Recomiendan extremar medidas de prevención ante el reporte de algunos casos ocurridos en Cuautla.

Cuautla.- Autoridades de Seguridad Pública y Tránsito de este municipio alertaron a la población a prevenir robos que pudieran cometerse en las viviendas por presuntos repartidores de comida que se disfrazan de trabajadores de plataformas para acceder a los domicilios y amagar a los moradores.

De inicio, el director de Tránsito Municipal, Rubén Gallardo, difundió entre sus elementos la información para estar alertas para detectar a bandas de delincuentes dedicados a cometer atracos disfrazados de supuestos repartidores de comida.

A través de los grupos de chat en los que participan paramédicos, rescatistas, grupos de transportistas y elementos de diversos cuerpos de emergencias, difundió la grabación de una cámara de seguridad en la que se aprecia cómo un supuesto repartidor de Uber Eats llega a un lugar, donde es recibido por un guardia de seguridad, quien es sorprendido luego de permitirle el paso para recibir el envío.

Después de amagarlo con un arma de fuego, ingresan al lugar otros tres individuos con bolsas y maletas para cometer el atraco mientras lo mantienen sometido. Ante dicha amenaza, el funcionario recomendó a los ciudadanos extremar medidas de prevención para no ser víctimas de un ilícito como éste.

Para ello, sugiere confirmar –mediante la plataforma del servicio– la identidad del repartidor y demás medidas de seguridad para no ser presas de la delincuencia, sobre durante este fin de año, donde aumentan los ingresos de los trabajadores por el aguinaldo que reciben.

 

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Alejandro dice que registran hasta dos robos de motocicletas al día.

Alejandro Cruz trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de teléfono de Uber Eats y dice que, por las fiestas decembrinas, los asaltos y robo de motocicletas han aumentado en los últimos días, porque -considera- los amantes de lo ajeno piensan que manejan grandes cantidades de dinero porque se mueven de un lugar a otro a entregar pedidos.

Señala que los asaltos ocurren principalmente en colonias poco transitadas y oscuras como la Antonio Barona, Alta Vista, Chulavista, Milpillas y Lagunilla en Cuernavaca, y en el poblado de  Tejalpa en Jiutepec.

Por los robos, aseguró, han presentado varias denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), pero desconoce si hay avance en las investigaciones. Además, dice que varios de sus compañeros no denuncian los asaltos porque su impresión es que no habrá detenidos.

“Primero nos observan de pies a cabeza y casi siempre son dos personas en moto, dan vueltas por donde estamos; pasan una y otra vez para tratar de intimidarnos, yo afortunadamente no he sido víctima de la violencia pero varios compañeros sí, les han quitado la moto”.

El entrevistado señala que empezó en este trabajo hace seis meses y observó que los asaltos se incrementan previo a las fiestas decembrinas.  

De su labor, refiere que hay días en los que le va bien y obtiene buenos ingresos económicos porque con el cambio de color en el semáforo sanitario la gente empezó a resguardarse en su domicilio, lo cual para ellos es favorable, porque obtienen mayor número de servicios de comida; incluso, los clientes hasta les piden comprar su despensa en los supermercados.

 

 

 

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Miércoles, 09 Diciembre 2020 05:13

“Soy mujer y alguien me espera en casa”

Gabriela se sumó a la manifestación de repartidores de comida para exigir mejores condiciones de seguridad.

Gabriela de la Cruz Franco es una de las pocas mujeres que, pese a la situación de violencia, se mantiene trabajando como repartidora de comida por medio de plataforma de Uber Eats, porque, dice, es madre soltera y necesita dinero para solventar los estudios de sus hijos y comprar lo necesario para su alimentación.

Refiere que la inseguridad se ha incrementado en los últimos meses, tanto que la semana pasada uno de sus compañeros fue baleado por resistirse a un asalto en Alta Vista y actualmente se encuentra en el hospital. Además, un repartidor de comida está desaparecido desde hace tres días.

Por ese motivo se sumó a la manifestación que realizaron ayer sus compañeros desde el bulevard Cuauhnáhuac hasta el zócalo de Cuernavaca, para exigir mayores condiciones de trabajo y de seguridad, porque dijo que las inconformidades de los repartidores son porque en los restaurantes los hacen esperar mucho tiempo por un servicio y en las plazas comerciales les niegan el uso del elevador, lo cual consideró como actos de discriminación.

