Máximo Cerdio

Máximo Cerdio

Migrantes morelenses que radican en Chicago participaron en el izamiento de nuestro lábaro patrio este lunes, fecha en la cual en México se celebra el Día de la Bandera.

La ceremonia tuvo lugar en la plaza "Richard J. Dalei Center" y estuvieron presentes, entre otras personalidades, María Pappas, tesorera de Chicago y Reyna Torres Mendivil, cónsul general de México en Chicago.

De igual modo, representantes de la sociedad civil mexicana, además de Alfonso Seiva García, por parte de la Federación de Clubes de Morelenses (FCM).

Tepoztlán. Como el científico ahonda en la naturaleza de las cosas y su relación con el hombre, el artista se introduce en la naturaleza humana.

¿Quiénes somos, qué somos o podemos ser, cómo podemos ser o somos? Las respuestas a éstas preguntas exigen entrar en uno mismo y en los demás, sin miedo a no ser conocido, a pasar por pervertido o enfermo mental. Uno de los casos más sonados y emblemáticos es el del escritor y filósofo francés Donatien Alphonse François de Sade, en su obras: Aline et Valcour; Les Crimes de l’amour; Le Boccace français; Le Portefeuille d'un homme de lettres; Conrad; Marcel, Mes Confessions; Mon Théâtre y Réfutation de Fénelon.

Otro de los riesgos de los abismos es que ninguno de nuestros cuadros pueda adornar el despacho de un hombre rico que no tiene ni puta idea que lo compró en miles de dólares.

José Manuel Schmill (1934-2018) es un artista que explora la naturaleza humana como pocos.

Sus cuadros no son ordinarios. Aun cuando pintó retratos realistas con una técnica impecable (a decir de los críticos) su intención y el resultado de ésta no es sólo replicar una realidad formal efímera, sino entrar más allá del sentido de la vista.

De inicio los personajes descarnados de Schmill inhiben: son humanos en proceso de descomposición, corrompidos, sus rostros conservan apenas algunos rasgos de lo humano, sus cuerpos se caen o deshacen.

Hay algunas paráfrasis a pinturas que son ícono y que el maestro trasforma (más que deforma), a un modo de irreverencia, pero también como una forma de humanización que en el término y el concepto o idea conlleva a muerte, como retrato de medio cuerpo del italiano Leonardo da Vinci.

En los retrato de Schmill los modelos no miran al espectador para atemorizarlos, si se observa bien, los personajes tienen actitudes y muecas de un sufrimiento que toca la angustia: parece que nos reclaman o acusan, toman frente a nosotros, seres humanos de la realidad formal, una actitud de víctimas.

En el cuadro Nena, hay una niña descarnada atemorizada por algo que está cerca de ella. La pintura tiene varias versiones, según Leticia Scmill, hija del maestro; pero en todas ellas está la mirada y el gesto de horror de la nena (termino coloquial para referirse a una persona de corta edad, y que en este caso el título también forma parte de la obra, enfatiza la situación de vulnerabilidad de la niña).

En la entrevista con Margarita Sologuren, documentada en el libro José Manuel Schmill pintor, Producciones Educación Aplicada, México 2015, el maestro refiere: “La pintura subyuga, de tal manera que el espectador es poseído por la mente del artista, hace que sientas dolor, pena. A mí me han dicho: ‘no sé qué hacer con tus monstruos, socórrelos. Ayúdalos… me dan compasión, lástima… ¿Por qué están en ese estado? No sé qué hacer con ellos’”

En un folleto llamado Nuestra expresión (dic enero 2085, México), Schmill expone parte de su estética:

“Un hombre que se entrega a extraños para convertirse en posesión de ellos lleva una vida una vida de bruto lleva una vida de fruto en forma humana. En mi caso, el esfuerzo que realicé durante estos años me despojó de mi personalidad de adolescente destruyéndolo todo en mí. Un hombre se transforma fácilmente en un infiel pero difícilmente se convierte en otra fe. Resultando de ello un sentimiento de intensa soledad y un desprecio por los demás hombres, (no) por ellos mismos, sino por lo que hacen, por sus acciones. Para comprender las dos facetas de mi pintura una es la admiración por la forma y la otra el asco al hombre. Mientras una cree, la otra contempla con ojos críticos. A veces esas dos personalidades platican en el vacío, entonces la locura está cerca. Como que lo estaría para el hombre que pudiera simultáneamente ver las cosas a través de dos velos, costumbres, de dos ambientes de dos vidas”.

La idea del mundo y de lo humano de José Manuel Schmill debe ser estudiada con más detenimiento en su pintura, en sus entrevistas y charlas y en sus escritos.

En el relato Los 30 días de abril, de B. Costa-Amic, Editor, México 1971, el maestro presenta parte de “Fantasía autobiográfica”, como el mismo la llama, en donde destacan, como en su pintura, las sensaciones, las formas y el color:

“Las luces se iban apagando y el jardín quedaba en la penumbra; la escalera era madera, el olor de la noche me invadía, las hormigas rojas caminaban por el baño, entre los cristales de colores. Una luna enorme se acercaba, baja y amarilla en medio de la noche.

