Publicado en Estrategias Martes, 24 Noviembre 2020 05:07

El caso del médico quemado en Zacatepec

Escrito por

El asunto supera cualquier guion de esas series como “CSI-Miami”o “Criminal Minds” que estuvieron de moda hace unos años y que atiborraron las escuelas particulares de aspirantes a criminólogos y criminalistas.

En esos programas televisivos, un crimen aparenta ser una cosa, pero a medida que avanza se descubre que es algo diametralmente opuesto a lo que se creía al principio, y la tecnología lleva un papel preponderante.

Aquí la historia podría comenzar en el momento en que un guardia de seguridad privada despierta sobresaltado y observa a lo lejos una camioneta incendiándose, en el estacionamiento del hospital público, para ser más específicos el nosocomio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el municipio de Zacatepec. El reloj marca las 4:54 de la madrugada del sábado 21 de noviembre.

Te puede interesar: Maneja moto en lluvia

De ahí la escena salta a otra donde se observa la llegada de un camión de bomberos, patrullas, ambulancias y… reporteros. Más de tres reporteros transmiten “en vivo” desde el lugar de los hechos, indicando que los primeros informes señalan que se escuchó una explosión y después de que fue controlado el incendio se percataron de que había una persona calcinada en el interior del vehículo.

Las redes sociales comenzaron a hacer lo suyo, y a medida que avanzaba la mañana del sábado los comentarios en Facebook subían de tono. Ya para ese momento se sabía que el difunto era un médico del IMSS.

Algunos portales de internet reprodujeron supuestas “versiones policiacas” que indicaban que alrededor de las 4:00 horas, el doctor terminó su turno y se dirigió a su camioneta tipo Pick Up negra “Cheyenne” para irse a su casa, sin embargo, en el estacionamiento era esperado por algunos sujetos, que lo agredieron y dejaron herido, después rociaron con combustible la unidad y le prendieron fuego.

Incluso, hacían referencia a que cerca de la camioneta calcinada, fue encontrado un vehículo Nissan Sentra color arena sin placas el cual fue abandonado, en dicho auto presuntamente arribaron los asesinos del doctor, en su interior había latas de cerveza y un recipiente vacío el cual había sido rellenado con combustible.

Los comentarios en Facebook reflejaban el sentir de la población. Había indignación y hartazgo por la inseguridad y le reclamaban lo mismo a las autoridades municipales, a las estatales y al presidente de la República. 

No faltó quién le echara la culpa al familiar de alguna persona que hubiera muerto por covid y que de esa manera se desquitó del gremio médico, pero la hipótesis que más se manejaba como posible era la de la extorsión.

Y no había forma de negarlo: en los últimos años en todo el país el gremio de los médicos ha sido uno de los más afectados por los grupos de la delincuencia organizada que se dedican a cobrar “derecho de piso” a los galenos para dejarlos trabajar. Los que aceptan tienen que pagar una cuota a “la maña” y algunos de los que no han aceptado (estamos hablando de todo el territorio nacional) han tenido que salir de la localidad o han muerto asesinados.

Sin embargo, en el caso del médico que hoy se sabe llevaba por nombre David Armando Suayfeta Méndez, ocurrió algo inesperado:

Alrededor de las 21 horas del mismo sábado, la Fiscalía General de Justicia del Estado emitió un comunicado que cambió radicalmente la perspectiva de los hechos.

“A partir de las 06:11 horas de este sábado 21 de noviembre, se realizó la intervención pericial en el lugar de los hechos, en donde elementos del servicio médico forense realizaron el levantamiento legal de una persona del sexo masculino en calidad de desconocido, el cual se encontraba al interior de una camioneta marca Chévrolet tipo Cheyenne Pick-Up, con placas de circulación HC-3982-D del Estado de Guerrero.

“El cadáver presentó de manera externa lesiones por exposición directa al fuego en el 85 por ciento aproximadamente de la superficie corporal, al realizar la necropsia de ley, se establece como causa del fallecimiento, congestión visceral generalizada, con datos macroscópicos en tráquea que determinan que el hoy occiso inhaló monóxido de carbono.

“De manera inicial se establece que el hoy fallecido habría salido a descansar al interior del vehículo, accionando el aire acondicionado y quedándose dormido cuando inició el fuego por una falla eléctrica en el automotor, quedando inconciente por la inhalación de humo.

“En las instalaciones de la Fiscalía Regional Sur, personal de la Unidad de Criminalística e Incendios y Explosivos de la Coordinación General de Servicios Periciales de la Fiscalía de Morelos, recolectó indicios derivados del incendio, realizando la inspección y análisis al exterior e interior del vehículo automotor.

“Peritos en la materia localizaron daños derivados del sobrecalentamiento de líneas de distribución de electricidad del automotor, sin que se encontraran indicios de agentes externos como envases con gasolina conocidos como bombas molotov como ha sido difundido en algunos portales y redes sociales.

“Resultado de los análisis periciales realizados, se desprende de manera preliminar, que el siniestro tuvo origen NO PROVOCADO NI INTENCIONAL, y que el incendio al interior de la cabina, se derivó de una falla por sobrecalentamiento en las líneas de distribución de electricidad del vehículo, con origen en el área que ocupa la caja de fusibles”.

¿Y sabe usted estimado lector, cuál fue la reacción de los “cibernautas”? ¡Nadie creyó la hipótesis!

Toda la gente se le fue encima a la Fiscalía General de Justicia diciendo todo tipo de improperios. Bueno, hasta ex servidores públicos refutaron la existencia de una “Unidad de Criminalística e Incendios y Explosivos” como lo señala el boletín. “Que no mam… a la única especialista en incendios y explosivos se llamaba Georgina Penélope Canseco Zamora y renunció hace seis meses”, comentaron.

Hasta donde se sabe, el fiscal regional de la zona sur-poniente, Héctor David Pérez Avilés, es un avezado investigador que está poniendo toda su capacidad profesional en este asunto.

Esta historia sólo puede tener dos desenlaces.

1.- Se sostiene el peritaje del incendio por falla mecánica, y con ese mismo documento, la familia Suayfeta inicia un juicio millonario por daños y perjuicios contra la empresa Chevrolet que retira del mercado todas las unidades “Cheyenne” al comprobarse que traen un defecto de fábrica y representan un riesgo para los usuarios.

2.- Se cae la hipótesis del incendio por accidente y –por dignidad- presentan su renuncia el fiscal regional Héctor Dávid Pérez, el director de Servicios Periciales Samuel Nava y hasta el fiscal general Uriel Carmona. 

Y en cualquiera de los desenlaces, los medios de comunicación (tanto tradicionales como los “youtubers” y “facebookeros”) tendríamos que pedir una disculpa pública por informar tan precipitadamente de un hecho que involucra la vida de una persona.

HASTA MAÑANA. 

Modificado por última vez en Jueves, 26 Noviembre 2020 08:34
Publicado en Estrategias

Lo último de Jesús Castillo

logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.