MIRKA DENISSE BAUTISTA GARCÍA
Y VIELKA SÁNCHEZ SANDI
Estudiantes de la Escuela de Turismo UAEM
Reconocido por sus viveros, Tetela del Monte, en Cuernavaca, no es únicamente un pulmón verde de la ciudad, sino también un atractivo turístico emergente que combina naturaleza, cultura y comercio sustentable.
El nombre de Tetela del Monte procede de raíz náhuatl, cuya etimología significa “Tetl”: piedra, y “lan”: lugar, que se traduciría como “Pedregal del Monte”; se le ha conocido también como “Tetela de Los Santos Reyes” o “San Gaspar Tetela”.
Es un paraíso para los amantes de las plantas, pues en los viveros se ofrece una gran diversidad de especies, desde flores tradicionales como bugambilias, lavanda y margaritas, hasta árboles frutales, cactáceas y plantas medicinales y exóticas.
Muchos viveros son negocios familiares y los propietarios ofrecen atención personalizada, compartiendo consejos y saberes que reflejan el profundo vínculo de la comunidad con la tierra.
Más allá de las compras, visitar Tetela del Monte es una experiencia que combina el turismo ecológico y la cultura local. Caminar entre pasillos de plantas respirando aire limpio es una actividad relajante.
En algunos viveros incluso se ofrecen talleres, recorridos guiados y zonas para descansar con café o comida típica del lugar.
En Tetela del Monte se puede visitar la capilla de los Tres Reyes Magos, así como el Parque Ecológico Bosque Real.
Al visitar y comprar en los viveros de Tetela del Monte no sólo podrás adquirir plantas de calidad, es una forma de hacer turismo con conciencia: apoyar a pequeños productores, promover la biodiversidad y reconectar con la naturaleza.
Tetela del Monte es un destino donde cada planta cuenta una historia y cada visita siembra algo nuevo.




FOTOGRAFÍAS: MIRKA DENISSE BAUTISTA GARCÍA Y VIELKA SÁNCHEZ SANDI