“Ante las tatuadas tenía siempre que humillarme. Tenía que soportarlas porque eran las tatuadas extenuadas, viejas fláccidas que hablaban constantemente ininteligiblemente. Ellas adoraban todo lo bello, como repugnantes jarroncillos de color de rosa; comían seis veces al día grandes cantidades de papillas hediondas. Sus rostros eran semejantes al de un cadáver blanco de labios finos y sus ojos húmedos, cubiertos de una casi imperceptible película, tenían círculos concéntricos alrededor de sus dilatadas pupilas. Siempre envueltas en pieles no dejaban de hablar y comer.

“Recogían algunas flores esparcidas por el campo y pensé que ella se nutrían de los cadáveres.

“Vi a la Medusa comida por sus propias víboras, las cuales han hecho un nido de su cara.

“-Está usted completamente al revés –le dije; su apariencia causa horror y permítanme ayudarla.

“Y sin darle tiempo de replicar ni defenderse, lo volví cómo se vuelve un calcetín pero quedó otra vez mal colocado

“Estábamos en un estanque lodoso mi maestro y yo. Él salió del agua y vi que estaba completamente ensangrentado. Salté del estanque lo más pronto que pude y corrí hacia él gritando

“-¡Maestro unas pirañas le han carcomido!

“Como estaba cubierto de coágulos no podía distinguirlos con claridad, pero me acerqué y él me dijo:

“-Tú también estás cubierto de sangre! ¡Sálvate, sálvate tú, Chapete!”

La obra de José Manuel Schmill es conmovedora, poderosa. Uno no tiene defensas contra ella.

Recuadro:

JOSÉ MANUEL SCHMILL ORDÓÑEZ

Nació el 21 de abril de 1934.

Su papá era ingeniero de Luz y Fuerza y su mamá se dedicaba al hogar.

Empezó a pintar después de los siete años y su formación fue esencialmente autodidacta.

Realizó más de 40 exposiciones individuales y más de 70 colectivas en México y varias partes del mundo.

Murió el 7 de marzo de 2018.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lunes, 17 Febrero 2020 05:20

HAPPY Valentine’s Day!

Celebran madres de migrantes morelenses y sus hijos el Día del Amor y la Amistad en Estados Unidos.

California, Estados Unidos.- Las emociones se concentraron en una esquina de Casa García, un restaurante de comida mexicana en Anaheim, una ciudad a las afueras de Los Ángeles, en el sur de California. Ocho mujeres de más de sesenta años edad, provenientes de Morelos, fueron recibidas por sus hijos y sus nietos migrantes el sábado 14 de febrero de 2020.

Ante la mirada de extrañeza de los comensales que celebraban el 14 de febrero, una por una, las mamás fueron entrando al restaurante y los hijos, hijas, nietos y nietas las recibían con flores y abrazos. Ahí, con los corazones hechos nudo y abrazados, lloraban de felicidad, porque 16 o 23 años antes se habían dado un adiós que ninguno sabía si era el último.

Los abuelos conocían a sus nietos sólo por fotos o por videos, o algunas llamadas telefónicas, pero ahora ahí estaban y podían abrazarlos todo el día.

En las mesas contiguas hubo silencio antes estas muestras de cariño.

La recepción duró un poco más de media hora, y las familias provenientes de varias ciudades de California se llevaron a sus parientes, quienes deberían regresar a México el 7 de marzo.

Aunque el viaje comenzó a las tres de la madrugada en una esquina de la avenida Plan de Ayala, en Cuernavaca, Morelos, México.

Algunas venían de pueblos lejanos a la capital morelenses y habían salido de sus hogares desde las 12 de la noche; una de ellas había llegado de Huautla, municipio de Tlaquiltenango.

Más aún: el verdadero viaje comenzó un año antes, cuando los hijos migrantes de estas mujeres les avisaron que había la posibilidad de obtener una visa para para poder entrar a Estados Unidos sin miedo a que fueran deportadas.

A su vez estos migrantes se enteraron, hace poco menos de un año, por la página en Facebook de la Federación de Clubes Morelenses (FCM) sobre el programa Corazón de Plata, operado por el gobierno de Morelos, y decidieron iniciar un trámite largo que culminó en la entrega de la visa para poder entrar a Estados Unidos.

Para las madres morelenses, una de las experiencias más traumáticas en este proceso fue la entrevista con el empleado o empleada consular, ya que de ellos dependió si les daban la visa o se las negaban. Las ocho confesaron que ese día hasta se enfermaron del estómago porque pensaban que no les iban a dar el documento y jamás volverían a ver a sus hijos. Pero sí, les dieron los “papeles”.

Las madres salieron de madrugada, acompañadas (y cuidadas por la FCM, una organización altruista con sede en Chicago y en Morelos, que tiene como objetivo ayudar a la reunificación familiar de morelenses en la unión americana y que ha hecho posible que más de mil familias se reúnan en el vecino país del norte) y llegaron dos horas después al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

Ninguna conocía el aeropuerto ni había viajado en avión: todo era muy extraño y demasiado grande. Por equipaje llevaban una cartera y una bolsa negra que les regaló la FCM.