“Soy mujer y hay alguien que me espera en casa. Uno sale a trabajar con toda la intención de salir adelante y dar un buen servicio, pero ahora salimos con incertidumbre porque no sabemos qué nos puede pasar al entregar perdidos, porque hay colonias muy peligrosas, donde nos han intentado extorsionar, hacen el pedido y cuando llegamos no quieren pagar”.

Ayer durante la protesta que realizaron en la calle Gutenberg del centro de Cuernavaca, también narró que hace unos meses en el municipio de Temixco fue infraccionada por un policía vial y pagó una multa de mil 800 pesos porque entró a una calle en sentido contrario. 

“Iba a entregar un pedido y me fui en sentido contrario porque me iba a meter a una pendiente, que estaba como un voladero, y por más que le expliqué al policía vial cuál fue la situación, simplemente no le importó y me puso la multa de mil 800 pesos”.

A decir de la entrevistada, las colonias más peligrosas para los repartidores de comida son la Antonio Barona y Alta Vista en Cuernavaca. También en Tejalpa, Jiutepec, y Tres de Mayo en Emiliano Zapata.

 

 

 

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Estudia y trabaja para ayudar con los gastos a sus papás.

A raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19 y la suspensión de clases presenciales, Milton Eduardo Salgado empezó a trabajar como repartidor de comida a través de la aplicación de teléfono de Uber Eats, para ayudar con los gastos económicos a sus papás.

Agradece que cuenta con el apoyo económico de sus padres para terminar su carrera universitaria en Dirección y Administración de Empresas. Sin embargo, empezó a trabajar porque en un futuro le gustaría tener su propia empresa.

Actualmente, trabaja de ocho de la mañana a dos de la tarde y después toma clases en línea en una universidad privada. 

Refiere que sus ingresos son de hasta mil 500 pesos semanales porque hay fines de semana en los que realiza hasta doce servicios, pero en otros días con mucho esfuerzo lleva entre dos y cinco pedidos de alimentos.

Del dinero que obtiene cada semana entrega un porcentaje a sus papás para comprar lo necesario para la alimentación y pagar diferentes servicios, lo demás lo utiliza para pagar el internet de su teléfono, la gasolina de su motocicleta y gastos personales.   

“Hace tiempo un amigo me invitó a registrarme en la aplicación de Uber, pero no lo hice porque me di cuenta que no daban prestaciones ni seguro social y cuando empezó la contingencia vi que había mucha demanda y yo tenía mucho tiempo libre, y entonces empecé a trabajar”.

Dice que al principio su mamá le externaba su preocupación por los índices de inseguridad y de manera constante le llamaba por teléfono para saber en qué lugares se encontraba. Por eso evita entrar en colonias donde le dicen sus compañeros que son peligrosas como la Barona y la Lagunilla en Cuernavaca.

“Ahorita a mi mamá ya le da alegría porque ve que mi trabajo es en serio y apoyo con los gastos en la casa. Mi papá siempre me da su apoyo y ninguno me exige que trabaje, lo hago por gusto".

 

 

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Sábado, 24 Octubre 2020 05:15

Evita repartir en colonias inseguras

Ronaldo Villa trabaja desde hace siete meses como repartidor de comida por medio de la plataforma en línea de Uber Eats y dice que por la contingencia sanitaria del Covid-19 la demanda del servicio bajó hasta en un 50 por ciento. Por ejemplo, ayer a la una de la tarde apenas había realizado tres viajes, por lo que se quedó a trabajar horas extras, para compensar.

Dice que se registró en la aplicación de Uber Eats porque un familiar lo invitó luego de que se quedó sin empleo a raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19.

Refiere que sus ingresos económicos son muy variables, porque en fin de semana tiene más servicios, pero entre semana son pocos. 

Cuenta que aunque sus ingresos son escasos de momento son suficientes para solventar gastos en su casa y comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Agradece que hasta el momento no ha sufrido ningún accidente vial y tampoco ha sido víctima de la inseguridad, pero evita entrar en algunas colonias como la Lagunilla y la Antonio Barona, donde -según le dijeron sus compañeros repartidores- los han asaltado. En ocasiones los amantes de lo ajeno solo se llevan el teléfono celular pero en otros casos hasta la motocicleta.

