Jueves, 14 Enero 2021 05:13

“La inseguridad está terrible”

Conductores de Didi desconfían hasta de los usuarios, confiesa Jesús.

Jesús Omar Martínez, quien trabaja como conductor de Didi, contó que por la situación de inseguridad que se vive en el estado, ofrece sus servicios de transporte privado solo hasta las ocho de la noche y que la mayoría de sus compañeros andan “con el Jesús en la boca”, es decir, con la preocupación, al saber que les puede pasar algo durante el viaje.

El entrevistado dijo que tiene una experiencia como conductor de Didi de casi dos años y agradece que hasta la fecha no ha sufrido asaltos, pero según le dijeron sus compañeros, se ha detectado que algunas personas se registraron en la aplicación de teléfono como usuarios, pero con intenciones de asaltar a los conductores.

“La inseguridad está terrible, andamos con el Jesús en la boca porque en cualquier lugar de Morelos hay mucha inseguridad; debemos cuidarnos porque, se escucha feo, tenemos que cuidarnos hasta de los usuarios porque se sabe que se conectan para asaltar; a los conductores los golpean y les quitan los carros”.

Refirió que durante el día realiza los servicios a cualquier colonia, pero en la noche evita algunos lugares que carecen de alumbrado público, porque en estas zonas son blanco de la delincuencia.

De su trabajo, dijo que por la pandemia del covid-19 los servicios han disminuido y en ocasiones espera hasta 15 minutos para realizar un viaje, pero tiene que seguir en este empleo porque tiene la responsabilidad económica en su casa y además debe entregar una renta semanal por el vehículo.

 

 

 

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Evitan entregar pedidos en colonias como Altavista, Carolina y Sacatierra.

Josué Duarte, quien trabaja desde hace más de un año como repartidor de comida por medio de la plataforma de Rappi, señaló que por la pandemia del covid-19 los servicios de entrega de alimentos a domicilio han aumentado porque la gente dejó de salir, pero también se incrementaron los asaltos y robo de motocicletas, principalmente en los estacionamientos de las tiendas de autoservicio.

De acuerdo con el entrevistado, el retroceso en el color del semáforo sanitario y el cierre de varias plazas benefició a los repartidores de comida que ofrecen el servicio por medio de aplicaciones de teléfono, porque los establecimientos que permanecen abiertos habilitaron el servicio a domicilio.  

Sin embargo, lamentó que en los últimos meses varios de sus compañeros han sufrido asaltos, porque los amantes de lo ajeno buscan a las personas que están en constante movimiento, al suponer que llevan grandes cantidades de dinero por los servicios que realizan.

Por la situación de inseguridad, Josué evita entregar pedidos en colonias como Altavista, La Carolina y Zacatierra de Cuernavaca. De su trabajo, dijo que sus ingresos económicos varían entre 600 y 700 pesos diarios y realiza de 15 a 20 entregas.

Sobre la emergencia sanitaria por el covid-19, refirió que desconoce si alguno de sus compañeros se ha contagiado con el virus. Sin embargo, cada uno hace aplica las medidas de higiene básicas, como el uso del cubrebocas y gel antibacterial para la desinfección de manos.

 

 

 

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Afirma que sus ingresos económicos son de hasta 800 pesos diarios.

Brandon Quintero estudió la carrera de Ingeniería Industrial, pero se le ha complicado encontrar un trabajo relacionado con su carrera profesional -sobre todo desde que llegó la pandemia- por lo que desde hace año y medio se registró como repartidor de comida en la plataforma de Uber Eats.

Entrevistado mientras esperaba pedidos de alimentos en el centro de Cuernavaca, narró que como repartidor de comida sus ingresos económicos son buenos, incluso, mejores que en otros empleos, además de que tiene la oportunidad de trabajar de lunes a viernes en un horario de ocho de la mañana a nueve de la noche, jornada en la cual puede reunir hasta 800 pesos.

De su vida laboral, dijo, que antes trabajó en una cafetería, donde le pagaban mil 100 pesos a la semana, pero lo dejó porque le dijeron que en las plataformas los ingresos son superiores.

“Aquí nos va bien por el dinero, la única desventaja es que no cotizamos en el IMSS para tener Infonavit, aunque yo tengo seguro por parte del banco como conductor de la moto siempre hacen falta las prestaciones”. 