Una vez que las registraron y les dieron boleto con el número de sala de abordaje se dirigieron a área de inspección en donde pasaron a revisión de rutina. Unos empleados las llevaron en sillas de ruedas, porque la mitad tenía problemas para caminar.

A las mamás se les había instruido para que no llevaran objetos prohibidos, armas blancas, metales, botellas de cremas, nada de frutas ni comida de su pueblo: un año atrás una mamá estaba muy molesta porque en el filtro le habían quitado un tamal de pescado envuelto en aluminio, era para su hijo, cumplía años y era lo que más le gustaba cuando vivía con su familia en Coatetelco.

En la sala de espera las ocho mamás estaban muy nerviosas a pesar de que se les había advertido que probablemente tenían que esperar más de hora y media para que pudieran pasar a los asientos que les correspondían en el avión Boeing 747-8 (la versión más grande del 747, el avión comercial más grande construido en los Estados Unidos y el avión de pasajeros más largo actualmente operativo del mundo).

-¿Qué tan grande es el avión?

-Grandes, le caben más de 220 pasajeros, imagínese a unos 20 Pullman de Morelos en una línea de dos autobuses.

-Dicen que es muy peligroso. Si explota arriba ya nada nos salva. ¡Ay, Dios!

-Mejor póngase a pensar en lo que le va a decir a su familia ahorita que se vean.

El vuelo 646 de Aeroméxico salió pasadas las 7:45 de la mañana y llegó a las 10:15 al aeropuerto internacional de Los Ángeles, California, o aeropuerto LAX. El avión era muy cómodo, tenía cuatro líneas de pasajeros, pantallas en la parte posterior del asiento, contaba con wifi, con servicio de comida a la carta y bebidas alcohólicas. Ninguna de las madres morelenses utilizó estos servicios, sólo comieron un desayuno de frutas y café o refresco que los sobrecargos ofrecieron.

En el aeropuerto LAX, personal de la aerolínea esperaba a las viajeras con sillas de rueda y las llevaron inmediatamente a los filtros del personal de migración. Ahí, el trámite fue rapidísimo y las mamás fueron trasladas en sus sillas a la salida.

El personal de Migración del aeropuerto internacional de Los Ángeles es muy amable en su trato con los visitantes. Piden identificación, pasaporte, visa, toman las huellas dactilares y una fotografía y le dan la bienvenida a los visitantes, todo con una sonrisa. Se comunican en el idioma que hable el turista o en inglés.

No es así en el aeropuerto de Houston, Texas. Ahí hay unas filas para turno gigantescas, los agentes agobian a los mexicanos con preguntas y hablan inglés, o en español con mezcla de inglés que es muy complicado entender y que uno responde como si fuera delincuente: “no” (la regla para los que desconocen el idioma inglés es: si no entiendes, contesta que no).

El grupo de mujeres salió del aeropuerto a buscar una camioneta que los llevaría a un restaurante. Estaban sorprendidas (y “atarantadas”) por el lugar gigantesco y la cantidad de autobuses que circulaban; también por que esperaban mucho frío, allí no pasaba de los 20 grados Celsius.

A los 15 minutos una camioneta las recogió y, 30 minutos después llegaron directamente al restaurante, al encuentro con sus hijos, a los que no veían desde diez o veintitrés años atrás (como Rosa Honorio Ontiveros), de sus nueras y yernos (mexicanos) y de sus nietas y nietos a quienes nunca habían abrazado.

Uno de los hijos que no veía a su mamá desde hacía 17 años agradeció a la Federación de Clubes Morelenses haber asesorado, acompañado y cuidado a su mamá: “puse en sus  manos a quien no pensé volver a ver, al ser que más amo en el mundo, y ustedes me la traen este día sana y salva. No tengo cómo pagarles ni palabras con qué agradecerles”.

 

 

 

 

 

 

 

Lunes, 10 Febrero 2020 05:26

SE DESMAQUILLA PACTÚ

“… y el mimo se volvió más mimo”.

El jueves 6 de febrero encontré en el Jardín Juárez a Pactú el mimo sin maquillaje ni guantes.

¿Quieres dinero para comprar maquillaje? Movió la cabeza para decir que no. Luego me arrojó un gruñido y le respondí con una frase tratando de interpretarlo. Negó de nuevo y con la mano desnuda hizo señas sobre su rostro como si estuviera maquillándose y luego movió su dedo índice como las plumas del parabrisas de un auto.

¿Ya no te vas a maquillar? ¿Por qué? Y subió los hombros huesudos como diciendo

"nomás porque sí".

 

(El 14 de febrero de 2018 tuvo un accidente vascular cerebral isquémico que lo mandó a la cama por una semana; en cuanto pudo, se puso de pie y siguió trabajando, pero después del derrame su capacidad para comunicarse verbalmente se hizo más difícil y el mimo se volvió más mimo. Las palabras que bajan de su pensamiento se traban en su boca y salen deformes, rotas o heridas, desgarradas.

Quien tenga mucho interés en entenderlo debe interpretar lo que quiere decir, repetírselo y él niega o asiente, según haya querido decir o no lo que el intérprete verbalice.)

Sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz enferma se quebró. Le puse la mano en el hombro para consolarlo y le invité una guajolota y un arroz.

