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Jueves, 09 Agosto 2012 06:42

Enfrentados: democracia y desarrollo sustentable

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Las imágenes en materia turística, de valiosos recursos naturales y patrimonio histórico, además del gran potencial industrial y económico, coexistieron en Morelos, durante la segunda mitad del siglo XX.

Cuando se desarrolló el concepto de sustentabilidad, todas ellas entraron en crisis, sin embargo, hoy la entidad requiere de una revisión profunda de sus condiciones actuales, para iniciar una etapa de vida política democrática que convoque a la sociedad a impulsar el desarrollo sustentable, que rescate y preserve los recursos que le pertenecen, para poder entregarlos a las siguientes generaciones.

El 1 de septiembre entra en funciones la próxima legislatura, será en esa “alta tribuna” donde se expongan los sentimientos de los pobladores en torno a los proyectos y las iniciativas que enviará a partir del primero de octubre el gobierno de Graco Ramírez, concluyen así 18 años de una evolución política, que modificó lo social y lo económico; en 1988, el PRI perdió por primera vez en Morelos, a partir de ese momento, el entorno fue diferente y reclamó un proyecto novedoso.

El concepto de desarrollo sustentable, nace a partir de la década de los 80´s y es fuertemente impulsado por las políticas liberalizadoras impuestas por los organismos financieros internacionales como resultado de la crisis de deuda sufrida por los países en desarrollo en esa década.

El nuevo modelo de desarrollo económico, impulsa las bondades del mercado como elemento facilitador del mismo desarrollo, donde uno de sus principales supuestos es que los mercados competitivos conlleven a asignaciones óptimas de los recursos. En este sentido, el modelo ha demostrado no ser lo suficientemente rápido, y en ocasiones francamente ineficaz, para conseguir los objetivos de un desarrollo económico benéfico para su población y para la evolución de los principales agregados económicos.

Como tal, el concepto de desarrollo sustentable no debe estar enfrentado al desarrollo económico, sin embargo, la inadecuada valorización del stock de capital natural y el crecimiento basado en el mismo, hace que por el momento, estos dos conceptos sean incompatibles, pese a los esfuerzos hechos en esta materia. Señala Jessica Lorena Escobar Delgadillo, Maestra en Economía de los Recursos Naturales y el Desarrollo Sustentable, en su análisis: El desarrollo sustentable en México (1980-2007).

Toda la década de los años ochenta fue declarada por Naciones Unidas como la “década perdida”. Muchas economías no desarrolladas y excesivamente endeudadas (latinoamericanas, asiáticas y africanas), perdieron en términos de crecimiento, empleos, ingresos, progreso y adicionalmente el stock de capital natural; México no fue la excepción.

A finales de la década de los años ochenta, la sustentabilidad del desarrollo se convirtió de reclamo marginal o inexistente, debido a la exigencia emergente en la agenda de los movimientos de las organizaciones sociales, del sector privado y de las políticas y acciones de algunos gobiernos. Para los años noventa, la sustentabilidad del desarrollo pasó a ser un tema obligado tanto en el debate político como en cualquier programa de gobierno.

No obstante, aunque el concepto de sustentabilidad haya sido acuñado en el documento Nuestro Futuro Común, mejor conocido como el Informe Brundtland de 1987, en realidad dicho concepto evoca viejas polémicas de la disciplina en economía, como las referidas al crecimiento económico y la distribución del ingreso, a las externalidades, a la internalización de los costos sociales, al desarrollo económico nacional y sus desequilibrios regionales y sectoriales, a los límites del crecimiento, así como a sus costos económicos, sociales y ambientales.

El término acuñado en 1987 por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el desarrollo llamada Comisión Brundtland, sobre el desarrollo sustentable, se define como aquel que “Satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.”

 

Morelos sustentable

 

Así describe a Morelos la revista turística Travesías, en su edición 59, de Noviembre de 2006, cuando iniciaron los gobiernos federal y estatal que están a punto de concluir: “Cuernavaca: la verdadera historia de su eterna primavera” Bárbara Kastelein, noviembre 2006.

