Por muchos años, cuando se hablaba de crear un servicio universal de salud en México se consideraba como un ideal y se vislumbraba muy lejano, por no decir que prácticamente imposible.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum está a punto de iniciar la credencialización universal, lo que sería el primer paso para crear este tan anhelado sistema.
Sin embargo, lo que puede ser una acertada decisión podría convertirse en un serio dolor de cabeza si no se prevén diversos detalles, pues se trata de un proceso tan altamente complejo que ninguna administración anterior se atrevió siquiera a empezar.
Reforzar cada uno de los sistemas debería ser el primer paso, pues de lo contrario se corre el riesgo de desbordar el sistema en su conjunto bajo una falsa promesa de acceso a la salud universal.