Nos sentamos en una de las bancas, mientras dos palomas se nos quedaban observando como perros hambrientos con ganas de quitarle la torta al mimo, y me "platicó" que unos días antes andaba en un evento del gobierno y un amigo común le dio doscientos pesos.

Pocas veces Pactú se ha dejado de pintar, principalmente por enfermedad. La máscara de maquillaje es un parte de su personalidad, como en las obras de teatro de la época romana; la máscara del mimo es blanca con un bigote a la Chaplin o a la Hitler y un lunar negro, sus cejas repintadas y sus ojos marcados.

De acuerdo con una entrevista, un 6 de enero de 1975, día de su cumpleaños número 15, se pintó el rostro como mimo y salió a la calle a trabajar. Vivía, con su familia, en Coyoacán, en la Ciudad de México. Desde entonces no ha querido ser otra cosa en la vida más que mimo y de eso se ha ganado la vida.

 

NOMÁS DOS DÍAS

El sábado 8 de febrero lo volví a ver de nuevo, como un lobo viejo abandonado a su suerte por la manada. Caminaba por las mismas calle se siempre. Iba herido de una pierna, no asentaba bien el pie izquierdo: arrastra una parte de su cuerpo y avanza espacio. De vez en vez saluda con la mano derecha, pocos le contestan, sólo algunos le dan una moneda empobrecida.

Lo saludé y le recordé que el jueves había dicho que ya no se iba a pintar, y a señas y con su raro idioma me contó que le había ido muy mal: “de la chingada el viernes”.

Yo creo que ahora sí, con maquillaje, te va a ir mejor, le dije para consuelo y él peló la encía.

¿Y los dientes? Le pregunté cuando vi que se comía la torta de tamal a “raíz”.

Y me respondió que le habían vuelto a robar la dentadura.

La primera vez fue a finales de febrero de 2014 en el centro de Cuernavaca; ahora, fue el año pasado en Tijuana.

El 17 de enero de 2019, a las 8 de la noche Pactú tomó un autobús en la terminal Estrella Blanca. Según él, iría a ver a su amigo Martín, a Tijuana, Baja California, en un viaje de 34 horas. Regresó en menos de un mes, flaco y atarantado.

Nunca me había contado cómo le había ido hasta hoy: la Policía de Tijuana lo metió a la cárcel por vago; le quitaron un morral dentro del que tenía su placa. Cuando salió, las fuerzas del orden no le regresaron nada y le advirtieron que no lo querían ver vagando por las calles.

Dejé a Pactú comiendo su torta, y le di unas monedas para que se tomará un café; antes, asusté a las palomas, que para esos minutos semejaban buitres, rodeando al indefenso mimo.

Francisco José Helguera Díaz nació el 6 de enero de 1960, en la Ciudad de México, donde vivió gran parte de su vida; después se fue a radicar a Tijuana 30 años; de ahí vino a Cuernavaca durante el sexenio de Lauro Ortega, aunque después volvió a viajar fuera de la ciudad (incluso fue a España) y luego regresó a Cuernavaca.

 

 

 

 

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Jueves, 06 Febrero 2020 05:32

Muere Cuca a los 86 años

“Cuca, me preocupa que no tengas hijos, que cuando estés vieja, como yo, nadie cuide de ti, eso me pone muy triste…”

FGE incurre en graves omisiones: Morales Quiroz.

Abimelec Morales Quiroz, perito y médico especialista en criminalística y sistema de identificación humana, pidió al fiscal General del Estado de Morelos, Uriel Carmona Gándara, que revise y verifique los procesos y procedimientos que se están realizando en la institución, sobre todo en lo que se refiere a la identificación humana, ya que la fiscalía está incurriendo –dijo- en graves omisiones.

La anterior declaración se obtuvo después de que el 4 de febrero, la Fiscalía emitió un comunicado en el cual aseguran que el cuerpo de Jonathan Martínez Tijera fue reconocido el 16 de enero de este año por su hermano y por su medio hermano, que presentaron el acta de nacimiento del occiso y el acta de uno de los declarantes para acreditar el parentesco, aunque con posterioridad a la entrega del cuerpo y después de enterrarlo, la mamá de Jonathan se enteró que su hijo estaba vivo, y lo corroboró ella misma.

En dicho comunicado la fiscalía afirma: “La Fiscalía General del Estado, mantiene un estricto respeto a las víctimas y familiares, realizando acciones para evitar una doble victimización y no generar retraso ni obstaculizar el proceso de recuperación de cuerpos identificados. La representación social, no puede generar duda ni cuestionamientos injustificados sobre la identificación plena y libre que realicen las personas sobre cuerpos depositados en los anfiteatros del estado y mantiene un respeto total a los derechos humanos.”

De acuerdo con Abimelec Morales, la fiscalía y el Ministerio Público incurrieron en omisiones graves, porque debieron corroborar por diversos medios que efectivamente se trataba del cadáver que reclamaron los hermanos de Jonathan Martínez Tijera, por ejemplo, con las huellas dactilares, con fotografías, con los distintas características particulares de Jonathan: una cicatriz grande en el vientre, los tatuajes, la falta de dos piezas dentales, que los hermanos indicaron que su familiar tenía.