“Cuernavaca ha visto pasar de todo: el imperio de los Habsburgo, la mafia norteamericana de los años treinta, la psicodelia de los sesenta. Sus mansiones y jardines sobreviven con aquella frondosidad que los hizo famosos, protegidos del tiempo por muros de piedra, tan infranqueables como eternamente apetecibles.

Desde antes que los caballos y las pistolas llegaran a este continente, Cuernavaca ya era un destino de vacaciones. Fundada en 1404 como el señorío de Cuauhnáhuac (que significa “cerca de los árboles”), ahora —600 años después— se describe hasta el cansancio como la “ciudad de la eterna primavera”. Pues precisamente su clima, en combinación con su ubicación a 85 kilómetros de la Ciudad de México, explican su razón de ser: bajar 750 metros desde una ciudad sobrepoblada, estresante, alta y fría, hasta este destino de clima semitropical, surcado por ríos y tapizado de jardines espléndidos, es como darse un baño de tina caliente al final de un día difícil.

“Aquí hasta la lluvia es bella y olorosa”, escribió el emperador Maximiliano a su esposa Carlota en el siglo XIX, y no fue el único en dejarse seducir. Príncipes, archiduques y otros notables han sido cautivados por las flores, el sol, las frutas, los manantiales y las cascadas de Cuernavaca. El Sha de Irán tuvo una casa aquí, al igual que el escultor inglés John Spencer, pariente de la princesa Diana.

Cuernavaca también evoca sin sonrojarse cierta asociación con el derroche y la autodestrucción, quizá por haber sido el telón de fondo de la novela Bajo el Volcán (1947), de Malcolm Lowry, un gran tratado literario sobre el alcoholismo.

Criminales de orden mundial —y otros tantos de proporciones nacionales— se han regodeado en hermosos jardines, en plena impunidad, dejándose atender por sirvientas uniformadas. Sam Momo Giancana, el mafioso de Chicago, hizo de Cuernavaca su casa de 1967 hasta su arresto y deportación en 1974. Era amigo cercano de Frank Sinatra y fue eliminado un año después, por ende, nunca habló sobre su papel en la Masacre del Día de San Valentín —operaciones secretas con la CIA para asesinar a Fidel Castro y otros dirigentes de América Latina—, ni del tráfico de heroína en México.

Los que no eran criminales, podían en cambio darse el lujo de ser excéntricos. María Félix, la diva nacional, tenía una opulenta villa azul cobalto y anaranjado papaya sobre la avenida Palmira —además de otras cinco casas—. Fotografiada en la revista Casas & Gente en 1999, la casa de las tortugas, como se le conocía, estaba retacada de camas estilo Luis XV, adornadas con brocados de seda, mosaicos venecianos, urnas de talavera de Puebla, chimeneas de mármol florentino, armarios españoles del siglo XVI, sillas italianas barrocas cubiertas de hoja de oro, retratos suyos pintados por Antoine Tzapoff, sofás de seda cubiertos con pieles de leopardo de Somalia, lámparas azules de Baccarat. Cuentan los rumores que allí sigue, más o menos abandonada, después de que se la dejase a su chofer y compañero, pues la muerte de su hijo Enrique la dejó sin heredero.”

 

Un lugar para quedarse.

 

El magnetismo de Cuernavaca es tal, que transforma a los turistas en expatriados. En la antigua casa del coleccionista Ian Brady, por ejemplo, a la sombra de la Catedral, a uno no le queda más que imaginar, mientras se mueve entre Tamayos, Covarrubias, Kahlos y piezas prehispánicas, la vida de este hombre colorido y sus amigos: Josephine Baker, William Spratling, David Hockney y Dolores del Río.

Cuernavaca fue crucial en la época de oro del juego en México, cuando Rita Hayworth y Errol Flynn, al igual que Bugsy Segal y Al Capone venían a los casinos de Baja California Norte. El Hotel de la Selva —con más de 90 mil metros cuadrados, alberca, 20 habitaciones y servicio de restaurante— en 1933 se convirtió en el emblemático Casino de la Selva, y aunque cerró con la elección de Lázaro Cárdenas en 1934, su historia continuó tras bambalinas. Hace tres años, la cadena Costco abrió una gigantesca tienda de autoservicio donde estuvo el hotel, que había permanecido abandonado varios años, pero tuvo que conservar muchos árboles (en el estacionamiento) y restaurar la mayor parte de los murales que se exhibían en el edificio original (en la Fundación Muros).