Sin embargo, se dijo contento en este empleo porque es dueño de su tiempo, no está sujeto a las órdenes de un patrón y porque puede realizar hasta 27 servicios al día. También agradeció que hasta el momento no ha sufrido situaciones violentas, como otros de sus compañeros, quienes -le dijeron-han sufrido intentos de asaltos en algunas colonias de la ciudad.

Por cuestiones de seguridad, dijo el entrevistado, a partir de las siete de la noche evita entrar a colonias como la Lagunilla y Alta Vista en Cuernavaca y cuando recibe un pedido para esa zona lo cancela.

 

 

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Conductor de Didi trabaja más de 15 horas para comprar alimentos para su familia.

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia del covid-19 ha dejado grandes afectaciones en la economía de las familias, por lo que José Antonio Pantaleón trabaja más de 15 horas al día como conductor de Didi -el servicio de transporte que se ofrece por una aplicación de teléfono- para poder comprar lo necesario para la alimentación de su familia.

Hace un año empezó a trabajar en la plataforma de Uber y después se registró en Didi para aumentar sus ingresos económicos, pero cuando llegó la pandemia del covid-19 los servicios bajaron a más de la mitad al igual que sus ingresos.

“El trabajo está muy escaso y mal pagado, pero en meses anteriores los ingresos estaban para llorar, porque solo alcanzaba para comprar comida y gasolina. Nos enfrentamos a una crisis muy fuerte porque trabajamos todo el día y solo con las dos aplicaciones podemos llevarnos un poquito más de dinero”.

El entrevistado refirió que su jornada laboral empieza a las seis de la mañana y termina a las once de la noche, y solo descansa para tomar sus alimentos, porque tiene tres hijas, las que toman clases virtuales y él necesita dinero para pagar servicios como luz e internet. 

“Afortunadamente en la casa tenemos una computadora en la casa y ahí toman sus clases las niñas, pero, por ejemplo, yo tenía contemplado gastar cierta cantidad de dinero cada semana y ahora con la pandemia gasto más porque mis hijas usan el internet y comen en la casa; antes estaban en escuelas de tiempo completo y una que va en el kínder le daban de almorzar y ahorita todo es diferente”.

Sobre la situación de inseguridad, dijo que evita ingresar a colonias como Antonio Barona y Lagunilla en Cuernavaca, para no ser víctima de asaltos.

A veces brinda el servicio en ese rumbo, pero deja al cliente sobre la avenida y les informa que por seguridad no puede ingresar a privadas.

 

 

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Miércoles, 30 Diciembre 2020 05:10

Plataformas de reparto disminuyen su cobertura

Dejaron de dar servicio a farmacias y supermercados.

Kevin Guzmán, quien trabaja como repartidor de comida por medio de la plataforma de Uber Eats, señaló que con el retroceso en el color del semáforo sanitario del covid-19, los pedidos disminuyeron porque cerraron varias plazas, además, porque la aplicación eliminó servicios a farmacias, supermercados y tiendas de autoservicio.

El entrevistado se registró como repartidor de comida en la aplicación de Uber Eats luego de que sufrió un accidente que le quitó movilidad en su brazo derecho en su anterior empleo, donde hacía trabajos de descarga de maíz.

En cuanto a su labor, refirió que hay días buenos en los que obtiene hasta 700 pesos de ingresos económicos, pero hay otros en los que con mucho esfuerzo reúne entre 150 y 200 pesos, de los cuales debe descontar un porcentaje semanal para la gasolina de su motocicleta.

“En los últimos días bajó el servicio con el cambio de color en el semáforo, porque cerraron algunas plazas y también porque las aplicaciones dejaron de dar servicio a farmacias, supermercados y a tiendas de autoservicio; antes eso nos ayudaba bastante, pero ahorita los pedidos bajaron un poco y al día por mucho hago unos cuatro viajes cuando antes tenía hasta 25 servicios”.

A decir de Kevin, los repartidores están expuestos a ser víctimas de la inseguridad, por los lugares a los que deben de ir, lo que ha hecho que varios de sus compañeros sufran asaltos en colonias peligrosas, como la Antonio Barona en Cuernavaca y algunas de Jiutepec.