El acta de nacimiento del occiso, el acta de nacimiento de uno de los declarantes y la afirmación de que se trataba de Jonathan Martínez Tijera no es suficiente para acreditar que se trata de la misma persona, el Ministerio público incurrió en un exceso de confianza; tan no lo es que la fiscalía entregó un cuerpo equivocado, afirmó el perito y también consejero consultivo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos.

Explicó que no es científico el argumento de la fiscalía cuando asegura que: “La Fiscalía General del Estado, mantiene un estricto respeto a las víctimas y familiares, realizando acciones para evitar una doble victimización y no generar retraso ni obstaculizar el proceso de recuperación de cuerpos identificados. La representación social, no puede generar duda ni cuestionamientos injustificados sobre la identificación plena y libre que realicen las personas sobre cuerpos depositados en los anfiteatros del estado y mantiene un respeto total a los derechos humanos.”

Entregar un cadáver sin verificar de manera indubitable su identificación, aparte de que es una grave omisión puede dar lugar a casos de evasión de la justicia o  fraudes en los cobros de seguros, aseguró el entrevistado.

“Para la Fiscalía del Estado de Morelos y del Ministerio Público basta con que una persona lleve un acta de nacimiento suya y la de otra persona y que diga que es su familiar para que den por muerto a alguien”, criticó.

Abimelec Morales Quiroz, miembro de la Asociación Internacional de Identificación Humana, afirmó que la Fiscalía General del Estado de Morelos recibió presupuesto y en la actualidad tiene un Departamento de Identificación Humana, que constantemente presumen, y debería ser minuciosa, tener certeza, pero con estas omisiones no tiene ningún grado de certeza.

Recientemente el fiscal general tuvo una reunión con el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (Segob), Alejandro Encinas Rodríguez, y le dijo que tenía protocolos para la entrega de cuerpos, pero por lo que se observa no existen estos protocolos.

Además, se percibe que no hay comunicación entre el agente del Ministerio Público, que mostró un exceso de confianza sobre la identificación de las personas que fueron a reconocer el cuerpo, y Servicios Periciales, por su parte no tiene la confianza de decirle al Ministerio Público ‘estás fallando, estás siendo omiso’, finalizó el perito entrevistado.

 

 

 

Martes, 04 Febrero 2020 05:19

La Tumba Sin Nombre

El panteón nuevo de Yautepec o Panteón Municipal Ixtontlal se localiza en la colonia 13 de Septiembre de Yautepec, está en las afueras de la cabecera municipal. Es un lugar sin pared, delimitada por una cerca de alambre de púas oxidado y postes podridos. Es muy seco ahora que no es tiempo de agua y la tierra es muy dura: hay zonas en las que tiene que ir un trascabo a hacer la oquedad porque el suelo es duro y lleno de piedras.

Mariano, el encargado del lugar, me pregunta qué día lo enterraron: el lunes 17 de enero; era un chavo, como de treinta años, se llamaba Jonathan.

Número de certificado 170501968; con fecha de defunción 14 de enero de 2020; la defunción fue certificada por Elizabeth Domínguez Cuellar y el nombre completo del difunto es Jonathan Martínez Tijera.

Con todos estos datos, Mariano deja de arreglar una cripta y me lleva al lugar de la tumba. Nos metemos varios metros por el ala derecha del camposanto, hay basura y mucho polvo. Una vez que llegamos a los límites, se para y me señala hacia adelante:

-Esa es. Vino poca gente al entierro –acota Mariano y se retira.

La tumba nueva esta entre otras dos, con sus cruces y su identificación respectiva: Jaime Ortiz Olayo (de metal) y Hermilo Crescencio (de madera).

Sobre el montón de tierra blancuzca hay varios fajos de flores blancas caídas y marchitas, como durmiendo o agonizando. Por el lado de la cabeza, un bote de chiles, que se usa como florero, y una lata vacía de cerveza Modelo. También se distingue una cruz, atada con alambre quemado, hecha con las mitades de trozos de bambú, sumida, soportada en un ladrillo. No hay más datos de identificación que la huella de la Muerte.

Esta tumba tenía una cruz con el nombre de Jonathan Martínez Tijera, su fecha de nacimiento y de muerte, pero el día 2 o el 3 de febrero la cruz fue arrancada porque, al parecer, los verdaderos familiares del cuerpo que está dentro de la tumba ya lo están reclamando.

 

 

 

 

 

Martes, 04 Febrero 2020 05:14

La Primera Muerte De Jonathan

Fiscalía Regional Oriente entrega cadáver a familia equivocada.

La Fiscalía Regional Oriente entregó a Felícitas Tijera Carbajal un cuerpo al que lloró, veló y enterró pensando que era su hijo Jonathan Martínez Tijera; días después se enteró por medio de las redes sociales que su hijo no había muerto, se encontraba en un centro de tratamiento para adicciones desde hacía aproximadamente tres meses.

De inmediato se pusieron en contacto con Jonathan y corroboraron que, efectivamente, la Fiscalía de la Zona Oriente les había hecho pasar el cuerpo por su hijo.