Dice la historiadora Andrea Martínez Baracs, autora de un nuevo repertorio de la ciudad, que “el crecimiento del turismo en los años treinta tuvo que ver con el aumento de automóviles registrados en el estado, y con que la nueva carretera convirtió a Cuernavaca en la “ciudad de moda” cuyos 14 hoteles y casas de huéspedes resultaron insuficientes.”

“Además, la ciudad fue la “capital del divorcio mexicano” en los años treinta, aunque Hernán Cortés tuvo la idea mucho antes, cuando dejó aquí a su esposa y se fue con La Malinche. En efecto, algunos de los primeros hoteles de Cuernavaca surgieron a raíz del “Código de Puente”: Las permisivas leyes de divorcio promulgadas en 1927 por el entonces gobernador de Morelos, Ambrosio Puente, que atrajeron junto con los hoteles, cantinas y pulquerías, a personas de otros estados.

Cuernavaca jugó un papel clave en la contracultura psicodélica de los años sesenta. Timothy Leary probó los hongos Psilocybe aquí, en el verano de 1960, y regresó con sus amigos a repetir el ritual durante cuatro años consecutivos. Antes que él, la periodista Martha Gellhorn y el compositor Leonard Bernstein fumaron marihuana por primera vez en Cuernavaca, a principios de los cincuenta.

Andrea Martínez, asegura que los años cincuenta y sesenta fueron el gran momento de Cuernavaca. Al principio de ese periodo llegaron directores, productores, actores y guionistas de Hollywood a quienes el macartismo había negado permisos de trabajo y además, otras personas llegaron a la ciudad de la eterna primavera atraídas por la renovación cultural y artística del México de entonces. En 1956, Erich Fromm fundó la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis y desde su casa de Cuernavaca, convocaba a psicoanalistas mexicanos y extranjeros, y les proponía ideas novedosas, como la cercanía del psicoanálisis y el budismo zen, y los estudios socio-psicoanalíticos comunitarios.

Desde entonces, artistas, compositores, arquitectos y anticuarios la han hecho su casa, por ello, los fines de semana suelen estar marcados por interesantes exhibiciones hasta la fecha. Uno de los recintos por investigar es la Hacienda de Cortés, donde los Amigos de la Música acaban de iniciar una nueva serie de conciertos los domingos, a la hora de la comida.

Cuernavaca no obstante puede ser, si no prohibitiva, al menos sí enigmática, pues casi todo sucede en jardines cercados, dentro de los cuales yacen las invisibles mansiones y villas. Se puede visitar Sumiya —la extravagante mansión estilo japonés de Barbara Hutton, la heredera del fundador de Woolworth, que ahora ha sido transformada en un hotel Camino Real— o mucho mejor, pasar el día en Las Mañanitas, donde los diplomáticos juegan a ser sultanes y, las personas ordinarias, a ser diplomáticos. Un expatriado norteamericano abrió este aclamado hotel —el único Relais & Châteaux de México— en los años cincuenta, cuyos cuartos y suites están equipados con chimeneas, cabeceras talladas a mano y artesanías doradas. Presidentes y miembros de la realeza europea se quedan aquí, y los chilangos manejan una hora los fines de semana para comer en el restaurante, con sus espectaculares terrazas al aire libre y el jardín habitado por flamencos, pavos reales y grullas africanas.

Si bien es cierto que el clima y la vegetación son la base de su éxito, y sus personajes e historias novelescos conforman su mística, Cuernavaca no sería lo que es sin su otra mitad: la polvorienta y tóxica megalópolis que es la Ciudad de México.

Incluso en los días de Maximiliano, la “pareja imperial” llamaba a Cuernavaca “el paraíso”, mientras que la Ciudad de México era “la fría realidad”.

