Publicado en Radiografia del Poder Jueves, 19 Octubre 2017 06:05

Terremoto, más allá de lo superficial

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Vía Nueva Alianza Se mueve el magisterio

A más de un mes del sismo del 19 de septiembre pasado, se ha dicho casi todo en lo que a las consecuencias se refiere, sin embargo, hay quienes consideran que los alcances de este fenómeno aún no se dimensionan en su totalidad y que incluso los dictámenes levantados en las construcciones severamente afectadas por Protección Civil no son del todo confiables.

Es decir, que hay indicios de que un considerable número de dichas edificaciones, que debieran ser desalojadas por alto riesgo, son ya habitadas o utilizadas de manera normal. Claro, las instancias gubernamentales competentes en el caso le apuestan a que no pase nada; sin embargo, se podrían venir abajo si se presenta otro fenómeno sísmico, así sea de menor intensidad, porque las condiciones están dadas para eso.

Sobre lo anterior hay una explicación: desde la parte oficial se intenta ir superando la etapa crítica y sobre todo, en lo que se refiere a negocios u establecimientos comerciales o de prestación de servicios, reactivarlos para alimentar la economía, sólo que pudiera ser peligroso a largo plazo.

Lo acontecido en Morelos aquel fatídico martes 19 de septiembre es histórico, no se tiene en el registro algo similar, ojalá que no se llegue a repetir, sin embargo, sí es necesario actuar con mucha seriedad para generar condiciones de seguridad, sobre todo en aquello que pudiera poner en riesgo vidas humanas.

Para comenzar, a partir de lo anterior, nuestro estado forma parte de las zonas sísmicas del país, algo que no ocurría con anterioridad y por lo tanto, necesariamente se tendrán que agregar reglas en lo referente a la construcción de viviendas o edificios, pensando en que se pudiera enfrentar otra contingencia y entonces, los daños serían menores.

Esa es la posición de las cámaras y colegios de arquitectos e ingenieros, pero no basta con lo anterior, se necesita que las normas sean oficiales a partir de una legislación al respecto, de otra manera, cualquier empresa constructora violentaría las disposiciones sin consecuencias legales o jurídicas.

Pero regresando al asunto de los alcances del sismo, de entrada, lo hemos dicho, la entidad perdió en un 80 por ciento, su atractivo turístico en relación a la ruta de los conventos. Esto no lo podemos medir en ingresos en esa materia hasta que pasen algunos meses o años, pero el nivel de impacto negativo es evidente.

Mucho se ha polemizado igualmente en torno a que algunos acuíferos desviaron su curso subterráneo por el movimiento sísmico y dejaron de alimentar a cuatro o cinco balnearios que difícilmente podrán ser reactivados, con la pérdida que ello representa para quienes de ello vivían, ya sean ejidatarios, propietarios privados o trabajadores. Ahí tampoco existe aún la idea clara de lo que representarán esas pérdidas para el estado.

Como que nos hemos hecho a la idea de que será cuestión de unos meses más para que la normalidad regrese al 100 por ciento, incluyendo zonas donde las consecuencias fueron terribles; caso particular, Jojutla. Las mismas autoridades admiten que esto va para largo; es decir, algunos años y entonces, la tarea de apoyo tendrá que seguirse desarrollando en el siguiente sexenio estatal o federal.

Así se apoye al 100 por ciento a quienes se vieron damnificados, eso no  les resuelve su pérdida, porque hablamos de 120 mil pesos del Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden), más 30 mil del estado; o sea, 150 mil en promedio; sólo que levantar desde los cimientos una vivienda en éste momento –y modesta, desde luego- pudiera representar una inversión cercana al millón de pesos.

Hay partidas superiores; a nivel de la capital del país se pudieran obtener hasta 20 millones de pesos –para empresas grandes dañadas o comercios de gran tamaño- pero bajo el concepto de créditos, que así sean con intereses muy bajos, se tienen que pagar, entonces para aquellos que lo perdieron todo, no es tan sencillo levantarse del todo en tiempo breve.

Y por lo que se puede observar, ya ayudas elementales como alimentos o medicinas comienzan a escasear, porque al paso del tiempo todo se va perdiendo y vivimos momentos tan acelerados que cualquier otro fenómeno o suceso nos hace olvidar el anterior y el proceso electoral muy pronto provocará ese efecto.

                                                                      VÍA NUEVA ALIANZA SE MUEVE EL MAGISTERIO

En otro asunto, a pesar de que el sector magisterial fue uno de los más afectados por el terremoto, porque buena parte de la infraestructura educativa sufrió deterioro, ya incluso electoralmente andan muy movidos. El Partido Nueva Alianza, alimentado sustancialmente por profesores, fue una de las plataformas que ha tenido que rehacerse aceleradamente, porque quien fuera su dirigente, Felipe Castro, dimitió para refugiarse en el PRD.

En su lugar fue nombrado el maestro Javier Bahena Cárdenas, que viene de la zona sur de la entidad y quien tiene la instrucción de levantar al instituto sobre la marcha, porque como sabemos, ya el proceso electoral 2018 está corriendo y aunque seguramente irán en alianza con alguna de las plataformas electorales grandes, necesitan posicionamiento a fin de poder negociar espacios o candidaturas de importancia.

Algunos de los integrantes del CDE mencionan que estructuralmente se tienen muchas deficiencias, porque el ex dirigente comenzó a bajar los brazos desde hace algún tiempo y hay que levantarlo desde abajo. Más aún, es el momento de diseñar las estrategias de acción y sobre todo de comunicación para lograr identidad con el electorado y por lo visto, andan recorriendo pueblos y comunidades a marchas forzadas.

Nueva Alianza ha venido siendo un aliado del Partido Revolucionario Institucional (PRI); igual que el Partido Verde y se supone, también el Partido Encuentro Social (PES), pero aún no se ve con claridad a cual trinchera se van a acercar. A nivel nacional se llegó a decir que sumarían activos con el Frente Amplio Opositor, no obstante, nada es oficial.

El Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Juan Díaz de la Torre es el líder real del partido Nueva Alianza y hasta donde se puede ver, camina de la mano con el gobierno federal, de origen tricolor, por eso priva la versión de que jugarán por ese lado, pero en lo referente a Morelos, como que aún no ha dado “línea” en esa materia.

 

 

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