Después de haber visto pasar unas 10 legislaturas locales, y no menos de una veintena de comparecencias de servidores públicos, ayer refrendamos nuestra opinión de que no hay nada más intrascendente que el hecho de “mandar traer” a un funcionario del gabinete para que conteste las interrogantes de los diputados, generalmente ignorantes del tema y que sólo suben a la tribuna a leer lo que sus asesores les han anotado.
Salvo escasas excepciones, las comparecencias sólo sirven para definir la relación del servidor público con los representantes populares. Generalmente las primeras se caracterizan por la rudeza de los legisladores a la hora de preguntar. Luego viene la petición de favores y las siguientes comparecencias son tersas y hasta con preguntas a modo.
Recordemos que los procuradores son designados por el Congreso a propuesta del gobernador a partir de 1998. El último procurador designado directamente por el mandatario estatal fue Arturo Estrada Carrillo aunque fue sólo por unos meses. Con la caída de Jorge Carrillo Olea (cuyo procurador fue encarcelado por encubrir el homicidio de Jorge Nava Avilés alias “El Moles”), el Congreso reformó la Constitución para que el titular de la Procuraduría fuera electo por mayoría de votos de una terna enviada por el gobernador.
El primero que llegó a través de ese mecanismo fue José Castillo Pombo, priísta que tuvo que negociar con perredistas y panistas para que lo dejaran dos años en la Procuraduría. En ese tiempo, una gran cantidad de vehículos “chocolates” en poder de la Procuraduría terminaron en los sótanos de los diputados, no para ellos, sino para sus ayudantes, de los cuales varios fueron dados de alta como policías judiciales y “comisionados” como escoltas de los legisladores.
Desde entonces los procuradores (hoy llamados fiscales) se han convertido en empleados de los diputados. Se dan el lujo de enviar sus listas de averiguaciones previas (hoy carpetas de investigación) en las que quieren que se le dé celeridad o más bien que se les aplique “carpetazo”.
En algún tiempo los diputados traían un documento firmado por el jefe de la Policía Ministerial (Agustín Montiel) que los autorizaba a portar arma al amparo de la licencia colectiva de esa corporación. A ese grado ha llegado la relación entre la Cámara de Diputados y los diferentes servidores públicos que tienen que quedar bien con los legisladores.
En los últimos años todos fue del dominio público que el fiscal Uriel Carmona tenía una lista de familiares de diputadas y diputados que cobraban sin trabajar; que les tenía asignados policías ministeriales como escoltas y que todavía les mandaba una maleta mensual a cada uno. Por eso cuando el fiscal tenía que comparecer ante el Congreso era recibido entre besos y abrazos, y las preguntas eran para que se luciera con sus respuestas. Nomás faltó la alfombra roja y que lo sacaran en hombros.
Se pensaba que con la llegada de la nueva administración (primero Edgar Maldonado y después Fernando Blumenkron) se “abriría la cloaca”, pero no fue así, y a la fecha sigue siendo una “leyenda urbana”.
Las comparecencias también se han convertido en “talk shows” protagonizados por diputados y titulares de dependencias o sus “achichincles”. Cómo olvidar aquel episodio de “dimes y diretes” entre el entonces diputado local Agustín Alonso y el comisionado de Seguridad Pública, Antonio Ortiz Guarneros, o el intercambio de insultos entre el legislador Julio César Solís y el “brazo derecho” del mismo jefe policiaco, un capitán de la Marina de apellido Santomé.
De muy mal gusto el que los servidores públicos se lleven a sus empleados a echarles porras como si no tuvieran nada qué hacer en sus respectivas oficinas. Eso sí lo hemos visto en muchas comparecencias anteriores, y en uno de los casos de esta semana, específicamente con la secretaria de la Mujer.
Ya dimos aquí nuestras razones por las que consideramos que las comparecencias de secretarios de gabinete no representan ningún resultado y sí mucho tiempo perdido. Sin embargo, mientras no se cambie la ley, deberán seguir cumpliendo con esa especie de rito, para que los diputados se sientan importantes.
Toda esta semana fue de comparecencias: el lunes acudió el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, quien supo contestar bien todas las preguntas que le formularon y podríamos decir —en términos taurinos— que “cortó oreja y rabo”. Lo único malo es que no hay día que no haya ejecutados, embolsados, y que en varios casos las víctimas son mujeres.
El mismo lunes las diputadas y diputados recibieron la visita de la titular de la Secretaría de la Mujer, Clarisa Gómez Manrique, quien también recibió los beneficios de pertenecer al mismo partido en el que militan la mayoría de integrantes de esta Legislatura. Cuando le cuestionaron sobre el maltrato a la población femenil, contestó que “la violencia contra las mujeres es un fenómeno estructural, histórico y sistémico, sabemos que la atención requiere respuestas articuladas y sostenidas, corresponsabilidad de los tres órdenes de gobierno, la participación de los municipios, las instancias municipales de las mujeres y la ciudadanía en general”, generando el aplauso de sus propias empleadas.
El martes le tocó comparecer al secretario de Desarrollo Sustentable, Alan Dupré Ramírez, quien le echó la culpa a sus antecesores y se enfrascó en una discusión con la diputada Andrea Gordillo sobre los proyectos de la sociedad civil y de la administración pública que son financiados por el Fondo Verde estatal 2025.
El miércoles correspondió a la Secretaría de Gobierno que encabeza Edgar Maldonado Ceballos, pero la mayor parte de su comparecencia la ocupó el coordinador General de Movilidad y Transporte, Jorge Alberto Barrera Toledo, quien previamente tuvo un altercado con trabajadores del volante.
Ayer, compareció la titular de la Secretaría de Bienestar, Silvia Salazar Hernández, quien sólo presentó un informe sobre los programas sociales que está implementando la dependencia en diferentes puntos de la entidad para ayudar a quienes menos tienen. Obviamente, fue ampliamente felicitada por sus compañeras de partidos.
Finalmente, las diputadas y los diputados tuvieron la visita de Margarita Galeana Torres, secretaria de Desarrollo Agropecuario, quien no tuvo mayores complicaciones.
O sea que, si no hubiera habido comparecencias, nada hubiera cambiado.
HASTA EL LUNES.