Al final de los años noventa, Cuernavaca empezó a aprovechar su reputación como tierra de balnearios, dirigiéndola también hacia el cada vez más sofisticado mercado de los spas. Y aunque nunca podrá abandonar su relación simbiótica con las fiestas y las conductas ilícitas, este nuevo énfasis en la salud y la relajación, ayudará a mantener la dicotomía entre la gran ciudad y la promesa de una gran escapada, y a seguir cumpliendo con las expectativas.

 

Morelos industrial

 

Oscar González Escárcega en la revista Fortuna describió la vocación industrial de Morelos: La creación de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (Civac), fue con el objetivo de tener un parque industrial con diseño y planeación que sirviera para sacar de la pobreza al municipio de Jiutepec, dice Ricardo de Vecchi Armella, presidente de la Asociación de Propietarios del Parque Industrial del Valle de Cuernavaca (Procivac).

Esta ciudad industrial es el polo del desarrollo económico más importante de Morelos, la cual fue creada el 4 de marzo de 1966 por decreto presidencial.

Civac inició su desarrollo formal cinco años antes, con la instalación de la empresa Mexama (1961), a la que siguieron Nissan Mexicana (1966) y Syntex (1967). Con ello, recuerda De Vecchi, tuvimos tres empresas-anclas que mandaron mensajes claros al sector empresarial de que aquí había una gran oportunidad.

Constituida en 1972, Procivac asumió la responsabilidad de suministrar los servicios públicos a la zona industrial a partir de 1993 (antes se incluía la zona habitacional), a través de un convenio con las autoridades municipal y estatal.

Explica De Vecchi: "las autoridades locales y Procivac llegaron a un acuerdo para destinar todos los recursos recaudados por concepto del impuesto predial para el desarrollo social y económico de la zona."

Actualmente, Procivac agrupa a 108 empresas, de las cuales 35 por ciento son transnacionales y el resto es de capital mayoritariamente mexicano.

Entre todas brindamos servicios públicos a la zona industrial, además de hacerlos extensivos a Jiutepec; es un esfuerzo grande para generar bienestar para toda la comunidad, dice De Vecchi.

Civac es uno de los parques industriales más organizados del país al contar con servicios públicos eficientes y dirigidos a la industria a través de Procivac; estos servicios incluyen un centro de control de emergencias especializado en la prevención, control y combate de siniestros de tipo fabril y una planta tratadora de aguas residuales, considerada la más moderna de Latinoamérica.

El agua, explica De Vecchi, es una de las prioridades de Procivac, por lo que entre el municipio y la asociación controlan y tratan 90 por ciento del agua que se usa en el ayuntamiento.

La planta, con tecnología de torres biológicas/krofta, es el sistema más avanzado a nivel mundial para el tratamiento de aguas residuales. Está diseñada para tratar hasta 210 litros por segundo de agua de origen doméstico, además de las industriales de Civac.

La relación con el gobierno estatal es buena, si bien no hay ningún beneficio fiscal, la relación ha sido de apoyo. "Una ventaja es que las personas que asesoran al gobernador son parte de la sociedad morelense y están concientes de nuestra problemática. Nos han dejado trabajar y nos apoyamos mutuamente", afirma.

“Desde mi punto de vista falta algún beneficio fiscal, sobre todo porque Civac aporta al PIB estatal casi 55 por ciento. De ese tamaño es la aportación económica del parque", indica.

Y aunque su capacidad para crecer es reducida -apenas tiene unas 15 hectáreas disponibles- las firmas ahí asentadas siguen creciendo.

"En Morelos se puede vivir y trabajar con toda tranquilidad; las inversiones continúan y como ejemplo, puedo mencionar a Liverpool y a la farmacéutica española Sintenovo, que acaba de ampliar su planta que adquirió en el 2001. El ambiente no es conflictivo, como dicen algunos. Cualquiera puede preguntar sobre la situación del estado y obtendrá la misma respuesta: Morelos ofrece todas las ventajas para invertir con seguridad, confianza y certidumbre jurídica", afirma.

 

La participación democrática.