Al respecto, dijo que hace unos meses cuando se dirigía a entregar un pedido a la Antonio Barona, varios sujetos intentaron quitarle las llaves de su motocicleta, pero no pudieron porque varias personas lo auxiliaron, así es que los delincuentes solo lo tiraron al piso y luego corrieron.

“A mis compañeros les quitan las motos afuera de sucursales como Walmart o en estacionamientos; incluso, se arriesgan a que los atropellen, como pasó con una chica, que la atropelló una persona en estado de ebriedad".

 

 

 

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Viernes, 18 Diciembre 2020 05:12

Le robaron gel antibacterial y una careta

Además de la pandemia, a los conductores de Uber también les afecta la inseguridad.

Adriana Sánchez -quien trabaja desde hace dos años como conductora de Uber, un servicio de transporte que se ofrece por medio de una aplicación telefónica- señala que durante la emergencia sanitaria por el covid-19 ha tenido clientes que se niegan a usar el cubrebocas -con la excusa de que “de algo vamos a morir”- así como otros que le han robado el gel antibacterial que lleva en su vehículo.

Sobre los casos de robo, dijo que cuando empezó la pandemia compró una botella de alcohol gel para ofrecerlo a sus clientes durante el viaje, pero sin darse cuenta una persona se lo llevó, por lo que tuvo que comprar otra botella. Para evitar la sustracción, otra vez colocó una etiqueta a la botella con la leyenda “propiedad del Uber”. Sin embargo, ese anuncio no fue suficiente y también se lo llevaron.

Relató que otro caso similar ocurrió con una pasajera que pidió el servicio desde su domicilio a su centro de trabajo. La usuaria ocupó el asiento trasero del vehículo y antes de bajar tomó una careta que iba en uno de los asientos, por lo que Adriana regresó al domicilio de su cliente y pidió le regresen el objeto, porque es para su protección contra el virus.

“Me di cuenta de que se llevó mi máscara, vi que era mi vecina, aunque ella no me reconoció; cuando la dejé en su trabajo me regresé a su casa, toqué la puerta y salió una señora: le dije que su hija se llevó mi careta, entonces le habló por teléfono. Ella dijo que se confundió y su mamá me la pagó”.

De su trabajo, cuenta que además de las afectaciones económicas por la pandemia, la inseguridad es otro factor que aqueja a este sector pues se enteró por terceras personas que en las últimas semanas los amantes de lo ajeno han robado varios vehículos; incluso, uno de sus vecinos que también trabaja como conductor de Uber está desaparecido.

Por ese motivo, dice la entrevistada, ha cancelado algunos viajes de personas que sospecha tienen otras intenciones. Además, agradece que la aplicación de Uber maneja una nueva modalidad y ofrece servicio de mujeres para mujeres, es decir, si la persona que solicitó el servicio no es mujer puede cancelar el viaje y reportarlo a la aplicación.

 

 

 

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Miércoles, 16 Diciembre 2020 16:37

Uber Moto llega a Cuernavaca

Es la primera ciudad en México que contará con esta alternativa para viajar

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Recomiendan extremar medidas de prevención ante el reporte de algunos casos ocurridos en Cuautla.

Cuautla.- Autoridades de Seguridad Pública y Tránsito de este municipio alertaron a la población a prevenir robos que pudieran cometerse en las viviendas por presuntos repartidores de comida que se disfrazan de trabajadores de plataformas para acceder a los domicilios y amagar a los moradores.

De inicio, el director de Tránsito Municipal, Rubén Gallardo, difundió entre sus elementos la información para estar alertas para detectar a bandas de delincuentes dedicados a cometer atracos disfrazados de supuestos repartidores de comida.

A través de los grupos de chat en los que participan paramédicos, rescatistas, grupos de transportistas y elementos de diversos cuerpos de emergencias, difundió la grabación de una cámara de seguridad en la que se aprecia cómo un supuesto repartidor de Uber Eats llega a un lugar, donde es recibido por un guardia de seguridad, quien es sorprendido luego de permitirle el paso para recibir el envío.

Después de amagarlo con un arma de fuego, ingresan al lugar otros tres individuos con bolsas y maletas para cometer el atraco mientras lo mantienen sometido. Ante dicha amenaza, el funcionario recomendó a los ciudadanos extremar medidas de prevención para no ser víctimas de un ilícito como éste.