A Felícitas le avisaron el 15 de enero como a las 11 de la mañana que el cuerpo de su hijo se había encontrado en un puente, que estaba en la Fiscalía, en Cuautla y que tenía que ir a reconocerlo. Ella no pudo ir porque tenía miedo y porque creía que no iba a resistir el impacto de ver muerto a su hijo, y pidió a los hermanos de Jonathan que ellos fueran a reconocer el cuerpo.

En la madrugada del día 16 de enero, los dos hijos de Felícitas le llamaron y le pidieron que les mandara fotos de su hermano, de sus tatuajes, de su herida en el glúteo y de la herida grande del vientre, también de sus dos dientes faltantes al frente de la boca; ella les mandó dos imágenes que tenía en su celular, una donde aparece  su hijo en el hospital, después de que lo atropellaron y otra, en otro hospital cuando lo operaron porque le “picaron” el hígado con una punta; esta operación le dejó al muchacho una herida grande en el vientre.

Los hijos de Felícitas insistieron que les dejaran ver los dientes, la herida de vientre, los tatuajes y la herida del glúteo en el cadáver, pero el personal de la fiscalía que los atendió se negó y sólo dijeron que el cadáver coincidía con la descripción de mi hijo, que estaba en estado avanzado de putrefacción y que no había modo de identificarlo, pero que la descripción correspondía y que ese cuerpo era el de Jonathan. Por eso ellos dijeron que sí era y le entregaron el cadáver.

El ataúd llegó en una caja sellada y el personal de las fiscalía advirtió que no la abrieran porque no iban a reconocer nada por el estado muy podrido del cuerpo, así que lo velaron, lo lloraron y el lunes 17 de enero lo fueron a enterrar al panteón nuevo de Yautepec.

El sábado 1 de febrero, por medio de las redes sociales, Felícitas se enteró de que su hijo Jonathan se encontraba en un centro de tratamiento para adicciones desde hacía aproximadamente tres meses; de inmediato lo buscaron y dieron con él: efectivamente, ahí estaba, “anexado”, pero sano y salvo.

“Por un lado estoy alegre de que mi hijo esté vivo, pero por otro lado me pongo a pensar en los familiares del cuerpo que me entregaron, deben estarlo buscando desesperados; no me imagino el dolor de la mamá del pobre muchacho, así como yo lloré a mi hijo, así debe estar la mamá del muchacho que me entregaron confundiéndolo con Jonathan”.

Miguel Ángel Rosete, abogado defensor de Felícitas Tijera Carbajal, calificó esta situación como algo grave y delicado, porque la Fiscalía entregó el cuerpo de una persona hasta el momento desconocida, haciéndolo pasar por Jonathan Martínez Tijera; ello sin que el personal de la Fiscalía Regional Oriente cumpliera con los protocolos de identificación del caso.

Dijo que procedería penalmente en contra de la Fiscalía.

 

 

 

Para el músico Víctor Castillo, al cineasta César García, más que homenajear se le debe recordar.

Así lo dijo, en entrevista, al terminar su participación el día 22 de enero en el Cine Morelos, donde los familiares y amigos de César exhibieron la cinta Bendito Mercado, parar recordar al joven cineasta,  a un año de que murió, el 23 de enero de 2019.

Los familiares también pidieron a Víctor que musicalizara en vivo el documental de 100 minutos que César estrenó el 27 de octubre de 2017 en el estacionamiento de Las Flores en el mercado Adolfo López Mateos, para festejar 53 años de la fundación de esta central de abastos, a la que “pinta” como “un ser que mantiene vivos a muchos otros seres como él. Que se desarrolla y crece a través de su gente, que se construye de momentos y lugares, que se alimenta de esperanza y fe, que se fortalece con el ingenio, la sabiduría popular y con las ganas de vivir de quienes día a día coinciden en este pequeño universo de historias. El mercado Adolfo López Mateos en Cuernavaca, Morelos, México, un lugar que nunca te dejará sin comida y sin techo, donde nacen las verdaderas familias y el único espacio donde muchos encuentran lo más parecido a un hogar. En este contexto ha crecido mi abuelita Hilaria vendiendo sus flores, la abuelita Elvira con sus aguas frescas, ‘El Pescaditos’, el tío César, el famosísimo ‘Globiss’ o nuestro amigo Jacobo, la Voz Gemela de Rigo Tovar... quienes a través de los años han sido testigos de cómo generaciones enteras sobreviven y coexisten gracias al trabajo que se genera en este bendito mercado", según sus propias palabras.

A eso de las 8:30 y después de que se hiciera una misa para César, familiares y amigos se sentaron cómodamente en las sillas de la sala, aunque previamente agradecieron el acompañamiento y asistencia a ver y escuchar parte de la obra del cineasta.

Sobre la enorme pantalla se proyectaron las primeras imágenes del documental. Al pie los integrantes del grupo esperaban su primera intervención. Sonaron los metales y los tambores acompañando al personaje central de la película, el “Pescadito”; después, en el momento elegido, por entre los instrumentos musicales ascendió la voz potente de Sofía Caccia. Así fueron transcurriendo los minutos, con intervenciones de Wamazo en las imágenes hasta las últimas escenas. Todo mundo aplaudió.