 

En la década de los noventa, la Comisión Nacional del Agua, determinó que se cerraran áreas de los municipios de Jiutepec, Temixco, Zapata y Xochitepec al cultivo de hortalizas, porque se afirmó que eran cultivadas con agua que estaba contaminada por los desperdicios que se arrojaban a la cuenca hidrológica estatal, desde la zona industrial y habitacional que se desarrolló durante las tres décadas anteriores en Jiutepec y Cuernavaca.

Según cálculos de la época, fueron más de 20 mil hectáreas, que dejaron sin fuente de ingreso a un poco más de 23 mil agricultores de la región, que ya cosechaban hortalizas altamente rentables, y cuyas ganancias fueron afectadas para dar atención a las necesidades laborales y habitaciones de cerca de 25 mil empleados y trabajadores que vivían en aquella región.

Al iniciar la segunda mitad de su administración, el gobernador Antonio Riva Palacio, anunció la creación de la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente, y al frente se designó a la investigadora Úrsula Oswald; por ser “La Ciudad de la Eterna Primavera”, la primer entidad en aprobar una ley de ecología estatal, un grupo de ambientalistas le entregó al mandatario, el reconocimiento como la primer entidad ecológica del país.

Durante aquella administración, el gobierno federal cerró varios ingenios del país, en Morelos se conservaron Zacatepec y Oacalco, sin embargo los más de 40 balnearios de la entidad enfrentaron una difícil situación económica, luego de que el gobierno federal prohibió la circulación en las carreteras de los transportes escolares, que trasladaban visitantes a los centros acuáticos de las colonias populares de la capital del país los fines de semana; luego de varias huelgas, estuvo a punto de cerrar la fábrica de Nissan, y además fueron clausuradas otras empresas, lo que dio paso a uno de los tres grandes fraudes en casas de ahorro en Morelos (casa Chavelas), que “desapareció los depósitos de cerca de 17 mil ahorradores”.

El gobierno de Jorge Carrillo Olea elevó a rango de Secretaría a la Procuraduría ambiental, conservó a su mismo titular, por lo que la frustración del proyecto turístico inmobiliario de Tepoztlán, confirmó que no existió en Morelos el concepto de desarrollo sustentable en el plan de trabajo de aquella administración, un proyecto que debió revisarse en distintos escenarios, sin embargo, se partidizó para asegurar la inoperancia política de las autoridades, provocando un enfrentamiento que incluyó a figuras como el obispo Luis Reynoso Cervantes, que los consideró “una bendición de Dios”, los pobladores de aquella localidad mantuvieron un movimiento social durante varios meses.

El Gobierno de Sergio Estrada modificó aquella Secretaría, y la convirtió en la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente, se impulsaron algunas acciones tendientes a mejorar el almacenamiento, la distribución del vital líquido y la limpieza de las aguas residuales, sin embargo no se desarrolló ningún proyecto integral que advirtiera la intención de provocar el redireccionamiento del crecimiento de la entidad a escenarios de sustentabilidad.

El actual gobierno continuó la tendencia de los anteriores, quienes concluyeron con una inversión importante en plantas tratadoras de aguas residuales y propuestas a los municipios para la administración más ordenada de la distribución del vital líquido, pero aquellas propuestas integrales, tampoco se realizaron.

Morelos cuenta ya con un millón 800 mil habitantes de los cuales, más de un millón 300 mil son adultos; en la última década se construyeron un importante número de viviendas en la zona, donde se cerraron los cultivos por contaminación del agua a principios de la década de los noventa; en la zona oriente se concluyó la actual administración sin un proyecto de desarrollo sólido, ya que no se pudo iniciar la introducción del gasoducto, que era fundamental para atraer inversiones. Es ahí donde los especialistas recomiendan que se encausen las inversiones tendientes a darle un valor agregado a los recursos naturales y a las actividades de transformación, utilizando tecnología de punta.

Existen también un importante número de centros de investigación; continúan creciendo las universidades públicas y privadas, sus actividades de investigación científica se refuerzan con el tiempo y de hecho aquí también se desarrolla el Instituto Nacional de Salud Pública; pero también hay que reconocer que en muchos puntos de la entidad, continúan arrojándose a los cauces de los ríos, los desechos líquidos de diversos poblados. La democracia práctica, es un reclamo social que incluye la visión sustentable en la presentación de todos los proyectos.

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