Antonella Ladino

Antonella Ladino

Sus ingresos diarios son de unos 600 pesos, pero trabaja más de diez horas.

Isaac labora como conductor de Didi, un servicio de transporte que se ofrece a través de una aplicación de teléfono, y dice que por la situación de inseguridad el sábado canceló ocho viajes, porque detectó que las cuentas de donde le pidieron el servicio eran de reciente creación y otras pedían traslados a colonias peligrosas.

Al respecto, contó que hace unos meses realizó un viaje a la colonia La Esmeralda en Jiutepec y cuando concluyó el viaje, tres sujetos armados se acercaron a su vehículo para advertirle que debía retirarse porque esa zona es peligrosa.

“El sábado cancelé como ocho viajes porque eran usuarios nuevos y otros que iban a lugares extraños y retirados, como la colonia La Esmeralda, donde hace tiempo tuve una mala experiencia. Una vez realicé un viaje ahí y cuando regresaba se me acercaron tres chavos con pistolas para decirme que me fuera y me salí rápido”.

Para evitar ser víctima de un asalto, dijo, antes de aceptar ofrecer el servicio verifica la zona, porque algunas personas crean cuentas en la aplicación con el fin de cometer ilícitos, ya que la empresa no exige mayores requisitos al usuario; incluso algunos cambian su nombre por un seudónimo como “El Chilaquil”.

Isaac realiza entre 25 y 30 viajes diarios trabajando más de diez horas, pero sus ingresos son de unos 200 pesos porque las tarifas son muy reducidas. Por ejemplo, dijo, en una ocasión realizó un viaje de Xochitepec a Ecatepec, Estado de México, por el cual la aplicación puso una tarifa de 600 pesos, pero no consideró que el conductor gastó 300 pesos de combustible.

 

 

 

Domingo, 21 Febrero 2021 05:09

Impunidad en asaltos, queja de ruteros

Asaltantes de unidades del transporte en la colonia El Empleado de Cuernavaca están identificados, pero operan con libertad, denuncian choferes; presunto delincuente golpeado por pasajeros está libre 

Por la inseguridad evita colonias peligrosas de Cuernavaca.

Enrique Villalobos estudia la carrera de ingeniería en mantenimiento industrial y por la mañana trabaja como repartidor de comida por medio de la plataforma de Didi, para solventar sus gastos personales.

Dice que sus papás lo apoyan con lo que requiere para sus estudios, pero trabaja en el reparto de alimentos para no pedirles dinero para comprar ropa, zapatos y otras cosas que necesita. Además, porque tiene que terminar de pagar la motocicleta que compró a crédito.

En cuanto a su trabajo, platica que se registró en la aplicación hace una semana y le dedica solo medio tiempo para poder llegar a su casa a tomar sus clases en línea.

Los fines de semana labora casi todo el día, pero a las seis de la tarde realiza el último servicio, para evitar ser víctima de un asalto.

Señala que sus ingresos son de 100 pesos diarios porque con mucho esfuerzo realiza entre tres y cuatro viajes y aunque estos se incrementan los fines de semana, la plataforma le descuenta la comisión por el servicio, por lo que apenas ahorra para el combustible de la moto y el internet de su teléfono celular.

Por la situación de inseguridad dice que evita algunas colonias de Cuernavaca como la Lagunilla, Sacatierra y Alta Vista.

“Así como veo la situación de violencia sí me da miedo salir, por eso los fines de semana dejo de trabajar después de las seis de la tarde y en algunas ocasiones he rechazado varios pedidos por temor a que me vaya a pasar algo”.

 

 

En lo que va del año, los repartidores han registrado nueve asaltos y tres robos de motocicleta.

Alejandro trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de teléfono de Didi, pero por la situación de inseguridad tambié evita algunas colonias de Temixco, Jiutepec y Cuernavaca. Además, realiza los últimos servicios a las cinco de la tarde, porque según le dijeron sus compañeros, los asaltos se han incrementado durante la noche.

Contó que los repartidores de comida han sufrido asaltos en colonias como la Lagunilla, Antonio Barona y Alta Vista en Cuernavaca. En este último punto -dijo- que hay callejones muy reducidos que se convierten en zonas de oportunidad para que los amantes de lo ajeno asalten a los transeúntes sin ser detenidos.

Alejandro también evita otras colonias peligrosas, como Lomas del Carril en Temixco y algunas de la cabecera municipal de Jiutepec.

“A mí gracias a Dios no me ha pasado nada sobre la violencia, pero algunos compañeros dicen que los han asaltado después de la doce de la noche. Por eso yo prefiero empezar a trabajar temprano y no exponerme en la noche, porque los rateros no se tientan el corazón, se llevan todo”.

Al respecto, señaló que en lo que va de este año han registrado por lo menos nueve asaltos en colonias de Jiutepec y el robo de tres motocicletas en Ciudad Chapultepec.