Pocos habían visto este espectáculo de musicalización en vivo. El tiempo se detuvo y regresó a finales de 1890 y principios de 1929 en que el cinematógrafo proyectaba escenas silentes que, después, se acompañaron, en vivo, con una pianola o piano.

En entrevista y después de la intervención del ensamble, Víctor contó que hace varios años, César había ido al Cine Morelos a ver un concierto de Wamazo y ahí le había pedido permiso para incluir en un documental algunas percusiones, parte de la música original de Wamazo.

“Posteriormente, en una plática de café, le dije a César que quería yo musicalizar en vivo el documental Bendito Mercado; no pude hacerlo en vida de él, pero cumplí mi palabra”, expuso.

Sobre el homenaje que la familia y amigos rindieron al cineasta, Víctor afirmó:

“Yo ya no quiero rendir homenajes, yo lo hago porque quiero. Cuando se habla de homenajear al alguien parece que estuviera extinto y hay que forzar para rendir homenajes. En mí está hacerlo, y yo prefiero recordarlo y recordar la obra, el espíritu”.

Dijo que nunca tuvo oportunidad de correr la película entera, pero que ahora que sí lo hicieron, pueden mejorar la musicalización en vivo.

Sofía Caccia coincidió con Víctor en recordar al autor y a su obra, en vez de homenajearlo:

“César trabajaba mucho por abrirse espacios, por conseguir espacios, y los conseguía. Hay que pensar en lo que nos dio, en lo que inspiró, en lo que nos hizo pensar”.

Julio César García Olvera (Cuernavaca, Morelos, 23 de noviembre de 1981-23 de enero de 2019) fue director, guionista y productor, realizó más de 20 cortometrajes de ficción, documentales y experimentales, así como cuatro largometrajes documentales y uno de ficción.

Su trabajo se presentó en distintos festivales internacionales de cine y programas de TV en México y otros países. Recibió mención honorífica en el Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, al mejor documental mexicano por su película La última y nos vamos.

Participó en el Merch du Film del Festival de Cannes (Francia) con su película Nahuales y fue galardonado con la Calavera de plata que otorga el Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror Mórbido por la misma obra.

En su edición número XVI, el Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México "Macabro" presentó una retrospectiva de su filmografía desde sus primeras obras a la fecha.

César García fue docente en varias universidades, dio talleres relacionados con el cine y construyó muchas amistades con jóvenes en diferentes municipios de Morelos y en varias entidades de la República Mexicana.

Formaba parte del proyecto Bendito Mercado, que documenta la vida y personajes del mercado Adolfo López Mateos, lugar donde él creció.

“Mi vida es el mercado. El mercado es un universo, yo pude estudiar Licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Artes en la UAEM gracias a mi padre, que tiene allí un local de flores”, dijo en una entrevista.

Wamazo es un grupo formado en 2006 en Cuernavaca Morelos, México. Es un ensamble de música original, cuyas composiciones en español están totalmente orientadas hacia la percusión.

Con la dirección y autoría de Víctor Castillo, el ensamble se presenta en vivo en un formato que consta de cuatro estaciones de percusión, guitarra, bajo y voces. Víctor Castillo toma la esencia tradicional de la gran gama del folklor y el ritmo del continente americano, lo transforma y fusiona con varios estilos para adecuarlos a sus propias líneas rítmicas, melódicas y armónicas.

Por la temática de sus canciones, Wamazo es una agrupación consiente y sensible a las diversas situaciones sociales, culturales y ambientales del país y del mundo. La poesía de sus letras se nutre de un sentido crítico, sarcástico, melancólico y alegre que invade a todo tipo de público.

Los integrantes de Wamazo son: Eloy Ramírez en los surdos; Jessy Agüero en la tarola; Erik Hernández en los toms; Oziel Barrios en guitarra; Sofía Caccia en la voz; Memo Nava en el bajo; Víctor Castillo en el timbal y en la dirección, autoría y producción general de la musicalización.

También hay tres personas que ayudan en la producción con los videos, fotografía y demás.

 

 

 

 

 

Lunes, 20 Enero 2020 05:28

EL POTRO 27

“La desgracia es para Eduardo y su familia, y también para nosotros, que perdimos a un compañero y amigo”.

El mensaje por Whats App advirtió que a las dos de la tarde en la Funeraria Hispano Mexicana de avenida Morelos se iba a dar un pronunciamiento sobre la muerte y circunstancias del “Potro 27” de la policía vial de Cuernavaca, Eduardo Soar Nova López.

El viernes 17 de enero pasado, por la noche, Eduardo se encontraba en la avenida Morelos cuando se enteró que tres delincuentes estaban asaltando a clientes y empleados en la tienda “Veana”, que se ubica en una esquina de esa avenida y la calle Arista.

Al ingresar a la tienda, el agente fue agredido por los asaltantes, quienes lo despojaron de su arma de cargo y le dispararon en la cabeza.

Alrededor de las 19:20 horas se escucharon los disparos, tras lo que las personas comenzaron a correr, entre ellos los homicidas.

Sin embargo, la colaboración de testigos que dieron a conocer las características de los asaltantes permitió el arresto de dos individuos que estarían relacionados con este caso.