"Está bien feo para entrar a algunos lugares y aun así los clientes quieren que dejemos el pedido hasta su domicilio. Yo trato de evitar esos lugares o les digo que lo voy a dejar pero que salgan a la calle y al menos nos hagan señas porque ellos dicen que la situación está tranquila, pero uno nunca sabe y desconfía de todo por la situación".

 

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En un día obtiene hasta mil pesos.

Para algunas familias la pandemia del covid-19 ha dejado grandes afectaciones en su economía, pero para Jorge González, repartidor de comida por medio de las aplicaciones de teléfono de Uber Eats y Didi Food, la emergencia sanitaria ayudó a incrementar sus ingresos diarios.

Dice que empezó a trabajar como repartidor de comida hace casi un año y en ese tiempo obtenía ingresos máximos 500 pesos diarios, pero desde que empezó la pandemia mejoró, porque la gente dejó de salir y empezó usar las aplicaciones. Actualmente en fin de semana sus ingresos son de 800 a mil pesos en un día.

“Los servicios incrementaron con la contingencia porque la gente se queda en sus casas y usa las aplicaciones. Antes de la pandemia tenía ingresos de 500 pesos y ahorita en (un) día me llevo hasta mil pesos, porque pienso que la gente valora nuestro trabajo y nos da buenas propinas”.

De su trabajo, dice que empieza alrededor de las 10 de la mañana y termina a las siete de la noche.

Él acude principalmente a negocios ubicados en Cuernavaca porque hay mayor demanda. Entre semana realiza unos 15 servicios y en fin de semana hasta 25 viajes.

El entrevistado refiere que por su labor ha sufrido tres accidentes viales, porque el piso de la calle está resbaloso, pero afortunadamente, dice, la empresa de Uber Eats responde y pide otro servicio al establecimiento para el cliente, mientras que en el caso de Didi Food -según le dijeron sus compañeros- el repartidor paga el costo de la comida cuando no entrega a tiempo.

Por la pandemia Jorge suspendió sus estudios universitarios pero aprovechó para emprender un negocio de estética canica junto con su novia.

 

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Sábado, 10 Octubre 2020 05:13

Autos de Uber y Didi, manjar para ladrones

Los modelos que usan esas empresas está entre los más robados, revela Rueda Moncalián.

El presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del estado, Rafael Rueda Moncalián, informó que los vehículos más robados son los que prestan servicio público de transporte por medio de las empresas Uber y Didi.


Indicó que los automóviles Versa, Aveo y Tsuru son los que más se roban, no sólo en Morelos sino en el país y los dos primeros modelos son los más utilizados por las  plataformas.
“Son marcas que alimentan el mercado de autopartes y se pueden modificar los registros para comercializarse”, explicó el empresario.


Aunque aclaró que no tiene un registro exacto del número de unidades de Uber o Didi que son robadas en el estado, sí refirió que son las marcas con el mayor número de reporte de robo, según datos de la  Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA).


“Sabemos que ha aumentado el robo de autos usados para Uber y Didi, aunque no tenemos cifras o porcentajes pero sabemos por las denuncias que no han llegado al Consejo”, indicó.
Además el empresario informó que el robo de automóviles asegurados en el estado sumó mil cinco vehículos en lo que va del año, de los cuales sólo 411 se han  recuperado, mientras que en el 2019, en el mismo periodo se reportaron 968 vehículos robados y fueron recuperados 445, según la información que proporcionó OCRA.


En este sentido, señaló que el robo de vehículo registró un incremento del cuatro por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado.

 

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Omar realiza hasta 16 viajes al día.

Omar Ayala, quien trabaja como conductor de Uber, un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación de teléfono, afirma que con el cambio de color en el semáforo sanitario poco a poco va saliendo de la crisis económica que dejó la pandemia del covid-19, y actualmente sus ingresos económicos van de los mil a mil 600 pesos semanales.

Dice que en los primeros meses de contingencia la situación estaba muy crítica, ya que con mucho esfuerzo podía realizar 12 servicios de Uber trabajando más de 10 horas al día y de lunes a domingo.

Para Omar es notable el incremento en el servicio de las últimas semanas, porque cuando le va bien realiza hasta 22 viajes, aunque en otros días solo puede hacer 16 en todo el día.

“Hemos visto que incrementó el servicio, sin embargo, todavía hay algunas personas que se resisten a usar el cubrebocas, y en cuanto se suben a la unidad de manera amable les digo que es necesario usarlo en estos momentos de contingencia, además porque el conductor no puede iniciar el viaje si no se cumplen con las medidas básicas de higiene”.