Para ello, sugiere confirmar –mediante la plataforma del servicio– la identidad del repartidor y demás medidas de seguridad para no ser presas de la delincuencia, sobre durante este fin de año, donde aumentan los ingresos de los trabajadores por el aguinaldo que reciben.

 

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Alejandro dice que registran hasta dos robos de motocicletas al día.

Alejandro Cruz trabaja como repartidor de comida por medio de la aplicación de teléfono de Uber Eats y dice que, por las fiestas decembrinas, los asaltos y robo de motocicletas han aumentado en los últimos días, porque -considera- los amantes de lo ajeno piensan que manejan grandes cantidades de dinero porque se mueven de un lugar a otro a entregar pedidos.

Señala que los asaltos ocurren principalmente en colonias poco transitadas y oscuras como la Antonio Barona, Alta Vista, Chulavista, Milpillas y Lagunilla en Cuernavaca, y en el poblado de  Tejalpa en Jiutepec.

Por los robos, aseguró, han presentado varias denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), pero desconoce si hay avance en las investigaciones. Además, dice que varios de sus compañeros no denuncian los asaltos porque su impresión es que no habrá detenidos.

“Primero nos observan de pies a cabeza y casi siempre son dos personas en moto, dan vueltas por donde estamos; pasan una y otra vez para tratar de intimidarnos, yo afortunadamente no he sido víctima de la violencia pero varios compañeros sí, les han quitado la moto”.

El entrevistado señala que empezó en este trabajo hace seis meses y observó que los asaltos se incrementan previo a las fiestas decembrinas.  

De su labor, refiere que hay días en los que le va bien y obtiene buenos ingresos económicos porque con el cambio de color en el semáforo sanitario la gente empezó a resguardarse en su domicilio, lo cual para ellos es favorable, porque obtienen mayor número de servicios de comida; incluso, los clientes hasta les piden comprar su despensa en los supermercados.

 

 

 

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Miércoles, 09 Diciembre 2020 05:13

“Soy mujer y alguien me espera en casa”

Gabriela se sumó a la manifestación de repartidores de comida para exigir mejores condiciones de seguridad.

Gabriela de la Cruz Franco es una de las pocas mujeres que, pese a la situación de violencia, se mantiene trabajando como repartidora de comida por medio de plataforma de Uber Eats, porque, dice, es madre soltera y necesita dinero para solventar los estudios de sus hijos y comprar lo necesario para su alimentación.

Refiere que la inseguridad se ha incrementado en los últimos meses, tanto que la semana pasada uno de sus compañeros fue baleado por resistirse a un asalto en Alta Vista y actualmente se encuentra en el hospital. Además, un repartidor de comida está desaparecido desde hace tres días.

Por ese motivo se sumó a la manifestación que realizaron ayer sus compañeros desde el bulevard Cuauhnáhuac hasta el zócalo de Cuernavaca, para exigir mayores condiciones de trabajo y de seguridad, porque dijo que las inconformidades de los repartidores son porque en los restaurantes los hacen esperar mucho tiempo por un servicio y en las plazas comerciales les niegan el uso del elevador, lo cual consideró como actos de discriminación.

“Soy mujer y hay alguien que me espera en casa. Uno sale a trabajar con toda la intención de salir adelante y dar un buen servicio, pero ahora salimos con incertidumbre porque no sabemos qué nos puede pasar al entregar perdidos, porque hay colonias muy peligrosas, donde nos han intentado extorsionar, hacen el pedido y cuando llegamos no quieren pagar”.

Ayer durante la protesta que realizaron en la calle Gutenberg del centro de Cuernavaca, también narró que hace unos meses en el municipio de Temixco fue infraccionada por un policía vial y pagó una multa de mil 800 pesos porque entró a una calle en sentido contrario. 

“Iba a entregar un pedido y me fui en sentido contrario porque me iba a meter a una pendiente, que estaba como un voladero, y por más que le expliqué al policía vial cuál fue la situación, simplemente no le importó y me puso la multa de mil 800 pesos”.

A decir de la entrevistada, las colonias más peligrosas para los repartidores de comida son la Antonio Barona y Alta Vista en Cuernavaca. También en Tejalpa, Jiutepec, y Tres de Mayo en Emiliano Zapata.

 

 

 

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