Lunes, 19 Octubre 2015 01:00

¿Decepciona la democracia?

Escrito por

Presupuesto 2016: en espera

1.- Comenzaré hoy con la siguiente pregunta: ¿Qué es un líder? Una apretada definición sería: “Persona que crece y hacer crecer a su gente. No se aferra a su puesto y actividades actuales. 

Tiene carisma, que es el don de atraer, caer bien, llamar la atención y ser agradable a los ojos de las personas. Para adquirir carisma, basta con interesarse por la gente y demostrar verdadero afecto hacia ella”. Así, podemos inferir que el liderazgo es el conjunto de capacidades que un individuo tiene para influir en un colectivo de personas, haciendo que trabajen con entusiasmo hacia el logro de objetivos comunes. El liderazgo se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo. Y a continuación haré otra pregunta: ¿Hay desaliento entre los mexicanos por la democracia iniciada con la defenestración del PRI en las elecciones presidenciales y gubernamentales (tratándose del caso morelense) del año 2000?

2.- El tema inquieta a numerosos sectores de México, aunque yo no opinaría así con respecto al interés de la clase política para profundizar en la transición hacia la democracia, pues abundan los signos intolerantes y retrógrados en la arena pública nacional y local. Me parece que la problemática proyecta incomprensión tocante al papel de los actores políticos frente a la mediación. No están construyendo una nueva clase dirigente (política, empresarial, social y cultural) con una conciencia que abra la participación a los gremios, sindicatos e infinidad de organizaciones populares. Al contrario: lejos de haberse obtenido nuevos mecanismos de mediación, el saldo del proceso está plagado de desconfianza. En tal sentido me he referido anteriormente al libro “¿Estamos Unidos Mexicanos? Los límites de la cohesión social en México” (Planeta 2001), compilado bajo la coordinación de Mauricio de María y Campos y Georgina Sánchez. Es una veintena de ensayos escritos por políticos y especialistas mexicanos en torno a la democratización de las instituciones nacionales.

3.- En el capítulo de conclusiones leemos lo siguiente: “La mediación desde arriba implica establecer los lineamientos que ofrezcan las condiciones para que la cohesión amplia y democrática pueda tener lugar; abrir el espacio a la libertad de acción y expresión, dentro de cauces institucionales. La tentación autoritaria consiste en inhibir esa participación o forzarla hacia intereses particulares. Los nuevos actores de la mediación desde arriba tendrán que constituir, con el paso del tiempo, una nueva clase dirigente: política, empresarial, social y cultural, con una conciencia social que abra la participación a los gremios, sindicatos y organizaciones populares”. Este tipo de mediadores “desde arriba” deberían establecer equilibrios entre las tensiones ideológicas y a pesar de ello mantener la gobernabilidad. Sin embargo, la relación imperante entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de Morelos, y la subsecuente con determinados ayuntamientos, delata los vaivenes en el avance democrático. Observamos como recurrente la tensión preelectoral de 2012 y ni qué decir con relación al resultado de los comicios del 7 de junio de 2015. Prácticamente todos los sectores políticos, sociales y económicos están polarizados, confundidos e inmersos en una feroz disputa por los escasos recursos disponibles.

4.- Cambiemos de frecuencia. El gobierno de Graco Ramírez entregó en tiempo y forma su proyecto de Presupuesto 2016, pero los diputados locales no pueden llegar al fondo del análisis de ese documento hasta en tanto se desconozcan las expectativas económicas reales de la entidad a partir de la aprobación del Presupuesto Federal, el cual, como desde hace meses anunciaron las autoridades hacendarias del país, viene con ajustes y recortes considerándose un Presupuesto base cero. Si bien la Comisión de Hacienda del Poder Legislativo local ha mostrado particular entusiasmo por trabajar un día sí y otro también, lo cierto es que sería ocioso que se lanzara con ahínco a hacer cuentas mientras no haya claridad en cuanto a la cantidad de recursos económicos que serán enviados por la Federación, tomando en cuenta que más del 90 por ciento de los dineros contemplados en el presupuesto morelense no representan ingresos propios, sino participaciones federales, las cuales además llegan con etiquetas que determinan los conceptos donde se deben aplicar. De acuerdo con asesores de esa comisión en la que participan diputados de todos los partidos, a eso obedece que por ahora el tema del presupuesto no tenga la mayor atención de los legisladores, lo que sí ocurrirá durante noviembre y la primera mitad de diciembre. A ver.

5.- A fines de septiembre pasado, cuando instaló la Comisión de Salud del Congreso, que preside, el diputado local Víctor Caballero Solano, frente a la crema y nata de la alta burocracia del sector en la entidad, manifestó su apoyo a la UAEM y se pronunció a favor de la educación en general, destacando la necesidad de producir más y mejores profesionales de la salud. Ese apoyo en pro de la educación, tan difundido por el ex secretario de Salud estatal (en el sexenio de su amigo Marco Adame), debería acreditar ahora que la comunidad de quienes están preparándose para ser mañana mejores médicos están recibiendo el embate oficial a través del cobro de cuotas por la realización de sus prácticas hospitalarias, en un hecho que ha merecido la intervención de la Comisión de Derechos Humanos de Morelos, la cual investiga el caso, y que se ha traducido en otro motivo para exhibir negativamente a nuestro estado a través de la prensa nacional. Habrá que ver si en verdad Caballero tiene compromiso con la educación o es mayor su necesidad de quedar bien con los altos funcionarios del sector salud morelense.

6.- Los candidatos independientes, como fantasmas que vienen a hurtar la tranquilidad y los triunfos electorales a los partidos de siempre, ensombrecieron el panorama político que se dibujó de cara a los siguientes comicios –en 2018 en el caso de Morelos-, durante el foro Nueva ciudanía, Nuevos partidos, realizado en Cuernavaca el sábado anterior. Uno de los participantes, el líder estatal priísta Rodolfo Becerril, sintetizó al fenómeno de los independientes como usufructuarios del descrédito de los partidos, más que personajes ajenos a los institutos políticos o con un mérito personal para destacar en la política, y en ese grupo englobó al ex futbolista Cuauhtémoc Blanco al señalar que el PSD, pese a ser solamente un partido local, estaría en posibilidad de gobernar casi una tercera parte de los morelenses con su triunfo en las alcaldías de Zacatepec, Jojutla y la propia Cuernavaca, que en ese momento permanecía indefinida por la justicia electoral federal. Los independientes, pues, sí quitan el sueño a los partidos y a sus políticos… Un boletín del PSD emitido el sábado con relación al Mando Único dice: “En el caso de Morelos, lo que no ha funcionado es el comisionado Alberto Capella Ibarra, quien desde su inicio tuvo que ser nombrado comisionado por no ser residente del estado”.

 En fin.

Guillermo Cinta

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.