En un boletín emitido por el gobierno del rstado, se menciona que aproximadamente a las 19:05 horas se reportó un asalto en dicho establecimiento y el oficial atendió de inmediato el auxilio, pero fue abatido en su esfuerzo por evitar el acto delictivo.

“Sin embargo la oportuna reacción de los efectivos destacamentados en el Centro Histórico de la capital morelense permitió activar un operativo coordinado con la Policía Municipal de Cuernavaca, lo que derivó en la captura de dos de los presuntos responsables, a quienes les aseguraron dos armas, una del oficial y la otra homicida. Ambos serán puestos a disposición de la autoridad correspondiente a fin de que se determine su situación jurídica”.

Por su parte el Ayuntamiento de Cuernavaca emitió un comunicado de prensa en el que daba a conocer el nombre y las circunstancias de la muerte del oficial: “El Presidente Municipal, Francisco Antonio Villalobos Adán expresa sus más sentidas condolencias a la familia del oficial que perdiera la vida actuando con valentía y sentido del deber, y manifiesta su completa solidaridad con sus compañeros dentro de la institución encargada de la seguridad pública en el municipio”, se pudo leer en el documento oficial.

El sábado 18 de enero, a eso de las 13:00 horas, en las instalaciones de la Funeraria Hispano Mexicana, llegamos varios reporteros. En la recepción había un funcionario del ayuntamiento de Cuernavaca que, en cuanto nos vio, se acercó a saludarnos:

“Qué desgracia pero nosotros estamos acompañando a las víctimas como lo ordenó el presidente municipal”, me dijo, sin que le preguntara.

El estacionamiento estaba ocupado por patrullas que, conforme transcurría el tiempo, se instalaban sobre las calles aledañas. Los policías llegaban de azul, en su mayoría, muchos con uniforme limpio y nuevo, su apariencia era impecable. Iban con los gestos tristes y hablaban en tono muy bajo.

En las pláticas de grupitos los oficiales referían que Eduardo, de 42 años de edad, con 13 de la policía y una carrera técnica y licenciatura, era un buen elemento, amigo, siempre estaba de buen humor “y eso es muy valioso entre nosotros que siempre andamos con la adrenalina en las venas… el cabrón se quitaba la comida de la boca para dárselo a sus compañeros”.

Coronas de flores de diputados, políticos, funcionarios y comerciantes del mercado Adolfo López Mateos fueron puestas en la entrada de la funeraria:

“Era muy querido por los comerciantes, por la gente, por sus compañeros; vinieron a verlo y a dar las condolencias compañeros jubilados y antiguos jefes, nos va a hacer mucha falta nuestro amigo y compañero”, comentó un oficial.

A eso de las 13:45 llegaron cerca de 20 policías viales (de blanco y azul) y estacionaron sus motocicletas sobre avenida Morelos, frente a la entrada de la capilla ardiente y avanzaron a la entrada en donde Vanessa, una mujer pequeña, pelo chino, rubio, recogido, vestida de negro recibía, llorosa, las condolencias. Después, los oficiales entraron a la sala 2 de velación y se turnaron para hacer guardias de honor. El funcionario del Ayuntamiento los siguió.

Pasaron las tres de la tarde y nadie bajó a darnos la información prometida: “están arriba, no los dejan salir, vieron a los reporteros y no quieren que digan nada”, dijo un policía. Nos retiramos del sitio.

Minutos después, me llegó un texto en el que exigen a la autoridad “su obligación como patrón y que cumpla con la ley de prestaciones de seguridad social del sistema de seguridad públicas, que se garantice el seguro de vida, uniformes, apoyo para gastos funerales, jubilación y pensiones por defunción, armamento, uniformes y equipo de protección”.

En una llamada telefónica, un agente policiaco que me pidió no dar su nombre, me contó que a los policías viales les falta equipo, tiene patrullas sin entregar, armas resguardadas, no los llevan a prácticas de tiro, no tienen chaleco antibalas o están ya muy viejos, ni cascos, y una de las cosas más graves es que no tienen radios para una comunicación inmediata:

“Si hubiera tenido un radio para pedir ayuda hubiéramos llegado de inmediato, pero perdió tiempo usando el celular y eso fue una situación fatal; no debió pasar pero pasó, la desgracia es para Eduardo y su familia, y también para nosotros que perdimos a un compañero y amigo. Ojalá refundan a esos hijos de su puta madre que lo mataron”, reclamó.

Vamos a acompañar a nuestro compañero y amigo, mañana domingo, a su última morada, a la una salimos de la funeraria en un recorrido desde la avenida Morelos, zócalo hasta la Carolina, y a las dos de la tarde en Papagayo para un homenaje, a las tres y media misa de cuerpo presente en el panteón de La Paz y a las cuatro es la inhumación.

De todas estas imágenes y palabras me llevé la de la esposa del oficial caído cuando recibía a los potros que llegaron acompañar el cuerpo del Potro:

“Me levanté por la mañana, pidiendo a Dios que todo fuera una pesadilla, pero no, él ya no estaba. No se había levantado ni se había vestido y no se había ido a trabajar como todos los días”, y rompía en llanto.

 

 

 

 

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