El obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, lamentó este domingo “los niveles alarmantes” de violencia, pobreza estructural y corrupción que atraviesa nuestro país.
En su homilía en la catedral de la ciudad capital, enfatizó la necesidad de reordenar criterios, valores y estructuras desde una cultura del cuidado de la vida, en contrapeso a una realidad de indiferencia, injusticia y descomposición social que padece nuestra sociedad.
El obispo exhortó, como primer paso, al discernimiento personal y en familia para “humanizar la vida” y construir signos de paz y justicia.
En un entorno convulso en México, el desprecio por la vida cobra factura a nuestra tierra, bajo una sombra de violencia que la hace palidecer.
