante, un familiar que recibe remesas en dólares lo ve diluirse. Un empresario exportador puede ver sus ingresos en pesos reducirse, mientras que un comerciante que importa insumos observa beneficios claros.

Estos efectos contradictorios obligan a una reflexión más profunda: ¿queremos una economía que privilegie la estabilidad de la moneda por encima de la producción y el empleo? ¿O deseamos un equilibrio donde el tipo de cambio sea un medio, no un fin?

La historia económica de México nos recuerda que el peso ha sido volátil (incluso remitiendo a lo que dijo López Portillo en su momento: "un peso devaluado es un presidente devaluado"), desde depreciaciones profundas durante crisis hasta periodos de estabilidad, y cada fase tiene ganadores y perdedores. La diferencia hoy es que el fenómeno ocurre en un mundo globalizado, con México estrechamente integrado a la economía estadounidense, cuyo dólar ha perdido fuerza relativa frente a múltiples monedas.

El llamado “súper peso” mexicano frente al dólar no es un milagro aislado, ni un logro atribuible a un solo actor político. Es la manifestación de una intersección entre fuerzas globales, expectativas de mercado, decisiones de política monetaria y la historia estructural de la economía mexicana.

De tal manera que es un fenómeno que ofrece ventajas, pero también plantea riesgos y costos para amplios sectores de la sociedad. Comprenderlo no es solo una tarea de economistas, sino una exigencia para cualquier ciudadano que vive de su trabajo, de sus ahorros, de sus remesas o de sus empresas, porque al final, el valor de una moneda no se mide solo en cifras financieras, sino en cuánto impacta la vida real de las personas, y por ello es importante tener una moneda fuerte.

 

Facebook: Juan Carlos Jaimes

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