De su trabajo dice que el comportamiento de la gente es más relajado y el comentario en general es: “ya estábamos hartos de estar encerrados”.

Como parte de las medidas de higiene para evitar contagios de covid-19, Omar obsequia gel antibacterial a los usuarios y desinfecta la unidad de manera constante.

 

 

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Trabaja como repartidor de comida por medio de la plataforma desde hace un año.

Hace dos semanas mientras se dirigía a entregar un pedido de comida que el cliente pidió por medio de la aplicación de teléfono de Uber Eats, David Rojas tuvo un percance con su motocicleta, por lo que le fue imposible llegar a tiempo y -dice- en lugar de recibir el respaldo de la empresa esta lo dio de baja, por lo que hace unos días se registró en la plataforma de Didi Food.

Hace un año se registró en Uber Eats y meses después hizo lo mismo en Rappi, pero tras su despido de Uber, hoy solo puede trabajar en Rappi porque Didi Food todavía no está activa en Morelos, aunque varios restaurantes ya se afiliaron.

Dice que cuando empezó a trabajar como repartidor de comida sus ingresos eran de hasta mil 700 pesos a la semana, sin embargo, con la pandemia del covid-19 con mucho esfuerzo logra reunir entre 300 y 400 pesos, porque hay días en los que apenas puede realizar entre ocho y nueve servicios trabajando más de diez horas.

Antes de la contingencia -explica- realizaba hasta 25 viajes y hoy para poder llevar dinero a casa trabaja toda la semana, pues ante la situación económica no puede darse el lujo de descansar uno o días a la semana, como lo hacía antes de la emergencia.

“Hace como dos semanas se me ponchó una llanta de la moto y por eso no pude entregar la comida, me comuniqué al área de soporte de la empresa Uber Eats y ahí me dijeron que no había problema, que me quedara con la comida, pero al otro día mi cuenta ya estaba bloqueada y ya no pude conectarme porque me dieron de baja”. 

El entrevistado refiere que su trabajo como repartidor es arriesgado porque están expuestos a sufrir algún accidente y la aplicación (la empresa para la que trabaja) no responde. Además, si no entrega a tiempo los pedidos de comida los castigan dos horas sin servicio, lo que considera que es una situación injusta, ya que en ocasiones por el tráfico o la lluvia no pueden llegar a tiempo.

“Los clientes se quejan mucho pero no se ponen a pensar en las situaciones a las que se enfrenta el repartidor. Incluso, la gente inconsciente nos pide llevarles dos garrafones de agua y no se imaginan que no podemos llevarlos en la moto; la gente no entiende y se enoja, y aunque en la aplicación Rappi dice que cuenta con servicio para llevar en vehículo, pero no todos traemos vehículo, algunos andan en bici y otros hasta a pie”.

 

 

 

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Por la pandemia su mamá se quedó sin empleo.

Pedro Daniel Castro suspendió sus estudios universitarios porque siente la obligación de llevar dinero a casa para la alimentación de sus hermanos, ya que por la pandemia del covid-19 su mamá se quedó sin empleo y su papá no vive con ellos.

Desde hace un año, el entrevistado trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de Uber Eats. Asegura que se registró en esta plataforma porque en un inicio sus ingresos económicos eran buenos, pero con la contingencia sanitaria se registró una disminución porque varios establecimientos estuvieron cerrados y además cada día hay más competencia.

De su trabajo, refiere que todos los días recorre las avenidas principales como Plan de Ayala, Domingo Diez, Diana y Centro de Cuernavaca, porque son las zonas donde hay más establecimientos con venta de comida que trabajan con la aplicación de Uber Eats.

Trabaja de lunes a domingo de 12 del día a ocho de la noche y actualmente sus ingresos económicos son de entre mil 700 y dos mil pesos semanales.

“Hasta la fecha no he recibido reportes y he llegado tarde a entregar un servicio cuando en el restaurante se tardan, y cuando llueve mucho prefiero cancelar el servicio porque con el clima podemos sufrir accidentes viales y la comida se puede tirar”.

De acuerdo con Pedro, la ventaja en este empleo es que la aplicación coloca en diferentes categorías a los repartidores, las cuales van desde el nivel verde como servicio regular, nivel platino como bueno y diamante como excelente, por lo que aquellos que se encuentran en las últimas dos categorías tienen mayor número de servicios.

 

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