En lo que se refiere a su trabajo como repartidor de alimentos, dijo que por la emergencia sanitaria al día apenas realiza entre cinco y diez viajes, de tal manera que sus ingresos son de entre 200 y 250 pesos diarios.

 

 

 

Afirma que varios de sus compañeros y algunos de sus vecinos fallecieron por covid-19.

Por la emergencia sanitaria, Antonio Padilla dice que todos los días lleva en su vehículo un desinfectante de superficies, el cual rocía cuando termina cada viaje, para evitar contagiarse. Asegura que desde que empezó la pandemia ha trasladado a por lo menos 25 personas enfermas a hospitales covid.

Admite que tiene miedo de infectarse, pero no puede negar el servicio porque necesita el dinero y porque de cualquier manera alguien de sus compañeros realizará ese viaje. Sin embargo, como una medida de prevención desinfecta el taxi cada vez que un cliente desciende del vehículo y durante el trayecto ofrece gel antibacterial.

“Me da miedo el virus porque seis de mis compañeros en el radiotaxi fallecieron y también algunos de mis vecinos murieron y otros están contagiados. Por eso tenemos que cuidarnos mucho. Tampoco podemos dejar de trabajar, porque nadie nos apoya y la familia tiene que comer”.

Antonio tiene una experiencia de 17 años frente al volante y asegura es la primera vez que su economía se ve afectada por un problema de salud y que al día con mucho esfuerzo puede realizar entre cuatro y cinco servicios.

Dice que la crisis económica está tan fuerte que desde hace tres semanas no ha podido entregar la cuenta a su patrón porque el dinero apenas alcanza para comer y para comprar el combustible.

Sus ingresos económicos varían, pero por lo regular obtiene entre 100 y 200 pesos diarios.

 

 

 

El conductor de plataforma evita colonias de Emiliano Zapata, Temixco y Xochitepec.

Antes de aceptar brindar el servicio de transporte de Uber o Didi que se ofrece por medio de una aplicación de teléfono, René verifica la zona de donde el cliente pidió el viaje, porque dice que algunos conductores han sufrido asaltos y robo de vehículos en municipios como Emiliano Zapata, Temixco y Xochitepec.

Refiere que cuando recibe en su teléfono celular una notificación sobre un viaje verifica si el servicio se pidió desde un lugar público, una plaza, domicilio o con dirección a alguna empresa, a fin de evitar ser víctima de un asalto.

“En el caso de los clientes, cuando estoy en el lugar, checo si salen de su domicilio, de las plazas, si van en familia o piden el servicio para ir a su trabajo. También me fijo si traen uniforme que los identifique como trabajadores de alguna empresa, porque en algunos casos se suben para asaltar. Por eso hay que pensar en todo y protegernos”.

Dijo que una medida de prevención que le ha funcionado durante su jornada laboral es la de rechazar el servicio de personas que lo contactan desde colonias poco transitadas e inseguras y alejadas. Por eso solo trabaja en los municipios de Cuernavaca y Jiutepec.

Al día ha rechazado entre ocho y diez viajes por situaciones de inseguridad o porque los clientes están en estado de ebriedad.

En lo que respecta a su trabajo, contó que al día realiza alrededor de veinte servicios en un horario de ocho de la mañana a cinco de la tarde y sus ingresos varían entre 300 y 400 pesos, los cuales alcanzan -dijo- para solventar los gastos en su casa.

 

 

Ayer realizaron un paro de labores.

Omar Ayala trabaja como conductor de Uber -un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación de teléfono- y ayer se sumó al paro de labores que realizaron sus compañeros para exigir a la empresa un ajuste en las tarifas y mejores condiciones de seguridad.

Como parte de su protesta, algunos conductores, aunque no trabajaron, circularon por las avenidas principales de la ciudad y para manifestar su inconformidad escribieron un mensaje en la parte trasera de su vehículo el cual decía: “un día sin Apps, no te conectes”. 

El paro de labores se realizó de ocho de la mañana a ocho de la noche y este generó que los precios por el servicio se elevaran porque había pocos conductores disponibles.

De acuerdo con Omar, la causa de la protesta es   que la plataforma de Uber maneja tarifas muy económicas. Por ejemplo, cobra 30 pesos por un viaje de más de diez kilómetros.

También contó que hace un tiempo realizó un viaje al aeropuerto en la Ciudad de México y la aplicación puso una tarifa de 500 pesos, la cual se debe respetar, pero la empresa no consideró que el conductor gastó 400 pesos en combustible por ese viaje y 230 pesos por las casetas (entrada y salida), y todavía le descontó 250 pesos de comisión por el servicio, por lo que -dijo- al final salió perdiendo porque puso dinero de su bolsa.    

En cuanto a la situación de inseguridad, afirmó que algunos de sus compañeros han sido víctimas de asaltos y en ocasiones hasta resultaron lesionados por resistirse. 

“Todos los días salimos con miedo y preocupación por la situación de inseguridad, pero no podemos dejar de trabajar porque necesitamos el dinero”.

 

 

David trabaja como repartidor de comida por medio de plataformas.

Hace cuatro meses David empezó a trabajar como repartidor de comida por medio de la plataforma de Rappi para ahorrar dinero y continuar con sus estudios de universidad, que suspendió porque –dice- no le entiende a las clases en línea.

Antes trabajaba como chofer de un abogado que también es su vecino, sin embargo, por la contingencia sanitaria su expatrón decidió trabajar desde su casa y prescindió de sus servicios, por lo que tuvo que buscar otra fuente de ingresos.

Afirma que buscó empleo en otras empresas, pero no encontró porque en la mayoría le pidieron diferentes requisitos, como la constancia del último grado de estudios, los cuales no tiene a la mano porque están en servicios escolares de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), donde ingresó como estudiante de la licenciatura en Derecho y abandonó dos meses después porque las clases son a distancia.

“Las clases en línea no me gustan porque no le entiendo nada, no explican bien como en una clase presencial; estuve dos meses, pero mejor lo dejé y me puse a trabajar de tiempo completo, y espero que pronto podamos regresar a las aulas”.

En cuanto a su trabajo como repartidor de alimentos, refiere que realiza entre cinco y quince servicios al día trabajando de las ocho de la mañana a las once de la noche, porque diario entrega 150 pesos de cuenta por la motocicleta.

 

 

Sábado, 13 Febrero 2021 05:13

No rechaza a ningún pasajero

“La economía está difícil como para escoger a los clientes”, dice taxista.

Ángel dice que está consciente de que por su trabajo puede contagiarse con el virus del covid-19, sin embargo, afirma que por la crisis económica no puede elegir a quién dar el servicio de taxi, porque de cualquier manera alguien de sus compañeros tomará ese pasaje.

Lo que sí puede hacer es protegerse con un cubrebocas y gel antibacterial y desinfectar su vehículo de manera constante, porque dice que en ocasiones ha tenido que trasladar a clientes que acudieron a aplicarse la prueba de detección del covid-19.

“Llevé a una pareja a hacerse la prueba, los esperé hasta que salieron y me dijeron que su resultado fue positivo. A los cuatro días, otra vez me pidieron el servicio y esta vez fue negativo”.

¿No tiene miedo de contagiarse?

“Sí me da miedo, pero la situación no está como para escoger a los clientes, porque si yo no los llevo alguien más se llevará ese pasaje, y yo necesito dinero para comer con la familia”.

En lo que respecta a su labor, contó que trabaja todos los días desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, porque a diario debe entregar 240 pesos de cuenta y también debe ahorrar una cantidad para comprar el combustible.

Durante su jornada, Ángel evita algunas zonas peligrosas y afirma que después de las siete de la noche ya no realiza viajes a colonias de Temixco y algunas de Jiutepec.

 

 

 

Piden apoyo para que las autoridades de seguridad ordenen rondines policiacos en colonias peligrosas.

Para evitar ser víctima de un asalto, Ana Lilia -quien trabaja desde hace dos años como repartidora de comida por medio de las plataformas de Rappi y Uber Eats- todos los días sale acompañada de su pareja, Iván.

Juntos entregan pedidos de alimentos a diferentes colonias, incluso, a las catalogadas peligrosas, como Alta Vista, Lagunilla y la Carolina de Cuernavaca.

Entrevistada en el centro de Cuernavaca, Ana Lilia platica que por la situación de inseguridad trabaja acompañada de su pareja, porque no cuenta con el apoyo de la empresa y tampoco hay rondines policiacos en las colonias inseguras.

“Las plataformas nos mandan a lugares peligrosos. Por eso trabajamos juntos porque estamos expuestos a los asaltos, principalmente en la noche. Nosotros vamos a todos los lugares, sin embargo, en ocasiones evitamos ciertos lugares o vamos a dejar los pedidos pero enviamos la ubicación a los compañeros, para cuidarnos entre nosotros”.

La pareja agradeció que hasta el momento no han sufrido alguna situación de violencia, pero sí han sido víctimas de accidentes viales.

Asegura que solicitaron el apoyo de la Comisión Estatal de Seguridad (CES) para que implemente rondines policiacos, luego de que algunos de sus compañeros han sido víctimas de asaltos y hasta resultaron lesionados con arma de fuego por resistirse.

En lo que se refiere al reparto aseguran que trabajan doce horas al día para tener mejores ingresos, porque cada semana deben pagar 700 pesos de renta por la motocicleta, además de que la aplicación les descuenta un porcentaje por cada servicio que prestan. 

 

 

 

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